El impulso de la versatilidad
por Cristina Consuegra - IndyRock
Fotos Daniel Pérez
Sábado 30 de abril, 2011 Teatro Echegaray Málaga

Desde que arrancara la gira presentación de su segundo trabajo,
Reincarnation (2011), el trío Boat Beam no hace más que cosechar
buenas críticas y sumar fieles allá donde va. El pasado 30
de abril le tocó el turno a la ciudad de Málaga, cita con
la que cerraban la mini gira andaluza. Desde la primera canción,
“Monte Alban”, con una puesta en escena delicada y elegante, Josephine
Ayling, Alisha Buttke y Aurora Aroca crearon un ambiente cálido
y mágico, al que el público entusiasta se dejó arrastrar
gracias a un directo policromático, donde luz y oscuridad convivieron
con igual fuerza, y en el que apostaron por la sabiduría y sensibilidad
musical, aquello que al fin y al cabo las ha llevado al lugar que ocupan,
esa especie de atalaya perfecta del bright folk patrio.
Impulsadas por la deliciosa Josephine Ayling, cantante, guitarrista
y pianista del grupo, cuya simpatía iluminó el patio de butacas
y cuya voz, que enmudece y paraliza, lleva a lugares más bellos,
las canciones fueron incorporándose a la atmósfera del Teatro
Echegaray; así, tras alternar varios temas del esqueleto de Reincarnation,
como “Bergamot & Cinnamon” , “Sharkfins” y “Sabio”, con algunos
de su primer trabajo, Puzzle Shapes (2009), como “Lion Hunt” y “Falling
Over”, llegó uno de los momentos más especiales del concierto
al interpretar “Fishing for Spears”, canción que puso de manifiesto
los diversos motivos que las han llevado a acaparar tantas miradas y citas
en festivales; motivos que guardan relación con su bagaje musical
y una amplitud de registros envidiable, versatilidad que les permite recorrer
estilos tan diversos como el folk o el pop, pasando por el jazz y la música
clásica.
“Sirens”, el single de su segundo trabajo, cuyo videoclip han presentado
recientemente, tomó el relevó dejando claro que estas chicas
son auténticas todoterreno, tiernas cuando el significado de la
canción así lo reclama, divertidas, atractivas o fascinantes…
casi podríamos decir que pueden ser todas las canciones al mismo
tiempo, tal vez por ello, por esa versatilidad que hipnotiza y que está
reservada para unos pocos quisieron cerrar el concierto con una versión
de los Beatles, “I am a walrus”, dejando en el público una sensación
irrepetible.
“Queremos despertar todo tipo de sentimientos”
Entrevista por Cristina Consuegra - IndyRock
Este sábado 12 de marzo, las chicas del bright folk patrio,
es decir, Boat Beam, arrancan gira de presentación de su segundo
trabajo, Reincarnation (2011), en Madrid, más concretamente en Moby
Dick. Se nota que estas tres artistas de la melodía precisa, del
sonido elegante e íntimo, tienen ganas de directo, de que las canciones
que forman parte de Reincarnation adquieran forma sobre el escenario y
transmitan todas las luces y sombras que habitan en él.
Reincarnation es un trabajo más ambicioso y cuidado que su primer
álbum, Puzzle shapes, para el que las chicas de Boat Beam han querido
tomarse su tiempo, dedicar a cada canción toda la energía
y el cuidado que cada una de las mismas reclamaba; un álbum
en el que mantienen la esencia de su sonido pero que al mismo tiempo evoluciona
hacia horizontes musicales más abiertos, contundentes y maduros.
Con canciones que hablan de la presencia silenciosa de la muerte –
o de la vida, según se mire-, de su intangibilidad, del significado
de la emoción en nuestra existencia, canciones como “Sirens” o “Pollen
at the dust”, sin olvidarnos de “Light Years”, el trío Boat Beam
ha facturado un álbum donde la belleza sonora habla por sí
sola, donde emoción y razón se confunden para dar paso a
una de las últimas verdades posible: la música.
Reincarnation (Origami, 2011) lleva casi dos meses en el mercado,
¿qué reacción habéis percibido en el público?
