|
.
|
|
. |

Micah P. Hinson, en julio ¡y con “Trompe le Monde”
de Pixies!
El tour es la nueva entrega del ciclo “We Used To Party”
Ocurriá en julio. Micah P. Hinson & The Pioneer Saboteurs
vs. "Trompe le Monde" de Pixies. Casi nada. Siete ciudades van a tener
el honor:: Zaragoza, Barcelona, Lloseta, Bilbao, Gijón, Madrid y
Sevilla. Una gira que forma parte del ciclo "We Used To Party" ***, ese
en el que un solista o banda con prestigio contrastado interpreta íntegramente
un álbum ajeno que le ha marcado y gustado de forma muy especial.
La última entrega tuvo lugar en enero, con Chuck Prophet versionando
"London Calling" de The Clash. El rockero californiano realizó ese
tour acompañado de una banda formada para la ocasión y disfrutó
de una recepción apabullante por parte del público y los
medios. No será menor el impacto que causará Hinson, ya que
el texano de adopción (nació en Memphis) se ha convertido
en España en un ídolo de masas indies y no tan indies. Para
más inri, además ha decidido versionar un disco de cabecera
del rock alternativo, "Trompe le Monde"; con el que Pixies se despidieron
en 1991. Durante unos días Micah se convertirá en Black Francis
y entonará la fascinación que este, que fue quien cogió
con firmeza las riendas de ese álbum, sentía por la ciencia
ficción (cuando se zambulla en "Planet Sound"), por The Jesus And
Mary Chain (cuando le toque el turno a "Head On") o por los certeros golpes
de profundidad emocional (es el caso de "The Sad Punk"). It's eduuucaaationaal
!!!!!
PD: Si te preguntas quiénes son los Pioneer Saboteurs, ahí
va: los zaragozanos Tachenko, uno de los conjuntos de pop-rock más
solventes de la escena nacional.
WE USED TO PARTY - Micah P. Hinson & The Pioneer Saboteurs vs.
"Trompe le Monde" de Pixies.
19 de julio - Zaragoza - López
20 de julio - Barcelona - Apolo
22 de julio - Lloseta (Mallorca) - Teatre Lloseta
23 de julio - Bilbao - Kafe Antzokia
24 de julio - Gijón - Acapulco
26 de julio - Madrid - Heineken
27 de julio - Sevilla - Nocturama
13-12-2010 Planta Baja, Granada con Tachenko
Fotos Merche S Calle © IndyRock


9 de junio 2010,
Teatro CajaGranada de CajaGRANADA, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Crónica: El factor humano, por
Manuel C. Ferrón
 

Micah P. Hinson, El factor humano
Por Manuel C. Ferrón - IndyRock
En 1996, Bob Dylan permitió que el Banco de Montreal usase su canción
“The Times They are a-Changin'” en una campaña publicitaria. Treinta
años antes, había dicho de ella: “no es una declaración,
es un sentimiento”. Si convenimos en que no había burla o disimulo
en aquellas palabras, con su canción Dylan no trataba de explicar,
como un iluminado, lo que otros dudaban o ignoraban; pretendía,
sencillamente, comunicar a otras personas un estado de ánimo producido
por causas que lo impresionaron con viveza.
Micah P. Hinson comenzó su concierto del miércoles
interpretando los primeros compases de dicha canción de Dylan,
en una aparente declaración de intenciones, la de vincular su propuesta
a la de los grandes nombres de la historia del folk americano (Woody Guthrie
era evocado desde la guitarra de Hinson, sobre la que, como en la de Guthrie,
rezaba la leyenda “esta máquina mata fascistas”), que interrumpiría
airosa y súbitamente para mostrar a los asistentes que su propósito
real no era hablar de Dylan (“¿Bob Dylan?, Yo puedo escribir mis
propias canciones… mejores canciones.”, espetó) o Guthrie, tampoco
de Elvis o John Denver, a quienes versionó en el bis; sino hacer
la narración de su vida a través de sus canciones.
El de Tennessee concibe la música como un acto de comunicación
humano y, por tanto, imperfecto. Por pura coherencia, su concierto fue
un imperfecto acto de comunicación humana. Imperfecto sólo
a causa de inconvenientes técnicos de poca entidad o, para algunos
espectadores y el propio Hinson, a causa de las barreras idiomáticas
que impedían a unos disfrutar de las extensas e intensas glosas
de Hinson a la mayor parte de sus canciones; y al intérprete, de
la reacción del público a las mismas. Por lo demás,
en el extenso repaso a su discografía pudimos disfrutar de un carismático
Micah P Hinson dialogante y sincero que con hondura y desgarro nos
cantó y nos contó pasajes de una vida en la que las cicatrices
que dejan el rencor, las instituciones mentales, las drogas, los anillos
de compromiso, la religión o las snuff movies pueden transformarse
en pura vitalidad gracias a una guitarra y una voluntad libre.
