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Industrial Copera, Granada 6-4-00
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock
Cronica:
Fernando M. Navarro (IndyRock)



LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE
Por
Fernando M. Navarro
En contra de lo que se pueda pensar, escribir sobre Manta Ray es tremendamente
difícil. Resulta demasiado obvio recurrir a los cientos de adjetivos
posibles que se le pueden colgar a sus por otro lado inclasificables sonidos.
Son tantos los referentes hipnóticos visuales que te deja su música
que el cronista menos recatado (como el que suscribe) puede perderse en
una marea alta de metáforas preciosistas y comparaciones más
o menos evidentes. Por otro lado también es ciertamente complicada
la postura que tomar frente al grupo. Manta Ray ha llegado a esa incómoda
situación en la que le gustan a todo el mundo pero todos tienen
objetar algo. "Me gustan pero....". Así pues voy a hacer un ejercicio
de contención (no se crean difícil pues a mí los asturianos
me parecen la propuesta más seria, creativa y estimulante del territorio
patrio, dicho sea de paso) y voy a intentar condensar lo que dio de sí
el concierto del pasado jueves en La Copera.
Oscurecidos por la marcha del excelente guitarrista Nacho Vegas (que dotaba
a la banda de un preciosismo final que ahora se pierde en pos de una contundencia
ruidosa más arriesgada) Manta Ray ofrecieron un concierto impecable
en el que desgranaron la mayor parte de los temas de su nuevo disco, el
descomunal "Esperanza". Abrieron con el título que le da nombre
al disco y a partir de ahí las reglas establecidas desaparecieron.
Manta Ray va por libre y aunque pueden (deben y quieren) catalogarse dentro
del amplio espectro de Post Rock, los asturianos han llegado a un status
personal en el que practican una suerte de rock nocturno y desquiciado
que en el escenario se convierte en una larga sesión colectiva de
cuatro músicos enormemente creativos. Con un José Luis García
que cada vez canta mejor, un Nacho Alvarez absolutamente imprescindible
(sus contundentes bajos dan cuerpo a todas las composiciones), un Xabel
Vegas que lejos del virtuosismo de redoble que practican los más
reputados baterías opta por el ritmo como dogma, y lo explota y
desintegra hasta el extremo y un Frank Rudow como mago de los sonidos y
las atmósferas que pule con los sonidos electrónicos (más
bien parecen los lamentos de unas cañerías olvidadas), Manta
Ray ofrecieron en uno de los conciertos más descaradamente libres
de los que uno recuerde.
Desde el optimismo de "Rita" delicioso instrumental que abre el lp hasta
los oscuros momentos de "If you walK", el riff nocturno de "The dirty blues"
o la cruel e inteligente parrafada de "No me dicen nada", susurrada por
Nacho Alvarez como si de una bestia se tratara. Así como los deleites
ruidosos de la estupenda "Cartografíes", sin duda la mejor canción
del disco que en directo pierde el bellísimo acompañamiento
de cuerda para optar por un contrapunto mucho más arriesgado y no
por ello menos elocuente. Señalar que además consiguieron
evidenciar su legado y sus influencias haciendo sonar el eterno "Heroes"
de Bowie como si de un tema de la Velvet se tratase.
Con fenómenos como estos tocando (y llenando) salas, la esperanza
continúa viva. Enhorabuena.
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