Hemos recibido multitud de mensajes de gente a la que le ha gustado
mucho el disco, y el público en general dice que Reincarnation es
una evolución evidente, fácil de percibir. Parece que toda
nuestra obsesión por los detalles y los arreglos ha merecido la
pena.
¿Cómo fue el proceso de grabación?
Primero grabamos un disco entero de borradores, incluyendo algunas
canciones que al final no formaron parte del álbum. Esto se lo entregamos
al sello, y al productor Manuel Cabezali, unos meses antes de entrar en
el estudio para darles la idea. Luego grabamos varios días en el
gran estudio de Dani Richter, en Madrid, El Lado Izquierdo, y después
algunos coros y retoques en el mini-estudio de Manuel. Como no nos metieron
prisa los de la discográfica, tuvimos el lujo de poder añadir
cosas según se nos iban ocurriendo, como por ejemplo la trompeta
en "Sabio", ¡que la añadimos después de buscar varias
semanas a un trompetista que pudiera hacerlo!
Uno de los aspectos que más llama mi atención es el
orden de las canciones, ¿cómo llegáis a esta
selección?
Estudiamos cómo encajaban las canciones, cómo una terminaba
y la próxima empezaba, y luego pensamos mucho en cómo repartir
las canciones más movidas y las que respiran más. Al final
ha sido fácil porque las canciones nos sugerían su propio
orden. Cada canción cuenta una historia y todas tienen algo en común,
que es la reencarnación del espíritu humano en varias vidas
distintas y cómo entendemos la muerte en diferentes culturas.
¿Qué ha supuesto este segundo trabajo tanto a nivel
personal como profesional?
Ha sido un reto porque hemos hecho muy pocos conciertos durante los
meses de preparación y grabación del disco. Y esto supone
un cierto "bajón" a nivel energético porque no tienes esa
fuente de inspiración y apoyo de tu público. Todo vuelve
a ser tu propio instinto y creatividad. Y a nivel personal ha sido muy
bueno porque hemos tenido un descanso, hemos podido disfrutar y relajarnos
en casa, y dejar de pasar tanto tiempo en la furgoneta. Pero ya tenemos
muchas ganas de volver a conocer gente y tocar estas canciones en diferentes
partes de España.
¿Qué tipo de transformaciones sufre el álbum
del estudio al directo?
Ninguno, excepto que todo suena mejor en directo porque el tamaño
de la sala y la reverberación natural deja que tenga más
empujón el sonido de la banda. Algunas canciones cambian un poco
pero en general hemos querido ser bastante leales al disco. Pero siempre
hay más energía y adrenalina cuando tocas en directo y las
canciones suenan así, un poco más locas, más apasionadas
que en el disco.
Hablemos ahora de Puzzle shapes, vuestro primer trabajo, ¿qué
evolución habéis percibido desde éste a Reincarnation?
Puzzle Shapes era un disco muy íntimo, quería que sonara
como alguien en su habitación tocando sus canciones con unos amigos.
Hay momentos más grandes, pero en general es un disco más
minimalista y más tímido. Reincarnation es otra historia,
tiene mucha más seguridad. No soy yo hablando conmigo misma, como
en Puzzle Shapes, sino yo hablando con todo el mundo. También Alisha
y Aurora están más involucradas en Reincarnation, por lo
cual es más un disco de Boat Beam, más colaborativo.
Parece que en este segundo trabajo, las letras de las canciones adquieren
un protagonismo mayor que en el anterior, ¿ha sido algo buscado
o por el contrario ha surgido de forma espontánea?
Siempre me ha gustado mucho escribir letras y pongo mucho empeño
en que sea interesante y original. Pero también he perdido un poco
de mi miedo a lo que vaya a interpretar la gente, digamos que tengo más
confianza ahora y mi letra es más narrativa y menos abstracta que
en Puzzle Shapes.
¿Cómo habéis asimilado los cambios producidos
en vuestras vidas?
No ha habido un gran cambio en nuestras vidas. Seguimos viviendo con
más o menos el mismo estilo de vida, sólo es que ya llevamos
unos años aquí (Alisha y yo) y es cada vez más fácil
incorporarse a la vida porque entendemos el idioma y la forma de ser de
la gente.
