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Sala Don Guido. Jerez de la Frontera (Cádiz) nov 2001 + Ultracuerpos
Por Jesús S. (IndyRock)

Fotos Jesus S.
Se supone que podría (de hecho, poseo tal habilidad) hacer de esto
una seria crítica de un concierto cualquiera. Incluso podría
(con mejor o peor resultado) intentar convencer al que lee estas líneas
de que debería ir rápidamente a por una entrada para el próximo
show de Dictators más cercano a su hogar. Es más, sería
capaz de arremeter contra artistas y público asistentes a estas
celebraciones de exaltado espíritu del 78...pero, dejémoslo
claro, estoy aquí para exponer hechos tal y como sucedieron, y dado
que los Dictators se defienden solos (cosa que vienen haciendo desde hace
casi 30 años) mejor que cada cual saque sus propias conclusiones;
hoy (y que SÍ sirva de precedente!) dejaré un poco apartada
la faceta profesional del cronista acomodado en el ambigú tercio
en mano y me meteré (honestamente, en la medida de lo posible) en
mi alter-ego de vividor de conciertos, danzarín de primeras filas,
cazautografos y fan del buen rock...y quienes mejor que Dictators para
enseñarnos el significado de tan voluble (últimamente se
usa tan a la ligera) término.
Pero vayamos por partes. A las 7 de la tarde, un puñado de seres
presenciamos la llegada a la sala de Ultracuerpos y poco después,
de los neoyorquinos. Llegan en furgonetas, con todo el equipo en los maleteros.
Conforme Andy Shernoff, H.D.Manitoba, Ross The Boss (sí, sí!!!
Ross THE BOSS!!!), Scott "Top Ten" Kempner y "Thunderbolt" Patterson entran
en la sala, nos saludan muy amablemente. Al llegar se sorprenden de las
características del recinto: una vieja bodega reformada, con techos
altos de madera, de buenas dimensiones para que un concierto de rock alcance
el punto medio entre lo íntimo y lo escénicamente potente.
Es Manitoba quien más alucina con el lugar. No dejaba de mirar el
alto techo y de repetir "beutiful" mientras un amigo y yo le explicábamos
que allí se fabricaba "sherry", algo que a él parece gustarle
bastante. Instantes más tarde, asistimos en camerinos a la puesta
a punto de la Gibson de Ross, con un afinador analógico. Se le ve
divertido y con ganas de tocar. Aquello pintaba bien, y nuestras sospechas
se verían aumentadas al asistir al ensayo de la banda: paulatinamente,
todos fueron probando el equipo. Ellos son seguros: enchufar y rockear,
nada de historias de por medio. Apenas hubo que hacer ajustes...y como
premio a nuestra persistencia, Ross y Scott nos obsequiaron con un glorioso
fragmento del "Don´t fear the reaper" de Blue Öyster Cult...todo
un lujazo.

Al rato, salimos a comer algo, para volver al local a poco de comenzar
la fiesta. Cuando salen Ultracuerpos, la sala ya presenta un estado más
que aceptable. Y no es para menos, Ultracuerpos nos ofrecieron un buen
rato de rock clásico: potente, sin fisuras (a excepción de
algún que otro problema con el ampli del bajo al comienzo). Si alguien
andaba despistado al comenzar su set, debió darse la vuelta pronto
porque Ultracuerpos en el escenario se batieron con fiereza y buen oficio.
Los gallegos, inéditos para muchos de nosotros, aunque con un renombre
ganado a pulso desde su Galicia natal, son una banda con todo para salir
adelante sin problemas en nuestro país, o al menos deberían.
Levantaron bastantes aplausos entre el público con su versión
de Stray Cats, las guitarras echaron humo y la voz realmente potente de
Álvaro (bonitas gafas, tio!!!) se adueñó del recinto
durante media hora larga, sobre todo durante la interpretación del
"I got a right" de Iggy, un tema no muy fácil de interpretar. Notables.
Al rato, nos situamos en las primeras filas...y allí, agarrados
a la valla, vemos aparecer a Dictators, ante la ovación general,
y comienza la fiesta. Musicalmente, irreprochables: si algo caracteriza
a esta banda es el hecho de que rock sea la mejor palabra para definir
su música. Rock con elementos punks, rock con elementos hard, rock
con melodías, rock para ser gritado...incluso rock de tintes surf
en ocasiones, donde las guitarras son la piel de un esqueleto magistralmente
tejido por el cerebro de la banda, Andy Shernoff, que ya desde el comienzo
se sitúa en segundo plano, detrás de Manitoba, entre Scott
y Ross. Si Andy es la cabeza del grupo en la sombra, Manitoba es, junto
con Ross, el carisma puro, un tipo que desde el primer momento te lleva
a su terreno.
