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Julio Agosto 2009 Portugal
Crónica Nadia Corbeira - IndyRock
Fotos Javier Amosa - IndyRock
Marco incomparable el del Festival de Paredes de Coura, al norte de
Portugal, situado en un idílico entorno al lado de la playa fluvial
del Tabuao. Un paraje natural que embauca hasta a los propios artistas,
este año Howling Bells aseguraron que era el lugar más bonito
donde habían tocado. Es además uno de los festivales más
veteranos de la Península, con 17 ediciones a sus espaldas. Y algo
tiene, porque el que prueba este rincón mágico, acaba repitiendo.
El escenario principal es un anfiteatro natural rodeado de árboles
al paso del río Coura, un sitio precioso y bucólico donde
se puede admirar el cielo estrellado mientras se disfruta de la mejor música.
Todo un lujo. Otro aspecto positivo es que los grupos nunca se solapan,
cuando acaban los conciertos del escenario grande le toca el turno al "Palco
After Hours", que suele albergar dj's o grupos menos conocidos con tendencias
rompedoras y/o experimentales.
Desde sus inicios, Paredes de Coura apuesta por la calidad y no por
la cantidad. Menos grupos, unos treinta, de lo mejor de la escena indie-rock
internacional, sin olvidar a bandas portuguesas que despuntan, y a los
clásicos con nombre que siempre mueven masas. Por aquí han
pasado Bauhaus, NIN, Eagles of Death Metal, New York Dolls, Pixies, Nick
Cave and the Bad Seeds, The Cramps, Sex Pistols, Morrissey, Bloc Party,
.... También es un indicador perfecto para ver el potencial
de bandas, no tan conocidas para la gran mayoría, pero que al poco
tiempo están ya girando como los grandes. Por eso, descubrir grupos
de calidad es otro de sus incentivos.
Siempre está asegurado un buen sonido, un entorno espectacular
y un inmejorable ambiente entre los festivaleros. Por eso, a pesar del
cartel, algo flojo en comparación con otras ediciones, por el festival
pasaron unas 23 mil personas cada uno de los cuatro días.
MIÉRCOLES (29 de JULIO)
El día de apertura, el extravagante PATRICK WOLF era cabeza
de cartel y estrella absoluta, sin lugar a dudas. Como de costumbre, apareció
impactando visualmente mientras sonaba de fondo "Vulture", de su último
disco, envuelto en una especie de traje futurista de telas brillantes de
satén, de color oro y plata, y con un maquillaje especialmente galáctico.
No sigue tendencias, el las crea y las reinventa a su manera, encandilando
con su look al público, un tanto apretado en la carpa del Palco
After Hours, donde se desarrollaron todas las actuaciones del día
inaugural. El artista inglés fusiona rock, folk y electrónica,
además de ser un virtuoso de los instrumentos, toca el arpa, la
guitarra, el piano, el órgano y el violín. Casi nada.
Kristian Robinson, uno de los maestros de la electrónica, fue
quien lanzó su álbum debut, “Lycanthropy” (2004). Escribir
y grabar, escribir y grabar, era su máxima. Desde entonces ha facturado
ya otros tres discos. Busca impacto sonoro, visual y emocional en el público,
y al verlo en directo, uno comprueba que lo consigue. Un espectáculo
en el que el excéntrico artista aprovecha para lucir sus dotes instrumentales
y sus mejores ‘trapitos’. Como en otras ocasiones no necesitó ni
camerino para cambiarse de modelo, y lo hizo en plena acción musical.
Sus raíces celtas se dejaron notar tímidamente en temas como
"The
Libertine", y la electrónica más punzante en canciones de
su último disco “The Bachelor” (2009), como "Hard Times", una de
las más coreadas. Para cerrar su actuación en este entorno
mágico que mejor que "Magic Position" (2007), tema que da nombre
a su tercer disco y que lo lanzó al gran público.
