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"Las próximas cosechas" de Fran Gayo
El primer disco en solitario del ex-Mus Fran Gayo se titulará
"Las próximas cosechas" y estará a la venta a partir del
28 de septiembre.
Fran Gayo, la mitad de lo que un día fue Mus, ha encontrado una
vía nueva para sus canciones: una con una voz y un nombre propios,
los suyos, y un idioma distinto (al asturiano que solía emplear
en sus letras), el castellano. Si la discografía de su antiguo proyecto
acabó describiendo una travesía hacia la luz, Las próximas
cosechas es el punto de partida de una forma de expresión llena
de claridad, candor y una intimidad renovada. La historia de una segunda
oportunidad con la que Fran ha aprendido a mirarse dentro para reconocer
al cantante que tenía escondido, al dueño de una voz desconocida
que ahora alumbra todo lo que escribe.
Asomado a una forma distinta de descubrir su música, Fran Gayo
ha dado con la necesidad y la valentía de cantar las canciones que
escribe. Lo ha hecho cambiando el asturiano -un idioma que reivindicó
y del que echó mano durante diez años en cada disco de Mus-
por el castellano y girando la temática social que lo invadía
casi todo en aquel proyecto hacia un plano más íntimo, ligado
a lo cotidiano, a lo doméstico, al presente, y bajo otro estado
de ánimo. Una cercanía reflejada en un disco, Las próximas
cosechas, grabado en casa junto a Eduardo García Salueña
(de Edwin Moses, al piano y los teclados), Eras Sánchez (miembro
de las Uvas de la Ira de Xabel Vegas, a la guitarra) y Manuel Scattini
(al bajo).
Encontrar un modo de cantar requiere un proceso casi de autoconocimiento,
al principio es tan jodido como mirarse en un espejo durante diez minutos
observando con detenimiento todos y cada uno de tus rasgos. Es una situación
medio embarazosa y acabas ni reconociéndote a ti mismo”. Fran explica
que exploró su voz hasta encontrarla. “En ese sentido, fue clave
un consejo que me dio un amigo. Me recomendó que empezase a pensar
como un cantante y no como un músico. Eso me dio una visión
absolutamente diferente de cómo era el disco y de cómo lo
tenía que ir construyendo”.
Así, estas canciones dejan espacio a la voz de Fran, le dan amplitud
y la iluminan con una instrumentación suave y limpia. Pasan de la
fragilidad –‘En 20 minutos me voy’- a la tensión y la fuerza –‘El
invierno será bueno (o no será)-, de la luz de la tarde –‘En
la siesta clara’- a un mundo oculto –‘En las copas de los árboles’-
en apenas un salto. Son un testimonio crudo, hecho de una ternura imposible
de fingir, puesto en los labios de alguien que canta en primera persona
porque no sabría hacerlo en ninguna otra. Las próximas cosechas
es más que un cambio de registro; un disco que llama al oyente de
sus primeros acordes, lo arrulla y balancea, con la atención puesta
en la melodía y la voz.
Mus / Martes 13 de marzo de 2007 Sala Boite.Madrid
por Rafa Carazo - IndyRock
Fotos Paco Elbé

Vivimos profundamente alienados. La sociedad capitalista occidental
ha conseguido atrofiar nuestros sentidos, desquiciarlos y minimizarlos.
No percibimos la realidad con la intensidad adecuada y no nos concentramos
en el presente sino en el punto de destino.
El auténtico y genuino ciudadano occidental cuando sale de casa
por la mañana temprano dirección al trabajo sólo piensa
en el enclave del edificio que le absorverá y no disfruta de todos
y cada uno de sus pasos, no saborea lo que le rodea, lo que le empapa.
Sin embargo ocasionalmente surgen activistas dispuestos a transgredir los
valores occidentales, dispuestos a pararse en un punto intermedio (no en
el de destino) mirar alrededor y relatar la realidad. En ese bando se sitúa
la banda asturiana Mus formada por Mónica Vacas y Fran Gayo que
llevan diez años rechazando la música de ficción y
abrazando la música documental (esa que hunde sus raíces
en la realidad, en la realidad asturiana).
