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Doctor, edicion asturiana
Por Luis Benito
La edición asturiana del Doctor Music Festival se cerró con
un sabor agridulce. Los parajes de La Morgal (Llanera) y la organización
constituyeron los puntos fuertes del Doctor del 2000, mientras que la falta
de público, el cartel musical y el tiempo del domingo fueron los
aspectos más negativos del festival. Seguramente, muchos se preguntarán
qué hubiera sido de este evento sin el apoyo del gobierno de Asturias.
No nos atrevemos a decirlo, la verdad. Y es que está claro que el
DMF no acaba de cuajar. Con el mismo número de ediciones otros festivales
parecen (y digo parecen) estar más consolidados.
Hay quienes apuntan que es necesario especializarse más en un estilo
musical, y no tocar tantos palos, ejemplo claro tenemos en el festival
de Benicassim.
El viernes 21 de julio sobre la una del mediodía uno de los nueve
grupos asturianos que formaban parte del cartel, Zombi Zu, fue el encargado
de abrir el festival. Muchos aún no habíamos llegado. Tras
las actuaciones de dos grupos británicos más que interesantes,
Yatsura y Muse, saltó al escenario principal la exótica Ani
Difranco con una sonrisa que no perdería a lo largo de toda la actuación.
Fantástica, por cierto. Dulce, potente, variada y magistralmente
acompañada por su banda, la norteamericana demostró estar
a la altura de los grandes compositores mundiales. Pero, llegó el
huracán, Beck en poco más de una hora lió una muy
gorda, realizando un show completísimo. No sé si es el genio
de los noventa, pero lo que sí es seguro es que este delgaducho
muchacho es capaz de hacer bailar a un paralítico, se lo aseguro.
Para ello dispuso de una megabanda formada por diez personas (guitarras,
bajo, batería, percusión, teclados, coros, sampleados, saxo,
trompeta, de todo vamos). Psicodelia, rock, pop, blues, folk, y glamour,
mucho glamour. No es exagerado decir que Beck fue el gran triunfador del
Doctor Music 2000. En el escenario más hard destacaron Henry Rollins
y sus muchachos, más que nada por su energía y contundencia.
Rollins, vestido con su inseparable calzón negro, volvió
a mostrar su escultural cuerpo, pero su directo resultó muy lineal.
Así que para variar acudimos a ver a los franceses Rinocerose, que
continúan realizando un más que agradable house con guitarras.
El fiasco de la noche, lo siento por ellos pero resultaron algo fríos
y sosos, fueron los Pet Shop Boys. Robert Plant y su grupo fue una de las
bandas que se cayó del cartel en último momento. Siempre
pasa.
El sábado hubiera resultado una jornada floja sino es por las actuaciones
de Hefner, enormes!!, los increíbles Manta Ray, el fiestón
que montaron los Bloodhound Gang, y el mitad y mitad de Biohazard y Tindersticks.
A ver cuando se dan cuenta los encargados de establecer los horarios de
las actuaciones que hay personas que desean ver los directos completos
de grupos tan diferentes como los últimos mencionados. Según
datos de la organización, en momentos de máxima audiencia
no se llegaba a las 14.000 personas. Eran necesarias cerca de 25.000 personas
para "rentabilizar" el evento, así que deduzcan ustedes.
Y el domingo, pues, poco tema, la verdad. Si no llega a ser por los británicos
Gomez y Letfield, y el dinosaurio Lou Reed nos morimos ahogados por la
lluvia y de frío (en el norte siempre se corre este riesgo, incluso
en verano).
Esperemos que para la próxima edición, seguro que la
habrá, se haya aprendido de los errores cometidos en las anteriores.
Así que hasta el año que viene.
Doctor Music en
IndyRock
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