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La noche temática
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
30 noviembre 2009 Planta Baja, Granada
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Plantabaja comenzaba una nueva aventura con el denominado
“Plantabásico”, es decir, conciertos con la firma de autor que aportan
el lado más íntimo de temas posteriormente electrificados.
Para abrir boca sirvió la actuación de Fe, un dúo
que en media hora derrochó canciones suaves y melódicas,
dando las gracias a todos los presentes por disfrutar de una noche tan
especial.
A las once de la noche, con una sala abarrotada como en
sus mejores veladas, aparecieron Lapido y sus secuaces. Un trío
formado por el incombustible Víctor Sánchez desgranando guitarras
acústicas y eléctricas, el reverendo Raúl Bernal a
los mandos de su teclado murciano, y cómo no, el que alguno por
tales lares consideró “el mito”, Jose Ignacio Lapido.
El repertorio del granadino ha tomado los colores de su
guitarra, y no desentonan en el desarrollo del guión canciones nuevas
y antiguas. Así, “Nubes con forma de Pistola” fue la carta de presentación
elegida, a la que siguió “Luz de ciudades en llamas”. El resto,
un punto y seguido que duró lo que un sueño de casi dos horas
menos cuarto. Con un público que sabía de qué iba
el concierto, que cantaba de forma coral, fueron apareciendo temas de todos
sus discos en solitario, como “Ladridos del perro mágico” o “El
principio del fin”. A estas alturas de trayecto, la sintonía con
sus músicos es la más óptima, y aunque sólo
eran tres artistas sobre el escenario, aquello parecía, nunca mejor
dicho, música celestial.
Lapido se encontraba en su casa. Dijo que la primera vez
que tocó en “ese garito” fue en 1991. También dedicó
una de las canciones a Antonio Lomas, y no se olvidó de sus dos
músicos que no subieron a las tablas: Paco Solana y Popi González.
Sobre su taburete deleitaba con sus hermosas poesías y músicas
que encajan como anillo al dedo, con fieles que acudieron como si se tratara
de la parroquia de San Tancredo. Al cabo de una hora de cánticos
y fiesta, acabó una primera parte con “Espejismo número 8”,
una canción que tiene un lugar muy importante en el corazón
de todos sus seguidores. Quizá sea porque en ella un cartel anunciaba
el concierto de “los Cero”.
Tras su vuelta del camerino cayeron otras grandes composiciones
del maestro, como son “Con la lluvia del atardecer”, “Cuando el ángel
decida volver”, y “Zapatos de piel de caimán”. Cada vez encajan
mejor las canciones de 091 y las de Lapido en solitario, el todo es cada
vez más fluido, sin fisuras. Y como guinda final, nueva comunión
con el público gracias a “La noche que la luna salió tarde”,
y una de las canciones que tocó en aquella actuación del
año 91, “Esta noche”, otra paleta de sonidos y letra para tener
siempre en cuenta. A sus discos en solitario les pasa como a los buenos
vinos, que ganan con el tiempo. De ahí que los directos que realiza
dejen siempre tan buen sabor de boca. No se puede reparar en una o dos
canciones buenas, sino en el conjunto, porque no hay material de relleno
y nada que tenga desperdicio. La crisis está arrasando con mucho
de todo, pero esperemos que no acabe con la música, que nos ayuda
a seguir con más fuerza el camino marcado.
17 enero 2009 Teatro Municpal Armilla, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Crónica: Lapido en acústico, la
esencia de un creador
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Lapido en acústico, la esencia
de un creador
Teratro Municipal de Armilla - 17-01-09
Por Juan Enrique Gómez
A José Ignacio Lapido le gusta sumergirse a gran profundidad en
sus sentimientos, permenecer en el ángulo muerto, para volver a
sorprender y demostrar su intensidad poética y musical. No es fácil
encontrar a José Ignacio en un concierto acústico, en un
set en el que se expresa con la sencillez de las canciones desnudas, sin
aditivos electrónicos, donde la música, la poesía
y el saber estar toman el escenario. Lapido volvía a conseguir la
simbiosis perfecta con sus seguidores en el Teatro Municipal de Armilla,
en un concierto organizado por el Club Deportivo Arenas de Armilla, en
el cinturón metropolitano de Granada, la ciudad donde Lpaido creó
091 y desde donde ha lanzado al mundo algunas de las mejores canciones
de la historia del rock.
Lapido ha crecido en personalidad, autoestima y saber hacer para sí
mismo. Con una formación de trío, con su inseparable Víctor
Sánchez a la guitarra eléctrica y el genial teclista Raul
Benal, forman un grupo compacto, al que se le nota que disfrutan sobre
las tablas, itnerpretando temas que se han convertido en verdaderos himnos
y que mejoran con las escuchas. Un repaso por algunos de sus mejores temas,
tanto de la etapa de los Cero, como "Nubes con forma de pistola", los principios
de aires punk, con 2Zapatos de pield e caimán", y la incomparable
"La noche que la luna salió tarde", sus inicios en solitario, con
Luz de Ciudades en Llamas, y un magnífico recorrido por las cotas
y coordenadas de su último "Cartografía", cargado de temas
intimistas, donde José Ignacio marca un nuevo rumbo a sus composiciones.
Sus seguidores, fans apasionados de la música de Lapido, asentían
cada nota y cada inflexión de voz, con canciones como "En el ángulo
muerto", toda una lección de misticismo poético y creación
con mayúsculas. "Cuando el ángel dedide volver", o "En algún
lugar de la media noche".
Un concierto en el que Lapido se reafirma en sus formas, teorías
y maneras de expresar sus sentimientos. Un concierto que cerraba, antes
de los bises, con la magistral "Espejismo nº 8", el tema que marcó
un antes y un después en su carrera, los Cero y Lapido.
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Imágenes del concierto en el Teatro Municipal de Armilla.
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videoconciertos de Lapido
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