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The Cherry Boppers
Soul Train Fest
The Pepper Pots, The
Sweet Vandals y The Cherry Boppers
Madrid, 3 marzo 2012
Orgullo negro
por Jon Pagola - IndyRock
Al final será verdad que las épocas de crisis agudizan
el ingenio. Al menos en Madrid, se está convirtiendo en una práctica
habitual la feliz idea de montar mini festivales por el precio de un solo
concierto. Al encuentro indie de la semana pasada en la sala Sol -Juanita
y Los Feos, Dolores, y Ornamento y Delito- le ha llegado el turno a los
sonidos soul y funk de la mano de tres de sus mejores representantes nacionales:
The Pepper Pots, The Sweet Vandals y The Cherry Boppers. Todos ellos se
han embarcado en una gira itinerante por distintas ciudades españolas
llamada Soul Train Fest que sus promotores han bautizado, y con razón,
como una "fantástica experiencia soul". Y con entradas a 15 euros,
oiga.

The Sweet Vandals
Hasta aquí todo estupendo. Lo malo -la única mancha de
la noche, en realidad- ha sido la elección de una sala que no reúne
las condiciones necesarias para albergar un espectáculo de estas
características. El sonido iba y venía en la discoteca Penélope
según uno moviera unos pasos hacia adelante o hacia atrás,
por no hablar de las dos columnas centrales que obstaculizaban la vista
del escenario. Suponemos que por la sesión dj que vendría
después, se estrecharon tanto los horarios que a los bilbaínos
The Cherry Boppers les tocó salir a faenar pasadas las ocho y cuarto,
una hora más propicia para la caña y tapa (o pintxo y pote
vascos, en su caso).
Al sexteto de Santutxu -acotemos su origen, ellos que reivindican la
vida de barrio- les han metido en el saco de la Blaxpotation que, por otra
parte, exprimieron con pasión en "Play it again" (2008). En "Shakin´
the Hood" (2011) han abierto unos horizontes musicales que también
se notan en directo. Siguen moviéndose por las coordenadas del jazz-funk,
pero lo hacen con espíritu rockero ("Grosstown Traffic"), una pizca
de boogaloo ("The Harvest", "Hey") y mucho desparpajo, que para algo son
de Bilbao. Se marcharon cuando parecía que al fin el público
empezaba a poblar la sala, entre los incendiarios instrumentos de viento
y órgano a todo gas de "Black Lolita".
The Pepper Post
Aunque el cuerpo pedía más arañazos funk, lo que
llegó fue el sonido pulcro y Motown vía Girona de The Pepper
Pots. Viendo esos trajes ajustados y abotonado al estilo mod de ellos y
los vestidos sixties de ellas, poco queda ya de sus flirteos iniciales
con el rock steady y el ska. A veces corren el riesgo de mimetizarse con
la Diana Ross de las Supremes ("You´re Still In My Mind") o con algunos
arranques instrumentales de Marta & The Vandellas, pero en general
salen bien parados. Brilla una elegante banda instrumental de siete miembros
y se agradecen las acompasadas coreografías de sus tres cantantes
. El espléndido bis que se pegaron puede dar alguna pista sobre
por dónde podrían dirigir sus próximos pasos: aparcaron
la parte vocal y le dieron ritmo soul-funk a la sección instrumental.
Menos caricia y más rasguño, en la línea del EP que
acaban de editar junto con Eli Paperboy Reed, "Time & Place".
The Cherry Boopers
Los madrileños The Sweet Vandals juegan en otra liga. Una superior,
se entiende, en la onda de esos reyes del soul-funk actual que son Sharon
Jones & Dap Kings. Con la montaña rusa de "Listen For a While"
explotaron todas las virtudes de la banda: nervio, dominio instrumental
y el poderío de su cantante, Mayka Edjo. A vueltas con su último
disco, "So Clear" (2011), salieron ganando la pegadiza "You Reap What You
Sow", el genial solo de trompeta del polifacético Santi Vallejo
(hammond, voces e instrumentos de viento) en "Move It On" y "Change", con
ayuda del público en los coros incluido. Apretados por la sala y
sin tiempo para más, Mayka llamó al resto de pasajeros del
tren para que todos juntos se despidieran subidos al escenario. Pueden
estar orgullosos de cómo han salido las cosas en su primer viaje.
