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SOCIAL DISTORTION cumple con la papeleta en la Sala Razzmatazz
Sala Razzmatazz, Barcelona (05/06/09)
por Raül Ruiz - IndyRock
Fotos SANTI HELLBILLY CLUB


Con una exactitud casi matemática, donde apenas existieron
minutos de retraso en las actuaciones de las bandas, THE DURANGO RIOT se
encargó de abrir la velada ante un público escaso. Precio
poco justo, pero muy común, el que suelen pagar los grupos teloneros
cuyas actuaciones se programan en horarios complicados, ya sea por que
se solapan con las jornadas laborales del público asistente, o coinciden
con eventos deportivos, horarios de cenas, etc. Tras ellos, los veteranos
SEX MUSEUM contribuyeron a aumentar un poco esa asistencia. Pese a que
durante los primeros temas el sonido no fue demasiado bueno, el técnico
de sonido se aplicó durante la parte final del bolo permitiendo
que la formación exprimiera su calidad y savoir faire. Catorce años
de historia les conceden el cartel de grupo referente dentro del territorio
estatal, donde su evolución hacia el hard-rock setentero les ha
llevado a compartir escenario con una de las bandas que ha formado parte
de la banda sonora de su existencia. Seguro que durante sus primeros años
de andadura por Malasaña, si alguien les hubiese dicho que en el
futuro compartirían escenario con SOCIAL DISTORTION, se hubiesen
echado a reír entonando un unísono “Ojalá”.
El momento cumbre de la noche llegó cuando el reloj había
rebasado la franja horaria de las 22:00. En aquel momento, la sala registraba
una entrada cerca del 80% de su capacidad. A pie de escenario, un cúmulo
de veteranos rockeros compartían sudor y expectación con
generaciones más precoces, entremezclándose, de igual manera,
diferentes estéticas y maneras de entender la música. Rockers,
motoras, punks, psychos, red skins… formaban una fotografía patrón
del eclecticismo urbano que ha acunado desde siempre el grupo californiano.
El directo de SOCIAL DISTORTION arrancó de una manera
enérgica y, casi, sin concesiones. Tras abrir con ‘Don’t Drag Me
Down’, la banda de Mike Ness, enlazó de una manera, casi Ramoniana,
su versión del ‘Ring Of Fire’. 2 únicos temas fueron suficientes
para que, a pie de escenario, ya se viesen volar sobre las cabezas, los
cuerpos de aquellos más osados que ceden su integridad física
a los caprichosos brazos del resto de espectadores. Para cuando los norteamericanos
interpretaban ‘Highway 101’, Mike transmitía su sufrimiento ante
el insufrible calor de la sala, escupiendo de manera indiscriminada e intermitente
sobre diferentes partes del escenario. Hasta el quinto tema no llegó
el esperado saludo de agradecimiento: “Buenas Noches”, mientras que sus
saltos rasgando la guitarra se hicieron esperar hasta el séptimo.
Después, uno de sus himnos: ‘Sick Boy’. Sin alcanzar la hora
de actuación, SD se despide del escenario después de ‘Sometimes
I Do’.
Tras el escenario se escuchan acordes de guitarra que anuncian
el incipiente BIS. En él, Mike anuncia que no hubiese existido un
Sid Vicious sin un Hank Williams; y, tras sus palabras, su homenaje al
artista: ‘Alone and Forsaken’, al que siguen un par de temas, donde chirría
algún acorde despistado.
Cuando el quinteto desaparece nuevamente del escenario, una avalancha
de vasos vacíos impactan sobre la superficie del escenario y, lamentablemente,
sobre las primeras filas de asistentes. En realidad el concierto estaba
sabiendo a poco; el repertorio había sido muy escaso para todo lo
que la banda podía ofrecer, y la actitud no era más que pura
pose conformista para cubrir el expediente. De ahí el enfado de
aquellos que habían pagado unos 30€ por ver a una formación
que no acababa de responder a las expectativas generadas. SD tienen demasiadas
tablas en los circuitos musicales para saber que, pese a la rutina y el
cansancio, uno debe respetar a aquellos que alimentan su leyenda. Por ello
no es de extrañar que, cuando las luces se encendieron, sonó
Tom Petty, y los pipas comenzaron a desmontar el escenario, se originase
aquella lluvia de polímero. A partir de ahí señales
entre los diferentes miembros asistentes: unos que preguntan, otros que
dudan, alguien que pide que vuelvan… hasta que al final llega la señal
indicando “Una más”, y los pipas se retiran mientras el público
sigue vociferando y decorando el espacio de plástico transparente.
SD volvió y lo hizo para despedirse con ‘Story Of My Life’ y ‘Ball
And Chain’. Tras esto, el adiós definitivo.
Concierto de puro trámite donde, si bien se disfrutó
del repertorio ofrecido, faltaron elementos imprescindibles en acontecimientos
de este tipo, donde la gente aguarda encontrar ese feedback entre ellos
y las formaciones históricas que se niegan a convertirse en solamente
historia… o regresan de ella.
Social Distortion es una de las bandas pioneras
de la explosión punk-rock estadounidense de la década de
los 80. El grupo, fundado en 1978, en Orange County, California, está
formado actualmente por Mike Ness (cantante y guitarra solista, único
miembro original de la banda), Jonny Wickersham (guitarra rítmica),
Brent Harding (bajo) y Charlie Quintana (batería).
http://www.socialdistortion.com/
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