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Dover

Fangoria
Dover + Fangoria
Dualidad del "disco" al electropop
Coliseo de Atarfe - Granada
Por Miguel Ángel Alejo - IndyRock / texto y fotos
Del blanco al negro. Así podemos definir el concierto de Fangoria
y Dover en la noche del sábado en el coso taurino de Atarfe el pasado
sábado. Más de 2.000 personas disfrutaron del espectáculo:
allí no se paró ni para ir al servicio.
La fórmula de de la camiseta gastada y riffs de guitarra
de los Dover de las hermanas Llanos ya está gastada, el cuarteto
es consciente y por ello se han tomado un tiempo para buscar otro camino
sonoro. En su último disco, Follow the city lights, se montaron
un extraordinario hits (cuestión no tan fácil de conseguir):
Let me out. A la postre, este tema que sonó en la noche de Atarfe,
es la transición hacia ese nuevo sonido que mostraron los madrileños.
Ahora, los Dover se han alejado de la fuerza de la voz, dejan atrás
la sencillez contundente para adentrarse en otros caminos más poperos.
Búsqueda de su nuevo sonido, que todavía quizás no
haya finalizado y por eso desconcertaron al principio al público
que llenaba la arena del coso taurino, pero que, a poco que vas escuchando
sus verdaderos himnos, te vas adentrando en esos nuevos universos sonoros.
Currado por lo menos estaba montado el espectáculo y valentía
tampoco les falta al cuarteto madrileño, porque han adaptado todo
su repertorio a esos nuevos retoques sonoros.
Antes, Fangoria, a lo suyo. Primera parte, de blanco inmaculado, desgranando
su última entrega -El Extraño viaje- con mezcla de viejos
hits, sobre todo de "Arquitectura Efímera". Sencillez musical que
contrasta, con el show semi-erótico que montan en el escenario.
Dos bailarinas que enseñan su cuerpo más que bailar, que
animan al bullicioso público. Cambios sucesivos de vestuario que
se acompaña, en lo musical, con la conque dación de temas.
Tres cuartos de hora, con 15 minutos finales de bakalao, para que Fangoria
se tomara un respiro... y todo se convirtiera en negro... cambiaron todo:
escenario, guitarras e indumentaria. En lo musical, este cambio estético
no supuso nada: ritmos discotequeros con estribillos fáciles que
cantan a la libertad en las formas sociales. Alaska y los suyos en su línea
habitual: "esto es un show", "ya ha llegado el show".
Ärtica Fangoria
por Patricio de la Torre - IndyRock
Hacía tanto calor que nadie se quejó de la enorme frialdad
con la que Fangoria afrontó su última cita en Sevilla (19-8-2004).
En cualquier caso nunca han sido un grupo de rumbas pero es que, además,
parece claro que los técnicos de sonido no cobraban lo suficiente.
Sonido infame que desmereció unas más que honestas versiones
para directo que cayeron por su propio peso justo en el momento en que
convirtieron un monasterio jerónimo en un club de tecnopop e hicieron
olvidar a los "monjes" de la congregación todos los problemas técnicos
a fuerza de beats y buenas canciones. Pop, glam y sadomaso mejor que una
aspirina.
Ritmos más secos y contundentes que en el estudio acompañados
de guitarrazos punk y una interesante sección rítmica movieron
ininterrumpidamente a varios miles de fans durante casi dos horas. Al fin
y al cabo Fangoria es un grupo de fans, desde el modernito disfrazado hasta
el clásico veterano de los ochenta que "madrugaba" los sábados
sólo para ver la Bola de Cristal. Sencillamente suprimible la introducción
de una segunda voz sin freno en todas las canciones.
Fangoria hizo gala de su habitual honestidad, sabedores tanto de lo
que son y significan como de lo contrario. Sustituidos los artificios por
juego y desvergüenza mostraron un excelente repertorio, basado en
sus tres últimos trabajos de estudio, que mantuvo una intensidad
sin grietas e hizo totalmente innecesario aferrarse al fácil recurso
de tirar de temas míticos para ganarse al personal.
Quizás sea por el cambio de discográfica pero uno diría
que la escenografía y la puesta en escena ha ganado respecto a anteriores
giras, sobre todo en la arquitectura audiovisual que proyectaron durante
la actuación. Lástima que no tuvieran el día, que
no se lo pasasen bien. Esas cosas se notan, las notan los "madrugadores
ochenteros". Sería el calor, como suele decirse en estos casos.


Fotos: Ruth Segarra - IndyRock
Isladencanta 02 cronicas

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