.---
|
 |
Video directo:
Miguel Ríos, colaboración con José Ignacio Lapido
en el Teatro CajaGranada, diciembre de 2010. Dos temas. |
 |
Video concierto
Festival del Zaidín 2005. Imágenes IndyRock. |
 |
Video directo, Miguel Ríos
colaboración Festival por Haití - febrero-2010 |
Bye Bye Ríos: Rock hasta el final
Un sueño cumplido. Crónica,
por Enrique Novi
Hasta siempre, artista. Crónica,
por Jesús Sánchez
Imágenes: J. E. Gómez / Emitidas
en Evasión / Teleideal e IndyRock
|
--
|
.
|
Festival
por Haití
Miguel Ríos, Rosa López, Mariola Cantarero, La Guardia, Franky
Torres, Mokambo, Juan Pinilla, Juan Habichuela, Pablo Martín,
Humano, Niños Mutantes, Mariola Cantarero, Granada Big Band,
Miguel Ríos, Blues Band de Granada, La Barca de Sua, Los Angeles,
Magic, Guerrero García, River, Leticia Rodríguez
Festival del Zaidín
2005
Concierto
Intermon Oxfam a favor de Nicaragua + fotos y crónica
1 de Mayo 2006 Anfiteatro de Maracena Granada
|
. |
El adiós del Jefe.
Sevilla 17 de septiembre de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de Ricard Mañosas.
Un buen amigo mío suele acudir a una frase muy descriptiva para
explicar ciertas emociones que se experimentan en momentos de especial
sublimidad rockera. “El rock se lleva en las venas”, suele decir él.
Una verdad como un templo. El otro día, mientras me apretaba entre
las miles de personas que abarrotaban el espacioso Auditorio Rocío
Jurado, hubo momentos en que esa frase me vino a la cabeza.
Por ejemplo, cuando Miguel aprieta los puños, encoge la cabeza,
cierra los ojos y canta una nota, puedes sentir el pálpito de su
sangre, bombeada sin tregua por un corazón que tiene ya más
de 67 primaveras. O como cuando en mitad de una balada te parece oír
un pequeño deje del lejano Mike Ríos de “Pecosita”, cosa
que me sucedió mientras Miguel cantaba “Todo a pulmón”. Paranoias
mías, consecuencia de un estado emocional llevado al límite
tras un camino muy largo que llegaba a su final. Lo que sea. Es una de
las drogas más fuertes que he probado, el maldito rock and roll.
Como yonki irredento viajé a Sevilla, me pegué una buena
caminata hasta lo que era la Expo, donde se ubica el Auditorio, y me preparé
mentalmente para vivir un concierto que marcaría el cierre de un
amplio periodo vital que para mí comenzó hace más
de treinta años, aquél verano en que compré mi primera
cinta de Miguel Ríos en un mercadillo de Almuñecar. Me temo
que era una de esas casettes piratas que proliferaban en aquella época,
pero me valió para descubrir a un artista que me empujó hacia
un camino del que no me he desviado desde entonces.
A estas alturas de la película poco importa glosar con mayor
o menor acierto cómo fue el show en sí. Fue un concierto
de Miguel Ríos, diantres. Todo el mundo sabe cómo es eso.
La voz más grande del rock de este país, respaldado por excelentes
músicos, como siempre, al servicio de un repertorio que sólo
está al alcance de los más grandes. Aquí, dentro de
la piel de toro, se me hace imposible pensar en otro artista que pueda
siquiera resistir el fulgor de su estela. Para mí, el granadino
juega en la división de los más grandes de la historia. A
todos los niveles. Por lo demás, respecto a ese último show,
Miguel aguantó dos horas y media sin apenas descansos. Se lo comió
él solito, sin invitados, lo que fue una magnífica oportunidad
de constatar una vez más que este hombre es un auténtico
portento, contando además con una banda de lujo encabezada por José
Nortes y que en esta ocasión contaba además con la concurrencia
de todo un clásico, Carlos Narea, en la percusión.
