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AV Music Festival 2002 - Fuengirola agosto
2002
Fotos |
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27 -10-04 sala La Riviera Madrid
por Antutxo Martinez Ariza - IndyRock
Fotos: Ricardo López
© IndyRock
 


Si esto no fuera una revista de música, y yo un
poco más gafotas, la cosa sería lanzarse a analizar el hecho
de que sean las compañías de telefonía las que se
dediquen ahora a esto de los conciertos. Cuando yo era pequeño,
a los jóvenes nos vendían refrescos a través de la
música y ahora nos venden móviles, lo que no deja de ser
un salto cuántico en lo que se refiere a hábitos de consumo.
Un salto que no deja de dar que pensar, por cierto, en cómo cambian
las cosas y el país este que nos ha tocado en suerte, en el que
los niños de 11 años cambian el tobogán por la Playstation,
te hablan de modelos de blue toone y me miran como a un extraterrestre
cuando ven mi anticuadísimo modelo de hace dos años que,
por cierto, me encontré en un taxi al lado de una estampita de San
Escrivá de Balaguer.
Pero las cosas son como son, y no como deberían ser, y
el caso es que los gurús de Movistar decidieron empezar el invento
este del 'Mes de música' nada menos que con Bebel Gilberto, y en
la Riviera , que es donde suelen hacer estas cosas, aprovechando que caían
chuzos de punta sobre el suelo de Madrid y hacía un frío
que poco tiene que ver con la cálida voz de la hija de Joao Gilberto.
Además, la fiesta empezaba con Wagon Cookie, que se dejaron la banda
en casa y se vistieron de Djs para ir introduciendo a la gente en la fiesta
de después. Eso de que sea un pincha el telonero yo no lo había
visto nunca (soy un ignorante, Dios me perdone), y me van a disculpar que
no me extienda sobre el tema, pero es que ahora mismo me parece que criticar
una sesión es como hacerlo sobre una conferencia. Además
ya les estoy dando la brasa a los jefazos de indyrock para que me manden
el día 15 a la Sala Arena, y dar buena cuenta de su concierto. Sólo
dos cosas: pinchaban con CD, y el vinilo es algo entrañable para
mí, y que no paré de bailar, dejándome el frío
y las ocho horas de oficina en la misma puerta de la sala. Se ganaron a
la gente, aunque estaba más bien despistada, entre las mesas de
la terraza interior, el inevitable puesto de discos y el deambular a las
barras en busca de cervezas.
Mientras daba cuenta de mi dosis de cafeína, caía
en la cuenta de que ya fui a ver a Bebel cuando presentó su 'Tanto
Tempo' en Madrid hace ¿cuánto? ¿tres años?
Y en que las sensaciones en ese momento fueron encontradas, un concierto
hermoso como una estatua de hielo, lo que está muy bien si vienes
de Laponia, pero que queda raro si eres brasileño. También
que los Djs me habían dejado con ganas de bailar y la verdad es
que, escuchando los dos estupendos trabajos de la Gilberto no parecía
que fuera a ser el caso. La conclusión de esta reflexión
fue que tengo tendencia pasarme de listo, que cuando saltaron al escenario
con 'Simplesmente', aquello prometía muchas cosas buenas a pesar
de que los treintañeros, que eran abrumadora mayoría, estaban
casi todos en otra cosa (y eso que no había mucha gente, ni de lejos
se llenó la sala). La primera en la frente, desde luego, se dejó
de ese sonido estudiadísimo y poco espontáneo y se vistió
de Brasil y todo lo que hace que este país sea un lugar de música
vibrante.
Aunque la verdad es que nos costó a todos un poco entrar
en el concierto, la versión más sambera de 'Sem Contençao'
me pilló a contrapié con su ritmo sincopado, muestra válida
de lo que se venía nos encima. Con Bebel controlándolo todo
y un sonido que a veces dejó bastante que desear, sin dejar que
nada de lo que ocurría en el escenario cayese en el azar, se calzó
el traje de Diva del baile, dejando el derroche de sentimientos para el
estudio, que esto es un concierto y la gente quiere pasarlo bien. Aunque
hubo sus momentos tiernos, 'Samba e Amor' y 'Every day you've been away',
con Pedro Baby a la guitarra, detalles acústicos para recuperar
el aliento y darse abrazos. Muy guitarrista (que no guitarrero), el Baby,
aportando energía necesaria en las revisiones de 'Aguanju' o 'August
Day Song', que hicieron callar a los más impertinentes (que luego
eran los que más aplaudían, cosas que ocurren, aunque ni
escuchaban ni dejaban escuchar), muy elegante el teclista, muy lindos los
vientos, trepidantes la batería y la percusión, que suplían
la falta de un bajo oficial a golpe de groove. Tremendo 'So nice', trepidante
'Bananeira', extraña selección de temas, mucho más
pendientes del primer trabajo (tocaron casi todas las canciones) que del
que presentaban.
