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Lagartija Nick

17 diciembre. Granada. Industrial Copera
FRAGMENTOS DE TIEMPO
LA BANDA DE LA NASA
Por Fernando M. Navarro - IndyRock
Fotos: J. E. Gómez © IndyRock 
Hay experiencias en la vida que por su rudeza, su intensidad o simplemente la extrema conjunción de segundos y dentelladas, se convierten en esenciales, vitales, se convierten en pedazos de tiempo que quisieras (sin conseguirlo) congelar. Fragmentos diminutos hechos espacio que se van extendiendo por tu memoria. Y el concierto fue así.
Esperadísimo (sin duda el más esperado de la presente temporada), mítico e inabarcable, el regreso de Lagartija Nick a los escenarios granadinos no pudo ser mejor excusa para disfrutar del directo más contundente, emocional y emocionante de los practicados en tierras patrias. El público (que abarrotaba La Industrial Copera) esperaba atento al primer destello. Las luces apagadas y "Esferas" sonando. Este ramalazo dance que desemboca en un recital inabarcable de guitarras dio paso a una descarga casi total del amplio y variadísimo repertorio de "Lagartijanick" el último disco. De la matemática escisión de "Eter" al viaje de "Alpha", de la incontenible energía de "Pulsar", "Azora 67" o "Ondas de fluencia" (sin duda el tema más extremo de todos) al sosiego del astronauta de "Mar de la tranquilidad" o "No somos máquinas" que sonó desesperada, agobiante. La voz de Antonio Arias mutaba en la de un androide psicótico o en la de un mercenario del cable, inusualmente introspectivo en "Dentro" o acertadamente reflexivo en "Tao te king". Hubo momentos en toda esta primera parte del concierto de auténtico sobrecogimiento; como si un atajo de rebeldes subsistieran en una Mezquita anónima de un futuro probable, el Mac recitando versos del Corán ante un público que no podía moverse, un público que no brincó ni bailó en exceso ante la apabullante cantidad de información y energía que estaban recibiendo; las descargas guitarreras de "Dentro" o "Pulsar" y la habitualmente sobresaliente presencia en la batería de ese coloso homicida de la percusión, David Fernández. Tras esto cinco miradas de "Val del Omar" (el momento más críptico ante la solvencia de los temas antiguos y la potente accesibilidad de los nuevos), destacando sobre todo "Celeste", canción que se ha convertido en un emblema (para mí al menos lo es) y que fue seguida de genialidades como "Yo Día y Orden", "Tactil-Visión" y el coreable (y coreado) himno "Meca-Mística. Entonces el extrañísimo entramado electrónico (con cetáceos de por medio) de "Help me please" dio paso al momento esperado por nostálgicos y donde el público terminó de estallar. Primero "Anfetamina", para pasar a la incombustible y arriesgada interpretación de un tema de "Omega" el desesperado canto de "Vuelta de Paseo" que Antonio cruza como si no tuviera precedente (esto es olvidando "Omega" y poniéndolo al día).
"La curva de las cosas" (ese comienzo que augura malas noticias) llevó al público al colapso emocional que ya no se abandonaría durante el resto de este pequeño revival que incluyó la acertada y dolorosa "Úsame", y tras, un falso adiós, "Nuevo Harlem" (casi el hijo pródigo para los aficionados), la radiografía de esos seres electrónicos de "Estratosfera" y el cierre con "Satélite". Entonces estaba todo dicho, Lagartija volvía a hacerse grande tras cinco años sin verlos en el escenario. Todo acabaría así de no ser por la última (e igualmente brillante) propuesta de la banda. Un par de timbales que repetían una y otra vez el contagioso y a la vez escurridizo ritmo de "Solaz" entonces, David se incorporaba con la batería a ese percusionista improvisado y estallaba con este tema el incendiario cierre del concierto. Cuando todo el mundo fue abandonando la sala yo seguía allí. Lo que esa gente nos había ofrecido esa noche tardaría tiempo en digerirse. Pero todo supo a poco (sé de gente que hubiera aguantado un par de horas más, otro concierto más), no se puede estar tanto tiempo sin disfrutar de este torrente de energía, de esta bestial descarga de emociones de unos músicos que, estando más cercanos a exploradores espaciales, ya se han ganado el título de banda oficial de la NASA.


 





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