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Macaco
17-06-04 Industrial Copera, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock 


Un viaje entre raíces y antenas
por Daniel Barranquero Carretero ( Daniel_Barranquero@hotmail.com )
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- Suena Macaco. 'Emitiendo para toda la galaxia' canta el loco Dani. Lo importante no es llegar a todas partes, sino llegar a todo el mundo. Y ellos lo consiguen.
Me abrocho el cinturón, este viaje de 2 CDs de nombre "Entre raíces y antenas" está a punto de comenzar. Y por las galaxias no se anda, sino que se vuela.
Dani se encuentra junto a su grupo. Por supuesto también están presentes esos instrumentos a medio camino entre lo añejo y lo moderno que le dan a Macaco ese sonido tan especial. También estoy yo, que para eso les estoy escuchando. Faltas tú. No importa si vienes de Nigeria o de China, de Granada o de Potosí, sólo hace falta que estés dispuesto a pasarlo bien, a disfrutar de la música y del viaje. ¿Estamos 'todos'? ¡A despegar!
La ventaja del Universo, es que no hay fronteras. Mientras en este estúpido mundo estamos empeñados en ponerle muros al mar y fortalezas a la montaña, desde arriba todo se ve mejor. No hay verjas en el cielo, no hay vallas en las nubes y por esos los pájaros 'se mueven'. De un lado a otro, sin papeles, sin permisos, con ganas de descubrir y de vivir. "La frontera rompe el camino" se escucha en esta canción. ¿Y el caminero las fronteras? Falta hace.
La nave entra en la 'Zona de jaleo'. Alto en el camino. Hay que viajar sí, hay que moverse,  por supuesto. Pero también hay que saber pararse y disfrutar. Fiesta, saltos.¡échale brasa al fuego!
Hablando de viajes, ¿quién no se ha preguntado alguna vez la distancia entre un lugar y otro? Sean pocos o muchos kilómetros, siempre se podrá calcular. Pero. ¿cómo medir los sueños? Tal vez esta sea la paradoja más maravillosa de todas, se puede vivir soñando aunque esos sueños no se puedan ni medir ni contar. Sin sueños no hay nada, sin nada no hay sueños. Alimento del pobre, ilusión del triste, esperanza del que no tiene nada. Bienvenidos a esta orgía de la imaginación.
Tras este homenaje al 'mundo de los sueños' que Macaco realiza con tanto éxito, llega el momento de la reflexión. Al ritmo de este loco mundo que no deja de girar, conviene a veces preguntarse porque nos quejamos tanto teniéndolo todo. ¿Por qué no sonreímos si tenemos comida? ¿Por qué lloramos delante de la tele mientras otros llorarían por estar delante ese mismo televisor? A la vez, esta canción invita al equilibrio. No hace falta acelerar para girar, simplemente disfrutar. Acelerando no se disfruta, disfrutando sí se acelera. '¡Giratutto!'
Claro que hay que tener mucho cuidado. Engaños, mentiras y mil falacias distintas que intentarán hacernos caer en el error. Todo esto tiene un nombre: manipulación. En tu calle y en tu barrio. En tu país o en tu mundo. Titiriteros disfrazados de corderos con la intención de manejarnos como a simples marionetas. Ante esto, mejor andar con cautela, pasito a pasito. 'De colores', por supuesto. ¡Pasa la voz!
Turno para los locos de este mundo. Si piensas distinto te llamarán 'loco'. Ya sea vistiendo de otra manera, actuando de forma diferente o ignorando la música que esté de moda en las radios más comerciales, a uno lo mirarán como un marciano. ¿Y qué? ¡Loco de los pies a la luna! Y orgulloso, oiga. A veces viene bien ser la oveja negra del rebaño y tener ese punto de locura gracias al cual la vida cobra sentido. Palabra de Macaco.
En la siguiente canción, se aborda el tema de las drogas desde una perspectiva interesante. De nada importa que dos personas sean 'gemelos de vicio'; si uno tiene corbata y dinero tendrá el favor de los jueces, a los mejores abogados y será considerado como un señor. En cambio, el chaval sin dinero y pobre de la favela será juzgado como al peor de los delicuentes. Hipocresía y doble rasero: bienvenidos al Siglo XXI. "¿Y arriba qué, y arriba qué.?"
