Martes 26 abril 2005 Sala Arena Madrid
Fotos Valentin Suárez - IndyRock
por Ruth Piquer - IndyRock


Acudir a un concierto de Low, no es sólo un privilegio, es un
aprendizaje, un desafío personal a la capacidad propia de saber
escuchar, y de percibir cada detalle de melodías y acordes, que
aunque encuadrados en una estética minimalista, quizá por
el tópico de su sentido intimista y "melancólico", se constituyen
en verdaderos himnos, elaboraciones perfectas de temas recurrentes que
al final uno hace propios, si es que ha sido capaz de responder a la honda
reflexión que en ellos se hace.
Si despojamos al grupo de sus atribuciones, acertadas o no, desde
el enfoque crítico de los últimos años, al slowcore,
el dream rock, etc, etc.. queda todo un revulsivo para la música
actual. Música pura, música que aúna perfectamente
las palabras con el gesto musical, que sabe utilizar los silencios como
un elemento más del ritmo y de la melodía, que se contrae
y se recoge, y que se distiende y se desgarra, ésto último
no sólo con el despliegue de la guitarra, potenciado en su último
álbum, The Great Destroyer, si no con la propia voz expandida, doblada
y envolviéndonos a veces en dimensiones irreales.
Solamente mediante guitarra, (Alan Sparhawk) bajo (Zac Rally )
y batería ( Mimi Parker ), este trío de Minnesota consigue
emocionar. A veces desde la sencillez de canciones con estribillos "llevables",
redondos, esperanzadores, como Step, que van dando pasos por el pop- rock
alternativo y vuelven a la experimentación de estrofas expresivas
donde el bajo lleva el protagonismo oscureciendo el sonido antes de volver
a ver la luz. Y a veces emocionan desde la complejidad de la tristeza,
Silver Rider o When I go deaf, pero una tristeza sobria, armónica,
simétrica, nunca deformada, nunca depresiva, .siempre en su punto,
siempre bella. Lo bello, como alguien dijo alguna vez, siempre tiene algo
de triste.más que eso, contemplar o escuchar la belleza siempre
se convierte en elucubración, en autorreflexión, y en autocrítica,
y siempre es esperanzador, y positivo.
Por eso no creo en las críticas sobre Low que hablan de
tristeza, de melancolía, de intimismo. Low están cantando
al mundo, se desgañitan tanto cuando utilizan pocos elementos en
las canciones, casi rozando el susurro y el silencio, como cuando potencian
el ritmo o la guitarra. Todas las opciones, si se quiere, son reflexivas,
y sí entonces, íntimas o intimistas, porque transmiten el
mensaje de la manera más directa. Esa emoción expresiva,
quizá venga de profesar la religión mormona, quizá
de un conocimiento de la capacidad de expresar a través de otra
religión, la música, en la que sólo hay un culto a
lo bien hecho y a lo que llena, y sin embargo muchas formas, desde el folk,
country, al postrock..y muchos más ámbitos colindantes que
Low saben perfectamente aunar.
Alternando con perfecto conocimiento de causa, temas de anteriores
discos, como el maravilloso Sunflower, del álbum Things we lost
in the Fire, que fue todo un llamamiento a la belleza "callada", y a la
dulzura, hasta los acordes de la mayor parte de canciones del último
álbum, The Great Destroyer, del cual, a pesar de que el público
nuevo en estos sonidos esperaba las potentes Monkey, o la "popera" California,
sin duda destacaron Silver Rider o When I go deaf. En ésta
última nos hubiera gustado escuchar mejor, más nítido,
el solo de guitarra, una melodía de arabescos llevados al rock actual,
que, si no fuera por estar arraigados en Norteamérica y en su folk,
nos haría pensar en imágenes simbolistas o prerrafaelitas
inglesas o irlandesas, en vastos campos verdes y en leyendas célticas.
Quizá la música de Low cumple ese ideal de "música
universal" que se persigue desde principios del siglo veinte.
Por esos campos verdes, densos e iluminados nos perdimos gracias,
entre otras cosas, a la arrulladora voz de Mimi Parker, y solo algún
ruido producido por el público interrumpió ese sueño
de comunión con nosotros mismos, la música y la esperanza
de un universo mejor.

Fotos: MarceRock - IndyRock
Casino de la aliança -12 de Diciembre-Produce Iguapop

