11 marzo 2010 A Coruña Auditorio de la Fundación Caixa
Galicia
Crónica por Nadia Corbeira - Indyrock
Fotos Javier Amosa - IndyRock


Potente en la percusión, desconcertante en las pausas, y moderno
porque se aparta de toda moda. Es lo que dejaron entrever los “These New
Puritans” en A Coruña, casi en penumbra y en apenas 55 minutos.
El misterio supo a poco en su primera visita a Galicia. Su último
trabajo, “Hidden”, está repleto de sonidos vanguardistas, donde
el viento y la percusión toman el protagonismo. Aires tribales,
coros infantiles y breaks sorprendentes que logran a veces una genial agresividad.
Un disco que invita a perderse. Muy ambicioso para unos creadores veinteañeros.
Abrieron el concierto en la Sede Fundación Caixa Galicia con
“Time Xone”, donde sobresale la amplia sección de viento grabada
con orquesta, y que invita a uno a colarse por una tramoya en una obra
de teatro musical o en una banda sonora. Con “Canticle” continuaron creando
ese mundo de ocultismo, y con “Orion”, las voces angelicales de nuevo a
escena.
En 2007 “Beat Pyramid” los lanzó a la fama con su tema “Elvis”
como bandera. “The Guardian” los definió como Art-punk influenciado
por Kafka. Su reconocimiento no tardaría en llegar. Ahora los nuevos
ritmos y la nueva instrumentación, como tambores japoneses tipo
Taiko, sables, cadenas y otros efectos, marcan la diferencia y dejan volar
la imaginación, como si se tratase de verdaderos himnos. Post- minimalismo
dentro de un vaivén de ritmos.
Prueba de ello, uno de sus mejores momentos, con la enigmática
e intensa “We Want War”, y con “Attack Music”, toda una pieza neo-post-punk.
Brutal el cocktail de percusiones y arreglos digitales, e imposible no
mencionar a “The Fall” o “Liars”, escuchando el “Fire Power”. Espeluznantes
las ‘descontroladas’ baterías en “Drum Courts-Where Corals Lie”
o en la hip-hopera “Three Thousand”. Un repaso completo a su nuevo trabajo,
donde dejan claro haber echado el candado a lo comercial. Contundente,
melancólico y singular. Ya no hay dudas, hay talento.
Cuando la magia por fin había envuelto al público, se
despidieron tras 50 escasísimos minutos, si bien es cierto que el
material de sus dos discos no sobrepasa los 78 minutos. Reaparecieron con
un bis que sonó a obligación, su famoso “Elvis”, tras
el que definitivamente desaparecieron sobre el escenario, uno por uno,
sigilosos y en penumbra. Sorprendente aventura musical.
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