Black Music Festival
07-04-05 Palacio de Congresos (Granada)
Organiza Musiserv
Por Jesús S.- IndyRock
Fotos Merche S. Calle /J.E. Gomez - IndyRock





Con casi ocho décadas a sus espaldas, se presentaba el gran
Chuck Berry en el Palacio de Congresos de la capital granadina para deleite
de cientos de rockers (muchos aun de patilla y cuero), que acudían
atraídos por la oportunidad, quizás la última, de
ver en carne y hueso a uno de los iconos más importantes del rock
n´roll de todos los tiempos, aunque el recinto no se llenó
inexplicablemente. Mitomanía y curiosidad aparte, al artífice
del feedback demostrado por la concurrencia fue desde primera hora el maestro
de la Gibson. Y es que nada más salir al escenario, Berry pone el
recinto patas arriba con una jugada soberbia: convierte el frío
y aburguesado recinto en una especie de patio de high school americana;
con sólo pedirlo, la gente sale disparada de sus asientos (por cierto,
unos bastante más caros que otros) y se agolpa ante el escenario
en el que Chuck y sus tres músicos de acompañamiento (bajo,
batería y piano) comienzan a hacer sonar el primer clásico
de la noche. Nada menos que con "Roll over Beethoven" abrió el de
St. Louis, auténtico bombazo de salida al que siguió el no
menos coreado "Memphis". Entre Missouri y Tenesse, desviándose por
New Orleans, el recorrido lírico a cada referencia de su carrera
tomó cuerpo en el auditorio granadino. Canciones sobre celos, alcohol,
sexo y carretera; guitarreos al más puro estilo Berry, acompañados
por todavía creíbles "pasos de pato", ejecutados por un artista
que a pesar de la edad sigue viviendo cada momento como si aun estuviésemos
en 1958. Su banda cumple el cometido de envolver el sonido de la Gibson
con simples pero eficaces arreglos de "old school rock n´roll", teniendo
conciencia en cada momento de quién es el jefe. Poco menos de una
hora duró la actuación, pero no supo a poco. Aparecieron
muchos temas recordados por todos, con momentos divertidos como "Little
Queenie" y la sexual "My ding-a-ling", presentada por el artista con su
mijita de cachondeo por ser su único número uno. No faltaron
tampoco "Carol", "Rock n Roll music" y "Sweet Little Sixteen" en la recta
final, que estuvo marcada por la locura de las primeras filas, arrastradas
por las féminas que el artista tuvo a bien invitar a subir a bailar
a ambos lados del escenario.
Aquello provocó una reacción en cadena durante el final
con el inevitable "Johnny B. Good", con decenas de personas rodeando al
mito y bailando junto a él en un festivo final que aunque emotivo
me dejó un poco sabor a verbenilla popular. Aun así, a Chuck
se le vio feliz aunque ante la aglomeración acabó haciendo
mutis y no volvería a aparecer. Larga vida a Chuck Berry, él
es el rock n´ roll.
http://www.chuckberry.com/
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