Video concierto y video entrevista,. Imágenes del concierto
de Mando Diao en el Coliseo de Atarfe (Granada), Imágenes Juan Enrique
Gómez
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Mando Diao, clasicismo y underground
+ Franz Ferdinand + Kissogram
Por Jesús Sánchez / IndyRock
Noche de pop y rock de primera calidad en Atarfe, en un Coliseo que acogió
a unos cuantos miles de personas deseosas de pasar una buena noche (algo
fresca, pero ya se caldearía), de la mano de tres bandas diferentes
pero con el nexo común de aportar cada una mucha clase y calidad.
He de reconocer, no obstante, que no conocía para nada a Kissogram.
Vamos, como casi todo el mundo que pudo verlos, al comienzo de la velada,
cuando estos tres alemanes con pintas muy de alemanes y que hacen gala
de un sonido industrial de nuevo muy aleman hicieron acto de presencia.
Me sonaron a algo como unos Kraftwerk rockerizados, con un señor
batería que a pesar de contar con pocos recursos supo marcar un
ritmo machacón sobre el que sus compañeros desvariaban a
base de riffs y sonidos bastante extraños. Tienen las ideas claras.
Su electrorock de última generación fue un buen aperitivo
que llegó su fin con una extraña pieza de tecno-pasodoble
que no me dejó indiferente, creyendo yo erróneamente que
ya lo había oído todo, pobre diablo este redactor.
Tras ellos esperábamos a Mando Diao, con los que
tuvimos la oportunidad de hablar unas horas antes, en una distendida charla
en la que me habían dejado la impresión de que estos tíos
venían a comerselo todo. Ya consagrados, con una carrera a sus espaldas
condensada en un buen puñado de discos, y la atención de
muchos medios que les coloca como uno de los puntales europeos del momento,
Mando Diao no se empequeñecieron por el hecho de ser una banda supporter,
al contrario, bien sabían que mucha gente iba a verles a ellos también.
Se desenvolvieron bien desde primera hora, con sus dos cantantes guitarristas
llevando el pulso de un concierto que alternó píldoras de
modernidad congénita con ramalazos clásicos inyectados en
soul. Coristas negras, percusionista, y una banda que dejó una hora
de buena música, con temazos como la inicial (y ya lejana en el
tiempo) “Sheepdog”, que pronto puso al público sobre aviso del gran
concierto que iban a dar. Garage, soul, rock, toques pop, pero mucha clase,
presentando su nuevo disco “Give me fire”. Tras ella fueron cayendo más,
como la soulera “You got nothing on me”, “High heels”, hasta llegar a un
“Gloria” que ya es un clásico, donde demuestran que son capaces
de hacer un guiño a la mejor tradición del pop de su país
(quiere decir esto que este tema me recuerda a ABBA, no busquen más,
ni yo sé por qué). Grandísimo show en definitiva,
a la altura de lo que vendría a continuación.
Personalmente considero a Franz Ferdinand unos privilegiados, por varios
motivos. Para empezar, son la suma de cuatro talentos, músicos como
la copa de un pino. Además se ven favorecidos por ofrecer una imagen
diferente a lo usual; lejos de renunciar a su británica actitud,
la intensifican en sus vestimentas. Elegantes, hacen del negro un leif-motiv
común en música e imagen. Y algo más. Hoy por hoy
no tienen competencia en su territorio. Gustan a poperos y rockeros, a
modernos o a gente colgada en los años 80, y creo que eso es algo
que ellos han sabido buscar deliberadamente. Eso hace de ellos algo especial.
Y por eso están arrasando; básicamente, están en el
sitio adecuando y en el momento justo. Con viejos nombres en horas bajas,
y con bandas de su entorno que se vienen abajo a las primeras de cambio,
los escoceses apenas tiemblan. Tres discos ya, y sin noticias de que el
listón vaya a bajar en el futuro. Vayamos al show. Nos llegaban
buenas noticias de la noche anterior en Madrid, donde habían puesto
a bailar a todo el Palacio de Deportes. No hicieron menos en Granada, más
al contrario, en un recinto menos abarrotado como el que se encontraron
no tardaron en multiplicar la sensación de fiesta y despendole.
