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HOWE GELB actuará como co-headliner en los conciertos
de M. WARD
M. Ward actuará en directo en mayo en Madrid y Granada en
2011
El ascenso de M. Ward hasta su status actual de figura internacional
ha sido un proceso lento. Inicialmente un secreto muy bien guardado de
la escena folk de Portland, su posición ha ido creciendo a cada
disco hasta llegar a lo que es hoy: uno de los artistas más aclamados
del universo musical americano.
Con Transfiguration of Vincent, de 2003, la voz melosa de Ward, su
maravillosa técnica a la guitarra y sus sinuosas letras captaron
la atención de fans como Bright Eyes o Jenny Lewis, quienes le invitaron
a girar con ellos. Transistor Radio — del 2005, una carta de amor a la
edad dorada de la radio AM — fue un éxito de crítica, lo
que le hizo salir del circuito más indie, y comenzar a actuar con
Conor Oberst y Jim James (My Morning Jacket), — se hacían llamar
“The Monsters of Folk” —, y más tarde con The White Stripes. Post-War,
del 2007, es no sólo uno de los discos de la década, sino
también el que le impulsó a participar en numerosos late-night
shows y le hizo ganar la admiración de gente tan dispar como Norah
Jones y Noel Gallagher. Y cuando volvió a Portland se embarcó
en un nuevo proyecto musical con su fan, excelente actriz y guapa como
ella sóla, Zooey Deschanel. Así nace She & Him, cuyo
Volume One, del pasado año, les granjeó un rotundo éxito
internacional y donde Ward — el enigmático “Him” de la ecuación
— actuaba como productor, guitarrista y arreglista, aportando el fondo
perfecto, a medias pop californiano y up-tempo, sobre el cual Deschanel
pudiera dedicarse a, simplemente, brillar.
Y llegamos a Hold Time, su nuevo disco, sin duda su trabajo más
elocuente, el más preciosista y cercano, en el que encontramos las
colaboraciones estelares de Jason Lytle (Grandaddy), Lucinda Williams,
Tom Hagerman (DeVotchka) y la propia Zooey Deschanel. Y por vez primera
ya no será necesario que los críticos se devanen los sesos
tratando de establecer paralelismos con John Fahey o Tom Waits o Howe Gelb,
pues ya quedó sobradamente demostrado que M. Ward, con sus brillantes
guitarras y su innato sentido de la melodía, no se parece a nadie
más que a sí mismo.
El líder de Giant Sand, padrino de Calexico, descubridor de
Grandaddy y M Ward y consejero espiritual de PJ Harvey, vuelve de la mano
de su antiguo protegido con su inclasificable espectáculo en solitario
después de llegar al punto más álgido de su fructífera
carrera con su último disco, "Alegrías", en el que se deja
acompañar por un grupo de músicos flamencos. El último
disco en solitario de Howe Gelb (nominado a los Premios de la Música
este año) acaba de ser editado en todo el mundo a través
de Fire Records y está recibiendo críticas inmejorables en
la prensa internacional.
Howe Gelb es un intérprete único que aúna en su
propuesta la dicción de Lou Reed, la entonación de Bob Dylan,
el riesgo de Tom Waits, la libertad de Thelonious Monk, la intensidad de
Led Zeppelin, la firmeza de Neil Young, el sentimiento de Hank Williams
y el ingenio de Lenny Bruce y Groucho Marx.
Se le considera el padre del sonido americana, el pionero del country
alternativo, un personaje clave en la historia reciente de la música
popular norteamericana... y sigue haciendo discos arriesgados, rompedores,
innovadores y excitantes. Un hombre absolutamente libre de ataduras y convencionalismos,
que nunca ofrece un concierto idéntico al de la noche anterior.
Como escribió Nando Cruz en El Periódico de Catalunya: "Las
actuaciones del jefe de Giant Sand no son conciertos al uso. Son más
bien un laboratorio abierto al público donde, con insospechadas
dotes de entertainer, Gelb nos da pistas sobre el misterioso proceso de
la creación musical. Pistas en dirección inversa, deconstructiva,
que reflexionan sobre los límites del formato de la canción.
Una lección de metamúsica". En lugar de la repetición
continua de las mismas canciones de los discos (interpretadas en el mismo
orden durante toda una gira) Howe ofrece la improvisación y la construcción
de un set en base a la atmósfera que se va viviendo sobre el escenario.
Combinando elementos de clásica, jazz y honky-tonk, Gelb es un talento
al piano tanto como lo es a la guitarra, y pone su talento al servicio
de composiciones sobresalientes. Los conciertos de Howe Gelb (como los
de Giant Sand) nunca son iguales, pero sin embargo la reacción del
público ante ellos es siempre unánime. Es la sensación
de haber sido partícipe de algo único y en permanente estado
de cambio.