Antes de su concierto a destacar dos bandas: SEAN RILEY AND THE SLOWRIDERS
y The Strange Boys, con estilos diferentes y muy particulares. Los primeros
jugaban en casa, portugueses, jóvenes y con talento. Pop con raíces
folk, country y blues. Interesante combinación con un sello de autor
al estilo Nick Cave. Ya habían estado en la edición anterior
presentando su álbum 'Farewell' en el Palco Play - On para artistas
en lanzamiento, del que la organización prescindió este año
por ajuste de presupuesto. Su concierto fue considerado el tercero mejor
de todas las jornadas. Un año después, están inmersos
en la gira de presentación de su nuevo disco, 'Only Time Will Tell',
del que destaca el single "Houses And Wives", una de las canciones más
aclamadas por el público luso. Su sonido, de calidad y muy personal,
ha ido ganando adeptos en toda Europa donde no parar de girar.
Los segundos, THE STRANGE BOYS, han cruzado el charco para llegar hasta
Paredes. Son el último fichaje de "In The Red Records", y al escucharlos
uno aprecia enseguida la gran influencia de su cuna natal, AustinTexas,
con el rythym and blues. Sonido a garaje.punk. La peculiar y chirriante
voz de su cantante, Ryan Sambol, que también toca la guitarra y
la harmónica, hace recordar a muchos a Bob Dylan en algunos temas,
aunque la referencia inevitable son Black Lips. Tras una serie de EP’s
de éxito, su disco debut se llama 'The Strange Boys and Girls Club',
y la verdad es que estos "extraños" chicos consiguieron animar y
entretener cuando el grueso del público ya sólo pensaba en
ver a la estrella inglesa, Patrick Wolf.
JUEVES (30 de JULIO)
En la segunda jornada del festival el plato fuerte era FRANZ FERDINAND,
precedidos de un clásico del rock como son SUPERGRASS, dos apuestas
más que seguras en directo. Escenario perfecto y público
a su medida, ennervado y alocado, como se dejaba sentir en las primeras
filas, donde los fans lo dieron todo en un concierto ideal para derrochar
energía y descargar adrenalina. La excitación del público
ya se palpaba mientras los técnicos montaban el escenario que acompaña
en directo a la banda escocesa. Escuchar a Alex Kapranos hablando en portugués,
mientras sonaban los primeros acordes de "Matiné", hizo saltar la
chispa de la locura en el público.
No faltaron los singles más vendidos de sus dos primeros
álbumes sacados en poco más de un año, "Franz Ferdinand"
(2004) y "You Could Have It So Much Better (2005). Con "This Fire",
"Do you want to?" o "Walk away", todo el anfiteatro parecía convertirse
en una auténtica pista de baile, al ritmo que marcaba el cuarteto
de Glasgow con sus pasos, caminando algunos así hacia el delirio
musical en "Take me out". Y es que siguen siendo sus temas más potentes,
sobre todo si tomamos al público presente como baremo, bastante
más tranquilo en temas de su último disco "Tonight" (2009)
como "Ulysses", "Turn it on" o "Can't Stop Feeling".
Visualmente, mucho juego de luces y proyecciones de vídeos,
para una banda en la que el arte, sobre todo la vanguardia rusa, está
muy presente. En total, casi dos horas de concierto donde la música
sed unió de forma intrínseca al movimiento, porque resulta
imposible no moverse ante los acordes que emanan de estos chicos. Fue su
noche, "Tonight: Franz Ferdinand".
Sus predecesores británicos, SUPERGRASS, estuvieron a
la altura de su nombre. Un clásico del rock que, como Paredes de
Coura, lleva dando guerra desde 1993. Minutos antes del show se respiraba
expectación e incluso respeto, por una banda que con su amplio repertorio
y su experiencia en los escenarios, hacía presagiar un concierto
de calidad. Y así fue.
