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Slim Cessna’s Auto Club
John Doe y Slim Cessna's Auto Club, gira conjunta en enero de 2012 

Rock norteamericano en ebullición y estado impuro, el que mejor le sienta a esa música: nada de desinfectantes, acidulantes, edulcorantes, pasteurizaciones. Y encima, por partida doble. Con un pionero del punk-rock estadounidense reconvertido en cronista de piel de cuero, John Doe, y un combo que parece una pandilla de prófugos del rock cristiano, lobos con piel de demonio, Slim Cessna's Auto Club. Juntos en un tour (enero de 2012) que promete ser uno de los más calientes del invierno. 
Cuando hablamos de John Doe nos estamos refiriendo al cofundador de X, banda clave en el disparo de salida del punk californiano, escena de la que se convirtió en el más visible y dotado de sus compositores a finales de los 70 y principios de los 80. Con canciones como “Johnny Hit And Run Pauline” y “We're Desperate” definió a la juventud descontenta y desilusionada de su generación, que no encajaba en la visión que tenía Ronald Reagan de Estados Unidos. Más tarde, a mediados de los 80, en el proyecto paralelo de aquella banda, The Knitters, Doe desarrolló la cara más roots de X, que la tenía y bien marcada. Y luego llevó eso más lejos a partir de 1990, cuando publicó “Meet John Doe” y dio el pistoletazo de salida a su carrera en solitario. 
 
Desde entonces su voz, con el tacto del cuero, ha transitado a lo largo de nueve álbumes una senda de rock de raíz y de autor con una visión y estética que se dirían pensadas para bandas sonoras de John Sayles. Lo demostró cuando nos visitó en otoño de 2009 con The Sadies como banda de acompañ ;amiento, para presentar el disco conjunto de versiones que acababan de publicar, “Country Club”. Lo volverá a hacer en enero con su nuevo disco bajo el brazo, “Keeper”. Un veterano sin reverencias nostálgicas. Con tremenda clase. Capaz de cantar “I Still Miss Someone” de Johnny Cash y conectarla con una imaginaria versión country de “Girlfriend In A Coma” de The Smiths. De los que dejan un reguero de admiración. 

La misma admiración que han cosechado Slim Cessna's Auto Club en sus dos primeras visitas a España, en mayo y septiembre de este año, con sus conciertos incendiarios (y nos quedamos cortos). Parecen salidos de los Estados Unidos que Greil Marcus tan bien describió en “La República Invisible”, de esos pueblos donde a partir de una edad a todo el mundo le faltan dientes, miembros o tuercas. Cuentan sus historias de forma arrolladora, comportándose en directo como soldados de permiso en la noche de Halloween, y escupen sus canciones con un fervor casi gospel, tan impactante que parece que desde ese púlpito estén predicando Iggy Pop o Black Sabbath. De ahí que sus conciertos hayan sido calificados de experiencias religiosas. Lo son. Como ha dicho su mentor Jello Biafra -en cuyo sello pub lican en Estados Unidos-, son una banda ideal para tocar en el bar del fin del mundo. Tienen su base en Denver y ya van por los ocho discos de estudio, el primero homónimo y de 1995 y el último, “Unentitled”, de marzo de 2011.

7 de enero - Logroño (Festival Actual) *
10 de enero – Barcelona ([La 2])
11 de enero – Madrid (Caracol)
12 de enero – Valencia (Wha Wha) + Cohen **
13 de enero – Bilbao (Kafe Antzokia)



Domingo, 15 de mayo de 2011  Planta Baja.Granada
Así hacemos las cosas en el campo
por Manuel C. Ferrón

En la quinta de las seis fechas de la gira de presentación en España de su flamante álbum, Unentitled, el sexteto de  Denver, Colorado, Slim Cessna’s Auto Club, ocupó el escenario de Planta Baja para ofrecer un incendiario concierto en el que, acompañado de su Auto Club, un quinteto que bien podría haber formado parte del reparto del clásico de John Boorman, Deliverance, Slim Cessna, hijo de un predicador baptista, ofició una turbadora ceremonia en la que rindió culto a los géneros tradicionales de la música americana profanándolos sin piedad, desdibujándolos, sobrepasando sus contornos, retorciéndolos y estirándolos a su antojo en el perverso culto tabernario que practica desde 1998 amparado por el ex Dead Kennedys Jello Biafra y su discográfica Alternative Tentacles.

La frenética banda (batería, contrabajo, teclados, guitarras, pedal steal y mandolina eléctrica) pone su versatilidad al servicio de los dos vocalistas, Cessna y el no muerto Jay Munly, casi permanentemente enzarzados en una plática apocalíptica encaminada a la unión mística con dios, el trance, a través del alcohol o la violencia que salpican los textos de sus canciones, salmos infernales en los que el gospel se confunde con el vudú y el country con el punk y evocan con idéntica intensidad a Will Oldham y Joe Strummer,  a Nick Cave y Mano Negra, a Dead Kennedys y Johnny Cash. 

Un viaje de hora y media a toda velocidad a través de ocho álbumes hacia un indefinido destino: la salvación o la condena, la gloria o el infierno. Así hacemos las cosas en el campo.


Allmusic comienza diciendo del grupo que “toca country gospel con un fervor que parece emanar de un púlpito punk”. La descripción es certera, pues su mezcla de psychobilly y cow-punk parece el vehículo perfecto para las diatribas, o más bien las herejías, de Slim Cessna, un larguirucho vaquero de poderosa voz procedente de Dénver, Colorado, que tocado con un sombrero blanco de ala ancha y un diente de oro, lanza blasfemias contra dios y contra el diablo como un predicador enloquecido, o como el indómito enterrador personaje secundario en una obra maestra de John Ford. SCAC es el grupo que esperarías encontrar tocando en el mismo infierno. Una banda formada por ex voluntarios del Ejército de Salvación que ahora, armados de contrabajo, banjo, pedal steel, batería, guitarras eléctricas y dos frontmen que chorrean carisma, ya solo visitan las iglesias para beberse el vino del cáliz y meterse en el bolsillo la mitad de las limosnas que los feligreses hayan dejado en las alcancías. No las cogen todas porque en una mano aún conservan la Biblia y algo de fe, aunque en la otra lleven siempre una botella de whisky. Con quince años de carrera sus espaldas, este combo de espíritu tabernario graba actualmente con Alternative Tentacles, el sello de Jello Biafra, que no se cansa de mencionarlos cada vez que le preguntan por su grupo favorito. Y según las prestigiosas publicaciones Spin y No Depression, fueron lo mejor de la última edición del festival South By SouthWest de Austin, Texas. Un lujo, pues, en el escenario de Planta Baja.


www.myspace.com/slimcessnasautoclub
Domingo, 15 de mayo de 2011  Planta Baja.Granada
Así hacemos las cosas en el campo
por Manuel C. Ferrón





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