Entrevista por: Jesús Rojas
Lluis Albert Segura es un veterano de la escena independiente mallorquina
y parece que por fin le ha llegado su momento. Acaba de publicar “Heavenly
hell” a través de una importante multinacional, algo que aún
no se acaba de creer. Tras haber aporreado las baterías de varios
grupos, el balear decidió llevar la voz cantante y meterse de lleno
en este interesante proyecto que recibe el nombre de L.A.
“Heavenly hell” es un trabajo muy cuidado que está teniendo
muy buena acogida, ¿dónde has estado metido todo este tiempo?
He estado en mi casa (risas), en Mallorca, trabajando en la música
desde los 13 años. Llevo más de 15 grabando cosas con bandas
como Glycerine, The Nash o Los Valendas. He estado tocando en Inglaterra
y en España, pero ha sido ahora cuando de repente todo ha empezado
a coger forma. Me ha tocado entrar en esto a los 31 (risas).
¿L.A es única y exclusivamente Lluis Albert Segura
o se corresponde con una banda al uso?
L.A soy yo, pero sí que es cierto que cada vez está cobrando
más fuerza el directo. En ese aspecto somos una banda sólida,
trabajo con músicos con los que ya había trabajado. Lo que
pasa es que hasta ahora solía cambiar de músicos cada vez
que entraba en el estudio y ahora me apetece trabajar con esta banda. De
hecho, para el próximo disco, estoy pensando en grabar con el grupo
en el estudio. Yo compongo las canciones en casa, las trabajo, las dejo
definidas en cuanto a la estructura, las llevo a la sala de ensayo y después
al estudio. A día de hoy, no somos una banda al uso, yo me encargo
de todas las composiciones y quiero mantener ese modus operandi, pero en
el futuro la cosa puede cambiar.
En algunas de las canciones de tu nuevo disco el amor destaca como
tema principal, ¿ha sido la inspiración más fuerte
a la hora de componer?
Es probable. Durante el proceso de grabación del disco he pasado
por momentos muy duros, ha habido momentos muy buenos y he vivido la ruptura
con mi novia de toda la vida. Ahora tengo una pareja con la que estoy muy
feliz y todo eso se queda reflejado.
“Evening love” destaca por su invitación al baile, ¿qué
te llevó a incluir este tema en un disco en el que predomina el
pop-rock?
Es curioso, al principio “Evening love” era más parecida al
resto de las canciones del disco, pero decidimos experimentar. Por aquel
entonces no sabíamos nada de la multinacional y me apetecía
darle un toque disco a la canción para ver qué pasaba, quería
hacer lo me apetecía porque pensaba que sería mi cuarto disco
autoeditado. Cuando llegó lo de la multinacional el disco estaba
prácticamente terminado. Lo que ocurrió es que gustó
mucho a la compañía y ahora mismo se perfila como el segundo
single.
Tú música suena a veces muy británica y otras
muy americana, ¿qué artistas han podido influenciarte?
Durante la grabación del disco ha habido influencias que nos
han abierto nuevas puertas. Las cosas que me han influenciado desde siempre
no encajan con las influencias que la gente puede encontrar en “Heavenly
hell”. Nos han podido influir bandas como Wilco, Orson o Phoenix, pero
las que yo siempre he escuchado son Pearl Jam, Counting Crows, Rem,… Estas
bandas me llevan influenciando desde el 90.
Has formado parte de varios grupos, entre los que se incluyen Los
Valendas o The Nash. Desde principios de los 90 hasta ahora has coqueteado
con géneros como el power pop o el rock alternativo, ¿podemos
decir que Lluis Albert ha madurado?
Yo creo que sí (risas). Es normal, yo consumo mucha música
y siempre estoy descubriendo nuevas bandas, indagando por internet y siempre
hay cosas que te llaman la atención. Mis primeros discos podían
tener un punto más intimista, cercano a Elliot Smith o Nick Drake.
Ahora veo las cosas de otra forma, creo que no es tanto una cuestión
de madurez.
¿Cómo está la escena musical en Mallorca? Supongo
que era más complicado tocar allí que en otras ciudades como
Madrid o Barcelona.
En Palma lo que hay son muchas y muy buenas bandas, hay una escena
muy viva, pero hay muy pocos sitios para tocar. El problema que tenemos
en Palma es que las bandas se van cayendo, se cansan. No es tan sencillo
como en Madrid, que coges la furgoneta y te puedes ir a Bilbao. El problema
es que allí siempre llega un momento en el que has tocado por todas
partes y ya te topas con el mar. No hay forma de salir, tienes que alquilar
la furgoneta, meterla dentro del barco,… Es algo muy espeso y la gente
se acaba cansando.
Cada cierto tiempo la ciudad de Mallorca sorprende con una apuesta
musical fuerte. Fue el caso de Sexy Sadie y Cerebros Exprimidos, ¿crees
que le ha llegado el momento a L.A?
Ojalá. Estamos a años luz de conseguir lo que consiguieron
Sexy Sadie en su momento. Somos gente que viene de otras bandas, de hecho
Carlos Pilán (Sexy Sadie) está con nosotros. Todos tenemos
una trayectoria y podemos ofrecer mucho. Creo que estamos en un buen momento
y podemos optar a eso.
¿Te han dicho alguna vez que tu voz recuerda a la de Eddie
Vedder?
Sí, me lo han comentado en el pasado. Yo he sido muy fan de Pearl
Jam y nunca he dejado de escucharlos. Mis discos favoritos son “No code”
y “Yield”, que son los más relajados y creo que me han influenciado
mucho. Es normal que llegues a coger ciertos dejes. Cuando canto tengo
un timbre parecido al suyo, pero no es igual, él fuma, es mayor
y tiene la voz mucho más grave, pero la comparación es normal
y para mi es todo un honor. Es como si al que juega al baloncesto le dicen
que recuerda a Michael Jordan (risas).
¿Cómo es el infierno celestial?
Han sido tres años de experiencias horrendas y de momentos gloriosos.
Aunque sea difícil de creer, el título se decidió
mucho antes de que empezaran a pasarme cosas y lo que refleja es
una serie de vivencias muy crudas y otras muy dulces. Mi infierno celestial
es todas las cosas que me han ocurrido durante el tiempo que he estado
trabajando en este disco.