|
.
|
Escuchar
|
|
|
|
|
. |
entrevista por Iñaki Lopez de Eguilaz - IndyRock
.
La amalgama de sonidos que hacen de Kultur Shock un grupo tan inclasificable
como extraño van desde el raggamuffin, el new metal o el folk-punk,
todo ello recubierto de una ingente dosis de mala leche y reivindicación.
Es la siguiente generación a la canción protesta, pero con
más estilo y sin pose de jersey de cuello alto.
"Hacemos una mezcla tan amplia porque de ese modo nuestra banda se
convierte en un grupo mucho más versátil.
"No, si versátiles sí que son porque ya me dirán
ustedes cómo se les ocurrió a un grupo de Seattle con raíces
balcánicas mezclar los sonidos más tradicionales de esas
tierras con el new metal más macarra."Es divertido, ¿no?"Hombre,
sí, tiene su gracia, la verdad, pero a muchos de los sectores más
conservadadores de la política no creo que les hagan reir precisamente
los mensajes políticos que se esconden detrás de esa desvergüenza
musical."La protesta es una forma de sugestión proactiva. La vida
puede terminar en los próximos cinco minutos, así que nosotros
tratamos de expresarnos al máximo...
"Ni que estuviéramos a las puertas del Apocalipsis, pero bueno...
parece que Kultur Shock se convierten en interlocutores válidos
de un mesías cercano al SubComandante Marcos.
"La música crea comunidades, aclara el camino para el debate
democrático." Amy Denio, saxo de la banda, que es quien se lleva
enfrentando un buen rato a mi batería de preguntas responde a ellas
con proclamas contundentes aprendidas al dedillo, pero provocando mi desasosiego
porque no se extienda más allá de dos frases por pregunta.
"A buen entendedor pocas palabras bastan", otra proclama de lo más
llana que parece que me va a soltar de un momento a otro.La banda estará
de gira por España del 20 al 29 de Mayo presentando
"Kultura-Diktadura", que así es cómo se llama el disco, por
cierto. Ya pasaron por aquí el pasado año por varias ciudades
de las que se pudo dar buena cuenta de que su directo es una baza que no
sueltan fácilmente."Cada concierto es único, refleja la mezcla
de culturas. Por ejemplo, en Seattle nos juntamos serbios, bosnios y croatas,
todos buenos amantes de la música. La música es un lenguaje
internacional de paz. Son conciertos en los que nosotros tocamos absolutamente
todos los instrumentos, con algún que otro invitado, como por ejemplo
Marfi, violinista de Cheb Balowsky (Barclona) y Karla Kihlsteht, una fantástica
violinista yankee."La mezcla de culturas es evidente tanto en la formación
como en su música, pero el acercamiento a la música popular
espoñola les queda un poco lejos como para pensar en incluirlo en
su repertorio."¿Cómo no? -dicho en perfecto castellano-,
la pasión es nuestro fuerte. Tocamos palmas a lo flamenco, muy guay"
-esto último prueba de slang castellano-. Cuando les hablo de las
referencias españolas más cercanas a su estilo, léase
Ojos de Brujo y Dusminguet, hacen mutis por el foro, no saben, no contestan,
así que está claro que los grupos de por aquí les
quedan un poco lejos. Tanto como los mensajes subversivos que lanzan y
que pueden provocar la incomodidad de las autoridades nortemaericanas,
que no son afines a muchas de las proclamas de Kultur Shock. Ellos de momento
no parecen preocuparse demasiado.
"Ellos sólo se escuchan a ellos mismos, no escuchan el resto de
mensajes políticos ."Pues eso, que si quieres saber más,
pero de primera mano, les tienes de gira
En 1992 Gino Yevdjevich -junto con otros músicos que quedaron
en Sarajevo durante la guerra de Bosnia- escribió, compuso y realizo
el musical "Hair": Sarajevo, A.D. 1992", que ganó fama y reconocimiento
internacional. Su éxito llevó a Gino a los EE.UU. para hacer
una gira organizada por el director de cine americano Phil A. Robinson
(Field of Dreams) y la cantante de folk Joan Baez. Ahora vive legalmente
en los EE.UU. considerado como un "extranjero con una habilidad excepcional".
La limpieza étnica, los refugiados y las bombas en Yugoslavia son
secuelas escalofriantes de lo que pasaron en Bosnia...
El guitarrista Val se unió al grupo en el verano de 2000, tocando
las guitarras, programando y cantando en el conjunto. Tanto él como
el antiguo batería de Kultur Shock, Borislav Lochev tenían
una larga historia de colaboración musical, que procedía
de los años 80, cuando eran miembros de un cuarteto de rock progresivo
de Sofía, Bulgaria, llamado Orion. Borislav y Val desertaron después
de que Radio Liberty (Radio Libre Europa) emitiera una de sus canciones
políticas criticando al gobierno comunista búlgaro de aquel
momento. El guitarrista Mario Butkovich de Brcko en Bosnia-Herzegovina,
es el arma secreta de la música gipsy folk del grupo, tocando la
guitarra, la tambura, la acústica de 12 cuerdas y cualquier cosa
con cuerdas, a la pregunta de cómo había aprendido a tocar
la "guitarra Gipsy", tal como la llama él, sin darle importancia
dice: "Durante seis años en un campo de refugiados en Croacia.".
Y el bajista Masa Kobayashi de Tokio, Japón, con un expresivo "tono
bajo" que viene de su gran aptitud para el sonido duro e intenso.
El corazón de este quinteto se llama a sí mismo los Inmigrantes,
y los trompetistas invitados lo hacen como los Amerikanos, que cuentan
también con Amy Denio (saxofonista fija en Kultur Shock), innovadora
y pionera de música nueva que toca el saxofón alto, la zurla
y participa en los coros.
El último en subir al tren ha sido Chris Stomquist, batería
estadounidense amante de los ritmos brasileños y del calor tropical,
y que en directo sostiene a la banda siempre con ritmo y, a veces, también
con su potencia.
"FUCC the INS", su segundo álbum, fue producido por Billy Gould
(bajista de Faith No More) y coproducido por Gino y Val. La excepcional
visión musical del grupo y su mezcla audaz de elementos originales,
del mundo y del rock contribuyen a dar un sentido profundo de historia
cultural que quita importancia al hecho de que procedan de otro lugar.
El alcance de expresión y la exuberancia que transmite Kultur Shock
les conduce a una encrucijada de influencias, llevando su música
a un territorio completamente nuevo, lanzándose a lo desconocido
para honrar a la tradición y forjarse su propio sonido, el cual
a su vez convierte la dureza vivida en sus tierras natales y la tristeza
de ser emigrantes en una gloriosa música que celebra toda esa desavenencia.
Sin tristeza ni penumbra, todo lo contrario, el espectáculo de Kultur
Shock es de un optimismo salvaje, como el hedonismo incontrolado de las
bodas Gitanas...
|
|
|