El repertorio fue el habitual de esta última gira. El comienzo
explosivo con “Los marginados del rock” y “Memorias de la carretera”, el
cañero tramo con “Bienvenidos”, “Generación límite”,
“Antinuclear” y “Nueva ola”; el excelso blues con “En el ángulo
muerto” y “Cosas que debo a Madrid”, el soul de la inmensa “Yo sólo
soy un hombre”; las impecables e imponentes interpretaciones de los dos
temas que le abrieron el camino a finales de los sesenta (“El Río”
y “Vuelvo a Granada”). Y así, hasta una recta final en la que las
emociones se iban multiplicando por mil, conscientes de que el final del
camino estaba ya cerca. Me guardo para mí el recuerdo de esos minutos
finales; solamente diré que me dio la sensación de estar
asistiendo a un momento histórico, un punto de inflexión
en la historia del rock de nuestro país, mientras contemplaba al
gentío bailar y cantar el “Bye bye Ríos” o emocionarse junto
a Miguel en “Himno a la alegría”. Fue el adiós de un grande,
y la gestación definitiva de un mito. Miguel merece más que
nadie el justo descanso del guerrero.
Ha sido medio siglo de trabajo, de lucha. Ha estado por encima de críticas,
zancadillas, malos tragos, momentos duros, frustrantes quiebras, difíciles
amores políticos...a todo ha sobrevivido, demostrando como nadie
lo que es trabajo, actitud y honra.
Que descanses, Jefe.
ROCK & RÍOS BAND. Sala Malandar (Sevilla) 17 de septiembre
de 2011.
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Fotos de AlberStone.
Tras el emotivo último show de Miguel Ríos, algunos de
sus seguidores nos dirigimos a la cercana Sala Malandar, donde estaba previsto
que descargara la Rock & Ríos Band, un proyecto gestado a comienzos
de este mismo año por un grupo de excelentes músicos que
ponen esfuerzo en común para rendir tributo a la figura del granadino.
Fue más una fiesta entre amigos que un show al uso. La banda la
forman unos tipos cojonudos, muy buenos en lo suyo, que fueron capaces
de recrear con acierto y de principio a fin el que es uno de los mejores
discos en directo de la historia.
   
Tuvieron además un detallazo con algunos de los miembros del
foro oficial de Miguel Ríos, a los que invitaron a unirse sobre
el escenario. Fue en definitiva un bonito fin de fiesta a una jornada intensa
como pocas. Además de “Rock & Ríos”, nos regalaron como
bonus otros temas como “Antinuclear”, “Memorias de la carretera” o “Todo
a pulmón”. A todo eso hay que añadir que el final del concierto
fue ya un desmadre de gente pasándose el micro, cantando los temas
de Miguel en plena catarsis colectiva. Esperemos que haya Rock & Ríos
Band para rato, llevando esa música tan ligada a nuestros recuerdos
por todos los escenarios españoles.
Más info: http://www.rockandriosband.com

---------Fotos: González Molero
/
Ideal
Miguel Rios cerró la gira del adios en Sevilla el
17 de septiembre de 2011
Sevilla sfue la ciudad que cerró el ciclo que comenzó
en Granada el 17 de septiembre de 2010. Y fue precisamente un año
después, el 17 de septiembre de 2011, cuando ‘Bye Bye Ríos
Rock Hasta el Final’, la gran gira de despedida de Miguel Ríos,
bajó definitivamente el telón. El Auditorio Rocío
Jurado de la ciudad andaluza era el escenario de este último concierto.
