Crónica y fotos Luis Rodrigo Alvarez - IndyRock
El fin de semana pasado se celebró la primera edición
de un evento que, más allá de su propia vocación de
festival, viene a ser la confirmación del buen estado de salud y
la aceptación del que sería su hermano mayor, el Primavera
Sound. Los organizadores parecen confiar firmemente en esta apuesta urbana
para melómanos amantes del confort. Porque el mito de Woodstock
está muy bien, pero el poder irte a casita a dormir después
de una exhaustiva jornada de conciertos. eso no tiene precio.
Los que ya hayan asistido a alguno de los Primavera Sound que se han
celebrado en el Fórum de Barcelona se pueden hacer una idea de lo
que fue la organización: estrictas medidas de seguridad y control
que impedían cualquier esperanza de colarse o de poder entrar a
algún amiguete por la patilla, pero que redundaban a su vez en una
organización eficiente, unas instalaciones bastante cómodas
con áreas de descanso y lavabos descongestionados y unos precios
aceptables en las bebidas.
La asistencia fue algo menor de la esperada por la organización,
pero eso no fue sino una ventaja para que los que estuvimos allí
pudiésemos disfrutar de más holgura y menos aglomeraciones
en los dos espacios habilitados para el festival: el Auditori y el Centre
de Convencions Internacionals de Barcelona (CCIB).
Viernes 1 diciembre

El primer grupo que tuve la suerte de ver en directo fueron The
Twilight Singers y, si algo se puede decir en positivo de su concierto,
es que fue el más apasionado del festival. Gracias su arrojo, la
banda del ex-Afghan Wighs, Greg Dulli, pudo superar los múltiples
problemas de sonido que, por momentos, parecía que iban a dar al
traste con el recital. En vez de eso, optaron por el revulsivo de invitar
al público que había medio llenado los asientos del Audiori
a levantarse y acercarse al escenario. Con un pie en el rock y otro en
el soul, transcurrió un concierto que fue de menos a más
y que tuvo como culminación el momento en el que el carismático
Dulli sacó el micro del pie ( ¿por qué se hace tan
poco esto? ) y se dejó llevar por su vena de crooner arrebatado.
Imperfectos pero estimulantes.
Después de ellos, Richard Hawley ofrecería un concierto
prácticamente calcado al que vimos hace medio año en el Primavera
Sound: elegancia, sobriedad, flema británica y unos temas sencillamente
deliciosos, algunos de los cuales podrían pasar por clásicos
de toda la vida, de los que cantaría tu padre en el karaoke si fuese
anglosajón. Una repetición agradecida.

No sin cierto estrés provocado por ir rebotando continuamente
de un escenario a otro, pude llegar a ver parte de la actuación
de los jovencitos The Boy Least Likely To en el CCIB. Pop saltarín
y muy naïf que, pese al garbo que le ponen estos ingleses, no pasó
de ser un aperitivo tan aceptable como olvidable.

La noche en este recinto empezaría a coger cierto peso con la
actuación de Sparklehorse, el grupo del torturado Mark Linkous.
Pese a tener un directo estático y hasta apático por momentos,
los americanos brillaron precisamente por lo contrario de sus predecesores
en escena: tienen fondo, personalidad y, ante todo, muy buenos temas. Esperemos
que su reciente disco sea la primera piedra de una recuperación
definitiva de la banda.

Para el final lo mejor: They Might Be Giants, un grupo que no
había pisado todavía la ciudad se estrenó con un concierto
que sorprendió a todo el mundo. Estos nerds cuarentones fueron un
punto y a parte dentro del festival por su actitud, su retorcida propuesta,
su humor surrealista y su potentísimo y desquiciado show. Está
claro que lo suyo no es lucir palmito, que fueron probablemente el grupo
peor vestido del evento, pero para aquellos que aún tenemos alguna
capacidad de sorpresa, su concierto fue una bocanada de aire fresco. Interpretaron
una selección variada de temas de su ya dilatada carrera, incluyendo
algunos de sus magníficos últimos discos para niños:
"No!" y "Here come the ABC's". Dinámicos, frescos y radicalmente
diferentes, en ese momento pensé que acababa de presenciar el mejor
concierto del festival, pero lo que tenía que ver al día
siguiente me haría reconsiderar mi posición.
Sábado 2 diciembre
El segundo día fue quizás el día fuerte del Festival,
tanto por la mayor asistencia de público (aquello pasó de
verse medio vacío a verse medio lleno, por decirlo de alguna manera)
como por la expectación que creaban unos nombres propios con gran
peso específico y poder de convocatoria entre la comunidad indie.