24 enero 2009 Sala Boogaclub Granada
Jazz- Funk de baile fácil y calidad instrumental
por
Diego Soto
Crónica: Eduardo Tébar
Fotos Merche S Calle / Juan Enrique Gómez© IndyRock


Jazz- Funk de baile fácil y calidad instrumental
por Diego Soto-Indyrock
Mediante la combinación de una excelente puesta en escena y la
calidad instrumental, The Cherry Boppers llegaron a la BoogaClub para presentar
su último disco( 'Play it again') con la agradable excusa de celebrar
su concierto número cien. Y es que esta formación empieza
a sorprender a propios y extraños debido a su buen hacer encima
de los escenarios allá por dónde prefieren sorprenderse con
un grupo que se inspire en la música negra y el jazz en detrimento
de los grandes nombres.
El concierto, todo un lujo para los asistentes, comenzó como
lo suelen hacer las formaciones con un concepto claro de lo que deben hacer
para sorprender a su público. Es decir, comenzar de una forma tranquila,
como quién no quiere la cosa, para progresivamente ir atrapando
a los escuchantes, como así lo hicieron, terminando con un apoteósico
desmelene de la formación y de los asistentes.
Una hora y media de vibraciones a lo Mojo Club puramente instrumental
con tintes vocales, sin alardes líricos, que realmente parecían
proceder de los suburbios de New York. Por movimientos, sorprendió
la variación del viento con el enhiesto protagonismo del Hammond
dándole un toque realmente cálido y fantasioso, poniendo
la piedra del desaforado baile de los asistentes. También la influencia
de la trompeta, junto al saxo de Mihail Goldfingers realmente fue una delicia,
permitiendo que la flauta travesera fuese una visitante por sorpresa de
bienvenida justificada.
Si hablamos del bajo de la mano de un soberbio Lando Stone, nos quitamos
el sombrero ya que mediante la altura imprimida a los temas, es decir,
no dejando al instrumento en un mero acompañante sino en un intérprete
de alta talla guiado, lo convirtió en un elegante invitado. Una
verdadera delicia que marca desde el comienzo de los temas, la pauta por
la que debe girar la interpretación del track. Aunque atrás
no se queda su vibrante guitarra del gran Xixo Yantani con la que evalúa
los solos con una frescura realmente inusitada.
En ocasiones, cuando se presenta la oportunidad de ver a grupos de tal
calibre, difícil es la elección de cual de los intérpretes
de la formación llena más. Pero sin duda y también,
sin ánimo de fundamentar un protagonismo instrumental de la formación,
mencionar por su juego continuo, por su disfrute contagioso y por su heterogeneidad
de movimientos, texturas y colores, al gran batería Txeo K-Billy.
Joya tras joya. Así se podrían calificar los temas de
The Cherry Boppers. Desde su apasionante "Play it Again Funk", un auténtico
temazo con claras reminiscencias a los buenos tracks de Maceo Parker, con
una envolvente mezcla de sonidos amenizados magistralmente por la potente
batería y la elegancia del Hammond, hasta "Black Lolita",en el que
las palabras sobran ya que como si de la enfermedad del movimiento se tratase,
el asistente no puede dejar de moverse. Así, en "Laying in the cut",
la cosa se desmadra. Texturas de mil colores inundan la sala. Todo disfrute
al continuado ritmo de compases Herbie. H. entremezclados con las melodías
de un Hammond realmente protagonista. Gusto y regusto, deleitarse con tal
bombón, en un concierto por seis euros a la altura de una gran formación.
Puede que si procedencia viniera marcada desde la Francia o sus nombres
formasen parte del cirucuito del New Jazz Londinense o americano, mil serían
las menciones fuera de nuestras fronteras ante una formación de
tal talla interpretativa. Para ello, estamos, para decirle al lector que
las miles de palabras no sirven para calificar la grandeza de esta joven-formación-bilbaína
puesto que únicamente queda rendirse a comprar su excelente último
trabajo o buscar en el calendario sus próximos conciertos.
Sude con nosotros
Sala Booga Club - 24 enero 2009
Por Eduardo Tébar / IndyRock
Había expectación en Granada por contemplar el vivo de The
Cherry Boppers. Los bilbaínos llevan cuatro años dando que
hablar y cosechando laureles. Es un secreto a voces en la incipiente comunidad
española de la 'black music': los triunfadores del Villa de Bilbao
en 2007 ofrecen un directo aplastante, sudoroso, incontestable. El quinteto
-esporádicamente elevado a sexteto con el trompetista y cantante
El Reverendo- propone nutritivo jazz-funk. Puro músculo en estado
de excitación desorbitada.