Hasta siempre, artista
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Comentaba el protagonista de estas líneas a un periódico
local, el mismo día de su primer adiós a la tierra que le
vió nacer, que él no había inventado la pólvora,
pero sí que había sido capaz de encender la mecha. No existe
mejor manera de poner en palabras, una vez más, la trascendencia
que ha tenido la figura de Miguel Ríos a lo largo de cinco décadas
de rock español. Para constatarlo, solamente nos valdría
remitirnos a las numerosas cimas ganadas con esfuerzo a lo largo de tantos
años, sobreponiéndose a todo tipo de dificultades; pero en
caso de que todavía quedase alguna duda, nada mejor que acercarse
a verle en este momento final de su carrera como animal de escenario. A
las pruebas me remito: ‘sold out’ total para casi todos los conciertos
programados, y una expectación que por fin, salda deudas con un
artista perteneciente a una estirpe que, hoy por hoy, carece de sucesión.
Miguel es, probablemente, la figura más perdurable e influyente
de la historia de nuestro rock. Fue grande en los sesenta, innovador en
los 70, y definitivamente introdujo el rock en la sangre a toda una generación
en los años 80. Es una artista total, y su ausencia, cuando esta
se produzca, no hará sino acrecentar más su figura.
No cabe decir más.
El Palacio de los Deportes de Granada acogió a diez mil personas
de muy diversa índole pero con una intención común.
Decir un adiós, quizás definitivo, a un artista que ha sido
capaz de enganchar a varias generaciones. Diez mil almas, apretadas
como nunca, acompañaban con palmas el comienzo de un show que resultó
muy por encima de las expectativas, al menos para el que esto escribe.
Con un escenario amplio, buenos juegos de luces (láser verde
ochentero incluido, proyectado sobre el techo del pabellón) , y
acompañado de una banda rodada en la gira anterior, pero especialmente
engrasada para estos últimos shows, aparecía Miguel en el
escenario, saludando al ritmo de “Memorias de la carretera”. Comienzo habitual
de sus últimas actuaciones, que da paso a una primera descarga nostálgica
que nos transporta a aquellos maravillosos ochenta con “Bienvenidos”, “Generación
límite”, “Antinuclear” y una sorprendentemente afinada “Nueva Ola”,
que sonó como un cañón. Tal y como sabíamos,
la noche depararía no pocas sorpresas en forma de apariciones de
artistas que en un momento u otro han significado mucho en la carrera de
Miguel. Muchos más podían haber sido (a mí especialmente
me hubiera elevado a las nubes ver ahí a Salvador Domínguez,
a Tato Gómez, o a John Parsons), pero los que estuvieron demostraron
un profundo respeto por el jefe.
El primero fue José Ignacio Lapido, autor de esa conmovedora
“En el ángulo muerto”, interpretada junto a Miguel. Probablemente
la mejor canción que haya podido cantar el granadino en el nuevo
siglo. Tras Lapido, la banda abordaría “Raquel es un burdel” y “Cosas
que debo a Madrid”. Momento álgido justo después, una hermosa
“Vuelvo a Granada” adaptada a los nuevos tiempos (léase sin efectos
Trabuchelli-Waldo de los Rios), con un Miguel profundo y emocionado, como
emocionada y cálida de mostró Ana Belén interpretando
junto al granadino “El Río”, con el añadido de poder disfrutar
de la canción en dos tonalidades diferentes, la primera para Miguel,
la segunda para Ana, con la banda construyendo un fantástico puente
entre ambas. Inmensos.
“El ruido de fondo” serviría de homenaje especial de Miguel para
sus fans más cercanos (foreros de su página web). Bonito
fue también ver a la joven banda interpretar “Yo sólo soy
un hombre”, puro soul sesentero que sonó a gloria con las guitarras
de Jose Nortes y Toni Brunet despidiendo notas funk, acompañadas
de una acertada sección de metal que nos transportaba a todos a
los años de la mítica sala Picadilly. Y seguían cayendo
grandes temas del pasado, como “La reina del keroseno” y “Niños
eléctricos”, que precedieron la aparición sobre el escenario
de Gold Lake, la nueva banda de Lua Rios, que acompañóo a
Miguel en la mítica “Un caballo llamado muerte”, en la que no hubo
solo de flauta pero sí una genial improvisación de Carlos
del Amo, compañero de Lua a las seis cuerdas.
