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* PÁGINAS Y AGENDAS

 

25 Agosto 2009   Ibiza Rocks. Ibiza Rocks Hotel. Ibiza 
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MGMT
16 diciembre 2010 Sala Razzmatazz Barcelona
Produce Live Nation
Crónica  Francesca Tur - IndyRock
Fotos Celina Bordino - IndyRock


Los de Brooklyn, aquellos que ayudaron a visualizar el término hipster (concepto creado por los medias para calificar a los modernillos que se mueven en la capital del mundo, Nueva York), llegaron a Barcelona. Aterrizaron en nuestro país con dos fechas: primero en la ciudad condal y después en la capital para presentar su nuevo disco “Congratulations”. Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, alma maters de MGMT, han conseguido crear hits generacionales, siendo los padres de tres temazos, con “Kids” a la bandera, que han hecho, hacen y harán saltar, divertir y esbozar el desenfreno allá donde suenen.

Los coloridos y estrafalarios, psicodélicos y musicalmente innovadores, consiguieron llegar más lejos de donde pensaban y es que su primer disco “Oracular Spectacular” fue una de las novedades musicales que más cola ha traído desde su publicación (2007). Es gracias a estos temazos y a la imagen que exportan (sus portadas y videoclips) que los neoyorkinos consiguen llegar a España con sold outs mediatizados. El dúo, que en directo demuestra ser una banda, sorprende al subirse al escenario ya que es un grupo que demuestra que son más que un par de canciones y un excelente primer disco, MGMT va mucho más allá. MGMT sorprenden, y es que al subir al escenario son menos coloridos y estrafalarios que sus portadas y videoclips, aunque más psicodélicos y musicalmente más innovadores que en sus discos (ya se sabe que la música en directo adquiere, por suerte de los music lovers, un carácter diferente). 

MGMT aparecieron puntuales frente a un público, mayoritariamente joven y moderno, que resplandecía ganas de saltar, bailar y encontrarse a primera hora de la noche con lo que es el final de fiesta. El dúo, más joven, más desenfadado y más niño, al verlos de cerca, constata desde su primer acorde a lo que vienen: a presentar sus atmósfera, “su ruido”, esa personalidad tan suya, posicionándose mucho más lejos que una banda de tres canciones. 

Desde el minuto uno dejan claro que su fuerza viene de la mano de unos músicos que hacen muy bien sus trabajos y que como un todo, funcionan como la mejor suma de partes excelentes. Y es que MGMT son cinco músicos, que concentrados y ajenos a las masas que les vitorea, demuestra el buen entendimiento común. Con una sala a rebosar, en Razzmatazz ya no cabía nadie más, abrieron con "Song for Dan Teacy", apuntando hacia donde caminaba la velada. Una batería fuerte, un juego de voces bipolares que se pisan, se acompañan y se divierten y unos sintetizadores que completan, dan forma y conducen melodías. Aparecieron tranquilos relajados y ataviados como rockeros, nada de disfraces, plumas o colores (lo que igual media sala esperaba). Quien ya los ha disfrutado en directo (en España nos deleitaron en el Primavera Sound e Ibiza Rock de hace unas temporadas) sabe que su imagen sobre el escenario no va con la que venden “enlatado”. 

Y es que en directo sus rarezas son sólo musicales, mucho sintetizador, que gana potencia en una sala como la catalana, y un feedback justo y necesario. Tras una intro, más experimental que en el cd, apostaron por calentar la sala, tocando lo que es uno de sus grandes hits. "Time to Pretend" hizo explotar la sala, levantó todos los brazos (incluso el de esos sexagenarios que concentrados movían los pies tranquilos desde la mitad de la pista) mientras ellos continuaban concentrados. Tras esta puesta a punto, empezó lo que sería la atmósfera de su concierto de hora y media, un salto constante de disco a disco, de "Congratulation" a "Oracular Spectacular"; y es que "It's working", con una intro potente y dura y una voz más melódica y menos protagonista, pasaron al gran  "Weekend Wars", totalmente envolvente y mágica. "I found a whistle", donde su diálogo de voces se escondían suave sobre la fuerza del sintetizador pasaron a “Of moons, birds & monster”. Y así cosieron sus temas, de un disco a otro, pura evolución, desarrollando lo que vienen reivindicando desde la publicación de su segundo disco, nada de hits (y es que igual ya consiguieron más de lo que jamás esperaban), sino un todo musical, un paseo por una progresión musical. Igual la parte de público que acudió en busca de saltos y desfase quedó algo confundida, con falta de ritmo o fuerza, pero los enamorados de la banda disfrutaron los minutos que iban acabando.

