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The Fleshtones, video concierto en Planta Baja - noviembre 2009 
Grupo invitado: Los Malignos (video, crónicas y fotos, aqui)
Imágenes: J. E. Gómez / IndyRock
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The Fleshtones
03-02-2012 Sala El Sol, Madrid
Esos incorregibles señores 
por Jon Pagola - IndyRock
Fotos Marta García  - IndyRock

Ya se sabe que la línea entre lo sublime y lo ridículo suele ser tan fina que a veces cuesta lo suyo ubicarse en el lado adecuado. The Fleshtones llevan ya más de 35 años dando guerra y se supone que deberían saber cómo funcionan las cosas. Aunque en su caso no pueden evitar ser geniales y absurdos al mismo tiempo; siempre excesivos, sorprendentes, inclasificables. The Fleshtones sólo pueden ser The Fleshtones, ese espiritu indomable por el que pasarán a la historia de la música. 

Las camisas chillonas y, sobre todo, el extraño bigote que se ha dejado un Peter Zaremba al que la vejez le ha venido de golpe sonaba a primer aviso. The Fleshtones no van a cambiar. El estilo es algo que no se discute. Ellos van por libre. Lo que vino a continuación en una sala Sol a rebosar tuvo sabor a frenético vodevil. Todo empezó con el escenario aún vacío y la atronadora guitarra de Keith Streng sonando a todo trapo desde algún rincón del backstage. El show acabó con los cuatro Fleshtones subiendo las escaleras con las que se accede a la sala madrileña mientras ¿tocaban? una canción. Y en medio hubo mucha cerveza, coreografías ensayadas, humor absurdo, una espontánea tocando el bajo y constantes subidas y bajadas del escenario. Todo vale para estos gamberros señores. 

Se agradece que sigan tocando y cantando con dignidad un repertorio que, por otra parte, no es nada nostálgico y está basado casi exclusivamente en su discografía más reciente. Les salió bien la jugada. Nadie pareció acordarse de "Roman Gods" (1982), su mejor trabajo, y se decantaron por canciones con mucha pegada. El inicio fue tan pletórico ("Whatever It Takes", "Feels Good To Feel", "Serious", "Pretty, Pretty, Pretty") que muchos temíamos un bajón que nunca llegó. Por suerte, canas y arrugas aparte, los Fleshtones se mantienen en buena forma. Al irregular "Brooklyn Sound Solution" (2011) que les ha traído por una extensa gira española no le dieron demasiada cancha excepto en los temas instrumentales (la versión beatle de "Day Tripper", "Comin' Come") y los momentos más afortunados, como ese "I Wish You Would" que tanto recuerda a los Doors.

Les sobraron unos 15 minutos de concierto, el tiempo suficiente en el que la broma empieza ya a cansar. Seguramente debían haber cortado después de que pusieran a toda la sala Sol bailando el twist. Se hubieran despedido por la puerta grande. Pero ya decimos que no, que no hay manera de amansar a estos incorregibles neoyorquinos. 


18 noviembre 2009 sala Planta Baja, Granada +  Los Malignos
Organiza  Tornado Rock and Roll Club y Discos Ultimatum 
Fotos Merche S Calle © IndyRock 
Crónicas
"Y varios en el rock" por Enrique Novi - IndyRock
"Desenfreno bajo tierra" por Diego Soto-Indyrock


 


Y varios en el rock
por Enrique Novi - IndyRock
Y si en el Teatro CajaGranada Otis Grand trataba con desigual suerte de reclutar espontáneos de entre el público, en la sala Planta Baja The Fleshtones convirtieron a los cerca de 200 asistentes (todo un mérito para un miércoles precedido por un lunes y un martes de conciertos también concurridos), en partícipes de su locura de rock and roll y prácticamente se puede decir que ellos ejercieron de espontáneos entre el público buena parte de su enloquecida e incendiaria actuación. Ninguno de los que tomaron la sabia decisión de pagar el precio de la entrada podrá decir que desperdició su dinero. Para calentar el ambiente Los Malignos del ubicuo Perico, impecablemente uniformados, desplegaron con efectividad su conglomerado de garage y rock cavernoso que sirvió de antesala a la borrachera de rock and roll que los neoyorquinos nos tenían reservada. 

