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Fotos: Ricardo López
© IndyRock
Concierto Las Ventas - Madrid - 23/09/2004
La gran fiesta de Fito + La Fuga (fotos)
 
 


La Gran Fiesta de Fito.
por Antutxo Martinez Ariza - IndyRock
Estaban los nostálgicos de Platero, los moteros con sus
churris, los fans de nueva generación y los que querían ser
clones de Fito estaban, luciendo gorra y camiseta de rayas. Estaban las
niñas monas, los chicos malos con los ojos pegados a sus caderas,
estaban los servicios de limpieza poniendo remedio a la inevitable guarrería
del ser humano. Estaban los puretas que habían dejado a los niños
en casa, y los chavales que no habían conseguido deshacerse de sus
padres también estaban, adolescentes e incómodos. Estaban
los reventas, los despistados sin entrada, los puestos de venta de refrescos
a mano armada, la policía estaba, vigilando a los porreros que hacían
poco por esquivarles. Estaban los grupos de amigos buscándose entre
el gentío a golpe de móvil, la prisa por entrar, los nervios
de antes del concierto. Estaban Cris, Dani, Carlos y Ana, compartiendo
los minis de cerveza y unos bocadillos de pan duro, estaba su buen rollo,
las ganas de fiesta.
Estaba la inevitable prensa, haciendo cola frente a las chicas
que repartían sonrisas y acreditaciones a partes iguales y un puerta
que sufría del hígado y quería ser un tipo duro para
quedarse en un tipo idiota. Estaba la niña que casi me mata de un
susto, quería un boli porque resulta que también estaba El
Mono Burgos y un autógrafo. Estaba una pila de gente, inquieta,
derramándose por el ruedo y las gradas, cada uno con su historia,
18000 conciertos diferentes. Y estaba LA FUGA, energético aperitivo,
que estaban haciéndolo pasar bien y disfrutando de la ocasión.
Las barras llenas, estaban, mientras la espera del invitado principal,
y el r'n'r en los altavoces, americano, filoso, garajero, sucio como las
historias que cuenta, una muestra de los horizontes musicales que podían
darse cita. Mientras, la gente estaba haciéndose señas, deambulando
por la atestada plaza, una danza nerviosa de desencuentros.
Y, por fin, estaba Fito, viviendo su noche grande, trayéndose
a LOS SECRETOS para empezar, 'Quiero beber hasta perder el control', y
estaban Los Fitipaldis, en forma de banda de rock, saxo, batera, bajo y
un guitarrista que estaba un poco pasado, entrando a trapo a las primeras
de cambio con 'La casa por el tejado' y 'Un buen castigo', para disfrute
de los que les han descubierto en este último disco y de los que
le vienen siguiendo desde Platero saltó por primera vez a un escenario.
Estaban todos nerviosos, que había dicho Fito que eso de llenar
Las Ventas le acojonaba un poco, y se le notaba nervioso, fumando constantemente,
pero también eufórico, disfrutando de una noche que se le
debe quedar grabada en la memoria, desgranando su discografía para
que todos los que estaban quedaran contentos, desde los éxitos que
todos le conocían, hasta las canciones de r'n'r más clásico,
el sonido más interesante, construido desde abajo, la base rítmica.
Estaban las canciones (Estrella del rock and roll, Barra Americana) que
no se escuchaban con ese sonido desde los mejores tiempos de Loquillo.
Estaba tan eufórico Fito que no pudo evitar darse el gustazo de
cantar un tema con el como banda, de sacar a una chica para que le hiciera
una foto desde el escenario con la gente de fondo. En la grada, estaban
los fans, explicándose las letras de las canciones, destacando la
apología de las drogas y la vida al límite que tanto gusta
en el rock, y en el ruedo estaba la constelación de cámaras
digitales, móviles y demás parafernalia tecnológica
que poblaban la noche de destellos en cuanto bajaban un poco las luces.
Estaba la manera amplia de entender la música de Fito
(la música es cultura) haciéndole guiños al flamenco
y a la rumba, para volver a enganchar a la gente (a ratos un tanto
descolocada) con 'Rojitas las orejas'. Estaba luna, que estaba enseñando
el ombligo, estaba quizás la autobiografía 'Cerca de las
vías', estaba pasando el tiempo y Fito se estaba creciendo en el
escenario. Estaban las parejas abrazándose en las canciones más
lentas, encendiendo los mecheros cuando la ocasión lo pedía,
estaba el guitarrista montando el número, la banda retirándose
'a hacer un pis', la vuelta, los bises, la gente gritando. Estaba haciéndose
tarde y yo pensando que, después de todo, estaba todo el mundo en
la Gran Fiesta de Fito. Todo el mundo menos la rubia que me animó
a acudir. Y yo la estaba echando de menos.
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