Tras “Nos siguen pegando” aparecen Amaral en el escenario para interpretar
“Al sur de Granada”, que inicia la recta final de la primera parte del
show. Antes del primer bis, sonarían “El sueño espacial”
y “Año 2.000”, unidas la una a la otra como en el mítico
“Rock and Rios”, y finalmente “El rock de una noche de verano”, que abriría
un pequeño descanso, merecido a estas alturas de show.
La segunda parte de la noche arranca con Miguel invitando a Carlos Goñí
para cantar juntos “Todo a pulmón”. A partir de aquí, advierte
Miguel, ya va a ser todo sorpresa tras sorpresa. Y así, vemos a
Carlos Tarque prestar su gran voz a la inmortal “Santa Lucía”, o
a Manolo García que es recibido con la gran ovación de la
noche cuando sale al escenario para cantar “El blues del autobús”.
Pereza harían lo propio con “Rockanrol bumerang”, con Miguel disfrutando
del duelo guitarrero montado por Rubén y Leiva.
Momento bonito de la noche el medley de rock madrileño habitual
con “Sábado en la noche”, “Mueve tus caderas” y la esperadísima
“Maneras de vivir” junto a Rosendo, que se mostró también
muy feliz de compartir escenario con Miguel. Como postre, todos los invitados
vuelven a salir juntos para corear “Bye bye Rios”. Y aunque parece el final,
no lo es, porque aun queda ese “Himno a la alegría” que hace cuarenta
años supuso el espaldarazo definitivo en la carrera de este
gran tipo, que ha sabido llegar al final con la dignidad de los grandes.
Lógicamente Miguel no corre de un lado del escenario al otro
como antaño; tampoco lo necesita. Su esencia es su voz, y sobre
todo unas grandísimas canciones que, se volvió a mostrar,
han perdurado a lo largo de décadas. No sabemos si el adiós
es definitivo, pero en caso de que así sea, hasta siempre, artista.
Un sueño cumplido
Por Enrique Novi
Si acaso puede haber algo mejor que una noche perfecta, son dos noches
perfectas. Y Miguel Ríos, consciente del privilegio, vivió
emocionado la primera de ellas junto a sus paisanos con una actuación
que ni soñada hubiera podido mejorarse. El primero de su gira de
despedida de las tablas, fue un concierto vibrante, eléctrico, magnífico
en lo visual y en lo musical, pero absolutamente insuperable en lo emocional.
Con un Palacio de Deportes abarrotado como nunca antes se había
visto, el intercambio de sentimientos entre público y artista trascendió
más allá de las canciones para convertirse en un flujo de
alto octanaje emocional tan palpable como el propio escenario. Una sensación
que fue creciendo imparable conforme avanzaba la noche hasta conseguir
erizar el vello de más de diez mil almas al unísono. Y eso
es algo que muy pocas veces se logra en las distancias largas de un macro
concierto.
Con un escenario espectacular y sin embargo elegante, y una puesta
en escena que renunciaba deliberadamente al efectismo para ceder el protagonismo
a la música y a sus artífices, la fenomenal banda de acompañamiento
del Bye Bye Ríos, acometió los acordes de Los marginados
del rock, que sirvió de intro a la celebradísima aparición
de un Miguel Ríos que fue recibido con una cerrada ovación.
Con la reciente Memorias de la carretera dio comienzo al primer tramo del
concierto. Sin dar respiro ni al respetable ni a su propio grupo enlazó
otros cuatro temas de los ochenta en clave de rock. Bienvenidos, Generación
límite, Antinuclear y Nueva Ola fueron coreados por la multitud.
Miguel, con un aspecto que envidiaban todos los de su quinta y admiraban
los muchos seguidores de generaciones posteriores, demostró estar
en plena forma física y vocal, algo que a pesar de su intento de
no distraer casi nadie se privó de comentar.