Como dijo su productor y amigo John Parish: "Si sólo se le permitiera
a una persona en el mundo seguir haciendo canciones, ése debería
ser Howe Gelb".
M Ward
Domingo 22 MAYO '11 GRANADA Teatro Isidoro Maiquez puertas 20h 22€
Lunes 23 MAYO '11 MADRID Teatro Lara
Lunes 22 de junio 2009 Sala Heineken Madrid
Produce Mercury Wheels
por Rafa Carazo - IndyRock
Los tiempos han cambiado. Crisis de formatos, de tendencias y de soportes.
Nadie, ni las grandes multinacionales, ni los pequeños sellos, ni
las tiendas al uso, ni las nuevas páginas on-line de escucha directa,
ni los propios artistas, ni siquiera los mismísimos oyentes saben
por dónde van a salir los tiros. Imposible. No sabemos ni dónde
están.
Pasamos de un negocio basado en la oferta a otro, todavía embrionario,
basado en la demanda. En esta época de cambios sólo una cosa
resiste inmaculada: el talento. Es cierto que en el negocio tradicional
Matt Ward merecería un hueco en un pedestal junto a Dylan, Waits
y los grandes del rock´n´roll americano. Pero estos tiempos
de imprecisión los escaparates están reservados a figuras
precocinadas y calentadas al microondas de la televisión y las revistas
de tendencias. ¡Cuanto mejor guardar una figura tan auténtica
para los entendidos!. ¡Qué sirva de algo su erudición!.
¡Qué no quede el elitismo en falsa pose!. ¡Qué
haya talentos que lo llenen de contenido y, sobre todo, de sentido!. Pero
la erudición no está muerta: lunes (posterior a un día
de la música en el que actuaron de forma gratuita lo más
granado del panorama nacional) y caro (24 euros). Aún así,
lleno. El talento moderadamente reconocido.
Y qué mejor figura, qué mejor talento que el dotado y
virtuoso M.Ward que lleva una trayectoria imparable. Sus cuatro álbunes
para el selecto sello Merge son, sin excepción, de matrícula
de honor. Siempre fiel a un estilo, único en nuestros días,
gracias a recoger la historia del folk, el country y el rock´n´roll
americanos para manufacturar un sello personal enraizados en su voz y en
unas producciones etéreas que evocan a transistores de los años
cincuenta y a Howe Gelb. Tradición pura, estilo depurado.
Matt Ward representa a la perfección las funciones de un genio
de la tradición. Sus discos están vestidos con una gran producción,
sus directos están hermosamente desnudos. Juega a la perfección
con las dualidades: rápidas/lentas, solo/acompañado, guitarra/piano…
Y él es el guía de una banda que acompaña y complementa
el discurso que él mismo se encarga de transmitir con diferentes
tempos y con su magnífica voz.
En formación de cinco y con hasta tres guitarras en ocasiones
el concierto se sostuvo en cuatro fases bien marcadas:
Primera. Arranque demoledor
Un principio ilusionante con “Chinese Translation” interpretada de
forma magistral con un Matt Ward a la guitarra usando los cinco dedos de
su mano derecha. Tras “Requiem” empezó a presentar su nuevo disco
“Hold Time” (Merge, 2009) con “Rave On” y la adictiva “Epistemology”. La
primera fase se cerró con “Fool says” y un “Poison Cup” que enfervorizó
al público.
Segunda. Después de la tormenta…
El bajón propio. El momento de calma. Momento aprovechado para
la interminable “Hola time”
Tercera. Yo me lo guiso y yo me lo como.
Matt se queda solo en el escenario para deslumbrar. “One hundred million
years” fue el momento cumbre de la noche con un larguísimo solo
de guitarra. La dylaniana “Sad sad song” y la maravillosa “Lullaby + exile”
acompañada de un hermoso silbido.
Cuarta. La catarsis.
Vuelve la banda y no deja títere con cabeza. “Magic trick”,
“To save me”, “Never had nobody like you”, “Fisher of men” y “Roll over
beethoven” (el archiconocido éxito de Chuck Berry). Y, ya en los
bises, “Big boat” y el éxtasis con “To go home” para rubricar un
concierto que fue una obra maestra.
Y hay más que decir, pero los que estamos aquí para comentar
lo que intentan transmitir los artistas debemos asumir que uno como M.Ward
merece que no le analice cualquiera sino alguien con el tiempo suficiente
para una tesis o para hacerle un “I´m not there” en su debido momento.
