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09/04/2010 Festival Milleni Palau de la Música Catalana
Barcelona
Nadar de noche
por Ana Llurba - IndyRock
Fotos: Celina Bordino -IndyRock

Como nadar de noche, en una piscina inmensa, sin cansarse.
Esa es la sensación que contagió la presentación
de La Superbe (Naïve, 2009) de ya la consolidada joven promesa de
la chanson francesa, Benjamin Biolay, por Barcelona.
Como si concretáramos la aspiración de irrumpir en una
piscina ajena por la noche, asaltamos el acartonado clima de gala que arreciaba
en el hall del célebre auditorio catalán. Sorteando a la
multitud en riguroso dress code operístico, nos hicimos un lugar
(más allá de la censuradora mirada de un segurata) bien cerca
del escenario.
Y así fue como, nos dejamos arrastrar por la ondulada melodía
y la líquidez amniótica de Pour écrire un seul vers,
canción con la cual B.B., la contemporánea fórmula
de la seducción francófona, comenzó a recitar. A ésta
le siguieron tres del último disco: Tout ca me tourmente, Si tu
sois mon regard y Night shop, ésta última en la línea
oscura y siniestra de Nick Cave.
La nostalgia cifrada en la vocación melódica de B.B.
continuó con Lyon presqu'île, un homenaje a su Lyon natal.
Canción que fue precedida por una declaración de aliento
al equipo homónimo en la Champions League. B.B., presentando la
Superbe, en la ciudad B, la del equipo que siempre gana (la otra Super
“B”) ejemplificó la discreta elegancia del que juega (y pierde)
de visitante, animando modestamente a su team francés. Tal demostración
de participación en la realidad más pedestre, no hizo más
que estimular nuestra zambullida en más de dos horas de melancolía
pop, sombríos flirteos con el jazz, mesurados decibeles de rock
e intensidad eléctrica.
De tal manera, haciendo ejercicio de sus dotes de crooner y eximio
bailarín (en la tradición inaugurada por el John Travolta
de Pulp Fiction) Biolay nos hizo llegar al clímax con una apasionada
versión de Dans la Merco Benz. Durante la cual, el ex de Chiara
Mastroianni y presunto affaire de la actual primera dama francesa, se lució
con un solo de trompeta, a la que le siguió una incursión
en el piano durante la interpretación de Ton Heritage.
La velada concluyó con dos celebrados bises, la ya popular Négatif
y una aplaudida Padam, del último disco. Y así fue como B.B.
cumplió con un amplio repertorio estilístico de 23 canciones,
oficiando de maestro de ceremonias y director de orquesta de cinco sublimes
instrumentistas, con theremin y arpa incluídos.
Por último, debemos agradecer al parco segurata que, más
allá de mirar con desconfianza nuestras desaliñadas
Converse, nos permitió interpelar a uno de los técnicos en
un balbuceante francés, para obtener la lista de canciones.
06-11-07 Sala Heineken de Madrid.
Fotos Carla Mir de Francia - IndyRock
Crónica Silvia Figueras - IndyRock
 

Desde que el cantante francés Benjamin Biolay, sacara
a mediados de septiembre su último disco (el cuarto de su carrera
en solitario) "Trash Ye-ye", había esperado con cierta impaciencia
y curiosidad el poder ver su puesta en escena. El pasado martes se
vieron saciadas tanto la una como la otra en el recital de más de
dos horas que ofreció en la Sala Heineken de Madrid.
Acompañado por un guitarrista, un programador que hizo las veces
de teclista y un técnico de sonido, Jean-Pierre, creo recordar se
llamaba, que consiguió que por una vez la Heineken sonara bastante
decente, apareció Biolay en escena. Con una imagen que dista de
lo que nos tienen acostumbrados sus fotos promocionales pero sin dejar
de destilar charme a raudales, se sentó al piano de cola negro que
presidia el escenario, sonaron las primeras notas de "Bien avant"
y empezó la delicia.
Una delicia dual entre pop-jazz, oscuridad-luminosidad, que fue creando
atmósferas que atraparon al público que fue implicándose
más a medida que se iban sucediendo temas como "At time goes by",
"Mon amour" (momentazo), "Chaise a Tokio"y alguna versión de grupos
como The Smiths o Blur, guiño a su parte musical de tendencia más
anglosajona, entremezclada con sus temas.
El francés alternó el piano, con la guitarra acústica,
solos en el escenario y se hizo acompañar de una voz femenina en
"A l´Origine", el último tema antes de los bises. Ni siquiera
la arrítmica manera de moverse en el escenario de Biolay, que estuvo
la mar de simpático y atento, consiguieron desmontar la magia del
concierto que terminó con "Que c´est que peut faire?".
En definitiva, un concierto único y elegante que nos dejó
con ganas de más y si pudiese ser en algún teatro o auditorio,
mejor que mejor.
http://www.benjaminbiolay.com/
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