Pues bien, ayer martes 13 de marzo de 2007 en la sala Boite, Mus dio
su primer concierto en Madrid (no es un grupo que se prodigue mucho en
directo) para la prensa y para los oyentes del programa de Radio 3 "Siglo
21"; ¿el motivo? Presentar su nuevo disco "La Vida" el cuarto de
su carrera y el primero para el sello sevillano Green Ufos tras abandonar
Acuarela.
Un concierto sobrio y soberbio que dio tantos giros a lo largo de sus
fotográficos paisajes que incluso podías llegar a dudar de
su sobriedad y de su soberbia (quizás porque este último
apelativo es poco habitual en el indie español en el que, muy a
su pesar, también se encuadra Mus).
Del concierto pueden obtenerse cinco conclusiones a un mes vista de
que el nuevo álbum vea la luz:
1) se observa que el sonido del grupo no se centra exclusivamente en
los pianos alicaídos y las guitarras serenas en clave folk de sus
dos últimos trabajos sino que ese folk también visita el
pop, el ambient e incluso el post rock más paisajista lo que en
parte supone una vuelta a "Fai" (Acuarela 1999) su primer lp. Dos claros
ejemplos: "Una sábana al viento" cantada a dúo con Pablo
Errea (Edwin Moses) no tendría cabida en "El naval" (Acuarela 2002)
ni en "Divina Lluz" (Acuarela 2004) y el tema "La vida" trajo a la memoria
a los madrileños Migala;
2) quedó patente que la desnudez de Mus se hace incluso más
palpable cuando se viste, cuando se arropa. Mónica y Fran no salieron
solos al escenario sino acompañados por cuatro músicos que
fueron capaces de dar calidez ("Una ventana con lluz") y electricidad ("Perdieron
la tierra") allí cuando era necesaria;
3) se notaba que el grupo se sentía como en casa con la certitud
de que en la sala sólo había amigos, prensa (amigos también)
y oyentes de siglo 21 (amigables ya que no se habían rascado el
bolsillo);
4) Mus sigue caracterizándose por dar cuerpo y forma al realismo
social alejándose de la demagogia en sus composiciones y cayendo
en ella en sus declaraciones. Dedicaron "Al oeste de la divisoria" a Cándido
Gómez Carnero y a Juan Martínez Moral dos sindicalistas implicados
en la lucha contra el cierre de los astilleros y dirigentes de la Corriente
Sindical de Izquierdas (CSI) condenados el pasado mes de febrero a tres
años de prisión por destruir una cámara de tráfico
del Ayuntamiento, uno de los hechos que inspiraron la película Los
lunes al sol de Fernando León de Aranoa; y "La vuelta" (una canción
sobre el amargo sabor de la doble derrota al tener que regresar a una tierra
de la que una vez marchaste) "a todos aquellos asturianos que se vieron
obligados a emigrar para trabajar en Madrid", lo que evidentemente para
ellos no fue un hecho natural y presente a lo largo de toda la historia
sino un auténtico drama.
y 5) Asturias, una Comunidad Autónoma orgullosa de sus particularismos,
de su realidad nacional pero sin afán exclusivista, sin aislarse
y sin recelo a la hora de dar y recibir vientos de las otras Españas.
Resulta que sí hay diferencia entre nación política
y nación cultural. Y por supuesto existe una escena musical más
que enraizada en la tradición asturiana con Diariu, Nacho y Xabel
Vegas y Mus al frente. Y atentos porque se está cociendo un disco
sobre el cancionero asturiano.
Pero también del concierto surgieron dudas y dilemas: Duda, la
voz de Mónica, varada en el océano instrumental ¿voluntariamente
porque la voz tiene la función de séptima cuerda o involuntariamente
porque el grupo padece en directo de la misma patología de tantos
otros grupos nacionales incapaces de encontrar voces que lideren las canciones?.
Sólo su interpretación de "La d´amor" junto a Nacho
Vegas (otro invitado de lujo) mostró a la quebradiza Mónica
firme y segura, echándose la canción a su espalda y bordando
una interpretación sobresaliente. Lo mejor del concierto junto a
"Cantares de ciegu".
Dilema, uno sigue imaginándose a Fran y a Mónica en grupos
distintos.
