11/05/09. Palacio de Congresos. Madrid.
Crónica Marina Sanz Domínguez
Mayo está siendo un mes lleno de numerosas actuaciones musicales
y una de las que el público pareció no querer perderse fue
la de Antony Hegarty acompañado de sus Johnsons, para presentar
su nuevo trabajo “The Crying Light”. Las entradas se habían agotado
y hay que decir que no a un precio muy popular, pero la ocasión
lo merecía.
Antes de disfrutar de este gran genio de la música, una peformance
dio la bienvenida a los asistentes, que nos introducían en el mundo
de Antony.
Finalizada la actuación, apareció Antony sobre el escenario
sentándose al piano y junto a él sus músicos de siempre:
Rob Moose (guitarra, violín), Maxim Moston (violín), Doug
Wieselman (saxo, clarinete, guitarra), Julia Kent (violonchelo), Jeff Langston
(bajo), Parker Kindred (batería).
Acompañados por un fondo en el que unas líneas confluían
en un punto central, y las luces que iluminaban a cada uno de los componentes,
dio comienzo la actuación con “Her Eyes are Underneath the Ground”,
que con cada nota y la voz de Antony nos llevó en una nube durante
todo el show.
“Epilepsy is Dancing”, con la sección de cuerdas le dio un toque
ciertamente alegre, en comparación con “One Dove”, en el que encontramos
un tono más dramático.
No podían faltar los temas que le han llevado a lo más
alto del panorama musical internacional. El primero en caer fue “For Today
I am a Boy”, con la que comenzamos a sentir como nuestro bello se
erizaba.
“Kiss My Name”, puso un toque mas jazzy a la actuación. A la
que le siguieron la espeluznante “Everglade”, y su single de adelanto “Another
World”, donde las lágrimas intentaban romper en los ojos de los
asistentes.
“Shake that Devil” y “The Crying light” nos llevaron a uno de los temas
que han marcado la historia de este crooner. Efectivamente, “I Fell in
Love with a Dead Boy”, la canción por la que Lou Reed le conoció
y con la que le reclutó para colaborar en su álbum “The Raven”
de 2003. La emoción se sentía en el ambiente y los aplausos
se continuaron con “Fist Full of Love”, en el que la batería tuvo
demasiado protagonismo, como en gran parte del concierto, quitándoselo
a Antony y a la sección de cuerda.
En la recta final tuvimos la suerte de deleitar nuestros oídos
con “You Are My Sister”, “Twilight” y “Aeon”, con las que se despidieron
del público por unos instantes. Ya que tras los aplausos recibidos
por un público puesto en pie, Antony y los suyos volvieron al escenario
para emocionarnos de manera sublime con “Cripple & Starfish”, en la
que también tocó el xilófono. No podía despedirse
de otra manera que sin su canción estrella, “Hope There´s
Someone”, que nos puso el corazón en un puño.
Increíble como este ser nos puede hacer sentir tantas sensaciones,
con esa voz con la que le ha provisto la naturaleza, no existen palabras
con la que describirlas y así lo sintió el público
asistente al Palacio de Congresos de Madrid.
ANTONY & THE JOHNSONS – The Crying Light(LP)
Después de convertirse con “I Am a Bird Now” en uno de los artistas
más importantes de la década, obteniendo el prestigioso Mercury
Prize, vuelve la prodigiosa voz de Antony Hegarty y The Johnsons. “The
Crying Light” es el título de su tercer álbum, que presentará
en directo en cuatro fechas en nuestro país. Un trabajo inspirado
en la figura de Kazuo Ohno, fundador de la danza japonesa Butoh, que supone
un paso más en una carrera siempre guiada por la sensibilidad y
la elegancia de un artistas fundamental de nuestra época.
Siguiendo un proceso natural después del diseño del EP
“Another World”, la portada de “The Crying Light” presenta un retrato del
famoso fundador de la danza japonesa Butoh, Kazuo Ohno, realizado por Naoya
Ikegami en Tokio. Ohno aparece frente a una luz, con un llamativo gesto
y una postura reclinada que evoca elementos del nacimiento y de la tumba.
Vida, muerte y trascendencia evocadas en una sola imagen.
Según el propio Antony, “The Crying Light” está dedicado
al gran bailarín Kazuo Ohno. Vi una de sus actuaciones en las que
proyectaba un círculo de luz en el escenario. Dentro de ese círculo
revelaba los sueños y meditaciones de su corazón. Parecía
bailar ante algo misterioso y creativo. Con cada gesto personificaba la
divinidad del niño y de la mujer. Es algo así como mi padre
artístico.”
Biografia
“Antony and the Johnsons, tiene una voz increíble, desconcertante.
Alcanzando hasta un punto de inquietud. Tiene una imagen ambigua, extraña,
que nos lleva hasta el desasosiego. Hace canciones mágicas, emocionantes,
hasta entrar directamente al alma. Apadrinado por Laurie Anderson, Lou
Reed y demás estrellas del arte moderno neoyorquino. Que se han
apresurado a invitarle a sus obras. En Nueva York que es su ciudad comenzó
cantando en los after hours. Dándoles aire de cabaretes futuristas
y decadentes. Acaba de editar su segundo y nuevo álbum, I am a bird
now. Canciones sublimes, singulares, como de otro mundo." Tomás
Fdo. Flores
Antony procede del cabaret, su voz aterciopelada y su aspecto andrógino
le han ganado los halagos de Dennis Hopper, y la posibilidad de colaborar
con el mismísimo Lou Reed, a quien acompaña en sus giras
como voz invitada. Cercano al jazz y al blues su música es intimista,
destacando la voz y el acompañamiento de piano. En el pasado febrero
2005 se publicó en España su álbum “I am a bird now
Hay una especie de mito por el cual, los grandes artistas crean aislados
del mundo, recluidos. Uno no tiene más que acercarse a cualquiera
de las diez canciones del nuevo álbum de ANTONY AND THE JOHNSONS
para darse cuenta de que esto es una absoluta falacia, y asegurarse a la
vez de la singularidad y originalidad de
Antony, el personaje de rasgos andróginos que es también
The Johnsons ¿Habíais escuchado alguna vez una voz como esta,
imbuida de la emoción trascendental del blues, una voz que se despliega
sin adornos, con una simplicidad que recuerda en algunos momentos a la
de un trovador medieval, una voz que maravilla al alcanzar las notas más
altas como si fuera un niño? ¿O esas canciones imposibles
de encasillar en cualquier tipo de género o identidad, canciones
que evocan sentimientos tan poderosos como la nostalgia, el amor, el deseo
o la pérdida? No. Porque Antony es excepcional. Pero para nada él
está solo.
