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10 marzo 2010 Moby Dick Madrid
Organiza Mercury Wheels
Crónica por Jordi Grau - IndyRock
¿Cómo se explica?
Este año le correspondió a Brendan Benson el ya tradicional
concierto que coincide con la eliminación del equipo de fútbol
local en competiciones continentales. Y en este caso era una coincidencia
casi total en el espacio tiempo pues las aficiones deportivas y pop-rockeras
compartieron los bares y las tertulias de los alrededores de
la madrileña sala Moby Dick, muy cercana al terreno de juego.
La paradoja es que, estando la sala especialmente abarrotada, pocas
veces se ha visto a un público aplaudir, cantar o pedir un bis con
tan pocas ganas. Es decir que, pese a rivalizar en el espacio tiempo con
uno de los espectáculos masivos del año en la ciudad, agotar
las entradas, producirse esperas de 2 horas en la puerta y un retraso considerable,
la legión de treintañeros se mostró seca, distante
y fría. Lo cual no debería ser relevante si no fuese porque
el público español (y especialmente el madrileño)
es considerado uno de los más apasionados y agradecidos para los
artistas que vienen a visitarnos. Todo un misterio.
Y eso parecía pensar el desmejorado Benson cuando se dirigió
al respetable para introducir el concierto y de una manera cómplice
tranquilizaba a su banda asegurándoles que lo habían logrado,
pese al retraso, la falta de una prueba de sonido en condiciones y los
problemas técnicos. Allí estaban y ese público maravilloso
les llevaría en volandas como jugando de locales en el estadio
cercano.
Pero no fue exactamente así. La nueva banda que acompañaba
a Benson tardó un par de canciones en ponerse a punto (la primera
fue un desastre o sencillamente una prueba de sonido) y nos obligó
a recordar que, literalmente, habían derrapado con la furgoneta
en la puerta y habían saltado al escenario sin paracaídas.
Pero el componente emocional que atrajo a todos los fieles esa noche hizo,
poco a poco, su efecto y las canciones de “Lapalco” (2002) y de “The alternative
to love” (2005) se hicieron su sitio sorteando miradas incómodas,
con las composiciones melódico-vocales en su sitio y con una mejor
relación entre las guitarras, que no se llevaron muy bien esa noche.
Es evidente que las canciones, tal y como aparecen en los discos siempre
son algo distinto a lo que se puede ofrecer en directo y en este caso,
están llenos de cuidados arreglos del multinstrumentista Benson
y endulzadas con sus voces pero, aun trayendo una banda básica (le
acompañaban un guitarrista/teclados, un bajista y un batería)
el sonido de este maestro del easy-listening debería ser más
ambicioso. Y es otro un misterio como Virgin se deshizo de Benson tras
su notable debut “One Mississippi” (1996), por su fracaso en las ventas
de discos, con la facilidad que ha demostrado el chico de Detroit para
fabricar hits para todos los públicos. Con el debido soporte publicitario
y un pasito hacia el mainstream podría ser un fenómeno de
las ventas como el de Mika o Kings of Leon, por nombrar algunos.
Tras el indefinido parón de “The Racounters” con su amigo Jack
White, con dos discos, un par de años de gira y un número
uno en las listas de éxitos Benson volvía a la carga con
el disco “My old familiar friend” (2009), con los mismos ingredientes que
los anteriores. Y ya era hora, pues el fallido supergrupo prometía
sinergia y prácticamente no cumplía con la aritmética,
pese a los buenos resultados de ventas.
Y con un discreto concierto de poco más de una hora, donde sonaron
pocas canciones del nuevo disco, se despidieron entre una curiosa “indieferencia”.
Tampoco parecía contar que hubiesen tenido que cancelar el concierto
de Barcelona en la víspera por las nevadas. Eso sí, el poco
merecido bis, nos dejó el sonido más cuidado de la noche.
Es cierto que el público siempre está en su derecho de
mostrar su entusiasmo según su criterio, pero reconozcamos que suele
ser un factor más emocional que racional. Y también es cierto
que el concierto en líneas generales no fue bueno pero eso nunca
pareció importarnos a la hora de mostrar nuestro apoyo, no nos engañemos.
Por eso sorprende que una convocatoria tan emocional ofrezca unos resultados
tan racionales. ¿Será que esa legión de treintañeros
ha llevado demasiado lejos la aceptación del desencanto post-adolescente
de la que habla continuamente Benson?
Los “Heartless Bastards” abrieron el concierto con el mismo retraso
y prisas que su compañero Benson.
Procedencia Nashville, Texas
Bio
Después del fenómeno que han sido los Raconteurs, Benson
regresa con . "My Old Familiar Friend".
Grabado entre Nashville y Londres, producido por Gil Norton, (Pixies,
Maximo Park, Foo Fighters) y mezclado por Dave Sardy (The Rolling Stones,
LCD Soundsystem, Oasis) "My Old Familiar Friend" es la suma de todo lo
que a Brendan le apasiona. Un trabajo perfeccionista que ilustra todo aquello
que es especial en Benson: desde la seducción del primer single
"Feel Like Taking You Home" a lo mejor de la Motown con "Garbage Day".
Benson es un maestro en hacer canciones atemporales, dando forma a las
historias que forman parte de su corazón.
Además de permitirle tocar con grandes amigos, como son Jack
White (The White Stripes) Jack Lawrencey Patrick Keeler (The Greenhornes),
como co-compositor de los Rancouteurs, a Benson le ha servido para indagar
en el mundo de la psicodelia, el rock y el blues. Si ya tenía un
talento innato para componer melodías, esto le ha servido para sonar
encima mucho más consistente que en sus anteriores discos. Un compositor
que se encuentra quizás en su mejor momento.
No hay nadie a quien le pase inadvertido este disco lleno de preciosas
canciones con una producción enorme y clásica como sólo
se hacen ahora los buenos trabajos, a la altura de grandes como Andrew
Bird.
www.brendanbenson.com
http://www.myspace.com/brendanbenson
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