Concierto magnífico. Una maravilla que un concierto dé
para tanto. El grupo cumplió su misión: regaló un
concierto más que disfrutable. El público, por su parte,
también: hizo más que disfrutar ya que cuestionó y
se produjo la desalienación (un verdadero proceso de transformación
de la conciencia)
Los discos de Mus no buscan el aplauso fácil sino que son ejercicios
de honestidad emocional y expresión política. Sus conciertos
igual.
MUS `Divina Lluz´ Acuarela discos
por Fernando Navarro- IndyRock
Menudo disco. La obra, probablemente, más sobrecogedora que
hemos escuchado en lo que va de año (al menos en lo que a discos
editados en nuestro país) y que, no les quepa duda, vamos a escuchar.
Se proponen en `Divina Lluz´ Mus (Mónica y Fran) encoger el
corazón del oyente con un disco que versa sobre la ausencia, sobre
las formas de la ausencia: la muerte, el pecado, la oscuridad, el frío,
el miedo, el dolor y, en último termino, la nada más absoluta.
Obra apegada a la tierra, protagonizada por trabajadores y agricultores,
por familias enteras vapuleadas por el paso del tiempo y por la (mala)
suerte, por seres solitarios que van apagándose, situada en infinitas
llanuras y campos desérticos, en páramos, en la vieja tierra
yerma y abandonada, `Divina Lluz´ no deja espacio a la reflexión
o a la tristeza, apenas hay aire limpio que respirar en sus diez canciones
de abandono (es difícil escoger entre alguno los poemas de dolor
y muerte de esta obra maestra; siendo injusto nombraré el desolador
retorno a la realidad, tras un breve viaje, de `La Vuelta´, la inquietante
presencia de la madre callada de `Divina Lluz´, la crudísima
sombra de la muerte en `Con un calendariu na mano´, quizá
la más espeluznante canción que se haya grabado nunca en
nuestro país o el recitado de José Luis García Rúa
en `Adiós´).
En `Divina Lluz´ la austeridad instrumental de `El Naval´ (el
anterior disco de los asturianos) deja paso a la solemnidad de unos arreglos
perfectos, justos, que dan la sensación de un frío imposible,
de un mundo abandonado, a la deriva, entre esquirlas del pasado y nuevas
heridas; entre la primera luz del amanecer, incierto, y la luz final, última,
divina del atardecer, cuando, antes de sumirse en tinieblas, el mundo se
detiene completamente y nos da un brevísimo respiro. Luego todo
vuelve a andar, vuelve a comenzar el viaje.
MUS `EL NAVAL´ ACUARELA DISCOS
por Fernando Navarro - IndyRock
Acontece
en `El Naval´, apenas descubierto su contenido, a unos ocho minutos
de grabación, un momento cuya belleza y misterio, cuya apacible
inquietud (me refiero al hermoso instrumental `Sacramento´, paraje
cercano al universo fílmico de Atom Egoyan) transmite tal sensación
de ruptura, de inmersión casi física, que a partir de ahí
(antes incluso) la escucha del álbum se transforma en un espejo
donde quedará reflejada la agonía, necesaria, expurgadora,
de una persona ante el mundo. Así, entre abruptos jirones temáticos
(que sirven de lívido mosaico de una sociedad apagada y fría)
y pasiones reprimidas, Mus abordan, con un ascetismo instrumental que llega
por momentos al minimalismo, una obra madura, abiertamente abstracta, en
la que el dúo asturiano elimina cualquier pose generacional (si
es que alguna vez la tuvieron, que dudo mucho) para alumbrar un discurso
propio, hermanado con algunas bandas de Acuarela (todas unidas por la búsqueda
de lo inefable) y con una tendencia a los tiempos medios, invernales, emocionalmente
impensables. Canciones introspectivas, incluso cerebrales (la emoción
de `Embalses y Ríos; la descripción obsesiva de `Casi enzin
zarrar los güeyos´, la estricta austeridad de `Quien bien te
quier´) que culminan, con `Rencor´ (conmovedora miniatura,
gloriosa y perfecta, apenas dos minutos más cerca del mundo de las
hadas que de éste, mundano y horrible) y `Encofraos´ (el hipnótico
susurro que sirve de nana y despedida) en una calma impensable, casi incorpórea
que sirve de bálsamo, de remedio, pero también de terrible,
incurable enfermedad.
Podéis ver el clip de la canción "Al Debalu" de MUS http://acuareladiscos.com/mus/naval/av2.html
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