03-02-2012 Sala El Sol, Madrid
Esos incorregibles señores
por Jon Pagola - IndyRock
Fotos Marta García - IndyRock

Ya se sabe que la línea entre lo sublime y lo ridículo
suele ser tan fina que a veces cuesta lo suyo ubicarse en el lado adecuado.
The Fleshtones llevan ya más de 35 años dando guerra y se
supone que deberían saber cómo funcionan las cosas. Aunque
en su caso no pueden evitar ser geniales y absurdos al mismo tiempo; siempre
excesivos, sorprendentes, inclasificables. The Fleshtones sólo pueden
ser The Fleshtones, ese espiritu indomable por el que pasarán a
la historia de la música.
Las camisas chillonas y, sobre todo, el extraño bigote que se
ha dejado un Peter Zaremba al que la vejez le ha venido de golpe sonaba
a primer aviso. The Fleshtones no van a cambiar. El estilo es algo que
no se discute. Ellos van por libre. Lo que vino a continuación en
una sala Sol a rebosar tuvo sabor a frenético vodevil. Todo empezó
con el escenario aún vacío y la atronadora guitarra de Keith
Streng sonando a todo trapo desde algún rincón del backstage.
El show acabó con los cuatro Fleshtones subiendo las escaleras con
las que se accede a la sala madrileña mientras ¿tocaban?
una canción. Y en medio hubo mucha cerveza, coreografías
ensayadas, humor absurdo, una espontánea tocando el bajo y constantes
subidas y bajadas del escenario. Todo vale para estos gamberros señores.
Se agradece que sigan tocando y cantando con dignidad un repertorio
que, por otra parte, no es nada nostálgico y está basado
casi exclusivamente en su discografía más reciente. Les salió
bien la jugada. Nadie pareció acordarse de "Roman Gods" (1982),
su mejor trabajo, y se decantaron por canciones con mucha pegada. El inicio
fue tan pletórico ("Whatever It Takes", "Feels Good To Feel", "Serious",
"Pretty, Pretty, Pretty") que muchos temíamos un bajón que
nunca llegó. Por suerte, canas y arrugas aparte, los Fleshtones
se mantienen en buena forma. Al irregular "Brooklyn Sound Solution" (2011)
que les ha traído por una extensa gira española no le dieron
demasiada cancha excepto en los temas instrumentales (la versión
beatle de "Day Tripper", "Comin' Come") y los momentos más afortunados,
como ese "I Wish You Would" que tanto recuerda a los Doors.
Les sobraron unos 15 minutos de concierto, el tiempo suficiente en el
que la broma empieza ya a cansar. Seguramente debían haber cortado
después de que pusieran a toda la sala Sol bailando el twist. Se
hubieran despedido por la puerta grande. Pero ya decimos que no, que no
hay manera de amansar a estos incorregibles neoyorquinos.
18 noviembre 2009 sala Planta Baja, Granada + Los
Malignos
Organiza Tornado Rock and Roll Club y Discos Ultimatum
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Crónicas
"Y varios en el rock" por Enrique Novi - IndyRock
"Desenfreno bajo tierra" por Diego Soto-Indyrock


Y varios en el rock
por Enrique Novi - IndyRock
Y si en el Teatro CajaGranada Otis Grand trataba con desigual suerte de
reclutar espontáneos de entre el público, en la sala Planta
Baja The Fleshtones convirtieron a los cerca de 200 asistentes (todo un
mérito para un miércoles precedido por un lunes y un martes
de conciertos también concurridos), en partícipes de su locura
de rock and roll y prácticamente se puede decir que ellos ejercieron
de espontáneos entre el público buena parte de su enloquecida
e incendiaria actuación. Ninguno de los que tomaron la sabia decisión
de pagar el precio de la entrada podrá decir que desperdició
su dinero. Para calentar el ambiente Los Malignos del ubicuo Perico, impecablemente
uniformados, desplegaron con efectividad su conglomerado de garage y rock
cavernoso que sirvió de antesala a la borrachera de rock and roll
que los neoyorquinos nos tenían reservada.
