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09-04-2010 Sala 2 de Apolo Barcelona
El eclecticismo domesticado
por Ana Llurba - IndyRock
Fotos: Celina Bordino - IndyRock

Luego de una dilatada procesión por diferentes bares
del barrio del Raval, en las cercanías del complejo Apolo, nos acercamos
a la entrada de la sala 2, sospechosamente vacía, sobre las doce
y media de la noche. Y ahí nos volvimos a enfrentar con ese
personaje tristemente célebre en la rutina de espera para ingresar
a un concierto: el segurata.
Si bien no nos sorprendieron las malas maneras del primero que nos
detuvo (para rumiar que el espectáculo no empezaba hasta dentro
de media hora) no cedimos en nuestro esfuerzo. Llevábamos vagabundeando
más de dos horas, después de un fallido intento de ingresar
al Visca Barcelona Pop! en el CCCB. Superadas por la ruda actitud del tío,
renunciamos a recurrir a nuestros encantos femeninos y optamos por el camino
más corto: hablar con otro segurata. Si el otro era el poli malo,
éste jugaba al poli bueno y nos convenció diplomáticamente
de que el concierto no empezaba hasta una hora más tarde...
Y así fue como terminamos de dilapidarnos nuestros últimos
euros en dos cañas y un bocatta a compartir, en un tugurio al frente
de la sala. Sin embargo, como si los astros se hubieran acomodado en ese
momento, y por que no hay mal que por bien no venga, esa fue la ocasión
en la que pudimos documentarnos con los artículos que preludiaron
la presentación en Barcelona del último disco de los murcianos.
Y eclecticismo parece ser el concepto que más se repitió
en la prensa gráfica para intentar definir la particular melange
estilística de Klaus & Kinski.
Eclecticismo es una palabra que despierta sospechas. Como cuando los
médicos no pueden identificar una enfermedad y diagnostican un virus.
Sin embargo, más allá de las sospechas cosechadas en su primer
disco (“Tu hoguera está ardiendo”,Jabalina,2008), con la presentación
en vivo de “Tierra, trágalos”,Jabalina,2010) el dúo hizo
exhibición de una versatilidad contagiosa, virósica, que
sembró una saludable incertidumbre entre el público, pendiente
de la sorpresa estilística augurada en los primeros acordes de la
siguiente canción.
Luego de arrancar con Ya estaba así cuando llegué, de
la ligereza electrónica transitamos, sin escalas, hacia el pop ochentero
de Brilla como una estrella. En ese momento, Marina Gómez agradeció
al público y recordó que en la misma sala habían presentado,
por primera vez, su disco anterior en Barcelona. Luego de asegurar que
no tenía nada para decir, porque “no se le venía nada estúpido
a la cabeza”, la velada continuó en clave electro pop con Eres un
sinvergüenza y El cristo del perdón, ésta última
de su primer disco. Y de aquí pasamos a los compaces del bolero
El rey del mambo y La reina de Saba, seguida de Carne de Bakunin, que fue
oportunamente precedida por las declaraciones de Marina, quién aseguró
dulcemente que rechaza el capitalismo pero que “le gusta mucho comprarse
vestidos”. Luego de esta canción, con bases rítmicas de foxtrot
(y ukelele incluído de la mano del jovencísimo tecladista
Antonio de Vicente Yagüe) siguió la ejecución magistral
de Forma, sentido y realidad, Ley y Moral y Mamá no quiero ir al
colegio, interrumpidas por una animada versión de la guitarrera
Rocanrolear.
A esta altura del partido, todas nuestras sospechas de falta de identidad
del grupo, escudada en el eclecticismo, ya se habían disipado.
Y eso porque la ironía, augurada en el nombre de la banda (que
divide heréticamente al iracundo actor germano en un monstruo de
dos cabezas) está omnipresente en todas sus letras. En esas canciones,
donde la voz entre atiplada y naif de Marina, se remite con ternura a la
gesta épica militante en Carne de Bakunin, o le dedica un bolero
a un jerarca nazi, como en Menguele y el amor. Esto sumado a la calidad
de Alejandro Martínez como compositor, instrumentista, arreglista
y productor son los elementos con los que K&K, un montruo murciano
de dos cabezas, domestica el eclecticismo y la ambigüedad estilística
que se les atribuye.
Klaus&Kinski publica en febrero de 2012 "Herreros y fatigas",
disponible en formato CD digipak y también en doble LP de vinilo
12” que incluye cupón de descarga gratuita de los MP3 en alta calidad.
Herreros y fatigas es el peculiar nombre de una calle de Los Garres
(una pedanía de Murcia) que a Marina siempre llamó la atención;
le parecía perfecto para denominar a un grupo y, como ellos ya tenían
uno, decidieron aprovecharlo para titular su tercer álbum. Un disco,
publicado en CD digipak y en vinilo doble que incluye código de
descarga del MP3, y una portada que sin duda hace honor al título.