Con siete álbumes a sus espaldas, la elección del playlist
no era fácil pero fue acertada. Un recorrido desde su primer álbum,
"I Should Coco" (1995), con temas tan conocidos como "She`s So Loose" o
"Caught by the fuzz", hasta el último disco publicado el año
pasado bajo el título "Diamond Hoo Ha", del que rescató entre
otros, "Rebel in you". No tocaron uno de sus éxitos más importantes
como "Alright", pero llenaron el hueco con "Pumping on your stereo", de
las más bailadas en el anfiteatro y número uno también
en su día, o "Moving" , ambas de su disco "Supergrass" (1999).
Tampoco faltaron "Grace" del álbum "Life on Other Planets" o
"Richard III", de su segundo álbum "In It for the Money", con ovación
del público incluida. La banda inglesa, liderada por Gaz Coombes,
con influencias claras del punk-pop de los Buzzcocks y The Jam, del post-punk
pop de Madness y del brit-pop de los Kinks y Small Faces, logró
mover al público con un sonido de mucha calidad, dando muestras
de que por algo tienen un nombre.
En la misma jornada estuvieron The Temper Trap, The Pains of being
pure at heart y THE HORRORS. Estos últimos abanderados del
garaje punk siniestro, no estuvieron a la altura que esperaba, en la parte
musical. Eso si, la estética de lo oscuro, de lo gótico y
ahora de lo psicodélico la tienen muy perfilada estos chicos británicos,
sobre todo su vocalista Faris Rotter, pero con eso no basta. En su recién
estrenado trabajo "Primary Colours" (2009), abandonan el garaje sesentero
en favor de la psicodelia, con temas más elaborados y ritmos hipnóticos
como en "Who Can Say" o "Sea Within A Sea", de los mejores aunque
un poco largo para promoción. Pero esa atmósfera bastante
lograda en el disco no la consiguen en directo. No ganan ni en fuerza ni
en potencia. No son The Cure, ni Jesus and Mary Chain, por mucho que ahora
se dejen caer la melena sobre la cara. Les falta algo, a pesar de que este
segundo disco mejora mucho su primer "Strange House" (2007), donde su pose
y actitud macarra hizo que se conociesen en todo el mundo. Ahora han cambiado
de camino musical, y para mejor. Algo tendrá que ver la mano de
Geoff Barrow, miembro de Portishead, y productor en su último disco.
Pero de momento, en directo, no convencen.
THE PAINS OF BEING PURE AT HEART habían creado mucha
expectación por ser una de las revelaciones del año. Este
cuarteto veinteañero neoyorquino están de moda en el pop-indie
gracias a sus melodías con herencia del noise-pop y de la psicodelia
de los 60. Sólo 50 minutos, a plena luz del día, que a muchos
les supieron a poco. De los temas más coreados, "'Young Adult Friction",
"A Teenager In Love" o "Come Saturday". Sus voces son la vía
para transmitir dulzura al público en contraste con el sonido de
las guitarras fuzz y las bases rítmicas. Algunos dicen que son la
felicidad hecha música. Desde luego sus influencias son claras:
The Pastels, My Bloody Valentine, Vaselines o Teenage Fanclub. Pop muy
fresco y personal unido a un buen directo. Habrá que seguirles la
pista.
Tocar a primera hora y 40 minutos, no ayudó especialmente a
los australianos de Melbourne, THE TEMPER TRAP, liderados por Dougy
Mandagi. Quizás otra hora hubiese atraído más público,
porque esta banda dará que hablar. Existen desde el 2006 con alguna
publicación de EP's, pero su disco debut "Conditions" (2009) está
recién horneado. Rock atmosférico que recuerda por momentos
a ColdPlay, U2 (en las guitarras) o MGMT, y el productor del disco ha sido
nada menos que Jim Abbiss (productor también de Unkle o Arctic Monkeys).