Nada más salir los cuatro a escena y arrancar con “Matinee” ya pudimos
ver que nos esperaba una bonita noche de baile y grandes canciones. Desarrollaron
un setlist en el que tuvieron cabida todos los temas que les han encumbrado
a lo largo de estos años. Incluso los temas nuevos ya sonaron a
clásicos, empezando por la pegadiza “No you girls”, o la extraña
“Twilight omens”. Sobre las tablas destaca como nadie Alex Kapranos. No
es que sus compañeros desmerezcan, pero es indudable que este tipo
posee un magnetismo a prueba de bombas, y una voz poderosa que hacen de
él el centro de las miradas. Claro que todo eso sin canciones no
es nada.
Pudimos volver a conmovernos escuchando “Walk Away”, la que probablemente
sea su mejor canción. Nos dejamos el cuello cuando sonaron “Let
me out”, “The Fallen” o la nueva pieza que no para de sonar en ningún
lado, “Ulyses”, todo un dance-hit. Así hasta llegar a unos bises
en los que los escoceses no se hicieron esperar, arremetiendo con la tremenda
“Jacqueline” (me resultó curiosa la escasa respuesta del público
ante tamaño bombazo que no siempre hacen), seguida de “What she
came for” y “Outsiders”. Llegados a este punto he de hacer un inciso. Como
espectador habitual de conciertos de heavy-metal, no esperaba encontrarme
un solo de batería en un show de Franz Ferdinand. Pero no sólo
eso, la sorpresa fue comprobar que en el solo participaron los cuatro músicos,
algo increíble de verdad. Para fin de fiesta dejaron dos temas más.
“Lucid dreams” bajó un poco el nivel en mi opinión, pero
la cosa volvió a su cauce con la arrebatadora “This fire”, toda
una declaración de intenciones sobre por donde van los tiros con
esta banda: la pantalla escupiendo fuego, y ellos buena música,
suficiente para quemar cualquier audiencia que se les ponga por delante.
Que siga la racha.
Mención especial para la organización del evento, algo
habitual conociendo quién se encargaba del asunto (Musiserv); puntualidad,
accesibilidad, precios normales en el bar, atención al público
en general. Todo perfecto, quede aquí dicho.
Franz Ferdinad + Mando Diao + Kissogram
03/04/09. Palacio de los Deportes. Madrid.
Fotografías y crónica Marina Sanz Domínguez
y Javier Alonso Juliá - IndyRock
Los escoceses Franz Ferdinand aterrizaron en Madrid el viernes 3 de
Marzo, para presentarnos los temas de su nuevo lp "Tonight: Franz Ferdinand".
Las entradas se habían agotado hace tiempo y el espectáculo
estaba garantizado. Muchos fans se acercaron a las inmediaciones del Palacio
de los Deportes en busca de tickets, pero todo estaba vendido. En las colas
de entrada se respiraba un cierto nerviosismo y unas ganas tremendas de
ver a los cuatro de Glasgow sobre el escenario.
Sobre las 21.00 los primeros teloneros empezaban a calentar el ambiente.
El honor lo tuvo Kissogram, que directos desde Berlín, nos sorprendieron
con su sonido muy cercano a los anfitriones del concierto, aunque quizá
con un toque más electrónico, como desprenden los temas de
su último álbum Rubber & Meat.
Los siguientes en saltar al escenario fueron los suecos Mando Diao.
Este grupo coetáneo de Franz Ferdinand, pero que no ha conseguido
las cotas de los escoceses, nos presentó varios de los temas de
su nuevo álbum “Give me fire”. Un álbum mucho más
maduro y lleno de grandes temas, en el que cambian en cierto modo el sonido
de sus anteriores trabajos. Björn y Gustav intentaron animar a un
público con ganas de ver sobre el escenario a los escoceses. Puede
que este grupo esté hecho para salas más pequeñas,
aunque quizá tenía que haber tirado de su repertorio más
roquero y rápido para enganchar al público. Hay que destacar
que muchos seguidores del grupo se hicieron notar durante su actuación.
Entre los temas destacaron “You Got Nothing On Me”, “Ochrasy”, “Dance With
Somebody”, “Gloria”, “God Knows” y “Long Before Rock’N’Roll”, que hizo
bailar a todo el recinto con su estribillo pegadizo.
Sobre las 23.00 de la noche los esperados Alex Kapranos (voz principal,
guitarra solista), Nick McCarthy (guitarra rítmica, teclados y voz),
Bob Hardy (bajo) y Paul Thomson (batería y percusiones), aparecían
sobre el escenario bajo una estruendosa ovación de un público
con ganas de juerga. Con un “Hola Madrid!” de Alex comenzó el show
con el aluvión de temas que les han llevado a lo más alto
de las listas de todo el mundo. El primero en caer fue “The Fallen”, metiéndose
al público en el bolsillo, que no paró de dar palmas y cantar
el “la la la la…” que puso a cien al personal.