Tras esa primera acometida, llegó la pausa para presentar a
José Ignacio Lapido. Con el que fuera líder de los 091 se
inició la serie de colaboraciones, algunas rumoreadas en las inmediaciones
del recinto y otras que supusieron una auténtica sorpresa para la
mayoría. Juntos cantaron, como no podía ser de otro modo,
En el ángulo muerto. Fue una de las pocas ocasiones en que el invitado
dejaba su sello impreso en el repertorio del viejo rockero, acercándolo
a su terreno. Así es la personalidad de Lapido.
Despedido su paisano, el concierto continuó con una marcha menos
al ritmo de Raquel es un burdel, Cosas que debo a Madrid, una Vuelvo a
Granada que fue recibida como el regalo de un hijo, y No estás sola.
Llegó entonces la sentida presentación que hizo Miguel de
su amiga Ana Belén con la que interpretó otro de sus éxitos
ineludibles: El río. Tras ella la banda volvió a meter la
quinta para seguir con El ruido de fondo, una versión de Yo solo
soy un hombre con arreglos soul que sirvió para el lucimiento de
su sección de viento y en la que el granadino emuló al mismísimo
James Brown. La reina del keroseno y Niños eléctricos precedieron
otra de las colaboraciones más cargadas de simbolismo. Junto al
grupo Gold Lake, interpretó Un caballo llamado muerte. Si Miguel
tuvo la elegancia de no mencionar la relación de parentesco que
lo unía con su cantante, una tal Lua, no seré yo quien desvele
el misterio, por más que gran parte de la concurrencia lo sospechara.
Con el pabellón entregado, se sucedieron Nos siguen pegando
abajo, Al sur de Granada (a dúo con Amaral mientras se proyectaban
unas vistas de Pitres), y un medley con El sueño espacial y Año
2000. Una apoteosis que culminó con El rock de una noche de verano.
Aún quedaban los bises y con ellos algunos de sus clásico
más esperados: Todo a pulmón con Carlos Goñi, Santa
Lucía con Carlos Tarque de M Clan y El blues del autobús
para la que llamó a Manolo García. Después un nuevo
volantazo para pasar de los medios tiempos al rock and roll, que comenzó
con Pereza acompañándolo en Rocanrol bumerang, y que continuó
con un regreso a sus orígenes: Sábado a la noche y Mueve
tus caderas antes presentar a una excelente banda y despedirse para siempre.
Como sorpresa final recibió a uno de los colaboradores más
ovacionados de la noche, el bueno de Rosendo con el que todo el auditorio
cantó Maneras de vivir. A ellos se unieron todos los que habían
pasado por el escenario para cantar el tema que da título a la gira,
Bye Bye Ríos. Una vez dicho el adiós, nadie quería
moverse sin cantar a coro el himno que puso el nombre de Miguel Ríos
en las listas de medio mundo. Y así, el paisano volvió a
tomar el escenario para cantar con su público El himno a la alegría.
Fue el perfecto colofón a un concierto, a una noche, a una carrera
que nadie en Granada olvidará.
Un sueño cumplido.

«Hoy la música se convierte en solidaridad»
Entrevista por Juan Enrique Gómez - IndyRock
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock / Festival
por Haití
Es el gran mito del rock nacional, y además el más
grande de los roqueros con Granada como denominación de origen.
Medio siglo de canciones, proyectos y carretera ha dado a Miguel Ríos
un puesto de honor en el Olimpo de la música popular. Y ahí
sigue, con más fuerza que nunca y a pesar de que anunció
que dejaría los escenarios en el pasado mes de agosto, como él
mismo dice, quedan muchas plazas que visitar y, en esto del rock, mucha
gente de la que despedirse. Una de esas plazas, y de las que más
ilusión hacen al artista granadino de todas las décadas,
es su participación en el festival en beneficio de Haití,
hoy en el Palacio de los Deportes, donde asegura que pondrá toda
su fuerza y actitud rock. Miguel Ríos hace un llamamiento a los
granadinos. «No nos olvidemos de Haití»
_–Sé que actuar en Granada tiene siempre un «valor»
añadido para ti, pero ¿qué supone hacerlo para una
causa tan importante como ayudar a Haití?
