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ELEFANTES se despide en 2006
Queridos amigos y compañeros de viaje: Nos cuesta dar esta noticia,
pero tenemos que comunicaros que Elefantes como grupo se disuelve. Después
de 10 años de carrera, 7 discos en el mercado, más de 55
canciones compuestas, muchos conciertos, muchos viajes, todo ello realizado
con muchísima ilusión y muchísimo cariño,
ponemos punto final a nuestra carrera porque como grupo ya no tenemos nada
más que decir. Afortunadamente nuestra relación personal
sigue siendo muy buena y por eso la disolución se lleva a cabo de
una forma cordial y amigable.
Agradecer en profundidad a todos aquellos que han compartido esta aventura
con nosotros y a todos aquellos que nos han demostrado tanto cariño,
e informaros de que cada uno de nosotros tiene planes de continuar en la
música.
Shuarma comienza su carrera en solitario. Julio Cascan alternará
las tareas de productor con su carrera como músico. Jordi Ramiro
continuará con sus clases de percusión, y Hugo está
a punto de abrir su propio estudio de grabación en Barcelona, además
de ultimar las canciones para su nuevo proyecto.
A modo de despedida, vamos a realizar una gira entre los meses de Febrero
y Abril, y vamos a grabar un DVD y un disco en directo.
Muchas gracias a todos por vuestra atención.
Shuarma, Julio, Jordi, Hugo.
Somos nubes blancas"
Decíamos ayer que crecer no es lo mismo que madurar. Que
para crecer sólo hace falta tiempo y que madurar exige implicación.
Que para algunos significa asumir sus limitaciones y que para Elefantes,
por el contrario, consiste en regresar al futuro del pop español
con un título de resonancias budistas, "Somos nubes blancas" (Emi,
05), metáfora de un punto de partida filosófico que nos recuerda
que nada es perdurable, que todo pasa y que la felicidad estriba en asumir
que únicamente existen el aquí y el ahora.
No cabe duda de que el cuarteto barcelonés está en paz
consigo y con lo que les rodea. Diez años después, Jordi
(batería), Julio (bajo), Hugo (guitarra) y Shuarma (voz) han encontrado
su propia voz, esa brújula que les permite explorar un universo
iluminado a base de chispazos de romanticismo y mechas de literatura arrebatada.
Canciones como "Azul", "Me falta el aliento", "Tan difícil
como amar" o "Qué yo no lo sabía" mostraban orgullosas su
sofisticación de arrabal, traficando emociones desde un enclave
prácticamente inédito ¿Quién reivindicaba a
Bambino en plena tensión pre-milenio? Ahí estaban Elefantes
versionando "Se me va" en "Azul" (Emi, 00), un falso debut para una música
urgente, directa y, por supuesto, llena de verdad. Mercancías peligrosas
-el amor, el desdén, los celos- que ellos moldeaban con mano maestra
también en "La forma de mover tus manos" (Emi, 03), una inmersión
en las entrañas de un sonido ya definitivamente propio. Y ahora,
entre la inmediatez de uno y la profundidad del otro -ambos, todo sea dicho,
en la frontera del disco de oro-, entregan "Somos nubes blancas", la prueba
de que hay que tener cuidado con lo que se sueña porque puede acabar
cumpliéndose.
Con una secuencia inaugural difícilmente superable, el cuarto
álbum de Elefantes no sólo dice con elocuencia de su enorme
potencial sino que, para regocijo de unos fans que, a día de hoy
son multitud, lo ratifica. El rock con nervios, uñas y dientes del
movimiento de apertura, el pop devoto y carnal de "Mi estrella" y,
sobre todo, una de las mejores primeras estrofas de lo que llevamos de
siglo XXI, la de "Abre más ancho el camino" ("Mira dos veces antes
de saltar / no vaya ser que tu cuerpo precioso se rompa en pedazos
pequeños / y los pisemos después al andar / si quieres
cambiar tu destino / en este mundo tan anodino / coge fuerte tu copa de
vino /y abre más ancho el camino"), se convierten en puente de plata
para "Al Olvido", single de anticipo y uno de esos temas que, por sí
mismos, justifican una carrera. "Todo cuanto he aprendido / si ha
de hacerme tanto daño / lo que guardo en el cajón / se lo
regalo al olvido", reza el estribillo. Si estuviéramos hablando
de literatura, sería una novela de iniciación, un "El guardián
entre el centeno", un "Diario de un ladrón". Pero hablamos de música,
de la grandeza del pop y de su capacidad para hacernos sentir íntimo
algo que ya jamás nos será ajeno.