De un grupo formado en la segunda mitad de los 70 con la aviesa intención
de practicar lo que ellos llamaban super rock, un compendio de garage rock
con fuzz guitars y sonido Farfisa, aderezado con elementos rockabilly y
guiños surf, que pretendía devolver al rock’n’roll su primitiva
rudeza y simplicidad desposeyéndolo de esa autoconciencia tan dañina
que tenía por entonces, uno podía esperarse cualquier cosa.
Y más aún cuando sus miembros siguen siendo los mismos que
crearon el grupo hace más de 30 años. Con la salvedad del
bajista Ken Fox, que sutituyó al original Jan Marek Pakulski a partir
de los 90 con su álbum Powerstance! (Big beat, 1992), y del saxofonista
Gordon Speath, que sin ser miembro del grupo estaba considerado el quinto
Fleshtone, fallecido hace cuatro años, el guitarrista Keith Streng,
el batería Bill Milhizer y el cantante, teclista y armonicista Peter
Zaremba desprenden la misma entrega y la misma garra que cuando eran debutantes.
Y esa es mucha. Nada más abrir la puerta de los camerinos, en lugar
de dirigirse al escenario, el grupo decidió mezclarse con el público
mientras hacían sonar sus instrumentos gracias a la tecnología
inalámbrica. A partir de ahí el espacio reservado al público
se convirtió en su lugar natural al menos tanto como el propio escenario.
Y así involucraron de tal modo al personal que hubo un momento
en que al batería lo acompañaban dos espontáneas a
las que les habían colgado la guitarra y el bajo. ¿Creen
que el concierto se resintió por ello? Si es así es que no
estuvieron allí esa noche. Compartiendo tragos de cualquier botella
arrebatada a los espectadores y sobre la barra de la sala se sucedieron
los bises en una noche que una vez más se prometía larga
en mitad de la semana.
Desenfreno bajo tierra
por Diego Soto-Indyrock
Más de tres décadas encima de los escenarios convenciendo
con su música sólo está a la altura de los grandes.
The Fleshtones aterrizaban en el escenario del Planta Baja en una noche
de miércoles viciosa. Bien podía asemejarse el garito granadino
al mítico templo neoyorquino de la música en directo CBGB,
donde estos cuatro inmortales comenzaban su carrera allá por 1976.
Se dice pronto. Dos horas de concierto intenso, frenético, en el
que no dejaron átomo de grasa vivo. Todo un éxito. Público
entregado, sonido perfecto y performance mimética, fueron los ingredientes
idóneos para fomentar el recuerdo en la memoria de los presentes.
Mediante su archiconocido estilo garage-rock´n´roll festivo,
los neoyorquinos interpretaron una veintena de temas con tal fuerza que
nadie diría que se encaminan a los 60. Dejaron claro que lo suyo
no entiende de virtuosismos. Su apuesta iba por otros derroteros más
ruidistas y desmelenados.
Con Peter Zaremba como maestro de ceremonias y alguna copita de más,
animaron el cotarro como pocas bandas consiguen en directo. Jugaron con
la cercanía que les caracteriza introduciendo al público
como parte de su espectáculo con subidas y bajadas de la tarima
que imprimían una dosis, cuanto menos, amigable. Y es que son todoterrenos.
Interpretaron temas míticos como "I've Gotta Change My Life" o “Let´s
go”, al tiempo que piezas de sus últimos lanzamientos ‘Take a good
look’ o ‘Stockin Stuffer’. Aunque quedarse con algunos de los temas interpretados,
era tarea difícil. Tras el concierto, las caras delataban a una
audiencia agradecida y extasiada. La sala El Sol (Madrid) será la
última cita de esta gira 2009 por tierras peninsulares. En marzo,
vuelven a los escenarios nocturnos, esta vez por la geografía francesa.
Tras lo visto ayer, a estos cuatro vaqueros les queda cuerda para rato.
Quien sabe.
EL IMPREDECIBLE EFECTO FLESHTONES
Ciudad de Nueva York, 1976. El agitado caldo de cultivo que recorría
los circuitos más "underground" de la ciudad a comienzos de la década,
hierve desde hace tiempo desbordando la olla de forma inexorable.
El germen implantado por bandas como THE VELVET UNDERGROUND, THE STOOGES
o NEW YORK DOLLS, ha crecido como una epidemia, consolidándose una
de las más importantes escenas del Rock 'n' Roll y el renacer de
unos valores adormecidos por los años.