Klaus&Kinski continúan siendo el quinteto que ha venido
actuando de forma habitual desde la edición de su anterior álbum
“Tierra, trágalos”, es decir: Marina Gómez Carruthers (voces),
Alejandro Martínez Moya (guitarras), Francisco Martínez Tomás
(bajo), Antonio de Vicente-Yagüe Jara (teclados) y Pilar Crespo (violín).
Por tercera vez Klaus&Kinski presentan un trabajo pluscuamperfecto,
repleto de excelentes composiciones y letras memorables a cargo de Alejandro
Martínez Moya. La diversidad de estilos y la variopinta temática
casan perfectamente con la personalidad y la manera de entender la música
pop que, en esencia, les caracteriza. En “Herreros y fatigas” se atreven
por primera vez con una habanera, un soneto y hasta con el flamenco. Lo
fundamental es que continúan siendo fieles a sí mismos, conservando
y, de algún modo, acentuando todas las señas de identidad
que les han valido para hacerse con un lugar de privilegio entre los grupos
más especiales del panorama musical español. El recorrido
de catorce canciones y más de una hora de duración que sigue
el álbum desde el tema que lo abre (“La duda ofende”) hasta el broche
final de “Buceador”, vuelve a dejarnos con la sensación de haber
escuchado un nuevo gran disco de Klaus&Kinski. Quién sabe si
el mejor.
El tercer álbum de Klaus&Kinski empieza con tres canciones
en las que predomina la electrónica. “La duda ofende” se decanta
hacia una vertiente disco envolvente y elegante. En ella se percibe el
mayor protagonismo que en este nuevo trabajo tiene el violín y las
cuerdas en general. En “Contrato” saltan chispas. De inspiración
kraut-rock, contundente y dinámica, permite a Alejandro internarse
por recovecos compositivos más intrincados. La siguiente, y cerrando
la cara A del vinilo, es “El día de los embalsamados”, tema pop
marca de la casa. Como lo son “Daño cerebral”, “Ojo por diente”
(primer single y vídeo extraído de “Herreros y fatigas”)
o “Dos males tienes”. Cuatro canciones que enganchan desde la primera
escucha.
“Soneto”, como su título indica, es una composición poética
de catorce versos endecasílabos. Obedece a uno de los temas más
evocadores del disco, perfecto para iniciar una de las caras y cambiar
de aires el transcurso del álbum. Su frescura y el propio desarrollo
de la canción enlazan a la perfección con “Poderoso caballero”,
el tema country del álbum.
“In the Goethe” es una habanera. Poco más podemos añadir
a la querencia de Alejandro por este tipo de composiciones, en principio
alejadas de los estándares de la música pop. Junto a “Sacrificio”
son los cortes más clásicos y especiales de “Herreros y fatigas”.
Esta última, mágica y experimental, aúna la canción
popular española y el flamenco. Destaca el ambiente creado por la
instrumentación y por la voz de Marina en su registro más
lírico, en un disco en el que canta mejor que nunca.
Con el inicio de la cara B del segundo vinilo se produce un nuevo cambio
de ritmo. Llegan las dos canciones más intensas del disco: “La pensión”,
que posee una de las letras más sorprendentes del álbum,
y “Cumbres profundas”, en la que demuestran que es posible mezclar hard-rock
y dream-pop y a la vez hacerle un guiño a My Bloody Valentine, uno
de sus grupos favoritos.
Después de la tempestad, con “Relatividad general”, llega la
calma y el desenlace final perfecto que pone “Buceador”. Probablemente
el tema más etéreo y delicado de su discografía, una
caricia sonora con la que acabar de la manera más sosegaba posible,
como a ellos les gusta.
“Herreros y fatigas” fue grabado por Alejandro Martínez y Antonio
Illán (estudios MIA, Algezares, Murcia), producido por el propio
Alejandro y masterizado por Arturo Vaquero (estudios Abrigueiro, Friol,
Lugo).
El diseño gráfico, como en anteriores trabajos de Klaus&Kinski,
lleva la firma de Marina Gómez, que una vez más logra dotar
al álbum de la estética y la imagen más adecuada.
Una portada sencilla, elegante y cargada de simbología, estilísticamente
no muy lejana a la cartelería rusa de los años 20.
Discografía
"Tierra, trágalos" 2010
Herreros y fatigas" 2012
www.myspace.com/klausandkinski
Contactos
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28080-Madrid (Spain)
Telf./Fax: + 34 91 717 21 74
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Foto Galería - Fotos: Celina Bordino - IndyRock |
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