Podríamos referirnos quizás a la producción de
Joe Dworniak (Radio Futura, Jarabe de Palo, etc), a la relajada atmósfera
de la grabación en un recoleto estudio de Barcelona, a las mezclas
en Londres. Pero no, no es eso. "Dime si tú te vas" y esas
palmas traicioneras, "Me llega información" y su eco (musical) a
los ochenta y (lírico) al milagro de la comunicación,
"La vida", crooning a corazón abierto a la altura de los verdaderamente
grandes, muestran a un grupo en plenitud. Acabado el proyecto Bushido y
principiado uno nuevo, La Media Luna, que comparte con su mujer, Shuarma
compone y canta pero el tremendo paso de gigante -en las melodías
y, sobre todo, en las letras- que supone "Somos nubes blancas" necesitaba
del extraordinario impulso creativo de Jordi, Julio y Hugo. Y también
del tuyo, que tienes que pintarlas de plata antes de que escampe.
Elefantes
23 abril 2005 Madrid
Por Antutxo Martinez - IndyRock
A pesar de lo que se pueda creer, soy de la opinión de que cuando
uno se enfrenta a un concierto desde este lado del negocio musical tiene
que dejar de lado sus gustos personales y valorar el trabajo de los demás.
Esto es un arma de doble filo, porque es relativamente sencillo cargar
las tintas contra los que, en el fondo, no están presentes. Es mucho
más honesto fijarse a los que verdaderamente entienden del tema,
que no dejan de ser los fans, los que se dejan la pasta y eligen un concierto
en lugar de un buen número de cervezas, por ejemplo, o la peli de
marras, o cualquier otra cosa. Y desde ahí empezar a mirar, con
sentido crítico, cuidado, que fan a veces suena a fanático
y con todo el invento mediático el nivel de exigencia se encuentra
por los suelos.
Desde este punto de vista es en el escenario donde se juegan los músicos
los cuartos, aunque sepamos todos que está muy lejos de ser así
y, en lo que a mí respecta, sobre las tablas lo mismo da que te
llames Mark Knopfler, por poner un ejemplo, que Josh Rouse. No hay crédito,
ni talones en blanco a ningún nombre.
En lo que a mí respecta, y esto es una opinión,
el panorama del pop lo es bastante desolador en este país como para
tener que hacer distinciones en beneficio de un estilo que puede caracterizarse
por la frescura y la sencillez. Y se encuentra en conversaciones manejando
términos como 'canción melódica' en contraposición
al citado 'pop', porque no son los músicos que se apuntan al último
los culpables de Bisbal y similares. O de otra manera, Elefantes hacen
pop, y digo esto como un cumplido. Un pop que lo mismo no es muy fresquito,
pero que sí se trata de una apuesta seria por el estilo, y eso es
de respetar. Y, desde luego, que se parece a Coldplay lo mismo que un huevo
a una castaña, por más que lo lea por tordas partes. Desde
que irrumpieron en esto del showbiz de la mano de Bunbury se han ido forjando
un camino propio y personal, una manera de entender la música, que
les caracteriza y les hace diferentes, en el sentido de que han encontrado
su propio sonido sin que todas las canciones les suenen alo mismo. Y eso
es de valorar, más en este país. Otra cosa es que te gusten
o no, y para gustos hay colores. O grupos.