Allí estaban The Fleshtones, una banda emparejada con otros
cientos de grupos por el devenir del momento, que al igual que un puñado
de aquellos poseía unas características sumamente personales
e identificativas en su sonido, pero que a diferencia de la inmensa mayoría
(excepto contadísimas excepciones) ha sabido aguantar imperturbable
hasta el siglo XXI. Peter Zaremba, el carismático cantante de la
banda, nos invita a dar una vuelta por Queens a principios de los 70. “Los
Fleshtones nos conocimos en el Instituto Flushing, al norte de Queens,
el mismo al que iba Andy Shernoff, The Spaeths (Brian y Gordon) o Ricky
Byrd de los Blackhearts, no era el cielo del rock´n´roll, después
de todo estábamos en los primeros 70 ¡en realidad era el infierno
del rock´n´roll!.”
El grupo inicial lo formarían Peter Zaremba (voz, armónica,
teclados), Keith Streng (guitarra), Jan Marek Pakulski (bajo)y Lenny Calderone
II (batería), este último sustituido poco después
por Bill Milhizer. El talento al saxo de Gordon Spaeth se convertiría
en una de sus señas de identidad.
La historia del grupo comienza en 1976: “Keith estaba tocando en bandas
antes de aquella fecha, sobretodo la batería en unas cuantas bandas
de garage y habitualmente con Brian y Gordon Spaeth. Yo siempre estuve
al lado de todo aquello, pero no tuve los nervios para subir al escenario
y coger un micrófono hasta que vi a los Ramones” comenta Zaremba.
ew Wave y combinarlos con garage, surf, rockabilly, rock´n´roll
y una gran pasión por los sonidos de la música negra provinientes
del soul o el Rhythm & Blues. “Crecimos escuchando todo aquel material,
mezclándolo con lo que los artistas ‘blancos’ o ‘latinos’ estaban
haciendo, todo se mezclaba en la radio, pero creo que nosotros nos metimos
en ello porque era el tipo de música que influyó a los Yardbirds,
los Kinks o los Rolling Stones en sus comienzos. Quisimos ver que otro
material poco conocido tenían estos músicos negros, no queríamos
seguir versioneando las viejas melodías de R&B que esos grupos
habían hecho, ya sabes, como ‘Mustang Sally’, la única vez
que tocamos esa canción fue una vez que Johnny Thunders invadió
el escenario y nos pidió que la tocáramos con él,
casi no sabíamos como tocarla, pero por supuesto, tampoco sabía
él.”
El grupo encajó perfectamente en la escena del momento y atrajeron
la atención de sellos independientes como RED STAR RECORDS y I.R.S.
Su primer EP, ‘Up-Front’ vio la luz en 1980 y en el 82 lanzarían
su primer álbum bajo el título ‘Roman Gods’. En ese mismo
año aparecería también el disco ‘Blast Off!’, un inédito
trabajo de estudio grabado cuatro años antes y guardado en un cajón
a pesar de incluir grandes canciones: “Es una larga historia, típica
de nuestra torturada carrera. Básicamente, fuimos fichados por el
sello Red Star de Marty Thau con la recomendación de Alan Vega (de
SUICIDE) y Miriam Linna (de THE CRAMPS).
A los respaldos financieros de Marty en Inglaterra no les gustó
el disco porque estaba fuera de las señas de lo que se venía
llamando punk-rock, así que no le dieron el dinero para sacarlo,
tan sólo salió un single (‘American Beat’, 1978) en aquel
momento. El álbum al completo apareció con el sello Get Hip
¡25 años más tarde!.
El disco ‘Roman Gods’ tuvo una gran aceptación y siempre ha sido
considerado como uno de los mejores álbumes de los Fleshtones, alcanzó
el puesto 29 en el Billboard de singles con ‘Roman Gods’/’Ride Your Pony’,
después de eso, nunca volverían a aparecer en las listas.
“Sí, The Fleshtones entraron en las listas, son cosas extrañas
que pueden ocurrir, así que quizás descubran vida en Marte
o que la Tierra está hueca y habitada por una raza de superhombres".
