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Lunes 22 de junio 2009 Sala Heineken Madrid
Jueves, 15 de Noviembre 2001 Bluesville, Palma de Mallorca 
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M. Ward
HOWE GELB actuará como co-headliner en los conciertos de M. WARD

M. Ward actuará en directo en mayo en Madrid y Granada en 2011
El ascenso de M. Ward hasta su status actual de figura internacional ha sido un proceso lento. Inicialmente un secreto muy bien guardado de la escena folk de Portland, su posición ha ido creciendo a cada disco hasta llegar a lo que es hoy: uno de los artistas más aclamados del universo musical americano.
Con Transfiguration of Vincent, de 2003, la voz melosa de Ward, su maravillosa técnica a la guitarra y sus sinuosas letras captaron la atención de fans como Bright Eyes o Jenny Lewis, quienes le invitaron a girar con ellos. Transistor Radio — del 2005, una carta de amor a la edad dorada de la radio AM — fue un éxito de crítica, lo que le hizo salir del circuito más indie, y comenzar a actuar con Conor Oberst y Jim James (My Morning Jacket), — se hacían llamar “The Monsters of Folk” —, y más tarde con The White Stripes. Post-War, del 2007, es no sólo uno de los discos de la década, sino también el que le impulsó a participar en numerosos late-night shows y le hizo ganar la admiración de gente tan dispar como Norah Jones y Noel Gallagher. Y cuando volvió a Portland se embarcó en un nuevo proyecto musical con su fan, excelente actriz y guapa como ella sóla, Zooey Deschanel. Así nace She & Him, cuyo Volume One, del pasado año, les granjeó un rotundo éxito internacional y donde Ward — el enigmático “Him” de la ecuación — actuaba como productor, guitarrista y arreglista, aportando el fondo perfecto, a medias pop californiano y up-tempo, sobre el cual Deschanel pudiera dedicarse a, simplemente, brillar.
Y llegamos a Hold Time, su nuevo disco, sin duda su trabajo más elocuente, el más preciosista y cercano, en el que encontramos las colaboraciones estelares de Jason Lytle (Grandaddy), Lucinda Williams, Tom Hagerman (DeVotchka) y la propia Zooey Deschanel. Y por vez primera ya no será necesario que los críticos se devanen los sesos tratando de establecer paralelismos con John Fahey o Tom Waits o Howe Gelb, pues ya quedó sobradamente demostrado que M. Ward, con sus brillantes guitarras y su innato sentido de la melodía, no se parece a nadie más que a sí mismo.
El líder de Giant Sand, padrino de Calexico, descubridor de Grandaddy y M Ward y consejero espiritual de PJ Harvey, vuelve de la mano de su antiguo protegido con su inclasificable espectáculo en solitario después de llegar al punto más álgido de su fructífera carrera con su último disco, "Alegrías", en el que se deja acompañar por un grupo de músicos flamencos. El último disco en solitario de Howe Gelb (nominado a los Premios de la Música este año) acaba de ser editado en todo el mundo a través de Fire Records y está recibiendo críticas inmejorables en la prensa internacional.

Howe Gelb es un intérprete único que aúna en su propuesta la dicción de Lou Reed, la entonación de Bob Dylan, el riesgo de Tom Waits, la libertad de Thelonious Monk, la intensidad de Led Zeppelin, la firmeza de Neil Young, el sentimiento de Hank Williams y el ingenio de Lenny Bruce y Groucho Marx.

Se le considera el padre del sonido americana, el pionero del country alternativo, un personaje clave en la historia reciente de la música popular norteamericana... y sigue haciendo discos arriesgados, rompedores, innovadores y excitantes. Un hombre absolutamente libre de ataduras y convencionalismos, que nunca ofrece un concierto idéntico al de la noche anterior. Como escribió Nando Cruz en El Periódico de Catalunya: "Las actuaciones del jefe de Giant Sand no son conciertos al uso. Son más bien un laboratorio abierto al público donde, con insospechadas dotes de entertainer, Gelb nos da pistas sobre el misterioso proceso de la creación musical. Pistas en dirección inversa, deconstructiva, que reflexionan sobre los límites del formato de la canción. Una lección de metamúsica". En lugar de la repetición continua de las mismas canciones de los discos (interpretadas en el mismo orden durante toda una gira) Howe ofrece la improvisación y la construcción de un set en base a la atmósfera que se va viviendo sobre el escenario. Combinando elementos de clásica, jazz y honky-tonk, Gelb es un talento al piano tanto como lo es a la guitarra, y pone su talento al servicio de composiciones sobresalientes. Los conciertos de Howe Gelb (como los de Giant Sand) nunca son iguales, pero sin embargo la reacción del público ante ellos es siempre unánime. Es la sensación de haber sido partícipe de algo único y en permanente estado de cambio.