–Por lo que sé del elenco con el que voy a compartir el escenario
del Palacio de Deportes, para todos Granada es nuestro lugar ‘especial’
a la hora de tocar. Por eso, esta reunión de artistas granadinos,
tiene un plus emocional que hará un gran espectáculo. Sobre
todo si se le añade el vínculo más importante, el
motivo fundamental de esta reunión solidaria, Haití.
–En el festival habrá poco tiempo para cada artista, pero
a pesar de ello, supongo que tu actuación será especial ¿Qué
canciones podremos corear contigo en el Palacio de Deportes? ¿Tendremos
alguna sorpresa para esta ocasión?
–Son tantas las necesidades después de la catástrofe,
que los granadinos, siempre generosos, deben acudir en masa en ayuda al
pobrísimo pueblo haitiano. Creo que la variedad de estilos que concurren
en el festival, puede dar una idea de cual es la actualidad de buena parte
de los artistas granadinos de ahora. Yo actúo con la Granada Big
Band y sobre lo que voy a cantar sólo lo sabrán quienes compren
la entrada.
–El hecho de ser la gran referencia del rock de este país
¿es un peso difícil de llevar?
–No, para nada. El rock patrio reparte su peso en muchas espaldas.
Lo difícil es ser voluntario de la Cruz Roja, o de otra ONG, y trabajar
todos los días por los demás, sin esperar más recompensa
que el ver como los seres humanos viven con dignidad. No es caridad lo
que los mueve, sino el deseo de justicia social. La caridad deja muy bien
al que la hace, pero la solidaridad al que la ejerce y al que la recibe.
–Recuerdo tus conciertos en Granada con el ‘Rock en el Ruedo’ y ‘Rock
and Ríos’ ¿Cómo es posible mantener la actitud y la
fuerza después de tanto tiempo?
–Todo pasa y todo queda, decía Machado. Creo que rock cumple
una función social, además de rellenar muchas otras emociones,
y el saberme parte de esa tradición me ha dado un plus de resistencia.
–En agosto de 2009 anunciaste la retirada de los escenarios, lo que
le da un gran valor a tu participación en el festival por Haití,
pero supongo que seguirás con apariciones puntuales
–Lo que anuncié con ?Memorias de la carretera’ era el principio
del fin de las giras... Todavía me quedan algunos compromisos que
cumplir, ciudades que visitar. Es lo que tienen 50 años de rock
and roll, mucha gente de la que despedirse.
–Granada ha sido siempre una buena cuna para el rock, pero ¿Cómo
ves el panorama actual de la música ‘made in Granada’?
–Sí, Granada siempre prolífica en modernidades y tradiciones.
El antiguo conflicto en esta tierra parece coexistir sin dramas insalvables.
Por desgracia no estoy muy puesto en el rock local y, por lo tanto no tengo
opinión. Me gusta mucho El hombre garabato, pero yo sabiendo que
Lapido está en el estudio grabando nuevos temas ya soy feliz. Pero,
no nos olvidemos de Haití.
Febrero 2010
Festival del Zaidín 2005
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Festival del Zaidín, 25 aniversario,
Fotos y crónicas



conciertos en Granada ROCK AND RIOS 9-7-83
ROCK EN EL RUEDO junio-85
Fotos J.E. Gomez - Indyrock

MIGUEL RIOS, VUELTA A GRANADA, SIGLO XXI
Solidarios y entre amigos
6 de junio 2003 - Palacio de Deportes
Por Jesús Sanchez - IndyRock
Que qué hace un crítico de rock (permitáseme la expresión)
en un concierto de Miguel Rios en 2003 es algo que mi cabeza sólo
puede asimilar recurriendo a un exhaustivo ejercicio de nostalgia que no
conviene desarrollar en estas líneas. Pero al menos, ponderemos
con justicia el valioso pasado de un tipo que supo aguerrir miles de almas
hace veinte, treinta y hasta cuarenta años a base de importar músicas
ajenas a un país tintado de folclore tardofranquista primero y goloso
de rock de arena veinte años después. Rios, casi en sus sesenta
años, volvía a Granada para apoyar a la ASPACE en un concierto
que casi llenó el Palacio de Deportes.
