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La lluvia no pudo con el Espárrago 'padre'
Más de tres mil jóvenes bailaron bajo la carpa
de Huétor Tájar al son de rock, flamenco y hip-hop
Por Miguel Angel Alejo - IndyRock
Fotos: Sole Miranda

El Espárrago sobrelleva una vieja rivalidad con la lluvia. Hace
cuatro años, una tormenta lo ahogó en su destierro jerezano.
Ayer, de regreso a casa, a sus orígenes de Huétor Tajar,
la lluvia volvió a hacer de las suyas, aunque esta vez no pudo con
él. La carpa colocada en el campo de fútbol aguantó
el chaparrón y cobijó a las más de tres mil personas
que asistieron al espectáculo. Sí deslució aquello
que rodea el festival, como los puestos. «Siempre que vengo al Espárrago
compro de todo, me encanta porque no puedo conseguirlo en otros lugares»,
comentaba Juan Antonio, un joven llegado desde Córdoba y feliz de
comprobar que «los festivales no son sólo grupos y música
sino también convivencia entre los asistentes».
Junior y más
Si algo ha caracterizado al 'Espárrago padre' ha sido la inclusión
del flamenco en su cartel. Así que esta edición chica no
podía ser menos, aunque eso sí, fusionado con otros ritmos.
Como Junior, que mezcla flamenco y hip-hop, y se ha convertido en el Alejandro
Sanz del hip-hop español. Los más puristas del hip-hop reniegan
de este malagueño residente en Sevilla. En Huétor Tajar desnudó
su único disco, Príncipe de los Gatos, y luego se desnudó
él, (de cintura para arriba). Ritmos y estribillos pegadizos que
hablan de su forma de sentir la vida y aquello que la rodea en su barrio.
Junior acabó sin camisa y coreado por el joven público, sobre
todo femenino. A Junior le siguieron los madrileños el Bicho, moviendo
al público con sus ritmos de jazz flamenco con el baile de su cantante,
Miguel Campillo, todo un show sobre el escenario. Emoción y fiesta
para esta banda que parece más andaluza que castellana.
Albert Pla dio el relevo. Con Pla el público avanzó en edad.
Y luego, los Mártires del Compás que utilizan el flamenco
para hacer 'flamenco billy'. Con su bullicio, consiguieron aglutinar a
diferentes tribus urbanas que se dieron cita en Huétor Tájar.
Antes de toda esta tralla flamenca abrieron fuego los más duros
de todas las bandas participantes, los locales Gargamel. Su heavy exquisito
comenzó a caldear al público que en esos momentos estaba
llenando el recinto. Luego la noche fue larga
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