La crítica los ha acogido bien y la verdad es que sus temas más
conocidos, "Science of Fear", "Fader" o su single de presentación
"Sweet Disposition" enganchan. El directo es bueno, y la peculiar
voz del cantante se vuelve aún más interesante. Buen comienzo.
VIERNES (31 de JULIO)
Nine Inch Nails hizo que esta fuese una de las noches más
esperadas del Festival. Hablar de NIN, es hablar de Trent Reznor. Para
muchos un dios en lo que a música se refiere. Cantante, productor,
compositor y multiinstrumentista. Es el único miembro oficial del
grupo estadounidense, un auténtico cerebrito en la sombra. 20 años
sobre los escenarios creando más que influencias en la música
hizo que miles de fans y otros curiosos, se acercasen a Paredes de Coura
para ver a NIN en directo, en lo que parece será su última
gira. La expectación era evidente y desde primera hora no paraban
de verse camisetas y legiones de fans por el recinto y el camping. Uno
de los grupos más simbólicos del rock industrial. Reznor
graba los álbumes y reúne después una banda para girar.
En todo recinto se leían advertencias sobre el reiterado uso
de las luces estroboscópicas durante su concierto, y es que lo visual
no es un segundo plano, forma parte de su show. El espectáculo se
movió entre los bailes mosh de los más fans, elevados en
partes a una especie de éxtasis musical, y los coros que el público
ofreció en temas cañeros como "Gave Up" o el conocido "I'm
Afraid of Americans", canción que recordó haber escrito
con su amigo David Bowie.
Fuerza, potencia y derroche de energía invadieron la mayor parte
del concierto, atenuado por algunos momentos, pocos, en los que la parte
instrumental más suave asomó tímidamente. No faltaron
"Wish", "Terrible Lie" o "Piggy (Nothing Can Stop Me Now)", y es que sus
ocho álbumes de estudio dan para mucho. Además, llegado ese
momento, la adrenalina se descargaba sola.
Para el final reservó algunos de sus temas más famosos
como "Survivalism" del "Year Zero" (2007), "The Hand That Feeds" del álbum
"With Teeth" (2005) o "Head Like A Hole" del disco "Pretty Hate Machine"
(1989). Todas coreadas en voz y palmas, y de las más ovacionadas.
Aunque en este concierto el público no racaneó en aplausos
ni en saltos. Y así pidieron más cuando Reznor desapareció
del escenario. No era para menos, todos querían un bocado más.
Y Trent colaboró a apaciguar ese apetito, en algunos insaciable.
Salió y con todo un himno "Hurt" del “The Downward Spiral” (1994)
y reservando los coros para el público que llenaba el anfiteatro.
Momento épico. Sirvió de broche para uno de los conciertos
más emotivos y vibrantes que han pasado por Paredes en las últimas
ediciones. La gente puso toda la salsa y Reznor toda la carne en el asador.
Una pena si de verdad esta es su última gira. Y un honor haber estado
allí para verlo.
Para quien no conozca a PEACHES, podemos decir que esta mujer
es sinónimo de provocación y sexualidad explícita.
Dos de sus mejores armas sobre el escenario. Con eso se quedarían
muchos de los asistentes, si no la conocían. Para los que ya es
vieja amiga, esto sonará repetitivo, porque Peaches es algo más.
Su propuesta de electro-punk ha sido apoyada por Iggy Pop o el mismísimo
Trent Reznor, entre otros.
Saltó al escenario ataviada cual arlequín en versión
aeróbica, con mucho fucsia en el vestuario y en el maquillaje. Imprescindible
la estética para ella y apabullante en su espectáculo. La
seductora guitarrista, vestida con ligas y lencería negra, hacía
un perfecto dúo de contrastes con la canadiense cuando se rozaban,
interpretando algunas letras, la mayoría sobre sexo y violencia
beligerante.
La cantante y compositora bajó varias veces a mezclarse entre
el público y escaló por las torres que conforman el escenario
en repetidas ocasiones. Habitual en ella, lució varios modelos,
quitándose maya tras maya, hasta que llegó a aparecer con
bata y toalla en la cabeza. Sorprende, y siempre.