Con vuestro anterior trabajo, habéis estado de gira casi dos
años y habéis recorrido buena parte de los festivales nacionales…
¿qué lectura habéis hecho de esa gira y cuánto
ha quedado reflejado en Reincarnation?
Hemos aprendido que aunque las canciones que más gustan a la
gente cuando está en su casa pueden ser las canciones más
tranquilas, sin embargo, a menudo no gustan mucho en los festivales. Esto
nos ha influido a la hora de componer, y este disco puede sonar mucho más
adecuado para un festival, donde la gente busca una base rítmica
bastante fuerte. Pero hay gente que nos ha dicho en los conciertos cuánto
le gusta "The Rain Pauly" y hemos también intentado incluir una
parte más suave en el disco. Queremos poder inspirar más
de un sentimiento, y que nuestra música pueda escucharse en más
de una situación.
¿Cuál es la canción de Reincarnation que mejor
define el momento que atravesáis?
Todas, porque las estamos ensayando muchísimo ahora mismo!!
¿Qué podemos esperar de la nueva gira de Boat Beam?
Un directo muy variado e interesante, con más elementos electrónicos
pero todavía con un lado bastante orquestal. Estos conciertos tiran
hacia lo épico más que a lo intimo, pero siempre hay sentido
del humor en lo que hacemos. Hay luz y oscuridad, como en la vida real.
Marzo 2011
BOAT BEAM son Josephine, Alisha y Aurora. Una australiana, una americana
y una española, y no es ningún chiste. Al contrario, es un
proyecto que van muy en serio y que apunta muy alto. Han sido elegidas
talento Fnac, se han dejado ver en directo en Japón y se presentaron
a lo grande en la pasada edición del Primavera Sound. Boat Beam
usa las cuerdas de la guitarra, la viola, el chelo y el piano para tejer
música electroacústica que suena a Debussy y Satie pero también
a The Cinematic Orchestra y The Divine Comedy. Folk rock avanzado y novedoso,
que reinventa y actualiza este sonido al siglo XXI.
Boat Beam es la suma de Josephine, Alisha y Aurora. Una australiana,
una americana y una española. No es ningún chiste. Es un
grupo que usa las cuerdas de la guitarra, la viola, el chelo y el piano
para tejer música que suena a Debussy y Satie pero también
a The Cinematic Orchestra y The Divine Comedy. Es un grupo que usa sus
voces para hacer canciones como las que cantan Fiona Apple o Tori Amos
pero también como las que cantarían escritores como Sylvia
Plath o Patrick Süskind si se hubiesen dedicado a ello. Boat Beam
se inspiran en la buena música de Jóhann Jóhannson,
The Dresden Dolls y PJ Harvey pero también en otras cosas exquisitas.
Sus canciones se alimentan de sus experiencias. Su música suena
a libros, a cine, a viajes. A vida. Josephine llegó a Madrid en
2006 después de haber pasado por medio mundo y de haber tocado en
bandas con proyección en su país como Terapin y Sparkadia.
En España conoció a Alisha, que había puesto su viola
al servicio de combos de música clásica, jazz y rock. Ya
unidas, dieron con Aurora, una chelista de aquí que había
pisado las tablas de medio Madrid. Juntas lograron la cuadratura del círculo
con sólo tres vértices. Llámalo milagro. Llámalo
destino. Llámalo Boat Beam. El caso es que desde que sumaron su
talento y su esfuerzo, todo ha sonado diferente en la escena underground
de Madrid. Se oía el rumor de un grupo que llenaba las salas con
un repertorio conmovedor. Se leían comentarios de iniciados cautivados
por la emoción del descubrimiento de algo grande. Se sentía
la energía contagiosa de los que las habían visto jugar con
sus sentimientos jugando con sus voces. Ya no es un rumor, ya no es underground.
Hay tres chicas en Madrid que hacen pop clásico, actual, intemporal.
Hay tres chicas en Madrid que enamoran para siempre a la primera estrofa.
Hay tres chicas en Madrid que tienen cuerda para rato.
Contactos miguel@arigatocomunicacion.com
http://www.myspace.com/boatbeam