De un grupo formado en la segunda mitad de los 70 con la aviesa intención de practicar lo que ellos llamaban super rock, un compendio de garage rock con fuzz guitars y sonido Farfisa, aderezado con elementos rockabilly y guiños surf, que pretendía devolver al rock’n’roll su primitiva rudeza y simplicidad desposeyéndolo de esa autoconciencia tan dañina que tenía por entonces, uno podía esperarse cualquier cosa. Y más aún cuando sus miembros siguen siendo los mismos que crearon el grupo hace más de 30 años. Con la salvedad del bajista Ken Fox, que sutituyó al original Jan Marek Pakulski a partir de los 90 con su álbum Powerstance! (Big beat, 1992), y del saxofonista Gordon Speath, que sin ser miembro del grupo estaba considerado el quinto Fleshtone, fallecido hace cuatro años, el guitarrista Keith Streng, el batería Bill Milhizer y el cantante, teclista y armonicista Peter Zaremba desprenden la misma entrega y la misma garra que cuando eran debutantes. Y esa es mucha. Nada más abrir la puerta de los camerinos, en lugar de dirigirse al escenario, el grupo decidió mezclarse con el público mientras hacían sonar sus instrumentos gracias a la tecnología inalámbrica. A partir de ahí el espacio reservado al público se convirtió en su lugar natural al menos tanto como el propio escenario. 

Y así involucraron de tal modo al personal que hubo un momento en que al batería lo acompañaban dos espontáneas a las que les habían colgado la guitarra y el bajo. ¿Creen que el concierto se resintió por ello? Si es así es que no estuvieron allí esa noche. Compartiendo tragos de cualquier botella arrebatada a los espectadores y sobre la barra de la sala se sucedieron los bises en una noche que una vez más se prometía larga en mitad de la semana.


Desenfreno bajo tierra
por Diego Soto-Indyrock
Más de tres décadas encima de los escenarios convenciendo con su música sólo está a la altura de los grandes. The Fleshtones aterrizaban en el escenario del Planta Baja en una noche de miércoles viciosa. Bien podía asemejarse el garito granadino al mítico templo neoyorquino de la música en directo CBGB, donde estos cuatro inmortales comenzaban su carrera allá por 1976. Se dice pronto. Dos horas de concierto intenso, frenético, en el que no dejaron átomo de grasa vivo. Todo un éxito. Público entregado, sonido perfecto y performance mimética, fueron los ingredientes idóneos para fomentar el recuerdo en la memoria de los presentes. Mediante su archiconocido estilo garage-rock´n´roll festivo, los neoyorquinos interpretaron una veintena de temas con tal fuerza que nadie diría que se encaminan a los 60. Dejaron claro que lo suyo no entiende de virtuosismos. Su apuesta iba por otros derroteros más ruidistas y desmelenados. 

Con Peter Zaremba como maestro de ceremonias y alguna copita de más, animaron el cotarro como pocas bandas consiguen en directo. Jugaron con la cercanía que les caracteriza introduciendo al público como parte de su espectáculo con subidas y bajadas de la tarima que imprimían una dosis, cuanto menos, amigable. Y es que son todoterrenos. Interpretaron temas míticos como "I've Gotta Change My Life" o “Let´s go”, al tiempo que piezas de sus últimos lanzamientos ‘Take a good look’ o ‘Stockin Stuffer’. Aunque quedarse con algunos de los temas interpretados, era tarea difícil. Tras el concierto, las caras delataban a una audiencia agradecida y extasiada. La sala El Sol (Madrid) será la última cita de esta gira 2009 por tierras peninsulares. En marzo, vuelven a los escenarios nocturnos, esta vez por la geografía francesa. Tras lo visto ayer, a estos cuatro vaqueros les queda cuerda para rato. Quien sabe. 



EL IMPREDECIBLE EFECTO FLESHTONES

Ciudad de Nueva York, 1976. El agitado caldo de cultivo que recorría los circuitos más "underground" de la ciudad a comienzos de la década, hierve desde hace tiempo desbordando la olla de forma inexorable. 