Lo avisaban el mismo sábado en IDEAL: "Prometemos baile, fiesta,
locura, sexo.". Y en efecto, cumplen la ofrenda con una ferocidad indomable.
El público local, algo frío al principio, acabó desgastando
suela a pie de escenario y pidiendo más en el Boogaclub. La maquinaria
de The Cherry Boppers no esconde grandes misterios. Su falta de pretensiones
más allá de la música por la música, el afán
comunicativo y la filosofía lúdica de sus canciones provocan
una empatía directa con el oyente.
Pero además son buenos. Instrumentistas colosales. Blancos de
sangre negra, capaces de engordar el libro de estilo con elegantes ejercicios
de bogaloo, 'rare groove' y acid-jazz. Una base rítmica de bombeo
revolucionado aderezada con el manto colorista del Hammond y la pegada
de los metales. Así son ellos, hábiles calentadores de ambiente
a través de la aplicación de trucos locuaces y métodos
radiofónicos. ¡El bajista Lando Stone arrasaría con
su particular show en las ondas!
De paso despacharían más discos. En Granada impulsaron
la venta post concierto del lujoso 'Play it again' (Keep on Boppin' Records,
2008), un cuidadísimo vinilo verde de 180 gramos. Producido por
los ilustres Fernando Pardo (Sex Museum, Los Coronas) y Kaki Arkarazo (Negu
Gorriak), el álbum se ha convertido en un clásico inmediato.
No innovan, ni adoctrinan. Sólo divierten con buen gusto y ánglica
añoranza por los años setenta. Después de telonear
a Sly and The Family Stone, temas como 'La pulguita' -que precedió
al bis en Granada-, auguran momentos de júbilo. "¡Tóquenla
otra vez!".
Los discos se dividen en tres categorías.
Los que, tras intentar los tres cuatro primeros cortes, destierras
para siempre al estante de las basurillas. Los que consigues acabar, pero
te dejan una sensación átona, insípida o simplemente
poco interesante en las orejas, con lo que calculas que rara vez vuelvas
a ponerlos, aunque pudiera darse el caso alguna vez quizá.
Finalmente, están los que no tienes inconveniente en poner una
y otra vez e incluso tus seres queridos pueden llegar a odiarte por ello.
Este Play it again! de The Cherry Boppers pertenece claramente a esta última
clase; y no sólo por su título.
¿Jazz funk en 2008? ¿Tocado por músicos blancos?
¿Y de Bilbao? ¿Sonando así de bien? Pues si, amigos.
Puro jazz funk, música para bailar a cargo de uno de los combos
más incendiarios del estado español en este joven siglo.
Se instituían en el 2004 y dos años después se bautizaban
con el disco Dressin' the Puppet. Maceo Parker y James Brown les supervisaban
desde la lejanía. Para el 2007 rubricaban con fuego instrumental
el concurso Villa de Bilbao, que se llevaban de kalera. Incluso y todo
telonearon a Sly & The Family Stone en el festival de jazz de San Sebastián
de 2007, lo cual no es cualquier cosa.
Para y desde entonces militan en The Cherry Boppers Mihail Goldfingers
en saxo y flauta, Txefo K-Billy percutiendo los parches y su socio, el
bajista Lando Stone, dándole lustre a la sección rítmica;
Xixo Yantani en las seis cuerdas e Ignatius Jhonny aplicando los diez dedos
al Hammond leslieficado completan este pequeño regalo sonoro a reventar
de soul auténtico.
Abre la batidora y vierte en ella rock, psicodelia, jazz, funk, rap,
cine blaxpotation, melenas de rizo y la belleza a la vez elegante y macarra
de un tiempo tan violento, como inocente: los 60 y 70. La dirección
musical del grupo viene desde la colección Blue Break Beats, que
recoge las mejores grabaciones de jazz funk y rare grooves del sello Blue
Note, realizadas por artistas como Donald Byrd, Reuben Wilson, Grant Green,
Lonnie Smith, Jimmy McGriff... Casi nada. Con una producción firmada
por dos sabios veteranos, el Sex Museum Fernando Pardo y el exNegu Gorriak
Kaki Arkarazo, The Cherry Boppers han montado un artefacto sonoro que,
sin dudarlo una miaja, les convierte en una de las propuestas musicales
de este 2008 que se nos escurre como arena entre los dedos. ( Información
remitida por la sala Boogaclub)
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The Cherry Boppers en el Soultrain 2012 |
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