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MELODÍAS DE CRISTAL
por Iñaki López de Eguílaz (Indyrock)
21.02.01 SALA: Moby Dick (MADRID)
Promotora: El Gran Salto
Si el Brit Pop levantara cabeza debería arrodillarse ante este trío
que rinde fervor y pleitesía al pop en estado puro. Sólo
así, de la fe en la guitarra, bajo y batería, puede salir
una joya como es "Glass", cuarto álbum de la banda.
El disco es impecable, uno de los mejores del pasado año -infinitamente
superior a Coldplay o David Gray-, y para presentarlo en sociedad -más
bien, entre amigos, por aquello de la escasa expectación que levantan
por estos lares-, acudieron a Madrid. Ya lo habían hecho antes,
habían pasado por aquí, pero esta vez, con la gloria que
pueden atestiguar las 50 personas que dedicaron la noche del miércoles
21 de febrero a ver a Paul Linehan, Ashley Keating y Niall Linehan poniendo
en escena las delicadas canciones que sólo un álbum llamado
"Glass" podía albergar.
Tan transparente como su contrastada calidad Paul dejó escapar de
sus cuerdas vocales las primeras estrofas de "Talking About You", poco
después de que las cuerdas de su bajo vibraran en esa maravillosa
intro camuflada entre la base electrónica que para aquella ocasión
llevaron pregrabada. El que es el mejor tema del disco dejó en evidencia
que el mejor registro de Paul en el micro es el grave y bajo -las incursiones
en las notas más altas deslucían temas como "Underground"
o "Forgiveness"-. Los teclados, que en las sesiones de estudio eran acariciados
por los dos Linehan, salían esta vez de la memoria de los discos
pregrabados que clamaban por los viejos y buenos tiempos del tecno-pop,
que esa noche se atrevía a asomar tímidamente la cabeza,
veinte años después de que alguien dijera una vez que estaba
pasado de moda. Nada más lejos de la realidad. "Facing Silence"
podría suponer el renacimiento de Midge Ure, con o sin Ultravox,
y el pasado trabajo de Flood con Martin Gore (Depeche Mode), se convertía
en la irrefutable prueba del delito de producir "Glass" como si fuera un
disco de los 80. De ahí venga probablemente esa brisa de tecno-pop
que sale del disco en los mejores momentos.
Allí estaban ellos tres para demostrar que sus tres discos anteriores
se siguen recordando por aquí en las mentes enfermizas y oídos
enamoradizos de los poperos. Canciones que permanecen en el fondo de cada
corazón resquebrajando los cimientos de aquellos hits del Brit Pop
que surgieron al mismo tiempo que cuando ellos decidieron formar una banda
que se llamaría The Frank and Walters y que tendría la melodía
como un norte del que nunca se desviarían. Diez años han
sido de sobra suficientes para consolidarles en la brecha del pop independiente,
sin necesidad de recurrir a acordes falseados de los Beatles para que se
les tome en serio. ¿Quién necesita a Oasis teniendo a The
Frank and Walters?
http://www.thefrankandwalters.ie/
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