Como dijo su productor y amigo John Parish: "Si sólo se le permitiera a una persona en el mundo seguir haciendo canciones, ése debería ser Howe Gelb".

M Ward
Domingo 22 MAYO '11 GRANADA Teatro Isidoro Maiquez puertas 20h 22€
Lunes 23 MAYO '11 MADRID Teatro Lara 



Lunes 22 de junio 2009 Sala Heineken Madrid
Produce Mercury Wheels
por Rafa Carazo - IndyRock

Los tiempos han cambiado. Crisis de formatos, de tendencias y de soportes. Nadie, ni las grandes multinacionales, ni los pequeños sellos, ni las tiendas al uso, ni las nuevas páginas on-line de escucha directa, ni los propios artistas, ni siquiera los mismísimos oyentes saben por dónde van a salir los tiros. Imposible. No sabemos ni dónde están.
Pasamos de un negocio basado en la oferta a otro, todavía embrionario, basado en la demanda. En esta época de cambios sólo una cosa resiste inmaculada: el talento. Es cierto que en el negocio tradicional Matt Ward merecería un hueco en un pedestal junto a Dylan, Waits y los grandes del rock´n´roll americano. Pero estos tiempos de imprecisión los escaparates están reservados a figuras precocinadas y calentadas al microondas de la televisión y las revistas de tendencias. ¡Cuanto mejor guardar una figura tan auténtica para los entendidos!. ¡Qué sirva de algo su erudición!. ¡Qué no quede el elitismo en falsa pose!. ¡Qué haya talentos que lo llenen de contenido y, sobre todo, de sentido!. Pero la erudición no está muerta: lunes (posterior a un día de la música en el que actuaron de forma gratuita lo más granado del panorama nacional) y caro (24 euros). Aún así, lleno. El talento moderadamente reconocido.
Y qué mejor figura, qué mejor talento que el dotado y virtuoso M.Ward que lleva una trayectoria imparable. Sus cuatro álbunes para el selecto sello Merge son, sin excepción, de matrícula de honor. Siempre fiel a un estilo, único en nuestros días, gracias a recoger la historia del folk, el country y el rock´n´roll americanos para manufacturar un sello personal enraizados en su voz y en unas producciones etéreas que evocan a transistores de los años cincuenta y a Howe Gelb. Tradición pura, estilo depurado.
Matt Ward representa a la perfección las funciones de un genio de la tradición. Sus discos están vestidos con una gran producción, sus directos están hermosamente desnudos. Juega a la perfección con las dualidades: rápidas/lentas, solo/acompañado, guitarra/piano… Y él es el guía de una banda que acompaña y complementa el discurso que él mismo se encarga de transmitir con diferentes tempos y con su magnífica voz.
En formación de cinco y con hasta tres guitarras en ocasiones el concierto se sostuvo en cuatro fases bien marcadas: 
Primera. Arranque demoledor
Un principio ilusionante con “Chinese Translation” interpretada de forma magistral con un Matt Ward a la guitarra usando los cinco dedos de su mano derecha. Tras “Requiem” empezó a presentar su nuevo disco “Hold Time” (Merge, 2009) con “Rave On” y la adictiva “Epistemology”. La primera fase se cerró con “Fool says” y un “Poison Cup” que enfervorizó al público.
Segunda. Después de la tormenta…
El bajón propio. El momento de calma. Momento aprovechado para la interminable “Hola time”
Tercera. Yo me lo guiso y yo me lo como.
Matt se queda solo en el escenario para deslumbrar. “One hundred million years” fue el momento cumbre de la noche con un larguísimo solo de guitarra. La dylaniana “Sad sad song” y la maravillosa “Lullaby + exile” acompañada de un hermoso silbido.
Cuarta. La catarsis.
Vuelve la banda y no deja títere con cabeza. “Magic trick”, “To save me”, “Never had nobody like you”, “Fisher of men” y “Roll over beethoven” (el archiconocido éxito de Chuck Berry). Y, ya en los bises, “Big boat” y el éxtasis con “To go home” para rubricar un concierto que fue una obra maestra.
Y hay más que decir, pero los que estamos aquí para comentar lo que intentan transmitir los artistas debemos asumir que uno como M.Ward merece que no le analice cualquiera sino alguien con el tiempo suficiente para una tesis o para hacerle un “I´m not there” en su debido momento.