El germen implantado por bandas como THE VELVET UNDERGROUND, THE STOOGES o NEW YORK DOLLS, ha crecido como una epidemia, consolidándose una de las más importantes escenas del Rock 'n' Roll y el renacer de unos valores adormecidos por los años.
Allí estaban The Fleshtones, una banda emparejada con otros cientos de grupos por el devenir del momento, que al igual que un puñado de aquellos poseía unas características sumamente personales e identificativas en su sonido, pero que a diferencia de la inmensa mayoría (excepto contadísimas excepciones) ha sabido aguantar imperturbable hasta el siglo XXI. Peter Zaremba, el carismático cantante de la banda, nos invita a dar una vuelta por Queens a principios de los 70. “Los Fleshtones nos conocimos en el Instituto Flushing, al norte de Queens, el mismo al que iba Andy Shernoff, The Spaeths (Brian y Gordon) o Ricky Byrd de los Blackhearts, no era el cielo del rock´n´roll, después de todo estábamos en los primeros 70 ¡en realidad era el infierno del rock´n´roll!.”

El grupo inicial lo formarían Peter Zaremba (voz, armónica, teclados), Keith Streng (guitarra), Jan Marek Pakulski (bajo)y Lenny Calderone II (batería), este último sustituido poco después por Bill Milhizer. El talento al saxo de Gordon Spaeth se convertiría en una de sus señas de identidad. 
La historia del grupo comienza en 1976: “Keith estaba tocando en bandas antes de aquella fecha, sobretodo la batería en unas cuantas bandas de garage y habitualmente con Brian y Gordon Spaeth. Yo siempre estuve al lado de todo aquello, pero no tuve los nervios para subir al escenario y coger un micrófono hasta que vi a los Ramones” comenta Zaremba.

ew Wave y combinarlos con garage, surf, rockabilly, rock´n´roll y una gran pasión por los sonidos de la música negra provinientes del soul o el Rhythm & Blues. “Crecimos escuchando todo aquel material, mezclándolo con lo que los artistas ‘blancos’ o ‘latinos’ estaban haciendo, todo se mezclaba en la radio, pero creo que nosotros nos metimos en ello porque era el tipo de música que influyó a los Yardbirds, los Kinks o los Rolling Stones en sus comienzos. Quisimos ver que otro material poco conocido tenían estos músicos negros, no queríamos seguir versioneando las viejas melodías de R&B que esos grupos habían hecho, ya sabes, como ‘Mustang Sally’, la única vez que tocamos esa canción fue una vez que Johnny Thunders invadió el escenario y nos pidió que la tocáramos con él, casi no sabíamos como tocarla, pero por supuesto, tampoco sabía él.”

El grupo encajó perfectamente en la escena del momento y atrajeron la atención de sellos independientes como RED STAR RECORDS y I.R.S. Su primer EP, ‘Up-Front’ vio la luz en 1980 y en el 82 lanzarían su primer álbum bajo el título ‘Roman Gods’. En ese mismo año aparecería también el disco ‘Blast Off!’, un inédito trabajo de estudio grabado cuatro años antes y guardado en un cajón a pesar de incluir grandes canciones: “Es una larga historia, típica de nuestra torturada carrera. Básicamente, fuimos fichados por el sello Red Star de Marty Thau con la recomendación de Alan Vega (de SUICIDE) y Miriam Linna (de THE CRAMPS).

A los respaldos financieros de Marty en Inglaterra no les gustó el disco porque estaba fuera de las señas de lo que se venía llamando punk-rock, así que no le dieron el dinero para sacarlo, tan sólo salió un single (‘American Beat’, 1978) en aquel momento. El álbum al completo apareció con el sello Get Hip ¡25 años más tarde!. 

