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18/07/2010 Estar tres espacio musical Barcelona
Improvisación mutante a cuerdas
por Ana Llurba
Fotos Laura Jaburek
Un poco de esa atmósfera hipnótica, íntima y hasta
siniestra a la que suelen remitirnos las melodías mecánicas
de las cajitas musicales tuvo lugar el domingo pasado durante la excelente
performance del músico italiano Paolo Angeli. Como un experto ingeniero
de sonido, éste manipuló meticulosamente su gran guitarra
sarda (a medio camino entre la versión española y el contrabajo)
durante más de una hora, para extraer ese sonido experimental,
que combina jazz, folk, rock y música tradicional sarda, característico
de su proyecto musical.

En su primera actuación como solista en Barcelona, Angeli fue
el artista que inauguró “La madriguera del conejo”, el nombre que
recibe una serie de conciertos organizados en Estartres espacio musical,
sala de ensayo y eventos musicales, recientemente inaugurada en el Poble
Nou de la capital catalana.
Su espectacular guitarra sarda es célebre por el “tunning” al
que la sometió Angeli, con una maestría que, dicen, dejó
petrificado a Pat Metheny. Ésta ha sido personalizada con una especie
de gran garra mecánica, un suprapuente que atraviesa el mástil
con cuerdas resonantes; así como cuenta con un sistema de martillos
que hacen percusión contra las cuerdas, manejados por pedales de
pie que golpean las mismas y ,finalmente, en el interior de la caja
de resonancia tiene un sistema de generación de sonido (consistente
en un pequeño ventilador, cuyas aspas en movimiento generan un sonido
continuo por fricción con las cuerdas).
De tal manera, la guitarra sarda de Paolo Angeli deviene una especie
de instrumento-Frankestein, una mutante caja de música a cuerdas,
cuya manipulación es un espectáculo en sí mismo.
Sin embargo, más allá del aura de sofisticación
e intelectualismo que conllevan estos experimentos de luthier, para apreciar
la obra del musicólogo y compositor sardo no hace falta pertenecer
a un selecto público especializado. La multiplicación
de las posibilidades técnicas de su instrumento, así como
su improvisación visceral, fueron ejecutadas con la humildad de
un pescador. Un aficionado a la pesca del calamar, con su eterna vestimenta
marinera, que logró emocionar a la audiencia con su amplísimo
espectro de covers, dibujando un sinuoso recorrido desde la obra del virtuoso
guitarrista Fred Frith (con quién tocó hace un año
en el Centre de Artesà Tradicionarius de Barcelona) hasta el pop
electrónico de Björk ( “One day”, “Desired Constellation”),
canciones con las que concluyó el concierto.
No hubo bises, pero sí exquisito Plato Madriguera a Cargo del
Artista de la Noche!
http://www.paoloangeli.it/
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