Arrebatadora mujer que toca casi todos los instrumentos y realiza la
programación electrónica y la producción de sus discos.
Letras directas y posturas imposibles. Bailar y pensar. Es lo que busca
en el público. Y seguro que lo logró, por lo menos en quien
no la conocía, porque "Serpentine", "Shake Your Dix" y sobre todo
"Talk to Me" cautivaron a conocidos y extraños en el anfiteatro,
haciendo olvidar a algunos lo que aún quedaba por venir, NIN.
A la luz del día destacamos a los americanos PORTUGAL, THE MAN,
con un sonido casi impecable. Quinteto de Alaska con cuatro discos en su
carrera (a disco por año), que juega entre el guitarreo acústico,
los brotes de psicodelia y el rock alternativo. Todo envuelto en una atmósfera
soul y setentera. La voz de su líder John Baldwin (ex cantante de
Anatomy Of A Ghost) y las melodías son muy buenas. Su disco anterior
"Censored Colors" (2008), muy completo y equilibrado, los hizo más
populares. Ahora con su último disco "The Satanic Satanist" (2009)
se quieren consagrar. Y lo van a conseguir. El álbum ha sido producido
por Paul Kolderie, que ha trabajado con bandas como Pixies, Radiohead,
Lemonheads o Dinosaur Jr.
Les seguían BLOOD RED SHOES, un dúo inglés
chico-chica, muy de moda en la actualidad, y que recordando a The Kills
o a White Stripes, hicieron mover los pies a todos los presentes. No es
nada nuevo, pero sigue funcionando. Guitarra y batería, caña
y a bailar. Es lo que buscan con este rock primario y punzante. Y en Paredes
lo consiguieron. Un buen bocado para abrir el apetito ante lo que se avecinaba
después, Peaches. Las dos voces (Laura-Mary Carter y Steven Ansell)
no son malas y combinadas se complementan a la perfección en este
disco debut "Box of secrets" con el single de presentación "It's
getting boring by the sea", su canción más conocida y pegadiza.
Se han hecho un hueco, ahora toca mantenerse.
Los portugueses MUNDO CAO ofrecieron un potente directo de guitarras
que agradó a los presentes. Dos de los miembros de los Mão
Morta formaron el grupo en el 2007. Su vocalista, Pedro Laginha, es un
personaje muy mediático, al ser actor de filmes y telenovelas en
Portugal. Aparecieron en el escenario vestidos de negro, y con constantes
guiños humorísticos al público. Rock cantado en portugués,
con letras, muchas de denuncia, que han sido escritas también por
el líder de los Mão Morta.
SÁBADO (1 de AGOSTO)
Dos discos y cuatro años llevan juntos los australianos HOWLING
BELLS, encabezados por su cautivante vocalista y guitarrista Juanita
Stein, al lado de su hermano Joel, también a la guitarra. No parecieron
entusiasmar en Paredes, donde la gente permaneció muy parada e incluso
sentada, aunque no lo hacen mal. Indie-rock oscuro alejándose de
los estilos más recurridos hoy en día en el mercado. The
Beatles, Radiohead, The Cure, Pink floyd o Depeche Mode son sus influencias.
En su primer disco homónimo del 2006 combinan a la perfección
canciones pop con otras más ácidas de toques folk. La privilegiada
voz de Juanita y las guitarras rítmicas aportan el resto, transportando
a la nostalgia y a melodías de ensueño. Aunque a más
de uno en Paredes más bien le provocaba sueño. Su último
trabajo, "Radio Wars" (2009) progresa hacia otras sensaciones, destacando
su tema "Nightingale", aunque no de los más promocionados. Introspección,
armonía y un estupendo registro vocal hacen que puedan tener futuro.