El disco ‘Roman Gods’ tuvo una gran aceptación y siempre ha sido considerado como uno de los mejores álbumes de los Fleshtones, alcanzó el puesto 29 en el Billboard de singles con ‘Roman Gods’/’Ride Your Pony’, después de eso, nunca volverían a aparecer en las listas. “Sí, The Fleshtones entraron en las listas, son cosas extrañas que pueden ocurrir, así que quizás descubran vida en Marte o que la Tierra está hueca y habitada por una raza de superhombres". 
En los primeros 80 el negocio de la música estaba tan confundido por el éxito de la New Wave que se le dio una oportunidad a bastante material ‘extraño’. Pero, ¿qué eran The Fleshtones sino honesto rock´n´roll?. "Tuvimos nuestra oportunidad con el ‘gran público’, artículos en Rolling Stone, un show en la MTV, tal vez el mejor que han tenido nunca (el propio Zaremba dirigió como video-jockey un show de música moderna en la MTV), etc… y no nos tomamos nada de eso totalmente en serio. Ahora pienso que ojalá lo hubiéramos hecho, especialmente cuando escribimos canciones para películas como ‘Bachelor Party’ (en España, ‘Despedida de Soltero’) de Tom Hanks; Pero estábamos muy ocupados siendo nosotros mismos, Los Hermanos Marx del Rock´n´Roll.”
En el año 83 editaron ‘Hexbreaker’, sin duda uno de sus mejores discos pero con menor repercusión que su ‘exitoso’ predecesor. Siempre fuimos un poco a nuestro rollo, Blondie nos acogió bajo su ala en los primeros tiempos, pero no nos parecíamos en cuanto a estilo o manejo dentro del escenario (¡ni fuera de él!). Tocamos mucho con The Real Kids y gente del grupo de Jeff Conolly (del grupo de Boston, The Lyres), quienes causaron una fuerte impresión en nosotros. En nuestros días de Hollywood nos sentimos muy cercanos a Plimsouls (banda de power-pop de Los Ángeles liderada por el ex-Nerves Peter Case). Me parece que los últimos de la pandilla son The Cynics, unos tíos magníficos con los que es muy divertido tocar.”

Keith Streng montó a mediados de la década de los 80 un proyecto paralelo junto al guitarrista de REM Peter Buck y bajo el nombre ‘Full Time Men’, lo mismo hacía Zaremba poco después con Peter Zaremba´s Love Delegation, mientras, en el lugar de Jan Marek Pakulski entraba el actual bajista Ken Fox. A principios de los 90, su inseparable saxofonista Gordon Spaeth optaba por dejar el grupo, “Vimos a Gordon en nuestros show para el 30 aniversario del CBGB junto a los Dictators; Más o menos por la época de ‘Powerstance’ las actuaciones comenzaron a ser demasiado estresantes para Gordon. Todavía hace alguna aparición como invitado en nuestros discos, como ‘More Than Skin Deep’, ¡y desearía que aún hiciese más!.”

El hecho es que siempre se mantuvieron en los límites de la aceptación popular saltando de sello a sello cada vez que llegaba un nuevo lanzamiento. El tiempo ha convertido esa agitada trayectoria en un problema realmente serio: “La falta de éxito comercial nos ha llevado a movernos de sello a sello, mientras, todas nuestras discográficas del pasado parecen ser cada vez más pequeñas hasta el punto de que las últimas, apenas existen hoy en día. Es un gran problema y nos sentimos realmente dolidos por el hecho de que nuestros discos no han sido reeditados y ahora es imposible encontrarlos. Realmente me entristece, parece que todos los capullos del mundo tienen un ‘special box set’ a día de hoy… excepto nosotros, por supuesto.”

Si The Fleshtones han tenido siempre una seña de identidad principal, ha sido su show en directo, apoteósicas ‘tarjetas de visita’ de impredecible final, a nado en un concierto en Roma, o con una charanga callejera que les llevó hasta las Ventas desde la antigua sala Universal, escenario de su primea visita a Madrid. Si en algo han tenido éxito, es en su compenetración con el público: “La cancha de The Fleshtones es el mundo. Nuestro show más largo (unas 3 horas) lo dimos en Mobile, Alabama, para una audiencia consistente en el propietario del bar, las dos camareras y un borracho que se metía continuamente entre nosotros. Una vez que empieza la representación, nunca sabes cuando va a parar el espíritu. Muchos showman actúan como robots o como si nos estuvieran haciendo un favor por enseñarnos que no hay negocio en el escenario, ¡¡¡que se jodan!!! Nadie es tan bueno. Cuando vas a un show, ¿no esperas que ocurra algo especial?, ¿algo que no has planeado? Nosotros lo hacemos, por eso ¡somos explosivos en el escenario!” (Información remitida por Tornado Bar)



http://www.myspace.com/fleshtones

 

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--Fotos: Arsenio Zurita - IndyRock





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