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19 Noviembre. 2000 Granada.
Por Fernando M. Navarro
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock .
El programa de Fórmula Uno, Fin de Milenio, que dirige y presenta
Manuel Triviño, es uno de los espacios radiofónicos más
escuchados por los jóvenes andaluces. Plataforma inigualable de
cientos de bandas de la tierra (Fila India, Mama´baker o demás
productos han salido de allí) y divertida propuesta, el programa
entrega sus premios (de carácter anual) a la (aún débil)
industria andaluza. Esa noche los premios fueron lo de menos (se premió
a Mondo Sonoro, José Ignacio Lapido, Musiserv, etc...) Lo importante
eran las actuaciones que se iban a dar cita en La Copera (otro de los premiados)
y unos curiosos duetos que Triviño había organizado para
divertir y amenizar los descansos y que, en algunos casos, el numeroso
público presente convirtió en el centro de la velada.
Comenzaron Ruido Pegajoso, simpática (excesivamente simpática,
diría yo) banda sevillano argentina que práctica un insulso
pop divertido que puede remitir tanto a Los Rodríguez como a todos
la escuela que está siguiendo a estos (Los Cucas, Los Caracoles,
etc..). Tras ellos llegaron los incombustibles Fila India. Enérgicos
y con más tablas de las que uno espera para una formación
tan joven (en un momento la luz se apagó repentinamente y los chicos
empezaron a divertirse con la batería para no aburrir al personal),
Fila India se ha ganado a pulso una legión de fans con un power
pop rápido y de estribillos simples. Como unos Hombres G que han
descubierto a Green Day, a Fila India no hay que pedirle más de
lo que dieron, diversión para los niños y niñas y
obviedad para el resto.
Entonces llegó el primer (y esperado) dueto. La mente enfermiza
de Triviño unía a dos curiosos individuos como Juan
Alberto Martínez y Antonio Arias, que decidieron, en lugar de
aburrir al respetable con algo acústico, conectar un infantil teclado
(el ya célebre Sprinter 61), distorsionar el bajo y meter dentro
a la Velvet y el "Celeste" de "Val del Omar". Una maravillosa excentricidad,
que, sin embargó se enturbió debido al sonido (la voz de
Juan Alberto se intuía a ráfagas).
Sexy Sadie aparecieron en escena cuando aún resonaban los ecos de
la pieza electrónica de Juan Alberto y Antonio. Los mallorquines
pusieron sobre el escenario parte de su "It´s Beautiful, It´s
Love", editado el año pasado y demostraron que son una de las propuestas
más consistentes de todo el confuso panorama "indie". Conocedores
del pop clásico (Smiths), dotados como pocas bandas patrias para
la melodía sin renegar en ningún momento de la entereza de
las canciones, Sexy
Sadie se mostraron en directo más ruidosos que en disco. Las
guitarras tomaron el protagonismo y el preciosismo con que adornan sus
temas y el acabado formal impecable de sus producciones se perdió
(todo sea dicho también en parte a el algo deficiente sonido, aunque
esto ya es normal) en favor de un directo algo más sucio, levemente
psicodélico pero igualmente entregado.
Tras la satisfactoria presencia de Sexy Sadie (que, junto a los difíciles
Manta Ray ejemplifican el buen gusto en eso de cantar en inglés),
se entregaron los premios para dar paso a (el) otro dueto de la noche (el
esperado entre Arturo de Cecilia Ann y Jota no se llevó a cabo por
motivos ignorados) en el que José
Ignacio Lapido cogió la guitarra y se llevó a Paco Chica
(Dorian Gray) a los transitados terrenos de un estándar como
"Stormy Weather". Como si del oscuro ambiente de un local de Nueva Orleans
se tratara, los acordes jazzys de Lapido y los alardes vocales de Chica,
expandieron la enorme canción de Cole Porter por cada rincón
hasta que finalizó. De muy buen gusto.
La noche avanzaba y aún quedaban Digital 21 y Cultura Pro-Base.
