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20/07 2010 IbizaRocks
Fotos Isabel Flores - La Skimal - IndyRock
04/12/09. Palacio de los Deportes.
Madrid. + Enter Shikari
Crónica Javier Alonso Juliá - IndyRock
Este año parece propicio para que bandas que estuvieron hace
más de diez años en lo más alto del panorama internacional,
vuelvan a los escenarios para seguir intentando sustentarse y atrapar a
las nuevas generaciones. Pero para algunos el paso del tiempo puede que
les haya pasado factura y no lleguen a mostrarnos ni el 50% de lo que eran.
Y ese es el caso de The Prodigy que ha vuelto con un nuevo disco, “Invaders
Must Die”, esta vez grabado por sus tres componentes originales Liam Howlett,
Keith Flint y Maxim. Desde la grabación de “Fat of the Land” en
1997, no se habían vuelto a juntar, por lo que puede que en esta
ocasión alcancen la inspiración que les llevo a marcar una
época y un estilo con su música breakbeat, que nos hizo mover
el esqueleto con temas como "Charly", "Out of Space", "Smack My Bitch Up",
"No Good (Start the Dance)", "Breathe" o "Firestarter".
Y estos éxitos fueron los que le dieron vida a la actuación
que nos ofrecieron The Prodigy el pasado viernes 4 de Diciembre en el Palacio
de los Deportes.
Parecía imposible que se alcanzara un aforo aceptable en tal
recinto, pero unas 11.000 personas llenaron la pista y las gradas, con
ganas de pasárselo a tope en la rave que montaron los de Essex.
Como aperitivo la banda inglesa Enter Shikari fue calentando los motores
de un público que iba llenando el Palacio de manera intermitente.
Nos presentaron varios de los temas de su nuevo trabajo “Common Dreads”
editado este año.
Acabada la actuación de los teloneros y tras una hora de espera,
salieron sobre las 22:00, con media hora de retraso, Liam Howlet y los
suyos.
Un escenario con un toque muy industrial. Un techo superior repleto
de luces y un fondo de flashes fueron los encargados de poner la nota de
luz y color durante todo el espectáculo, en el que estas tuvieron
un papel importante, ya que se movieron al ritmo frenético de los
temas que la banda fue interpretando en una actuación que apenas
llegó a la hora y media.
Abrieron la noche con “World’s on Fire” de su nuevo trabajo. Todo el
público sentado en sus asientos se levantó y comenzó
a bailar, dar palmas y elevar los brazos al cielo, en un estado de agitación
absoluta. Se notaba que era viernes y la gente tenía ganas de desestresarse.
Maxim y Keith no paraban de moverse por el escenario e incluso Maxim estuvo
listo y comentó “Madrid is on Fire!!!” para ganarse al público.
Para no perder fuelle se lanzaron a por uno de sus temas más
recordados “Breath”, con el que el Palacio estalló en vítores.
El que más se trabajó el escenario fue el guitarra, que no
paró de saltar y tocar la guitarra con un gran estilo metalero.
Para seguir con el tema y darle más continuidad nos ofrecieron
una versión dubstep, que realmente se podían haber ahorrado.
Recurrieron en varias ocasiones a remezclas de los temas ya tocados,
para llenar el setlist, pero con la versión original era suficiente
y podrían haber atacado otros temas de su discografía que
se quedaron en el olvido durante la actuación.
El setlist fue completándose con temas de su nuevo álbum
como “Omen” o “Warrior’s Dance”, “Run with Wolves” o “Invaders Must Die”.
Pero los temas que hicieron vibrar al público fueron los de sus
tres primeros álbumes, “Music for the Jilted Generation”, “Fat of
the Land” y “Experience”. Destacar “Poison”, “Firestarter”, “Voodoo People”
o “Diesel Power”. Pero la guinda y el momento álgido de la noche
fue con “Smack My Bitch Up”, en la que todo el público entró
en una atmósfera que parecía estar llena de psicotrópicos.
Con este tema llegó el bis, en el que tuvieron cabida
más temas. Entre ellos el nuevo “Take me to the Hospital” y los
que volvieron a hacernos bailar: “Out of Space”, “No Good (Start to Dance)”
y “Their Law”, con los que los fiesteros The Prodigy echaron el cierre
a una actuación muy normalita. Aunque está claro que si no
es por los temas estrella de sus primeros discos, la rave se habría
venido abajo.