El escenario era bastante sobrio, solo la pantalla del fondo le daba
luz y color a la actuación. Otro bombazo cayó sobre el público,
la pegadiza “The Dark Of The Matinée”, lo que fue ciertamente arriesgado,
ya que quizá soltaron toda la artillería pesada demasiado
pronto.
Un nuevo tema “No You Girls”, nos hizo movernos sin cesar. Este nuevo
disco tiene un toque más cercano a la pista de baile y así
nos lo demostró el grupo en la recta final del concierto.
“Do You Want To” de su anterior álbum “You Could Have It So
Much Better” fue el siguiente en sonar. El público saltó
junto al grupo y coreó el estribillo final “lucky, lucky, you’re
so lucky…” que nos dejó extasiados.
Impresionante el público que en todo momento siguió a
la banda en los instantes álgidos de los hits.
“Tell Her Tonight”, con su toque Beatle y “Twilight Omens” de su nuevo
álbum, dieron paso a otro bloque de los mejores temas de su corta
discografía.
El primero en sonar fue “Walk Away”, al que le siguió “Take
Me Out”, que casi consigue que las gradas del Palacio cediesen con los
saltos de un público que disfrutó como los niños en
un jardín de bolas.
“Turn It On” de su nuevo álbum, desprende un toque más
bailable, claro está gracias a los toque electrónicos de
los que se encarga Nick McCarthy.
La recta final del concierto estuvo formada por “Michael”, “Bite Hard”
y “40’”. El último tema antes de retirarse al backstage fue “Ulyses”
su primer single de “Tonight”. En la pantalla del fondo pudimos disfrutar
del videoclip. Buen tema para dejarnos con ganas de más.
Y así fue como, tras la ovación del público, regresaron
al escenario para terminar el show con cinco tema más. El primero
de ellos fue “Jacqueline”, seguido de otro nuevo tema “What She Came For”,
en el que Alex realizó un solo de guitarra mientras sus compañeros
le seguían a la perfección a las voces.
“Outsiders” nos llevó a la fiesta particular de Alex y los suyos,
que acabaron todos tocando la batería a un ritmo frenético
y que convirtió el Palacio en una pista de baile.
El público acabó coreando “oe oe oe…” y los escoceses
se rindieron a los pies de éste, que lo dio todo desde el principio.
“Lucid Dreams” y “This Fire” pusieron el broche de oro a una actuación
trepidante y que será difícil de olvidar al ver a las 18.000
personas que abarrotaron el Palacio de los Deportes saltar al ritmo de
las canciones de este grupo, que en poco tiempo ha conseguido llegar a
lo más alto del panorama indie internacional.
En verano tendremos la oportunidad de verles en el FIB, así
que si no pudiste asistir a este concierto no te pierdas esta fecha que
seguro no te defraudarán.
MANDO DIAO, BARCELONA,
SALA APOLO 02 / 04 / 09
por Elisenda Hernández Janés - IndyRock
Fotos Alba Nájera - IndyRock

Es curioso lo bien que les han sentado los años a Mando Diao.
Y no lo digo por la innegable evolución que ha sufrido su música,
que puede gustar más o menos, sino por la considerable mejora que
ha sufrido su puesta en escena desde la última vez que visitaron
nuestra ciudad. Atrás quedaron los tiempos en los que parecían
más preocupados en aparentar ser estrellitas de rock bordes e inaccesibles
que de disfrutar y hacer disfrutar al público con sus canciones;
los Mando Diao que agotaron entradas el jueves en el Apolo eran una banda
compenetrada, carismática y segura de si misma, que no necesitaba
de poses ni de tonterías para hacer enloquecer a su audiencia.