En el escenario del Teatro de CajaGRANADA, Micah
P. Hinson presentaba las composiciones de su nuevo trabajo “And the Pioneers
Saboteurs”. La voz de Micah tiene el peso de las grandes voces y no han
tardado en llegar las comparaciones con Johny Cash, Leonard Cohen o Nick
Cave. Y la realidad es que su voz tiene un toque sumamente personal.
Sus vivencias, fuente de tristeza y aventura literaria, empapan
de melancolía y dolor sus composiciones. Nació en Memphis
el día que dispararon al presidente Reagan. Cuando era aún
un adolescente, se marchó a Texas. En Abilene, hizo sus primeras
incursiones en el mundo de la música. En esta misma ciudad, comenzaría
una tortuosa relación sentimental con una mujer bastante mayor que
él, ex modelo y viuda del guitarrista de un grupo local llamado
Tripping Daisy. Junto a la “viuda negra”, como más tarde la calificaría
el propio Micah, se adentró en el consumo de estupefacientes, llegando
a pasar una temporada en la cárcel en la primavera de 2000 acusado
de falsificar recetas. Tras su paso por la cárcel, comentó
haberlo perdido todo. Más tarde, tras conseguir un empleo e instalarse
en un motel, comienza a utilizar instrumentos prestados, y llegó
a componer alrededor de 30 canciones que más tarde incluiría
en sus primeros discos.
En el invierno de 2003, comienza a cambiar su suerte. Junto a sus viejos
amigos de la banda The Earlies, revisa sus primeras composiciones. El fruto,
“Micah P. Hinson and te Gospel of Progress”, su primer disco. Desde
entonces, no han parado de llegar las buenas críticas. Todo ese
apoyo ha hecho posible que Hinson, con veinticuatro años, sacara
su segundo disco, “Baby And The Satellite”, y un año después
el tercero, “Micah P. Hinson And The Opera Circuit”.
Más tarde encontraría un nuevo amor con el que se casó
en 2008 tras interrumpir un concierto en Londres para pedirle matrimonio.
Esta nueva relación rehabilitó a Micah. Su música
comenzaría a salir de las cavernas y a ver un poco de esperanza
en la humanidad y en el amor.
Madrid, 14 de abril de 2008 Sala Heineken
+ The Baltic Sea
crónica Rafa Carazo - IndyRock
Fotos Aaron Palazón - IndyRock



Este joven gigante es, desde hace ya unos años, no sólo
el más reciente y sólido valor de la americana sino que se
ha convertido en su viva estampa. Houston Party ha confiado en él
desde sus inicios y el paso del tiempo confirma el acierto. Ahora lo acerca
a España con una extensa gira por nuestro país en la que,
saliéndose del tradicional puente aéreo Madrid-Barcelona,
también recalará en Alicante, Málaga, Sevilla, Bilbao,
Durango, Santiago de Compostela, Vigo, Valencia. ¿El motivo? presentar
las canciones de su nuevo trabajo "Micah P. Hinson and the red empire orchestra"
que verá la luz en el mes de mayo, mientras nos tenemos que conformar
con el EP de adelanto "The Surrendering".
Noche de lunes y nuevo lleno hasta la bandera. El aluvión de
propuestas de calidad no impide que los conciertos en la capital registren
unas entradas tan elevadas como sorpresivas. Michael Paul Hinson finge
sentirse abrumado por el lleno, "there´s a hell of people" espeta,
cuando en realidad es conciente de tenerlo merecido.
Su inquietante biografía con grandes dosis de pasado turbulento
(amores imposibles, adicción a narcóticos, expulsión
del hogar, carencias económicas, miseria emocional.) alimentan la
leyenda que se inició con "Micah P. Hinson and The Gospel of Progress"
(Sketchbook, 2004).
Tanto en la obra de este confesado fan de John Denver como en el concierto
de anoche confluyen susurros folk, nanas espectrales, aristas rock y la
libertad del country junto con muchos y diversos ecos a Tim Buckley, Kris
Kristofferson, Willie Nelson, Nick Lowe, Bob Dylan, Johny Cash, Lambchop
y todo ello para desembocar en una orgía de noise rock. Y por si
había pocos nombres en esa relación no podemos olvidar un
último: Buddy Holly aunque sólo venga a la mente por su evidente
parecido físico.