Nueva parada en este viaje tan especial. Tiempo para 'pisar tierra' y relajarnos un poco. "¿Quién lleva la razón?" se preguntan los Macaco una y otra vez en esta canción. El único que no nos engaña es el camino...sólo faltaría.
Hora de poner la radio. 'Radio Boogaloo', esa radio que "emite desde algún lugar del planeta y que atraviesa con ondas tus paredes" es la elegida para estos reyes del insomnio. Que no decaiga.
Al ritmo de ese incesante 'A cuchillo', el primer CD va dando sus últimos coletazos. "Si la cosa no funciona vamos a cuchillo". Hay que luchar por lo que se quiere, para cambiar lo injusto, para evitar que te quiten la voz. El cuchillo es sólo una metáfora, ya que para luchar "a cuchillo" no hacen falta navajas, sino más bien honor y dignidad. "A cuchillo afilao"
Se acabó la primera mitad del recorrido. Ahora es el momento de poner el segundo CD titulado "De la antena a la raíz"que puede que te guste aún más que el anterior. 
Gotas de agua cayendo y una voz con tintes agitanados que sale de una radio son los testigos de esta segunda parte del viaje. Con una voz apagada, prácticamente murmullando, el loco 'Mono Loco' Dani crea una atmósfera muy especial para este trayecto. La nave reduce el ritmo ya que al igual que un vino se paladea sin prisas, un viaje tan especial debe saborearse con calma. Poco a poco, ese 'caminero de su camino' (dueño de sus actos, de su vida y de su mundo) sigue su propio rumbo.
Casi sin darnos cuenta, 'El Murmullo' muere dándole paso a nueva canción títulada "People" que entra sigilosamente en nuestros oídos. La religión cierra los ojos a las personas, sales a la calle y no eres nadie, sólo un títere más del mayor teatro jamás realizado. El mundo es así, una sonrisa sincera dirá más que miles de palabras vacías. La gente habla muy fuerte pero ni dice nada ni mucho menos escucha. "Apáñatelas tú mismo.".
Es tarde, ya llega la medianoche. Qué pronto pasa el tiempo cuándo uno está disfrutando. Se va el sol, se va la luz, pero al 'caminero' no se le puede quitar la ilusión. Sin ilusión no hay viajes, ni sueños, ni risas, ni cantos. La persona que no tiene ilusión, que no encuentra nada por lo que luchar o cantar, equivale a una noche con 'corte de luna', a un mar carente de agua o a un bosque sin árboles: triste, apagada y vacía.
"Por donde van sus pasos crece la hierba" se oye en la quinta pista de este CD. ¿De quién hablamos? Evidentemente, del famoso 'Caminero' que nos acompaña en todo momento en este viaje entre raíces y antenas. Caminero no es el que camina, caminero es el que vive, el que está curtido por mil experiencias distintas, es el que aprende cada día a base de moverse, de soñar o de volar. El tiempo no pasa para el 'Caminero', y la hierba nace debajo de sus pies.
A ritmo de reggae entramos en la segunda de las 3 versiones del 'Giratutto', tal vez la joya de la corona del nuevo trabajo de Macaco. "Da igual donde lleve tu vela, si tu nivelas tu sentimiento, equilibrio entre flores y espinas.". Hasta los camineros más soñadores deben tener equilibrio para llevar a cabo esas ilusiones.
El séptimo tema de este segundo CD es uno de los mejores de todo el disco. Su nombre es 'La poción', y constituye por sí solo un auténtico viaje de cuatro minutos con tintes melancólicos y trascendentales. Macaco sueña y plasma en la canción la poción más bella jamás inventada. Imaginen que por cada instante triste nos dieran dinero, por cada lágrima nos diesen un 'cachito' de oro. Los desengaños serían rentables, los malos momentos tendrían recompensa. 
Ya podéis despertar, la poción no existe, pero esos cuatro minutos mágicos ya no nos lo quita nadie. Terminó el sueño y también 'se acabó el baile', pero empieza la fiesta. Porque cuando algo finaliza, uno no se puede venir abajo, debe seguir con esa ilusión tan presente en este disco de Macaco. "Lo que nos queda, es lo que nos lleva.".
Aunque, desgraciadamente, siempre hay excepciones y el destino juega malas pasadas. Una 'marea negra' puede con todo: con los peces, con el mar, con la arena y con los sueños. Macaco construye un monumento en forma de canción a la costa gallega tan afectada por ese cruel Prestige que la tiñó de negro. La rabia y el dolor se transforman en palabras que claman en Finisterre contra lo que nunca debió de ocurrir.