"Electric Feel" marcó la mitad de la noche y "Kids" un final ficticio. Su gran hit, sonó a modo rareza, ganó fuerza gracias al genial movimiento de los músicos y el sólo de Andrew con la guitarra. Se alargó a límites insospechados ya que el público vitoreó con la fuerza de quien canta un himno. Tras este, algo más directo, contundente y menos coreado, su pequeño gran homenaje a "Brian Eno". Mucha fuerza y un teclado impecable. Y para cerrar acabaron con su gran última balada, precisamente, la que da nombre al álbum. “Congratulations” cerró la noche demostrando que ellos, ajenos a las expectativas y a lo que el público piensa que se encontrará, desplegaron, ajenos al feedback de los asistentes, su manera de vivir, experimentar y tocar música.


25 Agosto 2009   Ibiza Rocks. Ibiza Rocks Hotel. Ibiza /& The Virgins
Crónica: Francesca Tur - IndyRock
Fotos Isabel Flores - La Skimal - IndyRock


 

 




The Virgins

Ibiza Rocks demuestra, ha demostrado y apunta a demostrar que es un festival bien organizado, bien comisariado y que marca tendencia dentro del mundo de la música. Un festival que se dispersa todo el verano, haciendo de todos los martes ibicencos, una cita imperdible para los que disfrutan con el rock que roza el límite de los días que corren. El concepto sencillo, bien realizado y coherente por todos lados: grupos cabezas de cartel de festivales "normales" (de aquellos que hasta ahora marcaban la pauta de durar dos, tres o cuatro días continuos) se han sucedido en lo que va de verano: Dizzee Rascal, The Kooks, Vampire Weekend, Friendly Fires, Keane, Calvin Haris, Pendulum, Groove Armada  y aun pendientes Klaxons o Soulwax, nada más y nada menos; teloneros de los que enamoran y en un par de meses sonaran, e incluso suenan en las emisoras más indies (Mike Snow, Reverend and The Makers o King Blues entre otros) y after parties marcadas por noches por el lema "Fuck dance, let's rock" y amenizadas entre otros por los mismísimos 2many Dj's. Todo, en un hotel que convierte las actuaciones en experiencias: huéspedes bailan desde sus balcones, padres con hijos que ya insinuan maneras indies, ingleses de los que se mueven por Bricklane, ibicencos que alucinan, disfrutan y agradecen la suerte que han tenido al ver nacer y consolidarse el festival estival y demás turistas que prefieren una noche rockera en directo a una macro sala. Esta semana, el jolgorio, las ganas y las ansias se huelen desde lejos. El festival ha conseguido que su zona, su radio, dentro de  San Antonio, los martes sea rockero, pero esta vez pinta especial. El ambiente es masivo, emocionado y expectante y es que los protagonistas de hoy son esa banda culpable de uno de los hits más pinchados en los intermedios de los conciertos de las otras semanas, demás discotecas, shows, fiestas en la playa y goce de los djs más fiesteros. Y es que como se anuncia en la puerta, en letras rojas hoy es el turno de MGMT. La pareja de Connecticut aparece tras unos teloneros que ven como se va llenando el hotel, que la noche tiene ganas y que deja la energía a punto para la explosión. Un tiempo excesivo les prelude: técnicos de arriba abajo, el dj-showman de cada martes que va anunciado la cuenta atrás ("20 minutos for MGMT... 10 minutes..." y asi sucesivamente) y un inicio que nos deja boquiabiertos. Entran tranquilos, caminando con la mirada alta, la barbilla apuntando al cielo y las manos arriba. Se sitúan bajo un sonido envolvente, psicodélico y atmosférico que nos aterriza, sin más, en el universo "Oracular Spectacular". La pareja en directo sorprende. Dejan de ser un dúo y aparecen acompañados junto a un trio de músicos que darán sonoridad, volúmen y complejidad a sus temas. El look de la pareja de moda