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25 de mayo 2010 Sala Bikini - Barcelona
Delicatessen dream pop
por Ana Llurba - IndyRock
Fotos: Celina Bordino - IndyRock


Si dentro de la casita de caramelo del cuento clásico infantil,
siempre nos esperaba una bruja caníbal, el mágico mundo
al que nos introducen las canciones de este trío de Brooklyn nos
induce al pensar lo contrario.
El repertorio dulce y onírico de Au Revoir Simone invita sutilmente
a indigestarse en un mundo acaramelado, naif e inocente, eximiéndonos
de atender a las advertencias y las enseñanzas morales escondidas
en el relato de los hermanos Grimm. Hasta su nombre, derivado de una línea
del primer film de Tim Burton (“The Pee-wee's Big Adventure”) tiene un
halo de ingenuidad e infantilismo. Sus sencillas composiciones a
tres teclados con voces susurrantes y envolventes crean una atmósfera
de ensueño, de hipnótico synth pop, modulado por un
aura de lo fi eléctronico.
Durante la segunda presentación del disco “Still Night,
Still Light” (Our secret record company, 2009) el trío americano
formado por Erika Forster (teclado, voces, bajo), Annie Hart (teclado,
voces, percusión) y Heather D'Angelo (teclado, voces, caja de ritmos)
comenzó el show con un amague de “Another likely story”, que arrancó
mal, pero siguió mejor. A esto le siguió un efusivo agradecimiento
al público de Barcelona y las disculpas por el rudimentario castellano
y su ignorancia de la lengua catalana.
La velada continuó con una sugestiva interpretación de
“Sad song” (“The bird of music”, Moshi Moshi records, 2007), a la cual
le siguió la delicada balada “Take me as I am”). Luego de la esperada
“Shadows”, con Heather D'Angelo en la voz principal, Annie Hart informó
emocionada a la audiencia la reciente noticia de su embarazo, poniendo
el broche a este micro universo musical femenino que las mimadas
de David Lynch supieron dar a luz.
El sonido vintage y los beats dulces continuaron en “All or nothing”
y “Knight of wands”. El contraste entre las voces dulces y la gelidez de
las melodías le imprimió a su actuación una homogeneidad
etérea, con un sugestivo sonido sin distorsiones, sobre todo en
“Only you can make you happy” y “Tell me”.
Para el bis, las chicas de Au Revoir Simone sumaron a sus delicados
vestidos primaverales, un par de gafas Ray Ban, para ejecutar una divertida
versión de “Boys of summer” de Don Henley.
A modo de conclusión, hemos comprobado que las brujas no existen
y que las hadas de los cuentos infantiles ya no portan una varita mágica
para cumplir nuestros deseos. Sólo té verde, masitas de miel,
Casiotone y caja de ritmos.
VINTAGE EN LA BALLENA
7 de agosto 2008 Moby Dick, Madrid.
crónica por Marta Villota - IndyRock
Fotos Sara Navarro - IndyRock


Es una suerte encontrar en el agosto madrileño y desolado la
delicia de un concierto de Au Revoir Simone. Este jueves pasado tuvimos
el placer de ver en directo a las hadas de Williamsburg, Brooklyn, Nueva
York.
Ya teníamos ganas de escuchar a estas tres chicas retro, que
ya se conocían cuando dos de ellas viajaban en un tren y decidieron
formar la banda, en un concierto completo, sin telonear a grupos como Air,
We Are Scientists, o Peter, Bjorn and John.
Después de casi un año de gira presentando su segundo
trabajo The Bird Of Music (Moshi Moshi Records, 2007), vienen a Madrid
como grupo principal y sin teloneros.
La duda sobre el modo en cómo defenderían sus canciones
en directo se disipó en cuanto comenzaron, seguras, resueltas y
arreglándoselas con sus sintetizadores, teclados vintage y caja
de ritmos, sin sus amigos y colaboradores (James Cecil, Cameron Bird) de
Architecture In Helsinki, tocando el hit "Sad Song". Ni trombón,
ni trompeta y sin la batería de apoyo en algunos temas. Con tan
solo sus "teclados fantásticos", en palabras textuales de Annie
cuando define su música con un vocablo: "Keyboard-tastic", y el
drum machine de Heather D'Angelo junto al resto de pequeña percusión
en maracas y panderetas, lograron transmitirnos la magia selvática
y cristalina de su música hiperbórea. Melancolía perversa
de los paisajes enigmáticos en los que se inspiran sus canciones
para dulces días de invierno.
Como ellas dicen, "hacen música electrónica cálida
y orgánica con voces femeninas directas". La frialdad de la máquina
se funde en la calidez de sus voces.
Alegres, risueñas y tremendamente comunicativas, lo que tiene
mucho que ver con el español de Annie Hart, se desenvolvían
sobre el escenario de tarima como ángeles de otra época.
Locuras de juguete a lo Delia Derbyshire.
Continuaron con el repertorio de The Bird Of Music (Moshi Moshi Records,
2007) haciéndonos bailar con "Dark Halls" y rememorando los sonidos
de Kraftwerk en "I Couldn't Sleep".
Con la increíble entrada que abría aquel maravilloso
"Be My Baby" de The Ronettes, (en algo se tiene que inspirar su vintage)
entró entonces la percusión de "A Violent Yet Flammable World".
Un instante evocador y retornaron a su electrónica con las bases
insinuantes del "Telegram" (Elektra, 1997) de Björk y unas voces a
lo Club 8.