I Am A Bird Now es el segundo álbum de larga duración
de este extraordinario artista de Nueva York. Más acompañantes.
Porque hay contribuciones de coetáneos (Rufus Wainwright, Devendra
Banhart), y de héroes (Lou Reed, Boy George). Su participación
es un reflejo de la admiración que sienten por Antony, y su lugar
único en la comunidad de arte contemporáneo. “La presencia
de cada uno en la grabación muestra su lado más único,
y han hecho una contribución creada especialmente para ellos” dice
Antony. Él ha arreglado todo meticulosamente, como un director de
teatro creando un gran cuadro vivo sobre el escenario. “Involucrar a otra
gente me hace sentir menos solitario”, añade Antony. “Hice el álbum
de una forma intuitiva, del modo en que sentía que quería
que se hiciera. Y toda esta gente fue una verdadera inspiración
para el disco.”
Cuando era un chico en California, allá por 1982, Antony quedó
inmediatamente seducido por la imagen de Boy George en el álbum
de debut de Culture Club, Kissing To Be Clever. “George era realmente el
primer reflejo que vi de lo que quería ser en el mundo,” explica.
“Lo vi y pensé: ‘Vale, eso es lo que hay que hacer cuando somos
así: Nos convertiremos en cantantes.’” Veintidós años
después, Antony estaba sentado al piano, grabando la inquietante
“You Are My Sister” con su icono. “Cuando él estaba en el estudio,
sentí ese gran, largo círculo conectando con mi espíritu.”
Otro de los héroes de Antony, Lou Reed, hace la introducción
de la conmovedora “Fistful Of Love,” una experiencia absolutamente embriagadora
que mezcla el soul de Muscle Shoals con un sentido casi heroico del masoquismo.
En el 2003, Reed le preguntó a Antony si quería poner la
voz en la reinterpretación que de “Perfect Day” se iba a hacer en
su álbum The Raven.
Más tarde, el que fuera líder de Velvet Undergound invitó
a Antony para cantar como parte del pequeño conjunto que le acompañaría
en su gira europea y americana; incluso dio a Antony un solo en el que
interpretaba el clásico de VU “Candy Says,” un homenaje a otra de
las inspiraciones de Antony, Candy Darling, la superestrella de Warhol.
De hecho, la imagen de la portada de I Am A Bird Now es una foto que le
hizo Peter Hujar en 1974, “Candy Darling On Her Deathbed”, en ella aparece
Darling, postrada en su lecho de muerte, mirando a la cámara con
serenidad y resignación. “Bella hasta la muerte” dice Antony. En
las fotografías en blanco y negro que Hujar tomó de mitos
del underground como Darling o Divine encontró Antony pronto otra
de sus piedras de toque. “No hay nada de vouyerismo en sus retratos, él
muestra una perspectiva muy interior, y eso es algo en lo que estoy muy
interesado: ser intenso, nada de vouyerismo.”
Desde su llegada a Nueva York, Antony ha ido introduciéndose
poco a poco en su ambiente, recibiendo elogios por sus actuaciones allá
donde va, y hasta ha participado en algunos proyectos cinematográficos,
como en el film independiente Animal Factory de Steve Buscemi. Ahora, I
Am A Bird Now, supone un gran paso adelante después del debut homónimo
(reeditado este año por Secretly Canadian). “En cierto modo, este
álbum es mucho más personal”, admite. Para liberarse de muchas
de sus arquetípicas influencias, se impuso como un auténtico
desafío el revelar todavía más de él mismo
al oyente. “I Am A Bird Now transmite más intimidad. A la hora de
hacerlo, traté de llevarlo todo todo - como fue grabado, como fue
interpretado – extremadamente cerca, y que así sedujera todavía
más, casi como si te lo estuviera susurrando al oido”
Pero todo esto son sólo palabras, creedme, si habéis leído
esto y todavía no habéis escuchado el disco, estáis
perdiendo el tiempo, porque no importan las colaboraciones, no importa
Lou Reed, ni importa Devendra Banhart, ni Candy, ni el underground neoyorkino,
ni el personaje de Antony, lo que de verdad importa, siempre, pero esta
vez más que nunca, es lo que os van a hacer sentir cada uno de los
treinta y tantos minutos del disco, la tensión emocional tan brutal
que ha sido capaz de crear y mantener, la belleza extrema, sensible y delicada,
de su voz y de su música.
Como esos libros que te emocionan y te reconcilian con la lectura, como
cuando terminas de ver una película y te quedas clavado en la butaca
del cine, o incluso, como esos partidos que decimos los futboleros que
crean afición, el nuevo disco de ANTONY AND THE JOHNSONS te va a
hacer sentir por qué demonios decidiste dedicarte a esto de la música,
un disco jodida y condenadamente especial.
http://www.antonyandthejohnsons.com/