Pero, en esta vida, hasta las mareas son transitorias. Tiempo para la utopía. Te despiertas un día y ves que el mundo es feliz, que no hay paro, que todos tienen alimento y agua, que no hay odios ni rencores y que la gente no para de sonreír. ¿Qué ha pasado? 'Meu amigo Gandhi' lo sabe. Un guiño al optimismo y a la esperanza tras tantas mareas negras de petróleo o de injusticias.
El final del viaje comienza a vislumbrarse. Entramos en este 'Al hambre dulce' con quejas de dolor y la historia de un curandero. Tras la calma, la risa; tras la risa, la utopía; tras la utopía, las lágrimas; tras las lágrimas, el dolor; tras el dolor, los curanderos; tras la curación, la calma. Y vuelta a empezar. Un círculo perfecto. Equilibrio constante, el que defiende el loco Dani canción a canción. 
'Centro de información de tu vida'. Eres consciente de que te controlan, pero no sabes quién. Miras a un lado y a otro, y no ves a nadie, pero si haces algo políticamente incorrecto, ya aparecerá alguna persona para recordarte que eso es pecado. Si piensas distinto saldrán varios a decirte que por qué no sigues la corriente. Es fácil dejarse llevar por esa corriente, pero se disfruta más saltando la valla y desatando esos zapatos atados entre sí, girando la vela y cambiando de rumbo. "¡Despierta! ¡Tira 'pá otro lao'!"
El viaje se acaba definitivamente y las lágrimas se cobijan en el incesante sonido de las gotas de agua que preceden a la tercera y última versión del 'Giratutto'.
Es hora de quitarse el cinturón, ya que la nave paró. Tranquilos, podéis repetir el viaje tantas veces como queráis, sólo hace falta pulsar esa pequeña tecla que pone "Play" para entrar nuevamente en ese fascinante agujero negro de nombre "Entre raíces y antenas".
El mestizaje toma cuerpo, la fusión se abre paso en un panorama musical tan marcado por canciones de corte fácil y discurso vacío. Habría que destacar también la diferencia entre los 2 CDs que componen el último trabajo de Macaco.
En el primer disco, titulado "De la raíz a la antena", caben todos los estilos posibles. No se le puede definir como hip hop, ni como rumba. Tampoco es reggae, ni groove. Simplemente, lo es todo. Toma elementos prestados de cada estilo y son combinados para lograr la lírica perfecta, un sonido que llegue a todas partes, una banda sonora adecuada a los mensajes que se lanzan.
Mensajes sin caer en la demagogia o excesivo dogmatismo de otras bandas que lo intentan abarcar todo sin aportar nada. Palabras y frases de esperanza y de ilusión que invitan a la reflexión. 
Un grupo no hace la música, la construyen los propios músicos. O por lo menos en este caso. Personas llegadas de todas partes componen Macaco. Desde la Amazonia hasta Barcelona pasando por Camerún, Argentina o Venezuela. Cada uno aportando a la banda: su cultura, sus experiencias o instrumentos musicales necesarios para lograr un resultado tan peculiar.
El segundo CD, "De la antena a la raíz", tiene aún mayor calidad. Más minimalista, más calmado y relajado. El tiempo se para y ellos juegan con la música a su antojo. Scratches, sonidos de todas partes del mundo, tintes electrónicos, gotas haciendo el papel de base rítmica, radios de todo el mundo emitiendo sin cesar. 
Es un disco más íntimo, más profundo tal vez, que busca una reacción en el receptor. "Comunicación en estado puro", como define el propio Mono Loco. 
No entra tan sencillamente ya que carece de esos estribillos facilones y vacíos de caduca canción del verano que logra colarse en la cabeza y que cuesta mucho sacar. Es mucho más oscuro e intenso que el primer CD y es difícil destacar una canción por delante de otra, ya que el disco es como un "todo", una especie de un viaje con 13 partes que se recuerda de forma conjunta. 
Así es Macaco. Así es este "Entre raíces y antenas". Mezcla sin fallos, equilibrio constante. Fusión sin confusión, que dijo aquel. 
"¡Gira la vida, gira.!"







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