Sábado 17 de Junio 2006 Recinto Ferial Santa Quiteria,
Lorca, Murcia
Por Jesús S. -IndyRock
Un año más, el festival de Lorca superaba todas las expectativas
ofreciendo un poderoso cartel que atraía la atención de miles
de metal-heads venidos de todos los rincones de España. Por ello,
desde IndyRock decidimos trasladarnos a la localidad murciana y ver con
nuestros propios ojos como se lo montaban en directo una buena parte de
las mejores bandas del hard-rock y el metal de los últimos veinte
años. El festival, haciendo una primera aproximación, ha
sido un éxito en diversos aspectos. Desde el lado de la organización,
buena nota en cuanto a acceso e instalaciones. El cartel conformado también
era una garantía de éxito; el dividirlo en dos grandes bloques
representando dos géneros, uno más clásico y otro
más extremo, facilitó también las cosas. Al haber
por tanto dos escenarios, es difícil calcular el número de
personas que se pudo concentrar allí, pero bueno, estamos hablando
de miles: todo un logro, normal por otra parte viendo la calidad de las
bandas. El único aspecto negativo del festival fue la mala
calidad del sonido en general. El hecho es que, como decimos siempre, este
tipo de naves no son el lugar más apropiado para albergar decenas
de miles de decibelios. Pero vayamos ya al lado musical de la cosa.
Abrieron fuego Tigertailz en el escenario grande. Banda de culto
entre muchos apasionados de glam-rock, estos escoceses lidiaron desde el
principio con un sonido deficiente, aunque supieron sacar adelante el show
gracias a buenas melodías, no exentas de fuerza. Fue un buen comienzo
que hacía presagiar un gran festi, y además consiguieron
finalmente enganchar al público gracias a la pegada de temas como
"Love bomb baby" o la versión del "Highway to hell". Les siguieron
Gotthard,
formación de la que se habla mucho últimamente, integrada
por unos tipos que viven su pasión por el hard-rock de manera intensa.
No hacen más que poner al día el género, se apoyan
en su buen hacer como instrumentistas, algo que queda bien reflejado en
directo. Venían a presentar su último lanzamiento, precisamente
en vivo, y ofrecieron un show muy similar al recogido en la grabación,
con hits propios como "Dream on" o la versión del "Hush" de Deep
Purple. Tampoco disfrutaron de buen sonido, pero tuvieron al público
entregado de antemano y supieron recompensarlo con creces. Aun así
creo que deben crecer más como banda. Si lo hacen pueden convertirse
en lo mejor del momento.
La siguiente banda en salir fueron los míticos Hanoi Rocks,
primeros exponentes de la jornada de la era dorada del hard ochentero.
Michael Monroe y Andy McCoy siguen liderando la banda, con años
de más y mucho castigo en sus cuerpos, pero con la misma actitud
y ganas de siempre. Ofrecieron una hora con lo mejor que hoy en día
pueden darnos. Arrancaron con clásicos como "Boulevard of broken
dreams" y "Malibu Beach Nightmare", repasaron los mejores temas de sus
últimos temas y emocionaron al personal con "Don´t ever leave
me". Uno de los mejores shows del día, capitaneado por esa bestia
escénica que es Michael Monroe, que llegó incluso a hacer
acrobacias en ambas columnas a los lados del escenario, y que recibió
emocionado el "happy birthday" cantado por sus fans en directo. Y para
cerrar, nada menos que "Delirious" y "Tragedy", todo un himno generacional
que nos puso los pelos de punta, además de su clásica cover
del "Up around the bend" de la Credence. Nota aparte para Andy MacCoy,
que está en mejor forma que cuando lo vimos en el Serie Z de Jerez
hace unos años, una excelente noticia para la banda y sus seguidores.
Otra banda ochentera, muy seguida por el público más
AOR son House of Lords. Para muchos, la decepción de la tarde,
ya que apenas convencieron a sus seguidores más acérrimos.
Tal vez por el hecho de que poco quede de la banda original, o tal vez
porque el público era más duro de lo que ellos venían
a ofrecer. Cuando salieron Ill Niño mucha gente aprovechó
para recuperar fuerzas, porque lo que venía después sería
ya para echar el resto. Mientras tanto, en el escenario secundario, más
enfocado a sonidos más extremos descargaban bandas como Masacre,
Firewind y Nightrage. Es curioso el hecho de que el público
más joven se concentrara más en esta carpa que en la principal.
No fue así toda la jornada, pero lo que está claro es que
al seguidor de toda la vida le iba a costar mucho dejar el "main stage",
sobre todo a partir de las 10 de la noche, hora mágica en la que
el señor Coverdale salió al escenario con sus secuaces. Qué
momento, señores. Llevábamos años detrás de
poder ver a Whitesnake, y por fin los teníamos delante. Con
un recinto a reventar (no cabía un alma), arrancaron con "Burn",
el clásico de los Purple etapa Coverdale. Una cosa que siempre me
ha llamado la atención de David Coverdale es su pericia para rodearse
de buenos músicos. Él es el espíritu de la serpiente
blanca desde sus inicios, pero además siempre ha sabido contar con
gente de talento alrededor, mercenarios pero buenos en lo suyo. Ahora tiene
a Doug Aldrich a su lado, un tipo que ya demostró su valía
con Dio. Ha perdido al bueno de Marco Mendoza, que además le daba
un buen toque en los coros, pero ha sabido suplirlo rápidamente
con Uriah Duffy. Y luego, cuenta además con un grande, Tommy Aldridge,
toda una bestia de las baquetas. Con estos pesos pesados, la decepción
era imposible. Se sucedieron los clásicos ("Love ain´t no
stranger", "Fool for your loving", "Ain´t no love in the heart of
the city", "Is this love"), y hubo tiempo también para los solos
de los Aldridge y cia. Pero por encima de todo, brilló la voz de
un Coverdale en plena forma, fantástico en todos los aspectos, y
sabiendo llevar el show a su terreno. Con un final espléndido tras
más de hora y media de concierto, con "In the still of the night"
se despedía una banda que tuvo que reaparecer por insistencia de
la masa que se lo pedía. Regalaron un inesperado "Bad boys" que
acabó por poner el recinto patas arriba. Memorable.