Todo un señor y todo un personaje, eso si, muy elegante. Así
se mostró la estrella del brit-pop JARVIS COCKER. Grata sorpresa
en directo para quien no le siga los pasos en solitario a este artista,
ex líder de la banda Pulp, que ofreció un magnífico
concierto.
Posee una elegancia descarada que logra empatía con el público.
No tardó mucho en despojarse de su chaqueta y su corbata, provocando
con quitarse la camisa, siempre en tono cómico. Y es que no le hace
falta, conquista con su desparpajo y con una voz que no deja indiferente.
Su baile y pose en el escenario hace sonreír y admirar por igual.
De lo más variado, a veces movimientos hipnóticos, en otros
parece estar dirigiendo una tabla de aerobic, y por momentos pondría
a raya al mismísimo Travolta en Fiebre del sábado noche.
Y todo con la marca de su inconfundible estilo y de esa larga silueta que
parece no tener fin.
Guitarrista, teclista y compositor, se atreve hasta a tocar con los
pies el teclado, en uno de sus alardes de locura, que parecen brotar sin
sentido de esa atmósfera de calma que lo invade el resto del tiempo.
Hasta cuando habla, y mucho, con el público. Especialmente comunicativo,
no escatimó en palabras. Con mucho humor y mucha ironía.
Casi teatral.
Interpreta las canciones como nadie, ganando así mucha fuerza
en directo. Los mejores momentos en Paredes llegaron con algunos temas
de su segundo disco como el single que le da nombre “Further Complications”
(2009), “Homewrecker!”, “I never said I was deep” o haciendo cantar al
público “Angela”, sin olvidar algún temazo de su primer álbum
“Jarvis” (2006) como el coreado “Don’t let them waste your time” o “Fat
Children”, mientras dirigía la orquesta de brazos y palmas
Hubo de todo. Rock, glam, disco o blues. Muchos registros en un solo
concierto de poco más de una hora, que se hizo corto. Cuando empezabas
a saborear en toda su dimensión este espectáculo, tocó
a su fin. Una pena. Para volver a ver.
Lleno absoluto hasta el último día con THE HIVES.
Los más jóvenes se agolparon como en ningún otro concierto
en la parte baja del anfiteatro con verdaderas ansias de ver a los suecos,
que en vivo logran transferir una energía que pocos de su estilo
consiguen. Sus colores, negro y blanco, como su último disco “The
Black and White Album” (2007). Esta vez monos blancos sobre trajes negros.
Garaje punk en esencia pura que hace mover, como repetía incansablemente
su líder Howlin’ Pelle Almqvist, a todo aquel a quien le gusta el
rock and roll.
Repaso total a su último álbum, siendo “Tick Tick Boom”
y “Won’t be long” de las favoritas del público. Con “Walk idiot
walk” y Two-Timing Touch and Broken Bones de su anterior disco “Tyrannosaurus
Hives” (2004), oleadas de jóvenes eran arrastrados en volandas por
el público hasta ser recogidos por el personal de seguridad, que
no tuvieron descanso alguno.
Ojos que se salen de las órbitas, muecas imposibles, saltos
desde la batería y repetidos baños de multitudes del vocalista
conforman buena parte del show de una banda que ya tiene cuatro discos
en su carrera, y que entretiene. Saben lo que es dar espectáculo.
Casi una década tiene ya su segundo álbum “Veni Vidi Vicious”,
del que rescataron “Main Offender” y para el bis la solicitada “Hate to
say I told you so”, cuando se desató la locura en el anfiteatro.
La interacción continua con la gente hace que se vuelva realmente
parte del show. Así consiguen que el ritmo no baje hasta el final.
Los coros del público de la última canción los retuvieron
más de lo que esperaban. Una y otra vez. Una y otra vez. Nadie en
el anfiteatro quería que acabase, ni ellos. Tampoco que acabase
el festival. Gran telón de fondo bajo un cielo estrellado que puso
el broche a esta edición. El año que viene más.
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