La ya "vieja" "Sheepdog", de su primer disco, fue la encargada de abrir
eufóricamente el concierto y a pesar de que a menudo, los inicios
demasiado ambiciosos conducen en un momento u otro a un posterior declive,
éste fue uno de esos afortunados casos en los que la actuación
nunca llegó a decaer sino que por el contrario, fue mejorando a
medida que avanzó la noche. Ni siquiera los temas de su último
álbum, mucho mas difíciles de hacerse querer que el rock'n'roll
directo y contagioso al que nos tenían acostumbrados, restaron calidad
ni energía al espectáculo. Canciones como "Gloria", apasionada
y desgarrada melodía que parece sacada del Motown de los 50, la
bailable "Mean Street", con clara influencia del "Town called malice" de
The Jam y memorable estribillo que invita a ser cantado a voz en grito
y por supuesto, su discotequero nuevo single "Dance with somebody", dejaron
claro que Mando Diao se han arriesgado a explorar nuevos derroteros y que
lo cierto es que les ha salido divinamente. Y eso que el nuevo disco de
Mando Diao es un disco que cuesta de convencer. Yo tengo que reconocer
que quedé profundamente desilusionada cuando lo escuché en
un principio y que ha sido solo hace muy poco que he aprendido a apreciar
su grandeza. Ahora me sorprendo por no haber sabido reconocerlo inicialmente
como lo que es: un disco maduro e inspirado que, con la excepción
de un par de mediocres temas, destaca por su originalidad y eclecticismo
al mismo tiempo que conserva el espíritu guerrero, las melodías
acaloradas y la exaltación del rock& roll con los que nos cautivaron
con sus primeros discos.
A pesar de todo, yo, personalmente, sigo quedándome con la frescura
de sus primeras épocas y es por eso que mi alegría es máxima
cuando reconozco el característico inicio de "The band", espléndida,
como siempre, y "Clean town", cálida, complaciente y melódica
como un paseo en un día de primavera.
Nos deleitan también con una grata sorpresa: "Ringing bells",
un tema delicado y melancólico que no acostumbran a tocar en directo,
con la muy característica y genial voz del cantante Bjorn Dixgard
sonando ahora más dulce que nunca y acariciándonos con su
lánguido arrastrar. "Tv & me" arranca saltos y coros, "Ochrasy"
vuelve a llenar la sala de silencio y nostalgia, y con "Never seen the
light of day", los dos lideres del grupo funden sus afinadísimas
voces a través de un mismo micrófono y una vez más,
nos hacen bailar al son de su perfecta amalgama.
Tras los bises, la fantástica y desenfrenada "Long before rock'n'roll"
y luego, otra sopresa: con una sorprendentemente buena pronunciación,
arrancan con un tema en español, "Leave my fire", la brillante ranchera-blues
escondida en su último disco y que hace las delicias de un publico
entregado y bailongo. "Lee mis labios en la noche...", nos cantan los suecos
acompañados de palmas y panderetas. Y por supuesto que los leemos:
prestamos máxima atención y disfrutamos con cada sonido que
sale de ellos. No hemos podido dejar de hacerlo desde que empezó
el concierto.
Entrevista por Jesús Sánchez
- IndyRock
Fotos Merche S Calle © IndyRock



Hola, gracias por atendernos, parece que todo el mundo se ha puesto
de acuerdo en considerar que 2009 es el año de Mando Diao: disco
nuevo, buenas críticias, cada vez más gente pendiente de
vosotros...
Eso espero, lo mismo que ha pasado con Obama, y Afghanistam. Algo esperanzador,
sí.
Venís de Suecia, un sitio donde en los últimos años
del siglo pasado se dió un buen fenómeno de bandas de rock,
¿cómo está la cosa ahora?
Te diría que las compañías discográficas
no están fichando a todas esas bandas nuevas. El problema
hoy en día es que están las mismas bandas que hace diez años,
como The Hives, Soundtrack of our Lives…bandas que aparecieron en los 90,
y todavía es lo mismo, así que…hay algunos recién
llegados que nos gustan, como Johnossi. Y todo es relativo, así
que nosotros también lo somos.
Nosotros somos casi recién llegados también, aunque tengamos
cinco discos, pero eso en Suecia es ser casi nuevo, en realidad.
Hay una escena emergente, pero sin discos. Es todo mp3, youtube, la gente
se manda canciones por mensajería instantánea, en vez de
ir a los clubes. Y hay otra escena que está saliendo desde hace
unos años, una muy buena escena electrónica.
¿Qué hace que Mando Diao sea una banda tan especial?
Lo único que tratamos de hacer todo el tiempo es: escribir
una canción, producirla, es algo que nos hace temblar. Ese es nuestro
único objetivo, y afortunadamente esos escalofrios pasan a otra
gente. Creo que la única posibilidad de explicarlo es preguntarle
a nuestro público qué nos hace tan especiales,porque nosotros
realmente no lo sabemos.Hay una cierta química, energía que
aparece cuando tocamos, es difícil de saber exactamente lo que es…química
es una buena palabra, creo. Sí, definitivamente es una clase de
química, sí.