A los primeros empecé a escucharlos débilmente mientras abandonaba
el local (el nuevo proyecto de la gente de In the Dark me interesa tan
poco como los mismos In the Dark) y a Cultura Pro-Base ni me dio tiempo,
cosa que si me irritó, pues la joven formación de Huelva,
que en disco suena esquizoide, ecléctica y algo arrebatada, debía
de resultar en directo más que interesante. Pero son cosas del reloj.
Dejé la Copera y todo se acabó.
Fernando M. Navarro
Por JAVIER SANCHEZ - IndyRock
Noche de fiesta y buen rock en la Industrial Copera fue la del viernes
día 19 de noviembre, cabe destacar la frescura e improvisación
ante los problemas de sonido de los malagueños Fila India, los cuales
supieron solventar con matricula de honor un desafortunado apagón
de luces, marcando un buen ritmo de batería con el cuál brinco
toda la sala. Excelente actuación también la de los mallorquines
Sexy Sadie, que nos deleitaron con un gran concierto basado fundamentalmente
en su último disco; demostrando la calidad que atesoran en su interpretación
de la música al más puro estilo británico, con tintes
punkies, que unido a su magnifica disposición y movimientos sobre
el escenario, nos hicieron disfrutar de un auténtico concierto de
rock. La entrega de los complacidos espectadores fue total, cantando al
unísono cada uno de los temas de los mallorquines, lo que hizo a
la banda entregarse totalmente, con un final de concierto en el que el
cantante y guitarra del grupo, se dejó absorber por la masa que
poblaba las primeras filas, una forma de rendirse a un entendido público,
que como él mismo reconoció, no se encuentra en cualquier
sitio.
Lo especial de la noche vino de la mano de los músicos "granainos",
los cuales se echaban de menos en el cartel, ya que dentro del programa
oficial, no aparecían los "duettos" que le dieron originalidad y
calidad a la noche. El primero de ellos se situó sobre el escenario
al término de la actuación de Fila India, un teclado manejado
por Juan Alberto (Niños Mutantes) era el centro de atención,
Antonio Arias (Lagartija Nick) completaba el dúo con su bajo, y
ambos interpretando con sus voces e instrumentos musicales un exuberante
tema con gran contenido "tecno", nos sorprendieron y nos divirtieron con
la gran calidad musical que estos dos elegidos representantes de la ciudad
saben interpretar, calidad que se habría hecho destacar en mayor
cantidad, de haberse acompañado de una mejor sonorización
de la voz de Juan Alberto, la cual era a veces inapreciable. Al término
de la actuación de Sexy Sadie se produjo la entrega de los premios,
o mejor dicho de los reconocimientos a las diferentes labores en el mundo
de la música andaluza (prensa, programas musicales, festivales,
interpretes...). Como principal premio al disco del año, se le concedió
quizás al más grande compositor de los últimos años
en el panorama musical andaluz y español, J. I. García Lapido,
o J. I. Lapido como es más conocido guitarra y creador de los temas
del ya disuelto grupo granadino ceronoventayuno, el cual lo agradeció
con lo que mejor sabe hacer, música. Acompañado de Paco Chica
(Dorian Gray) interpretaron un clásico blues que demostró
tanto la calidad con las seis cuerdas de José Ignacio, como la voz
rockera, rajada y vibrante de Paco Chica, y que además sirvió
de colofón a la parte que al rock le tocó.
Se volvió a demostrar que en Granada existe el que es, sin lugar
a dudas, el mayor movimiento musical del panorama nacional. Tanto músicos
como aficionados y fans, demuestran concierto tras concierto, festival
tras festival y fiesta tras fiesta, que en Granada se hace necesario una
mayor afluencia de grandes grupos, festivales y en definitiva, una mayor
atención a la música en general y a las nuevas tendencias
en particular, por parte de los dirigentes municipales y regionales. Confiemos,
en que dentro de poco esta ciudad nada tenga que envidiar a otras situadas
más al norte de la Península, donde pueden disfrutar de grandes
espectáculos musicales, que hasta la fecha se nos niegan a los fieles
"granainos".
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