El ascenso de M. Ward hasta su status actual de figura internacional ha sido un proceso lento. Inicialmente un secreto muy bien guardado de la escena folk de Portland, su posición ha ido creciendo a cada disco hasta llegar a lo que es hoy: uno de los artistas más aclamados del universo musical americano.
Con Transfiguration of Vincent, de 2003, la voz melosa de Ward, su maravillosa técnica a la guitarra y sus sinuosas letras captaron la atención de fans como Bright Eyes o Jenny Lewis, quienes le invitaron a girar con ellos.  Transistor Radio — del 2005, una carta de amor a la edad dorada de la radio AM — fue un éxito de crítica, lo que le hizo salir del circuito más indie, y comenzar a actuar con Conor Oberst y Jim James (My Morning Jacket), — se hacían llamar “The Monsters of Folk” —, y más tarde con The White Stripes.  Post-War, del 2007, es no sólo uno de los discos de la década, sino también el que le impulsó a participar en numerosos late-night shows y le hizo ganar la admiración de gente tan dispar como Norah Jones y Noel Gallagher. Y cuando volvió a Portland se embarcó en un nuevo proyecto musical con su fan, excelente actriz y guapa como ella sóla, Zooey Deschanel. Así nace She & Him, cuyo Volume One, del pasado año, les granjeó un rotundo éxito internacional y donde Ward — el enigmático “Him” de la ecuación — actuaba como productor, guitarrista y arreglista, aportando el fondo perfecto, a medias pop californiano y up-tempo, sobre el cual Deschanel pudiera dedicarse a, simplemente, brillar.
Y llegamos a Hold Time, su nuevo disco, sin duda su trabajo más elocuente, el más preciosista y cercano, en el que encontramos las colaboraciones estelares de Jason Lytle (Grandaddy), Lucinda Williams, Tom Hagerman (DeVotchka) y la propia Zooey Deschanel. Y por vez primera ya no será necesario que los críticos se devanen los sesos tratando de establecer paralelismos con John Fahey o Tom Waits o Howe Gelb, pues ya quedó sobradamente demostrado que M. Ward, con sus brillantes guitarras y su innato sentido de la melodía, no se parece a nadie más que a sí mismo. (Remitido por Mercury Wheels)
Jueves, 15 de Noviembre 2001 Bluesville, Palma de Mallorca 
Por Javier García Ferrer - IndyRock 
Cantante y guitarrista, Matt Ward desembarcó en la isla con una aureola de pequeño genio con gran reputación, y me acerqué al Bluesville, para asistir al concierto bajo un tiempo de perros, y con la absoluta sospecha de que si me lo perdía me arrepentiría. ¿Se ratificaron mis sospechas?, francamente no, el show de Mr.Ward fue una pequeña decepción, el local ofrecía una buena entrada dado lo limitado del espacio y del temporal que se estaba dando en el exterior, unas 30 personas. M. Ward venia respaldado por la fama y el nombre de Howe Gelb, líder de los imprescindibles reyes del dessert-rock, Giant Sand, habiendo grabado para su sello Ow Om Recordings, y con dos Lp´s bajo el brazo "Duet for Guitars #2" (2000), y "End od Amnesia" (2001), de los que toco varios temas, como"Beautiful Car" o "Carolina" y varias instrumentales, en apenas 50 minutos de concierto. Su propuesta es un folk-rock acústico , que tiene un 50% de influencias del lado más clásico, teniendo como referentes a Dylan o Townes Van Zandt, y el otro 50% de elementos más modernos y coetáneos suyos, como podría ser Mark Eitzel o Vic Chesnutt. Sería muy fácil por mi parte echar tierra sobre su carrera por un único show vivido, de hecho sería del todo injusto, pero lo cierto, es que no puedes presentarte ante el respetable, el cual había sido debidamente informado de todos sus éxitos y grandezas, con una actitud de desgana sobre las tablas, si bien eso se podría justificar por su actitud apocada, y también estilísticamente por su música relajada, con unas letras casi susurradas; otra cruda realidad es que el publico de esta ciudad, en su gran mayoría, no sabe muy bien a que diablos acude a un concierto , ¿a disfrutar de la música o hablar de memeces con sus compinches?, no es de extrañar, que no se acerquen artistas a la isla, y los que finalmente aparezcan, terminen terriblemente hasta las narices. Pero bueno, la sensación agridulce que me lleve a casa tras el show es que Matt únicamente había salido a cumplir, o que dado el respeto de algunos de los asistentes más valía dejarlo así.

http://www.mwardmusic.com/

 





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