El consabido comienzo con "Bienvenidos" y "Rock and Roll
Boomerang" dio pié a un repaso algo inexacto de los meritos contraidos
por el granadino y la bien ensamblada Big Band (bordaron "Fever", y "Mack
the knife", ambas en versión latina). A pesar de los buenos (y clásicos)
momentos conseguidos con "No estás sola" o "Año 2000", la
fiesta se hizo algo pesada al menos para mis ya demasiado electrificados
oídos, con la intervención de invitados como Balboa,
Raúl Alcover o Raimundo Amador. Ni que decir tiene que el set estaba
inteligentemente salpicado de obras que indiscutiblemennte forman parte
de lo mejor que se compuso en nuestro país entre el setenta
y el final de los ochenta. Temas como "Todo a pulmón"
fueron bien recibidos; y qué decir de la preciosa "Santa Lucía".
Con el "Blues del autobús" (dueto con Victor Manuel algo cutre,
por cierto) se puso fin a la parte más o menos previsible del concierto,
que fue liquidado en una recta final que contó con la presencia
de los Ketama con Juan Habichuela al frente; apareció también
Ana Belén para completar la nómina de amigos del titular.
Miguel volvió al escenario para cumplir con un medley de rock de
los 50 a base de Little Richard, Elvis y compañia. Después,
el "Himno a la alegría" dió paso la consabida "Vuelvo a Granada"
que aunque arreglada para la ocasión, desmereció a la fabulosa
original. En definitiva, pese a algunos cincuentañeros que me increpaban
por fumar, pasé un rato agradable. Indudablemente lo mejor fué
la fabulosa ejecución de la Big Band, una formación de lujo
acompañando a un tipo que lo ha sido casi todo y que en mi humilde
opinión debería replantearse dejar de repetir fórmula,
filias, amiguismos y gestos políticos (incluídas las alusiones
a ciertos ministros) para, aun desde su actúal papel de crooner
de una época, afrontar el futuro de una manera más enérgica
y menos convencional. Aun quedamos algunos que no olvidamos un pasado fiel
a un movimiento que tan sólo se vislumbra en el treinta por ciento
de su repertorio.
Si el rock and roll es un boomerang, Miguel, ¿volverá?.
Miguel Ríos, nuevos temas y versionea sus favoritos con un
nuevo disco
Cuatro años después de su último álbum
de estudio, Miguel Ríos vuelve con "Solo o en compañía
de otros", que saldrá a la venta el 28 de octubre. Para este disco,
Miguel nos ofrece un repertorio variado de, como él mismo cuenta,
canciones que le hubiese gustado componer a él y que ahora hace
suyas en una gran interpretación, canciones grabadas en discos colectivos,
de tributo o colaboraciones, y varias grabaciones nuevas, entre las que
destaca un tema compuesto por Miguel junto a Carlos Raya, un himno Rock,
"Memorias de la carretera", donde cuenta a modo de fotogramas sus muchas
experiencias vividas en la carretera.
Al igual que "Memorias de la carretera", también ha grabado,
bajo la producción de Jose Nortes (Ariel Rot, Quique González,
etc) varias canciones de autores como Quique González (Restos de
Stock, Bajo la lluvia), José Ignacio Lapido (En el ángulo
muerto), Pedro Guerra y Ángel González (Donde pongo la vida.)