Probablemente, si el vocablo "cool" se inventó por alguien, fue
por éste tipo.
Acaban de empezar y ya todo se pone patas arriba. Desde primera fila, la
voz de Manitoba se escucha algo peor, pero a cambio tenemos el privilegio
de ver a Ross a un metro descargando furia con sus seis cuerdas. Este tipo
es la leche: no solo es un gran músico, sino que ademas no pierde
la sonrisa. Sus riffs mas duros se adaptan como la seda al sonido de la
banda: donde poca gente puede ver coherencia estilística, Ross apunta
más certeramente que nadie, y juega a ganar, porque sabe que mucha
gente tambien respetamos (algunos incluso, adoramos) sus trabajos con Manowar.
Realmente, cuando ataca el riff inicial de "Faster and louder", lo hace
con la misma soltura que con un más metálico "Minessota Strip".
Vaya dos temazos...con un repertorio así no es raro que en las primeras
filas estemos rozando el cielo. Es de esas bandas que te sorprenden temas
tras tema; cuando ya te han plantado en la cara los increíbles "Stay
with me" o "The next big thing", ponen al respetable a bailar enfurecidamente
con "Baby let´s twist"...así, casi sin respiro, intercalan
su material clásico con sus nuevos temas (clásicos para mí
ya tambien): porque nadie podrá reprochar nada a temas tan acertados
como "I am right" o "Pussy and money". Andy sube y baja para hacer coros...y
cuando llega "What´s up with that?" se adueña del centro del
escenario ofreciéndonos una buenísima muestra de que tras
esas gafas se encierra un tipo que tambien podría llevar a una banda
como los Tators a donde se propusiese. Se suceden los trallazos: "Avenue
A", "Moronic inferno", "Who will save rock and roll", "Two tub man".en
pocas palabras: el puto paraiso. Lo mejor de lo mejor estaría aun
por llegar. Manitoba abandona el escenario y la banda ataca el instrumental
"Channel surfing": la de dios!!! Scott y Ross se lucen de verdad. En ese
momento me meto prácticamente en el escenario y les saco unas instantáneas
que quedarán para mi recuerdo. El publico, prácticamente
entregado ya, no sale de su asombro cuando con Dick ya de nuevo en las
tablas, le escucha anunciar que lo siguiente sera un homenaje para un amigo:
Joey Ramone. Aquello se desmadra ante el "Blitzkrieg Bop". Algunos reprocharán
que la versión es predecible, pero me importa un pimiento, Dictators
meet the Ramones, eso era lo que importaba. Pero es que aun habría
mas homenajes: a Stiv Bators en "Sonic reducer", a esa ya yo andaba tirado
por los suelos. Y cuando crees que ya está, que nada mejor va a
pasar, te dan en toda la cara con "California sun"...en fin, ¿cómo
expresarlo?. Las 6 horas de viaje, la noche en vela y el duro viaje de
vuelta, valieron esos bises. Si encima llegan a tocar "Jim Gordon Blues"...pero
bueno, eso ya es ponerse puntilloso, y como me explicó Shernoff
después del show, es un tema para él muy personal y muy difícil
de plasmar en un escenario. Ya sólo queda esperar a que arrasen
en lo que queda de gira, y que pronto los tengamos aquí otra vez.
En definitiva, son un mito, son una realidad...y seguro que todavía
tenemos Dictators para rato.
AGRADECIMIENTOS: A J.J. Cacheda por traernos a Dictators al Sur y también
por dejarme pulular por allí en mi nube...también al Área
de Juventud del Ayuntamiento de Jerez por apostar por este tipo de eventos,
ojalá otros tomen buena nota, aunque viviendo como vivo en una ciudad
que vendió el Esparrago, mejor lo dejo por imposible...Gracias también
a los amigos de Málaga por llevarme en no muy buenas condiciones
de vuelta a casa, y por supuesto, a Dictators, por ser lo que son: tipos
con rock ´n´ roll en las venas. Ellos lo salvarán.
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