es "de lo más veraniego: Andrew Van Wyngarden luce unos shorts que recuerdan a ropa interior masculina, cobinado con una camiseta a rayas azul y blancas, que le da el toque  marinero y unas botas negras, que le dan el detalle urbanita; en tanto que Ben Goldwasser aparece con pitillos negros y una camiseta nostálgica con las mangas cortadas. Así que nada de disfrazes, caras pintadas o pelos locos, lo que hace sea, para algunos o tal vez para muchos, la primera sorpresa negativa que recibe el público. Aquí empieza una noche lejos de saltos, alboroto y festival, sino una velada más bien para escuchar, sentir y perderse en el dominio de estos chicos y su banda. Arrancan sin holas ni historias, con "The Youth", con más efectos y una voz que sigue en el mismo plano que la base, el teclado, los efectos y el resto de instrumentos que marcará la tónica de un concierto donde la linialidad, falta de los detalles, pequeñezes y demás vida, que hace de los conciertos especiales y las escuchas diferentes a las caseras, no tuvieron cabida.  "4t dimensional transition", "Pieces of what" and "Of moons, birds & monsters" siguieron el mismo camino: experimentación, momentos acústicos y el sonido, impecable y trabajado, pero poco compartido y demasiado introvertido. Así los asistentes frenaron sus ganas de saltos. Si a esto sumamos el espacio excesivo entre canciones y la poca, por no decir nula, interacción con el público, tenemos como resultado un concierto en mayúsculas pero para ser visto sentado, con espacio y sin la calor de un martes de agosto ibicenco, lo que dejo sorprendidos a los asistentes ya que MGMT, como anuncían sus hits, expresan sus videos o simplemente su estética, parecían prometer, risas, sudor y excentricidades. El público anduvo a la espera de un disparo de alarma que terciará la noche al baile, pero ellos continuaron a lo suyo, demostrando que saben de música, que tocan ritmos grandes, influencias variadas que cruzan todos los tiempos y que marcarán un antes y un después. Su electrónica psicodélica y llena de efectos explotó a principio del bis obligado (nos hicieron creer que se iban sin tocar Kids) que arrancó con "Time to pretend" que aunque perfecto musicalmente y con la voz de nuevo, en la misma linea que los instrumentos, no consiguió tanta euforia como se imaginaba y fue seguido por dos temas nuevos, uno de ellos que empezó con un Kids destilado, sin su melodía generacional y que duró cuestión de segundos. Fue aquí, mientras nos demostraban que sus nuevos temas continuarán estando dentro de su universo particular cuando a Andrew le dió por envolverse con rollos de papel higiénico que tenía en el escenario (habían llegado de algún fan) lo que le hizo reír y congeniar, ya fuera gracias al humor de un lío que incluía la bateria, la estrucutra del escenario y el mismo.Ya dentro de este delirio, rompieron ataduras, dejaron el papel en el suelo, desapareció la banda y ellos, con una base de fondo, cogieron los micros y empezó a sonar la melodía que el público llevaba tarareando desde minutos atrás. Ahora sí, fuerte y como de costumbre, sonando como si tuviéramos su disco en marcha, Kids. Fue aquí, en la última canción, donde el público explotó en tanto ellos caminaban por el escenario, bailaban a su manera y cantaban sin demasiadas sonrisas, demostrando que la han paseado por medio planeta. Lo que nos dejó claro que a ellos les gusta más experimentar, tocar y demostrar que aunque jóvenes tienen ritmo y dominio musical mientras que el público, parecía, comentaba y demostraba que hubiera tenido ás ganas de un rock bailable. Aun y así un concierto que vale la pena ver, aunque no sea para saltar, para disfrutar de unos temas que sin duda, marcarán época. 