¿Por qué os marchastéis a California para terminar
el disco? Vosotros tenéis vuestro propio estudio...
Tenemos un amigo, el chico que hizo todo el trabajo artístico
para el disco, él vive en L.A. y tiene un estudio en Long Beach,
fuimos a visitarlo para finalizar la presentación, hacer un poco
el loco, divertirnos un poco, relajarnos y tomar el sol, porque la grabación
fue algo estresante, era nuestro propio estudio y teníamos que pasar
mucho
tiempo haciendo cosas que nunca antes habíamos hecho, ahora
estábamos auto produciéndonos, y tuvimos que lidiar con cosas
técnicas y todo eso, fue demasiado trabajo, y era bueno irnos a
otro estudio…básicamente para relajarnos y al final sólo
fueron dos canciones las que acabaron en el disco…pero fue como un regalo
para nosotros.
Veo que vuestro nuevo trabajo (Give me fire, 2009) tiene canciones
más directas, como si fueran más simples deliberadamente...
Sí, fuimos capaces de escribir canciones muy directas para este
disco, algo con lo que no siempre cuentas, es la cosa más
difícil…escribir una canción sencilla que sea realmente buena,
y esta vez hemos hecho muchas de estas, así que creo que es un album
muy sencillo. Y la producción es un poco como…grabamos un instrumento,
o toda la banda tocando en directo, y luego metemos overdubs, y más
overdubs, hasta que teníamos como cincuenta canales diferentes,
y luego empezamos a desnudar todo eso, así que los últimos
seis meses fueron nada más que quitando cosas, y nuestra meta era
tener sólo a cuatro personas y cinco instrumentos, para así
sacar más espacio entre todo, es realmente un disco desnudo, todo
el rato quitándole y quitándole, y Sala (Salazar, N.del R.),
nuestro ingeniero, es muy bueno en eso.
Ya habéis estado por tierras españolas en otras oasiones,
incluyendo festivales, ¿qué podeis contarnos de vuestro público
aquí?
Sí, la primera vez que estuvimos en España nos pareció
que el público era muy especial para nosotros. Puedes ver que eso
pasa también con Franz Ferdinand, anoche se vio. El público
español son como hinchas del futbol, cada canción es como
si metes un gol.
Hablando de fútbol, sé que sois muy futboleros, y tenéis
a Maradona como gran influencia, ¿cómo es eso?
Él es una estrella del rock, y a nosotros eso nos gusta. Él
lo tiene todo, sabes. Cuando alguien juega al fútbol como
él, o como Ronaldinho, o Zlatan Ibrahimovic…eso es música,
no futbol. Es imposible de entender, se convierte en algo más,
en magia, por ejemplo, Van Nilsteroy mete un gol, lo puedo entender, Zlatan
Ibrahiomovic: no lo puedo entender, eso es magía. El buen
futbol es música para nosotros.
Habéis estado en varios festivales por aquí, ¿os
parece una buena experiencia?
Prefiero tener un show nuestro, si quieres vernos de verdad, tienes
que vernos a nosotros solos, pero los festivales, y talonear, eso
otra cosa…son una buena manera de tocar ante gente que de otra manera no
te vería, así que es una buena manera para la gente de descubir
bandas, así que en ese sentido está bien, porque te
puedes ganar al público, y tocar y tocar…y la gente al final del
concierto están saltando. Y te los tienes que ganar, es un
reto, y cuanto peor sea la audiencia, nos volvemos mejores, porque tenemos
que tocar más duro, nos ponemos más furiosos, agresivos y
eso es bueno para la música
¿Qué podemos esperar de vuestro show?
El lado agresivo, todo lo que hay, ya sabes, ayer había
muchos fans de Mando Diao entre el público, creo que mucha gente
vino a vernos, gente a la que les gusta Franz Ferdinand también,
creo que es un excelente cartel.
¿Cómo es vuestra relación con Kapranos y compañía?
Hemos estado tocando juntos en algunos festivales desde hace cinco
años, tenemos una buena historia juntos, sacamos nuestros
primeros discos casi a la vez también, ellos en 2003 y nosotros
en 2002, era más o menos la misma ola de nueva música saliendo
básicamente de la nada, y hemos hecho este viaje codo con
codo, todo este tiempo.