"Always Outnumbered Never Outgunned" 2004
Sala La Riviera-03.11.04
Por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ - IndyRock
El declive del género estaba ya mordiendo el polvo desde hace
años y la continuación de "The Fat Of The Land", si no contamos
"The Dirtchamber Sessions. vol.1", a pesar de lo esperada no superaba las
expectativas de su predecesor, muy difícil de conseguir por otro
lado. Aquel disco se convirtió en uno de los referentes de la década
de los 90 y uno de los artífices de la agitación musical
que por aquellos años vapuleaban a las mentes más comodonas
de la música. Pero lo que The Prodigy demostraron en La Riviera
ante un cartel de ENTRADAS AGOTADAS, es que su directo es uno de los mejores
del mundo a pesar del tiempo transcurrido desde su boom y de que su sonido
ha sido fotocopiado y pervertido por mercenarios de lo que está
de moda.
Así que con el break-beat pasado de moda como las hombreras
de los 80 no había mejor manera de empezar con garantías
aquel espectáculo que con "Wake Up Call" para que pareciera que
aquello se viniera abajo. La ecuación del concierto era bien sencilla
para saldar una visita con éxito, y tan sólo había
que alternar los hits de "The Fat Of The Land" -que era por lo que todos
los que habían aflojado el bolsillo estaban allí- con los
del último disco, "Always Outnumbered Never Outgunned". Los pasos
parecían venir dados con temas como "Girls", "Breathe" o Firestarster".
Y el resultado final estaba claro: apoteosis de un público venido
de todos los estamentos sociales y tribales de la música. Mención
especial requiere la dedicación de Maxim y Keith FLint hacia el
respetable que ponían coreografía a los beats de Howlett,
y el batería, auténtico súper-hombre capaz de mantener
el ritmo que exige una percusión como la que se gasta este grupo.
Aunque la mutación de la electrónica a la baqueta tuvo sus
carencias en el compás que samplearon del "Thriller" de Rod Temperton
para "The way it is", dónde apenas se podía apreciar en vivo
que ése era un pedazo de la historia enterrada de Michael Jackson.
Pasada la hora y cuarto, a uno se le despejaban temeroso las dudas de que
ese concierto se quedara en poco más de 60 minutos y "Smatch My
Bitch Up" -así cualquiera- ponía fin a hora y media de concierto
dando carpetazo a un expediente brillante que tan sólo hay que revisar
con el paso de los años con sus actuaciones en directo, que ya sabemos
todos que sus discos no volverán a ser lo mismo.
Bio
Cómo The Prodigy fueron reclamados por las masas que ven y oyen
(no escuchan) MTV, las malinterpretaciones de la los medios, las guerras
estilísticas, el estrellato, los cortes de pelo de moda, el éxito
global, la presión mundial, expectativas forzadas, egos en erupción,
la fórmula del punk rock, los estudios claustrofóbicos y
la vigilancia guiada de todos aquellos "que saben
The Prodigy tiene que ver con el ritmo. Y siempre fue así. Desde
los días en los que Liam Howlett editó su primera demo y
el posterior 'What Evil Lurks EP', todo era cuestión de beats. Su
disco de debut, "Experience", estaba basado en los ritmos, y también
su continuación, "Music for the Jilted Generation".
The Prodigy también tiene mucho que ver con el punk. Punk electrónico.
Un sonido que definieron con 'Poison' en 1995, y que acabaron de refinar
con 'Firestarter' (el último y verdadero número 1 del siglo
XX) un año después, conquistando el planeta con "The Fat
of the Land".
Cuando The Prodigy publicaron el single 'Baby's Got A Temper' en Julio
de 2002 sin embargo, el género que ellos habían creado les
llevó a convertirse prácticamente en una autoparodia. El
punk electrónico se había convertido en una camisa de fuerza
o un cajón de sastre donde meter todas las formas de progresión
rítmica. Y, sin embargo, 'Baby's Got a Temper' podría considerarse
como el single más importante en la carrera de The Prodigy; una
llamada para que Liam redescubriera el latido que había sido el
pulso en el corazón de la banda, la sangre siempre había
sido más importante que cualquier otra cosa.
Si 'Poison' introdujo el género punk rock y 'Firestarter' lo
definió, 'Baby's Got a Temper' lo destruyó. Y con la fórmula
de The Prodigy desaparecida, Liam pudo explorar de nuevo. La libertad
de la preconcepción punk y la versatilidad del proceso de composición
ha iyectado el disco con una espontaneidad sorprendente.
El rey del ritmo está de vuelta, 2004 style.
http://www.theprodigy.com/
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