Filtradas entre los temas del segundo álbum nos regalaron canciones
nuevas que preparan desde mayo de este año, entre ellas "All Or
Nothing".
Mantienen la línea de synth-pop con un pie entre el pop de Belle
& Sebastián y el electropop de Ladytron y Broadcast, y otro
en el minimalismo electrónico de Mouse On Mars que por momentos
puede llegar a recordar a Múm en ese castañeo electrosintético.
No abandonan, por supuesto, la influencia y sonido Stereolab de órganos
y antiguos teclados analógicos.
Igualmente intercalaron hitos de su primer álbum Verses Of Comfort,
Assurance And Salvation (Moshi Moshi Records, 2005) como el precioso e
intimista "Stay Golden" que parece un homenaje al "Neon Golden" (City Slang,
2002) de The Notwist, muy apropiado cuando el estilo del trío femenino
es tan próximo al sonido Morr Music (Lali Puna y Ms. John Soda).
Entre canción y canción nos explicaban su contenido o
las sensaciones que les producen al cantar algunas de ellas, _"mucha, mucha
comida y ganas de comer"_ ¡!!?
O Annie descalza nos preguntaba varias veces el nombre del bicho que
presenciaba la actuación como una imagen casi religiosa sobre el
escenario. La ballena (de Moby Dick), cuya pronunciación confundía
Annie con "ballesta" o "gallina", les sirvió de pretexto para hablar
de la fauna y otros animalitos que aparecen en sus historias.
El concierto casi tocaba su fin y yo echaba en falta un par de canciones
que no podían dejar de tocar antes de irse. Pero ya se despedían.
_ ¡No puede ser!_, pensé. Breve y delicioso como un bombón
fue el concierto. Y entraron de nuevo con tres temas en el bis. Después
de preguntar un poco al público haciéndoles creer que satisfacían
su elección, tocaron lo que obligaba: "Fallen Snow" que sonó
más rítmica y bailable, y "Night Majestic" con la que cerraron
cantando al pony y a los caballos de pura sangre y, si les dejamos, a los
unicornios.
Y ya que su música es como un sueño, como describe Heather
"dreamed" o Erika Forster cuando lo identifica con un "dream-crystal",
así es el momento cinematográfico de la primera película
de Tim Burton, que no el propio film Pee-Wee's Big Adventure (1985), que
inspira el apropiadísimo nombre de Au Revoir Simone: la frase de
Pee Wee en la despedida de Simone a su regreso a París; "como un
sueño abandonado".
Ellas ahora nos despiden desde su mundo mágico y mitológico
para regresar a la "tierra encantada de Brooklyn" con sus unicornios.
Despertamos y les perdonamos pequeños fallos acústicos
como alguna rever que casi me deja sorda, el teclado de Annie, mudo en
cierto momento, y sus simpáticos gestos de "no tengo voz y te voy
a cortar el cuello" ¿?! hacia alguien de sonido.
Acabó el concierto onírico y allí continuamos
todos sin abandonar la sala (suerte que en Moby Dick en lugar de echarte,
te invitan a otra), cumpliendo el deseo de Annie, Erika y Heather de permanecer
todos juntos, ellas con sus "fans adorables", después de su actuación
como si fuese la fiesta de su jardín salvaje secreto.
Y es que esto no era difícil por no decir que es casi una tentación
quedarse con las encantadoras "Vírgenes Suicidas", ya que es inevitable
dejarse atrapar por su aura seductora y derroche de simpatía. ¡Hasta
David Lynch se ha rendido al hechizo de sus fábulas!
Nacidas en la cuna de la creatividad indie, Brooklyn,
Au Revoir Simone surge en 2003 cuando Erika Forster (teclados, voz) conoció
a Annie Hart (teclados, voz) viajando en tren de camino a casa. Más
tarde se uniría a ellas su amiga Heather d’Angelo (caja de ritmos,
teclados, voz) pasando a ser la formación tal y como la conocemos
hoy en día.
Debutaron en 2005 con su primer álbum, "Verses of Comfort, Assurance
and Salvation". Dos años más tarde, tuvimos oportunidad de
disfrutar en directo de su álbum "The Bird of Music"(2007) con el
que reafirmaron su amor por los sintetizadores, los teclados y las cajas
de ritmos, apostando claramente por un sonido indie pop electrónico
único, dulces beats combinados con el sonido electro vintage de
los teclados. Sus canciones han sonado en series de éxito como Anatomía
de Grey, han protagonizado editoriales de moda en todo el mundo, tienen
entre sus fans a David Lynch y se atreven a declararse incondicionales
de Génesis.
Después del éxito de su última visita a nuestro
país, agotando entradas para sus shows, Au Revoir Simone nos recompensan
con un nuevo y único concierto, dispuestas a encandilarnos con su
trabajo “Still Night, Still Light”, que lanzaron en mayo de 2009 con su
propio sello discográfico “Our Secret Record Company”, con sede
en Brooklyn. Se trata de un álbum que apuesta por consagrar ese
sonido lo-fi electrónico, que no puede llamarse de otra forma que
no sea pop. Ya hace tiempo que dejaron de ser grupo invitado de otros artistas,
para ocupar el lugar que se merecen, la categoría de artista principal.
Demos de nuevo la bienvenida a estas dulces chicas, capricho de los amantes
del buen pop, Au Revoir Simone.
(Info remitida por Doctor Music)
http://www.myspace.com/aurevoirsimone
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