Micah se asomó al escenario con una comodidad pasmosa e inició
el concierto sólo a la guitarra pasando del susurro al verso suave
y de éste al rugido con una rapidez epatante en un juego de ritmos
que se perpetuó a lo largo del show mostrando su enorme facilidad
para pasar de lo íntimo a lo expansivo. Pronto se hizo acompañar
de un bajista (con bajo hofner en forma de violín, el mismo que
compró Mcartney con su primer sueldo cuando tuvo que abandonar la
guitarra y pasarse al bajo todavía con The Silver Beetles -un poco
de betleamanía) que también interpretó el banjo para
acabar condimentando las canciones con un tercer hombre a la batería,
teclados y slide guitar.
En su continuo esfuerzo por marcar los tiempos del concierto para llevarlo
a su ritmo (lento y pausado, exasperante en ocasiones), logró largos
intervalos entre canción y canción voluntariamente provocados
en ocasiones (una sóla cinta para la acústica y la eléctrica
le obligaba a cambiarla continuamente) o fruto del azar en otras (rompió
cuerda en dos ocasiones).
Fumó e intimó con el público (otra artimaña
para ralentizar el tempo del concierto) con historias en las que menta
su medicación, su boda o el amor por su esposa "que inspira mi último
trabajo" y en particular la magnífica "we won´t have to be
lonesome tonight" que inició con guitarra desafinada lo que le obligó
a parar la canción para reiniciarla minutos más tarde en
un gesto que ejemplifica su esencia: esa mezcla de tranquilidad y pasotismo,
la fingida poca profesionalidad y su sobrado saber estar.
Rescató canciones de sus dos albumes publicados hasta el momento,
recordó su ep "The Baby & The Satellie" (Scketchbook, 2005)
con "Dreams You Left Behind" y por supuesto presentó su flamante
nuevo álbum.
Concierto intenso pero monótono por momentos en el que quedó
firmemente confirmada la capacidad expresiva de este tejano nacido en Memphis.
A sus 27 años demuestra ser un sabio precoz que no elude responsabilidades
y que asusta en su facilidad para transmitir emociones devastadoras, para
impartir lecciones sobre sentimientos humanos y para utilizar la fuerza
como tragaluz.
Acabó con una versión de John Denver "This Old Guitar",
canción que define a la perfección el espíritu clasicista
y atemporal de su música. Y para terminar con más referencias,
citemos sus cinco discos más escuchados "Pet Sounds" de The Beach
Boys (1966), "Trompe le Monde" de Pixies (1991), "Loveless" de My Bloody
Valentine (1991), "Blood on the Tracks" de Bob Dylan (1975) y "Forever
Changes" de Love (1967).
Abrieron la noche los sevillanos The Baltic Sea que con un sonido más
épico, más rock y más oscuro inundaron la sala a la
espera del plato fuerte de la noche. Con composiciones como "Walls", "Seychelles"
o "A song for everyone" demostraron calidad compositiva y claros ecos al
rock americano de la pasada década del que un servidor no ha conseguido
nunca disfrutar.
Pero esta banda ejecuta de manera impecable sus composiciones y tiene
temas de indudable pegada, así quedó patente con la adictiva
"Television Bells" o la enorme "We might be losers" con la que cerraron.
Vuelve a la carretera. Micah P. Hinson, el inadaptado en busca de conexión.
El trovador de gafas redondas y orejas salvajemente agujereadas. El gran
aullador. El fan de John Denver. El dolor minimalista del neofolk. El coctel
salido de mezclar a Leonard Cohen con el vals de Texas y la rabia de un
veinteañero que canta como si hubiera nacido viejo.
Repasará en ellos el repertorio que le ha llevado hasta donde
está -ser uno de los iconos más alabados y genuinos del indie
del siglo XXI-, pero también avanzará material de sus próximas
e inminentes entregas: un EP de seis canciones, que verá la luz
en abril, "The Surrendering", y en el que da salida a su faceta más
experimental; y su esperado nuevo larga duración, "Micah P. Hinson
And The Red Empire Orchestra", cuya publicación está prevista
para mayo. Un álbum en el que su doble V (vals y violines) está
más presente que en "Micah P. Hinson And The Gospel Of Progress"
y "Micah P. Hinson And The Opera Circuit", aportando un lejano aroma decimonónico,
conectándolo de alguna manera con el espectro de los pioneros del
centro y el este europeo que se instalaron en el suelo donde él
ha nacido. Un disco que convertirá a este joven bardo en punto de
referencia a la hora de evaluar la música importante de 2008. Micah
suma y sigue.
www.houstonpartyrecords.com
http://www.micahphinson.com/
|
|
|