Y cuando uno se lo pasa bien, las cosas ocurren deprisa, así
que para cuando quise darme cuenta había quemado 25000 calorías
de baile y calor en la sala, y se lanzaban los músicos a una intro
medio psicodélica que daba paso a la más bailona versión
de 'Close your eyes', subiendo para explotar en una marea de aplausos y
la sensación de haber estado en el sitio correcto en el momento
adecuado. Afuera seguía la lluvia, el anuncio del invierno, la sonrisa
en la cara y la convicción de que estos de Movistar no engañan
a nadie. Con el dinero que nos estafan en las llamadas o esas máquinas
tragaperras que llaman cabinas bien podrían haber dado el concierto
gratis. Pero el capitalismo, claro.
Bebel Gilberto: Un verano con clase.
por Antutxo Martinez
Fue hace ya cuatro años que Bebel Gilberto grabó su primer
disco, una joya pequeña y necesaria que descubría que la
hija de uno de los iconos de la bossa nova era capaz de brillar con luz
propia. Mucho ha demorado el lanzamiento de este segundo disco (si obviamos
el Tanto Tempo remixes, que llegó en 2001). Decía mi abuela
que uno de los secretos de la cocina consistía en que los comensales
estuvieran convenientemente hambrientos, para que todo les supiera más
rico. Y estos cuatro años han sido tiempo de sobra para que se fuera
creando ese apetito por la voz cálida de Bebel y sus íntimos
paisajes. Debe ser por eso que el disco nos sabe tan bien.
Bebel tiene la extraña capacidad de acariciar con la voz, y
genera todo su trabajo alrededor de esta característica. Si en Tanto
Tempo se acercaba a lo que se ha venido a llamar nova bossa nova, con gran
protagonismo de las programaciones, el sonido electrónico
cuidadosamente utilizado (el productor era Suba) y en la revisión
de ciertos clásicos de la música brasileña (Samba
da Bençao, Summer song), en este último trabajo opta más
por las composiciones originales (no siempre de la propia Bebel) y el sonido
jazz que tanta tradición tiene en Brasil desde tiempos de Stan Getz.
Sigue con las versiones, aunque de un modo mucho más comedido. De
hecho, el tema que abre el disco es una canción de Caetano Veloso,
versionado por Os mutantes y puesto en la voz de Bebel.
Pero da prioridad a las colaboraciones, que son de lujo. Dos de los
temas son de Carlinhos Brown (Aganju y Jubitucaba) y Every day you've been
away la firman Daniel Jobim y Pedro Baby. Todo esto bajo la supervisión
de Marius de Vries que cuida la voz y el trabajo de la menor de los
Gilberto dándole ese aire de abrazo que tan bien le queda a base
de sutiles arreglos de cuerda y alguna flauta travesera. Sólo Cada
Beijo recuerda a los caminos que abrió en el primer disco. También
es en el que más se notan las programaciones.
El resultado es una colección de canciones que muestran que
el segundo álbum de un artista no es tan complicado cuando éste
sabe lo que quiere decir. Dulce sin ser empalagoso, sofisticado y elegante,
cálido como la puesta de sol en Salvador do Bahía, aderezado
con letras melancólicas y de ausencia, de esa forma tan brasileña
de estar triste sin hacer dramas, y seguir disfrutando con la música.
No te va a hacer bailar, porque no lo pretende, pero que va a ser la banda
sonora perfecta para cuando baje el sol en la playa, y llegue el momento
de mirar a los ojos a quien se siente frente a ti. Un plato para degustar
en compañía selecta, al que la mayor crítica que se
le puede hacer es que los doce temas sólo ocupen algo menos de media
hora. Se queda uno con ganas de repetir.
Bio
El nombre suena como una caricia suave y esta vez la voz de este ángel
brasileño es más soñadora y relajante - incluso más
sentida - que nunca. Sus canciones siguen siendo elaboradas y siguen apuntando
directas al corazón; la mayoría de ellas han sido compuestas
o coescritas por ella misma. Por supuesto, aún hay groove y bossa
nova, además de una abundancia de ritmos pausados. Aún sigue
cruzando los límites entre sonidos dance y tradicionales de una
forma muy elegante, pero este disco, orgullosamente homónimo, tiene
algo más, quizás más confianza. Una madurez, una curiosidad,
nacida de la experiencia - de ignorar y superar expectativas. Bebel Gilberto
ya no es la princesa del boom de la música brasileña; ahora
es su reina.
"Quiero enseñarle al mundo que la música brasileña
no es sólo 'La Chica de Ipanema'," dijo ella una vez, y la verdad
es que ha hecho eso y más. Lanzado en el año 2000 por el
sello independiente europeo Crammed a través de su división
Ziriguiboom, su disco de debut, TANTO TEMPO, fue más que un fenómeno;
un éxito de la crítica de sofisticación sutil que
sigue siendo uno de los discos de más éxito de la música
brasileña en todo el mundo. Exploró una cultura, volvió
a definir un género, demostró que Bebel era una maestra de
ritmos 'cool' y de colaboraciones de talla. Bill Clinton dijo que era uno
de sus discos favoritos. Todo tipo de personas, desde David Bowie, pasando
por Janet Jackson y llegando hasta Pedro Almodóvar, se declararon
fans. El diseñador Francisco Rodríguez la llamó su
musa. El fotógrafo Mario Testino le hizo un retrato. Además,
el disco de remezclas que le siguió reforzó su reputación
como artista que se atreve con los riesgos.
http://www.bebelgilberto.com/
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