Para estos temas se acompaña de músicos de nueva generación,
como los valencianos Señor Mostaza, el guitarrista Javier Pedreira,
el batería Danny Griffin, más los coros de Txetxu Altube
(Los Madison). Un álbum imprescindible y esperado para el público
que aún conserva el gusto al rock, algo que sin Miguel Ríos
sería imposible de entender. www.warnermusic.es
Ríos: de rock El tributo de la
Música a Miguel Ríos
El primer disco tributo que se hace al artista Granadino Miguel Ríos.
Un disco Homenaje que se produce bajo un pequeño sello independiente
"Canalla Records" y que se lanza al mercado con la única pretensión
de que sea escuchado. El proyecto nace para dar la oportunidad a grupos
noveles de demostrar su respeto hacia el rock y la música de Miguel,
pero a raíz de esto se empieza a unir nombres como Obús,
Javier Andreu (La Frontera) y Medina Azahara. Esto hace que el proyecto
crezca notablemente y lo que iba a ser un modesto disco se ha convertido
en un disco capaz de competir con la mejor de las producciones. Para ello
su productor, Daniel Blanco, no ha escatimado en medios para que esto sea
así y cabe destacar la participación en el proceso de mastering
del prestigioso Bob Katz, Jesus Yanes o Francisco Simon (Red House). Un
trabajo que ha costado mucho llevar adelante, muchos contratiempos y muchos
baches salvados. Un trabajo muy bien hecho que dará que hablar y
que esperamos que sea de
vuestro agrado. El 20 % de los ingresos generados se destinaran a la
asociación ASION (Asociación de Padres de Niños con
Cáncer).
Repertorio:
1. Bienvenidos (todos juntos)
2. Vuelvo a Granada (Obús)
3. No Voy en Tren (Sol Lagarto)
4. Mientras el Cuerpo Aguante (Dardem)
5. Santa Lucia (Paraelissa)
6. Año 2000 (Rexina)
7. El Ruido de Fondo (Caldo Magno)
8. El Río (Javier Andreu)
9. Reina de la Noche (Carolina del Sur)
10. Himno a la Alegría (Medina Azahara)
11. Directo al Corazón (No se lo Digas a Mama)
12. El Blues del Autobús (Arma Letal)
13. Cosas que Debo a Madrid (Red House)
Bonus Track. Te debíamos una Miguel (Fernandisco)
Producido por Daniel Blanco en los estudios de Canalla Records y
masterizado por el maestro Jesús Yanes en El Jardín Paramétrico
Tributo a Miguel Ríos Ríos: The Rock Canalla Records
2008
por Diego Soto- Indyrock
Este trabajo recopilatorio, supone un sentido homenaje a Miguel Ríos,
por parte de grandes bandas del pop-rock español. Elenco de
nombres que versionan y tributan temas al más puro rock&roll.
Entre éstos están desde los míticos y señores
Obus, interpretando uno de los temas que hicieron a Miguel llegar a lo
más alto, es decir, 'Vuelvo a Granada', seguido de el magnífico
grupo Sol Lagarto con una amena versión de 'No voy en tren'
o los inconfundibles Dardem, venidos del trip hop, que tributan sin complejos
a Ríos en su tema 'Mientras que el cuerpo aguante'.
Un proyecto en el que además ha colaborado Fernandisco o
Medina Azahara, entre los artistas más conocidos. El disco comienza
con una de las mejores versiones del mítico tema 'Bienvenidos' interpretado
conjuntamente por todos y cada uno de los integrantes de este proyecto
que unen sus voces en la interpretación vocal. Un trabajo cargado
de energía por parte de todos aquellos que han tenido como
referente a Ríos y es que este disco, sin juzgar si su producción
o elaboración es la mejor, supone un homenaje de todos sus amigos
como bien defiende Fernandisco, «te debíamos una Miguel».
En definitiva, una de las sorpresas del año para los románticos
del rock español que podrán degustar todos aquellos temas,
catorce en este álbum, con los que disfrutaron en su día.
Miguel Ríos se presenta como la figura sobre la que han mamado los
que se han aventurado por la emergente senda del Rock&Roll en este
país.
http://www.miguel-rios.com/
|
|
|
. |