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The Darkness "One way ticket to Hell... and back" Atlantic
2005
por Luis R. Álvarez
Se suele decir que el segundo disco de cualquier banda es el disco
de la confirmación. En mi opinión, cuando se trata de bandas
que han "sufrido" un repentino éxito masivo con su primer
trabajo, a menudo más por mor de la prensa que por méritos
propios, el disco en el que realmente demuestran lo que valen suele ser
el tercero, cuando la presión por igualar el éxito del debut
ha quedado atrás.
Por eso no me parecería bien acribillar a The Darkness por haber
llevado su particular broma hasta el límite de lo absurdo en "One
way ticket to hell... and back". Da la impresión de que se hayan
querido blindar a cualquier crítica construyendo un monumento al
exceso y la grandilocuencia. Pero, al fin y al cabo, para una banda que
ha hecho del maximalismo su seña de identidad en una época
en la que todo lo "guay" es, de una u otra forma, estilizado y comedido,
éste era quizás el único camino.
Dicho esto, ¿es necesaria una introducción instrumental
a lo Mike Oldfield? ¿Aporta algo la multiplicación de instrumentos
con respecto a su debut? Puede que no, pero para ser justos hay que decir
que, si bien este disco no tiene hits tan claros como los de "Permission
to land", tampoco le faltan buenos temas: al adictivo primer single únicamente
le sobra el solo de sitar, los aires célticos de "Hazle eyes" causan
algo parecido a la vergüenza ajena solo en la primera escucha y "Girlfriend"
es quizás la canción más deliciosamente tontorrona
que han compuesto. En un sentido muy palpable, han ampliado su gama de
influencias; eso sí, siempre dentro de los límites de los
sonidos más demodé que te puedas imaginar: Foreigner, Boston,
Mike Oldfield... Todo esto sumado a sus dos bandas de referencia: AC/DC
y Queen, con cada vez más peso específico de los segundos.
Si alguien pensaba que llegarían a tomarse a ellos mismos en
serio, se equivocó. The Darkness son más The Darkness que
antes, con lo bueno y lo malo que eso conlleva. En cualquier caso, es de
agradecer que hoy en día exista un grupo que haga música
con la inocencia de creer que más es mejor, aunque sea en broma.
The Darkness (Justin Hawkins voz y guitarra, Dan
Hawkins guitarra, Frankie Poullain bajo y Ed Graham bateria) son la banda
que ha puesto nuevamente a Londres y a todo el Reino Unido bajo el
pulso del rock. La banda de Justin Hawkins ha recuperado el espíritu
del rock de los 70, y con un estilo a mitad de camino entre Queen y ACDC,
se ha convertido en un auténtico fenómeno social en todo
el planeta. Su disco de debut "Permission to land" ha vendido hasta la
fecha 2 millones de copias en todo el mundo y en su reciente gira por Estados
Unidos han llenado salas con capacidad para 4.000 personas. Este grupo
se ha labrado un reconocido prestigio entre los medios y el público
ingleses a base de actuar en todo tipo de salas a lo largo y ancho del
Reino Unido. Se dieron a conocer tras una serie de legendarios conciertos
en Londres, donde demostraron, además de su buena música,
su gran talento para el espectáculo. Sus recientes actuaciones en
los festivales de Glastonbury y Reading fueron las más comentadas
de este año.
Influenciados por los grandes del rock; de ACDC a Thin Lizzy pasando
por Queen, The Darkness demuestran con su primer álbum que el clásico
formato de guitarra, bajo y batería ( y un "frontman" espectacular
como no se ha visto hace tiempo) sigue siendo capaz de emocionarnos, hacernos
saltar, vibrar y confiar en el rock & roll como la música más
vitalista de todas. Canciones como el primer single "Growing on me", "I
believe in a thing called love" o "Get your hands off my woman" entre muchas
otras confirman el enorme potencial de esta banda que recupera el espíritu
del mejor rock de los 70 y 80.
Los miembros de The Darkness crecieron bajo la influencia de las bandas
que escuchaban (Queen, Aerosmith y similares), pero pronto crearon un estilo
único; sus canciones son todas himnos potenciales y resulta muy
difícil no corearlas al oírlas. La esencia de los Stones,
Thin Lizzy y otras grandes bandas rockeras es capturada en los himnos intensos
del grupo, porque sus influencias provienen de un periodo del rock de los
setenta, cuando florecieron espectaculares bandas de guitarra como AC/DC
y Queen. Pero ellos entregan su música con una convincente arrogancia
y un toque de ironía postmoderna. Su sonido está enormemente
influenciado por el rock clásico de los 70 y los 80, pero funciona
porque lo hacen con una producción del siglo XXI, porque nadie más
ha sonado así durante mucho tiempo y porque lo hacen así
sin ningún tipo de vergüenza. "Todo el mundo está muy
tenso actualmente" dice Frankie, "odio la arrogancia de las bandas que
piensan que sus emociones mezquinas son interesantes. Si miras a las bandas
de hace 25 años, la gente tiene sonrisas en sus caras. Estamos trayendo
esto de nuevo".
Una reseña de un concierto suyo ha señala: "el excepcional
espíritu de un grandioso y showman vocalista arquetípico
vive dentro de Hawkins. Posee una fenomenal voz (en parte tipo Bon
Scout, en parte Freddie Mercury y en parte Luciano Pavarotti), se jacta
y posa por todo el estadio, mientras los miembros del grupo despiden energía
eléctrica y ritmos vigorosos". Otra reseña: "Verdaderas estrellas.
Tan originales que pueden hacer desaparecer el aroma de apatía y
de insipidez que se multiplica por nuestro país, gracias a una banda
que nos dio rock con tanta fuerza que tuvimos que seguirlos".
Más información en www.mundosenti2.com
http://www.thedarknessrock.com/
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