Esto en abstracto, pero en concreto están los conciertos. La música
en vivo. Aunque para el escenario también hay trucos, el salto siempre
tiene su riesgo, no hay productor, por más que este sea muy acertado
(Joe Dworniak), y son solo los músicos, a veces en guerra contra
el sonido, la sala, los precios. También en esto sacan nota los
barceloneses. Utilizan sus armas con soltura y eso es algo que siempre
se agradece, no se dejan al azar, saltan con la cosa pensada, que es el
primer paso para hacer las cosas bien. Se manejan con el carisma de Shuarma,
bien arropado por el resto de la banda, cargándose el peso del directo
en sus movimientos. Y funciona. Por eso 'Somos nubes blancas' suena tan
bien en directo, tirando y soltando, que decía un amigo, concediendo
los respiros adecuados al público, levantándolo cuando conviene,
llevándoselo en volandas hacia algún sitio donde está
su propia manera de entender la música. Seguro que ya lo he dicho
antes, pero la magia de un directo consiste en eso. Elefantes la consigue.
El resto son opiniones, que son gratis. Las letras extrañas, con
las que se puede ser muy crítico, (por más que se diga 'Tu
mejor canción' tiene una letra muy floja, y no es la única),
los sonidos, los recorridos musicales, las propuestas. Lo mismo no debería
decir esto, pero nunca me he comprado un disco de Elefantes, ni creo que
lo vaya a hacer. Mis tiros van por otro lado. Pero en Aqualung se lucieron.
Y una cosa poco tiene que ver con lo otra.
Somos nubes blancas (emi) 2005
Aunque ya había regresado al futuro con "Azul" (Emi,00) y "La forma
de mover tus manos" (Emi,02), el pop español escucha en "Somos nubes
blancas" la brillante intensidad de su presente. Y es que el nuevo álbum
de Elefantes impone como el de su definitiva consagración: una exploración
de la condición humana que nos recuerda lo necesarias que la música
y la poesía son para nuestras vidas. Producido por Joe Dworniak
(Radio Futura, Jarabe de Palo, etc), está lleno de motivos con forma
de canciones para considerar al cuarteto barcelonés mucho más
que la franquicia española de los británicos Coldplay. En
voz de uno de los cantantes más personales, carismáticos
y magnéticos de nuestro país, "Al Olvido", "Somos nubes blancas"
o "Abre más ancho el camino" suenan a esa gloria que tantas veces
se persigue y casi nunca se alcanza.
ELEFANTES: azul + acústico Publicará
"Azul" en acústico en marzo. Shuarma, Jordi, Julio y Hugo están
trabajando en las maquetas de las canciones del que será su tercer
álbum. Pero antes Elefantes reeditará "Azul" (2000) con un
disco adicional que contendrá 10 de los temas del original en formato
acústico. Por otra parte, ese mismo disco se venderá también
por separado en un digipack. Su nombre: "Azul + Acústico". Los temas:
"azul", "me he vuelto a a equivocar", "si / no", "cuéntame", "si
no te siento", "se me escapa el tiempo", "se me va", "piedad", "desde aquí"
y "me gustaría poder hacerte feliz" cobran una nueva dimensión,
una vibración inédita y sorprendente al ser desnudadas y
abordadas en formato acústico como si de temas distintos se tratara.
El propio grupo parece reinventarse a sí mismo en este formato,
en el que los afortunados que los hemos disfrutado hemos reconocido a un
grupo sincero e intenso como pocas veces se puede escuchar. En suma: un
auténtico lujo que podremos disfrutar a partir del 4 de marzo de
2002
EleFanteS: "La forma de mover tus manos y otros paisajes"
Se reedita ahora este brillante disco ("La forma de mover tus manos")
con un hermano uterino acompañándole en el mismo lecho,
en formato doble cd, con nada menos que 12 canciones extras (todas contenidas
en el segundo de los cds aquí presentes).
Tenemos 2 canciones con ANTONIO VEGA de "Que yo no lo sabía",
un lujo que ha venido sonando insistentemente en la radio, junto con otra
canción de los extintos NACHA POP también en colaboración
con ANTONIO, nada menos que "Lucha de gigantes" (auténtico delicatessen,
oiga) .