En los primeros 80 el negocio de la música estaba tan confundido
por el éxito de la New Wave que se le dio una oportunidad a bastante
material ‘extraño’. Pero, ¿qué eran The Fleshtones
sino honesto rock´n´roll?. "Tuvimos nuestra oportunidad con
el ‘gran público’, artículos en Rolling Stone, un show en
la MTV, tal vez el mejor que han tenido nunca (el propio Zaremba dirigió
como video-jockey un show de música moderna en la MTV), etc… y no
nos tomamos nada de eso totalmente en serio. Ahora pienso que ojalá
lo hubiéramos hecho, especialmente cuando escribimos canciones para
películas como ‘Bachelor Party’ (en España, ‘Despedida de
Soltero’) de Tom Hanks; Pero estábamos muy ocupados siendo nosotros
mismos, Los Hermanos Marx del Rock´n´Roll.”
En el año 83 editaron ‘Hexbreaker’, sin duda uno de sus mejores
discos pero con menor repercusión que su ‘exitoso’ predecesor. Siempre
fuimos un poco a nuestro rollo, Blondie nos acogió bajo su ala en
los primeros tiempos, pero no nos parecíamos en cuanto a estilo
o manejo dentro del escenario (¡ni fuera de él!). Tocamos
mucho con The Real Kids y gente del grupo de Jeff Conolly (del grupo de
Boston, The Lyres), quienes causaron una fuerte impresión en nosotros.
En nuestros días de Hollywood nos sentimos muy cercanos a Plimsouls
(banda de power-pop de Los Ángeles liderada por el ex-Nerves Peter
Case). Me parece que los últimos de la pandilla son The Cynics,
unos tíos magníficos con los que es muy divertido tocar.”
Keith Streng montó a mediados de la década de los 80 un
proyecto paralelo junto al guitarrista de REM Peter Buck y bajo el nombre
‘Full Time Men’, lo mismo hacía Zaremba poco después con
Peter Zaremba´s Love Delegation, mientras, en el lugar de Jan Marek
Pakulski entraba el actual bajista Ken Fox. A principios de los 90, su
inseparable saxofonista Gordon Spaeth optaba por dejar el grupo, “Vimos
a Gordon en nuestros show para el 30 aniversario del CBGB junto a los Dictators;
Más o menos por la época de ‘Powerstance’ las actuaciones
comenzaron a ser demasiado estresantes para Gordon. Todavía hace
alguna aparición como invitado en nuestros discos, como ‘More Than
Skin Deep’, ¡y desearía que aún hiciese más!.”
El hecho es que siempre se mantuvieron en los límites de la aceptación
popular saltando de sello a sello cada vez que llegaba un nuevo lanzamiento.
El tiempo ha convertido esa agitada trayectoria en un problema realmente
serio: “La falta de éxito comercial nos ha llevado a movernos de
sello a sello, mientras, todas nuestras discográficas del pasado
parecen ser cada vez más pequeñas hasta el punto de que las
últimas, apenas existen hoy en día. Es un gran problema y
nos sentimos realmente dolidos por el hecho de que nuestros discos no han
sido reeditados y ahora es imposible encontrarlos. Realmente me entristece,
parece que todos los capullos del mundo tienen un ‘special box set’ a día
de hoy… excepto nosotros, por supuesto.”
Si The Fleshtones han tenido siempre una seña de identidad principal,
ha sido su show en directo, apoteósicas ‘tarjetas de visita’ de
impredecible final, a nado en un concierto en Roma, o con una charanga
callejera que les llevó hasta las Ventas desde la antigua sala Universal,
escenario de su primea visita a Madrid. Si en algo han tenido éxito,
es en su compenetración con el público: “La cancha de The
Fleshtones es el mundo. Nuestro show más largo (unas 3 horas) lo
dimos en Mobile, Alabama, para una audiencia consistente en el propietario
del bar, las dos camareras y un borracho que se metía continuamente
entre nosotros. Una vez que empieza la representación, nunca sabes
cuando va a parar el espíritu. Muchos showman actúan como
robots o como si nos estuvieran haciendo un favor por enseñarnos
que no hay negocio en el escenario, ¡¡¡que se jodan!!!
Nadie es tan bueno. Cuando vas a un show, ¿no esperas que ocurra
algo especial?, ¿algo que no has planeado? Nosotros lo hacemos,
por eso ¡somos explosivos en el escenario!” (Información remitida
por Tornado Bar)
http://www.myspace.com/fleshtones