Fuimos testigos hace años de la primera actuación de Twisted
Sister por nuestras tierras. Una banda que había sido mucho
en los 80, que pasó al olvido en los 90 y que ahora todo el mundo
parece querer reivindicar de nuevo. Los motivos son claros: han vuelto
en plena forma, algo que hace unos años era impensable. No ofrecen
nada más que lo que ya teníamos de ellos: buenos directos,
donde volver a levantar el puño y entonar esos temas festivos,
himnos de high school. De este modo, los chicos de Dee Snider volvieron
a las andadas y ofrecieron el clásico show de Twisted Sister lleno
de fiesta y cachondeo. Sonó todo lo que tenía que sonar,
como "The kids are back", "Stay hungry", "The price" etc, hicieron saltar
al público con "I wanna rock" y "We´re not gonna take it"
y en definitiva no defraudaron. Aun teniendo diversos problemas con el
sonido (era gracioso ver a "Animal" Mendoza correr detrás de los
asistentes cada vez que salían a intentar reparar un micro) la gente
disfruto de un show que aunque veamos mil veces siempre resulta atractivo,
porque ¿a quién no le gusta una buena fiesta?
Vayamos de nuevo al escenario metalero. El sonido es atronador, la gente
salta en las primeras filas. En el escenario, Chris Caffery, potente
guitar-hero para las nuevas generaciones, con un currículo extenso:
Savatage, Trans Siberian Orchestra...en definitiva buen background para
un tipo que salió a matar y lo que pudimos ver convenció
al público tirando de temas como "Jesus Saves" y "Power of
the Night". Tras él, pudimos ver a una banda con muchos años
a sus espaldas, Anvil, unos clásicos de segundo nivel pero
que cuentan con el respaldo de un fiel público que todavía
se pregunta porque nunca alcanzaron la primera división en esto
del heavy metal. Algo cascadillos ya, los canadienses aparecieron en el
escenario para presentar algunos temas que están a punto de lanzar
en un nuevo disco que llevará por título "This is thirteen".
La traca final de la carpa metalera llegaría con los flojillos Devildriver
(liderados por Dez Dafara, ex Coal Chamber) y el buen colofón
que pusieron Exodus. Estos sí que no necesitan presentación,
son un auténtico mito de trash americano de finales de los 80; su
show coincidió con el de Twisted Sister, lo que no evitó
que muchos trashers disfrutaran de la descarga de los de San Francisco,
que venían presentando nuevo disco ("Shovel headed kill machina")
y repasaban los temas más emblemáticos de su carrera. Con
Paul Bostaph como nuevo batería, la banda liderada por Gary Holt
terminaba su descarga justo a tiempo para que el recinto grande se volviese
a colapasar para ver a la banda que para muchos era el verdadero punto
culminante del festival, Queensryche. A las tres y pico de
la madrugada aparecieron Geoff Tate y los suyos en escena, para presentar
la segunda parte del mítico "Operation Mindcrime" en directo. Ante
todo, decir que era la primera vez que tocaban por aquí, la expectación
era tremenda. La gente apostaba sobre si aparecerían con las famosas
armas de fuego (reales o no) que algún que otro problema les han
dado recientemente. La realidad es que lo que hubo fue hora y media de
potente sonido (el mejor del festival) iniciada con "Revolution calling"
y "Operation Mindcrime", con un Tate pletórico de voz, llenando
de dramatismo cada nota. Se escenificaron algunos momentos de esa mini
opera roquera en dos partes, incluido el asesinato del tipo atado a la
silla. Sonaron temas como "The leedle lies" y "Murderer", y demostraron
que los años tampoco han podido con ellos.
En resumen, me queda la sensación de que el Lorca Rock Festival
ha venido a cerrar un homenaje a grandes figuras del hard y el metal de
los 80. Ha sido un festival más nostálgco que actual, lo
cual se agradece ya que hoy en día no existen bandas capaces de
competir con Whitesnake, Hanoi, Twisted, Queensryche etc. Fue el festival
de los front-men. Vimos la importancia de tener a un tipo delante de una
banda sabiendo dar al público lo mejor. Michael Monroe, Geoff Tate,
Dee Snider, David Coverdale...sujetos irrepetibles que representan lo mejor
de este negocio: las ganas de triunfar, de hacer a la gente disfrutar.
Profesionalidad y actitud a partes iguales. Esperemos que el nivel del
Lorca siga subiendo con los años, aunque se me hace difícil
pensar que puedan superar el cartel de este año. Tal vez deberían
poner algo de empeño en mejorar las condiciones acústicas.
Si lo pasamos así de bien esta vez, con un sonido tan nefasto, imaginar
lo que sería esto en buenas condiciones. Esperemos que se tome nota.
Por lo demás, larga vida al Lorca Rock Festival.
Cartel
Whitesnake - Twister Sister - Queensrÿche
Hanoi Rocks - Anvil - Devildriver -
Ill Niño
Nightrage - Gotthard - Exodus - Suffocation
Onslaught - Amon Amarth - Tigertailz
Chris Caffery - Firewind - House of Lords
www.lorcarockfestival.com