En el CCIB vivimos una jornada decididamente popera. Las Pippettes,
ese hype que le gusta tanto a todo el mundo, demostraron para mi sorpresa
que son solventes encima del escenario. Ni ellas ni sus temas van a pasar
a la historia, pero como mínimo hacen pasar un buen rato tanto en
disco como en directo. Y están bien macizas, por qué no decirlo.
Tras ellas, ese colectivo llamado The New Pornographers se convertirían
en una de las decepciones del Primavera. No por ofrecer un mal concierto,
sino porque, tras escuchar sus apabullantes discos, uno espera algo más
que un recital de mero trámite en el que, además de no amenizar
con ninguna sorpresa, los canadienses acusaron más que ningún
otro grupo las carencias de sonido del nuevo recinto. Sus brillantes temas
perdieron matices ahogados en un sonido atronador y sucio, que rebotaba
demasiado por la enorme sala a pesar de la apreciable concurrencia
de la que gozaron. Se merecen una segunda oportunidad; seguro que tienen
más que demostrar.
El último grupo que pudimos ver en este escenario fueron los
clásicos Teenage Fanclub. Un claro ejemplo de grupo eficiente,
los ya mayorzotes galeses venían para interpretar los temas de su
gran disco de referencia "Bandwagonesque" y cumplieron. Aunque el concierto
estuvo necesariamente exento de sorpresas, contentaron de sobras a los
numerosos fans que allí se congregaron.
Fue en el Auditori, sin embargo, donde se vivieron los momentos más
mágicos de todo este Primavera Club. Chan Marshall, más conocida
como Cat Power, fue la primera en conseguir un lleno total. En efecto,
por lo que se comentaba era una de las artistas que más expectación
había creado. Apareció acompañada por un combo de
músicos bien apañado, entre los que se contaba para mi sorpresa
a uno de los guitarristas más elegantes del mundo: Judah Bauer de
The Blues Explosion. Sé que voy a la contra de la mayoría
diciendo esto, pero a mi me pareción un recital demasiado laxo.
No se puede negar el carisma, la gran voz y las tablas de esta artista,
pero en este concierto faltó algo de punch. Parecía más
un ensayo de fin de semana que un concierto como Dios manda. Aunque claro,
los fans de Cat Power quedaron encantados con esta manera de hacer. Hay
que admitir que su fusión de rock, soul y folk, como mínimo,
recupera la esencia y el sentimiento de artistas como Janis Joplin.

Entonces llegó Jeff Tweedy. Tenía ciertas reservas
respecto a la adecuación al formato acústico y unipersonal
de unos temas que, reconozcámoslo, se han crecido mucho gracias
a esa maravillosa sinfonía de ruiditos y efectos que Wilco han sabido
utilizar tan bien en sus últimos discos y que tan magníficamente
trasladan a sus directos. Pues bien, este genio musical contemporáneo
que es el señor Tweedy disipó de un plumazo todas mis dudas
con un show sobrecogedor por su cercanía y su sencillez. A pesar
de su fama de huraño y reservado, se mostró encantador con
el público (es la única palabra que se me ocurre), accediendo
incluso a las peticiones de los fans en los bises y disculpándose
por no poder contentar a todo el mundo. Tocó temas de todos los
discos de Wilco exceptuando el primero, con mayor peso de "Summerteeth"
(sorpresa agradable) y aunque los temas tenían huecos musicales,
Jeff Tweedy supo hacer del defecto virtud y potenciar la emoción
a través de esa fragilidad. El momento climático del concierto
y, por ampliación, de todo el festival, llegó cuando el músico
pidió al público que abarrotaba el Auditori que cantasen
con él el tema "Jesús, etc." Yo, que me sabía
toda la letra, taladré sin misericordia el tímpano de una
fotógrafa que tenía al lado. Para acabar, se marcó
un tema desconocido sin amplificadores ni nada (no sé si era suyo,
pero sonaba a canción tradicional), tocando directamente con su
voz rota para una multitud impávida y agradecidamente silenciosa.
Se marchó dejándonos con ganas de un segundo bis que no pudo
ser. Pura gallina de piel y hasta nudo en la garganta.
VIERNES 1 DE DICIEMBRE
Auditori
RICHARD HAWLEY
THE TWILIGHT SINGERS featuring Greg Dulli & Mark Lanegan
JACKIE-O MOTHERFUCKER
BOBBY BARE JR.
EVRIPIDIS & HIS TRAGEDIES
CCIB
THEY MIGHT BE GIANTS
AUTECHRE
ELLEN ALLIEN
CANSEI DE SER SEXY
TECHNASIA
THE BOY LEAST LIKELY TO
HARDFLOOR
THE YOUNG KNIVES
MARKO NASTIC
AGORIA
VENETIAN SNARES
DJ FRA
LOS TIKI PHANTOMS
DJ COCO
SPARKLEHORSE
SÁBADO 2 DE DICIEMBRE
Auditori
JEFF TWEEDY
CAT POWER
LAURA VEIRS
THE LADYBUG TRANSISTOR
GRUPO SALVAJE
CCIB
TEENAGE FANCLUB plays Bandwagonesque
THE RAPTURE
THE NEW PORNOGRAPHERS
ESG
THE WRENS
The Pipettes
ART BRUT
SUPERPITCHER
JOHN & JESPER DAHLBACK
BOB LOG III
VEX´D
JENNIFER CARDINI
DJ SUPERMARKET from Le Hammond Inferno
FUJIYA & MIYAGI
TARÁNTULA
DJ DE MIERDA
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