Oracular Spectacular
Comienza el álbum Oracular Spectacular con la canción Time to Pretend y se abre la caja de las sorpresas. Psicodelia de los 60 mezclada con sintetizadores del los 80, la California soleada, hippie y armónica de los grandes grupos de folk-rock mezclada con la oscuridad neoyorkina de la Velvet Underground y la bruma londinense de los primeros Pink Floyd, una muralla sonora digna de los mejores tiempos de Phil Spector, una libertad casi olvidada... Perplejidad, asombro y cierta inquietud sacuden los oídos ante el riesgo que significa adentrarse en una música tan indefinible como plagada de referencias (Suicide, Spacemen3 o Royal Trux también son mencionadas por algunos), imaginativa, espacial, alucinada, lisérgica, tan moderna como primitiva, atemporal, salida de no se sabe donde. El 13 de mayo se publica Oracular Spectacular, el álbum de debut de MGMT, la gran sorpresa de la temporada, de muchas temporadas. Música que vuela por encima de estilos, de épocas, de tecnologías. Música creativa que MGMT presentará por primera vez en España el 29 de mayo en Barcelona (Primavera Sound) y el 30 en Madrid (Sala Heineken).
Con sólo un álbum (Oracular Spectacular) y con su primer single (Time to Pretend), el dúo formado por Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden se ha convertido en la gran esperanza del rock actual con un patchwork musical caleidoscópico e incomparable que recorre todo el disco. La canción Weekends Wars mezcla guitarras acústicas con xilófonos y se diría amparada por el pop británico más sideral de los 60; The Youth es el renacimiento visto desde el siglo XXI; Electric Feel es como si el pop de los 80 se hubiera tomado un tripi y le hubiera sentado bien; Kids es la más danzarina del álbum con un riff de sintetizador que taladra el cerebro; 4th Dimensional Transition es un laberinto de sonidos, ritmos y ambientes; Pieces of What deconstruye con una mano a Ray Davies y con otra a los Beatles; Of Moons, Birds & Monsters es psicodelia futurista en estado puro con mil cambios en 4:45 minutos; The Handshake es la imaginación al poder y Future Reflections es la guinda que consolida el desconcierto, porque cuando acaba la escucha de Oracular Spectacular se tiene la sensación de que no hemos sido capaces de asimilar la cantidad de estímulos musicales que lanza MGMT, algo particularmente estimulante en un mundo cortado por el mismo patrón.
MGMT se formó en Brookyln (Nueva York. Estados Unidos) en 2002 y la revista Spin llamó la atención sobre su música a finales de 2007, mientras Billboard definió a la banda como “artista a seguir” y la BBC británica situó Time to Pretend entre las diez primeras de la lista de canciones de 2008. Goldwasser y VanWyngarden comenzaron a experimentar con noise rock y electrónica antes que el crítico David Marchese, de Spin Magazine definiese su música como “pop psicodélico”. Tras escuchar un EP con la canción Time to Pretend, el entonces vicepresidente de A&R de Columbia Records y gurú de la música Steve Lillywhite (productor de U2, Peter Gabriel, Rolling Stones, Talking Heads o The Smiths, por poner sólo cinco ejemplos) no tardó en poner encima de la mesa un contrato para grabar cuatro álbumes. El primero es Oracular Spectacular.
Producidas por MGMT y Dave Fridmann (Flaming Lips, Weezer, Clap Your Hands Say Yeah...), las canciones desprenden fantasía, locura controlada, inspiración, libertad.. Goldwasser y VanWyngarden llegan para dinamitar los cánones establecidos, mezclando intrumentos, tendencias y estilos sin contemplaciones. 
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