El ascenso de M. Ward hasta su status actual de
figura internacional ha sido un proceso lento. Inicialmente un secreto
muy bien guardado de la escena folk de Portland, su posición ha
ido creciendo a cada disco hasta llegar a lo que es hoy: uno de los artistas
más aclamados del universo musical americano.
Con Transfiguration of Vincent, de 2003, la voz melosa de Ward, su
maravillosa técnica a la guitarra y sus sinuosas letras captaron
la atención de fans como Bright Eyes o Jenny Lewis, quienes le invitaron
a girar con ellos. Transistor Radio — del 2005, una carta de amor
a la edad dorada de la radio AM — fue un éxito de crítica,
lo que le hizo salir del circuito más indie, y comenzar a actuar
con Conor Oberst y Jim James (My Morning Jacket), — se hacían llamar
“The Monsters of Folk” —, y más tarde con The White Stripes.
Post-War, del 2007, es no sólo uno de los discos de la década,
sino también el que le impulsó a participar en numerosos
late-night shows y le hizo ganar la admiración de gente tan dispar
como Norah Jones y Noel Gallagher. Y cuando volvió a Portland se
embarcó en un nuevo proyecto musical con su fan, excelente actriz
y guapa como ella sóla, Zooey Deschanel. Así nace She &
Him, cuyo Volume One, del pasado año, les granjeó un rotundo
éxito internacional y donde Ward — el enigmático “Him” de
la ecuación — actuaba como productor, guitarrista y arreglista,
aportando el fondo perfecto, a medias pop californiano y up-tempo, sobre
el cual Deschanel pudiera dedicarse a, simplemente, brillar.
Y llegamos a Hold Time, su nuevo disco, sin duda su trabajo más
elocuente, el más preciosista y cercano, en el que encontramos las
colaboraciones estelares de Jason Lytle (Grandaddy), Lucinda Williams,
Tom Hagerman (DeVotchka) y la propia Zooey Deschanel. Y por vez primera
ya no será necesario que los críticos se devanen los sesos
tratando de establecer paralelismos con John Fahey o Tom Waits o Howe Gelb,
pues ya quedó sobradamente demostrado que M. Ward, con sus brillantes
guitarras y su innato sentido de la melodía, no se parece a nadie
más que a sí mismo. (Remitido por Mercury Wheels)
Jueves, 15 de Noviembre 2001
Bluesville, Palma de Mallorca
Por Javier García Ferrer - IndyRock
Cantante y guitarrista, Matt Ward desembarcó en la isla con una
aureola de pequeño genio con gran reputación, y me acerqué
al Bluesville, para asistir al concierto bajo un tiempo de perros, y con
la absoluta sospecha de que si me lo perdía me arrepentiría.
¿Se ratificaron mis sospechas?, francamente no, el show de Mr.Ward
fue una pequeña decepción, el local ofrecía una buena
entrada dado lo limitado del espacio y del temporal que se estaba dando
en el exterior, unas 30 personas. M. Ward venia respaldado por la fama
y el nombre de Howe Gelb, líder de los imprescindibles reyes del
dessert-rock, Giant Sand, habiendo grabado para su sello Ow Om Recordings,
y con dos Lp´s bajo el brazo "Duet for Guitars #2" (2000), y "End
od Amnesia" (2001), de los que toco varios temas, como"Beautiful Car" o
"Carolina" y varias instrumentales, en apenas 50 minutos de concierto.
Su propuesta es un folk-rock acústico , que tiene un 50% de influencias
del lado más clásico, teniendo como referentes a Dylan o
Townes Van Zandt, y el otro 50% de elementos más modernos y coetáneos
suyos, como podría ser Mark Eitzel o Vic Chesnutt. Sería
muy fácil por mi parte echar tierra sobre su carrera por un único
show vivido, de hecho sería del todo injusto, pero lo cierto, es
que no puedes presentarte ante el respetable, el cual había sido
debidamente informado de todos sus éxitos y grandezas, con una actitud
de desgana sobre las tablas, si bien eso se podría justificar por
su actitud apocada, y también estilísticamente por su música
relajada, con unas letras casi susurradas; otra cruda realidad es que el
publico de esta ciudad, en su gran mayoría, no sabe muy bien a que
diablos acude a un concierto , ¿a disfrutar de la música
o hablar de memeces con sus compinches?, no es de extrañar, que
no se acerquen artistas a la isla, y los que finalmente aparezcan, terminen
terriblemente hasta las narices. Pero bueno, la sensación agridulce
que me lleve a casa tras el show es que Matt únicamente había
salido a cumplir, o que dado el respeto de algunos de los asistentes más
valía dejarlo así.
http://www.mwardmusic.com/
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