Además de 5 canciones nuevas, Poco a poco, Cada parte de ti
(en dos versiones diferentes), Para que sirven las cosas, Luz, Perro
bambi
Y también disfrutaremos de 4 versiones diferentes de temas del
disco: Quedémonos juntitos, Cerca de mí, Por verte pasar,
Me falta el aliento, aquí recreadas en versiones alternativas
a las que ya figuraban en el disco madre "La forma de mover tus manos".
Por supuesto, nada gratuito en los tratamientos diferenciados de estas
canciones, con momentos de superlativa intensidad, de escalofrío
inevitable aún en las pieles más curtidas.
Ni que decir tiene que esta reedición supone un paso importantísimo
en su carrera hacia el reconocimiento como una de las formaciones más
originales e innovadoras del panorama de pop y rock en España y
sin duda va a ser un disco importante para el pop español.
ELEFANTES, un grupo que se degusta cada vez con renovadas ganas.
noviembre 2003
Granada Planta Baja 09-03-01
Por Miguel Carrasco para IndyRock
Su mirada, no Azul, sino oscura, siniestra, inundó el mínimo
escenario de la sala Planta Baja. Una sola luz dejaba entrever el rostro
de Shourma, el líder de los barceloneses Elefantes. E inmediatamente
después, la música.
Todo fue Azul y el quinteto catalán comenzó a desgranar
una a una las 13 canciones de su tercer trabajo, acompañadas de
dos muestras de sus anteriores trabajos, menos conocidos fuera de circuitos
regionales.
Un sonido limpio y una voz personal dominaron el concierto, que si
de algo pecó fue de breve. Apenas una hora y quince minutos que
supieron a poco al numeroso público que llenaba la sala granadina.
Desde los primeros acordes Shourma se convirtió en protagonista
absoluto del concierto. Animal del escenario, el líder de Elefantes
se mostró atrapado en tan breve espacio, si bien mostró buena
parte de su talento para hacer de un concierto algo más que una
sucesión de canciones.
El resto del grupo asumía, conscientes, un segundo plano, mientras
ejecutaba de forma precisa y con oficio los temas, a medio camino entre
el pop más setentero y la música española de siempre,
bajo la sempiterna influencia de su mentor y productor de Azul, Enrique
Bunbury. Las comparaciones entre Elefantes y el último Bunbury son
inevitables. La voz, la forma de interpretar los temas y las canciones,
compuestas en su totalidad por Shourma, recuerdan al cantautor zaragozano,
lo que marca, para bien o para mal, un primer acercamiento a Elefantes.
No obstante, unas influencias flamencas más marcadas, unas melodías
más mediterráneas y las letras dan a Elefantes personalidad
propia.
El concierto transcurrió, de este modo, entre los regustos a
años 70 de «Piedad» y los ritmos del pop más
actual de «Sí/no» o «Me he vuelto a equivocar».
Pero sin lugar a dudas, uno de los momentos más destacados fue la
versión de la canción de Bambino «Se me va»,
incluida en el último trabajo de Elefantes y versionada anteriormente
por el pseudogrupo sevillano Siempre Así. En las manos del grupo
barcelonés, el tema de Bambiono cobra aires diferentes, alejados
de su originaria intención, para adentrarse en territorios nuevos
e interesantes.
Los dos temas de trabajos anteriores, muy aplaudidos por el público
asistente, se hallan indudablemente en los dominios del rock más
tradicinal, con momentos duros y sin concesiones, de calidad y muy diferente
al resto del repertorio, aunque de agradecer por lo que de diferente y
de evolución personal y profesional de la banda demuestran.
El público, que acudió a Planta Baja con invitación,
sorprendió agradablemente al grupo barcelonés con una entrega
desde los inicios y el conocimiento de su trabajo. Y a ellos respondió
Elefantes con un concierto serio de principio a fin y que sirve como presentación
de Azul, quizá uno de los mejores trabajos de este año del
pop español.
http://www.elefantes.net/
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