Luis Miguel Albarracín
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Tecnología,
dinamizador del cambio
La década nos ha dejado mucho de todo. Probablemente, lo más
llamativo y destacable haya sido el avance de la tecnología en cuanto
a cómo escuchar discos y cómo obtenerlos se refiere. Está
claro que también ha sido una década con grandes grupos,
solistas, conciertos o singles, pero por encima de todo, la industria del
disco ha dado uno de sus cambios más significativos. La llegada
del mp3, del mp4, del ipod, de las descargas de canciones, bien mediante
pago o bajándolas de alguna determinada página o servidor.
Ha ocurrido más de lo mismo a la hora de querer
grabar un disco. Ya no es necesario depender de un estudio en el que pasar
dos o tres días para plasmar el sonido de un grupo. Ahora se puede
grabar un disco artesanalmente desde el dormitorio de un adolescente, ya
que tiene a su alcance todo lo necesario, desde el Cubase a cualquier otro
programa.
En cuanto a las salas de conciertos y el ambiente underground,
en la actualidad cuentan con una gran salud, con un entramado muy estable,
en el que, en una ciudad como Granada, y estando atento todos los meses
a la agenda de actuaciones, se puede ver todo tipo de grupos y por no mucho
dinero. Tras los tiras y aflojas a los que ya nos han acostumbrado, Plantabaja
sigue en pie, aportando artistas que necesitan de espacios reducidos para
seguir creciendo, con la ventaja de situarse en el centro y así
no tener que utilizar el coche. En lo que respecta a las demás salas,
su programación sigue manteniéndose y creciendo, siendo El
Tren y la Industrial Copera dos lugares adecuados para compartir con amigos
buenos momentos musicales. Pero la ciudad ha seguido creciendo con la incorporación
del Coliseo de Atarfe, en el que han actuado grandes de la música
internacional como Mark Knopfler o Leonard Cohen, además de grupos
de la escena indie, como son Lori Meyers o Vetusta Morla. Además,
Atarfe cuenta con el Centro Cultural Medina Elvira, muy adecuado para artistas
que no arrastran tantos seguidores, como fue hace poco el caso de Coque
Malla. Y sigue en forma el Palacio de Deportes, que contó no hace
mucho con la actuación de La Cabra Mecánica y Fito &
Fitipaldis, con un “entradas agotadas” que da a entender la magnitud del
concierto. En Armilla, en la Feria de Muestras, también se pudo
saborear la actuación de Andrés Calamaro con su banda al
completo, demostrando que sigue siendo un cañón, compartiendo
su corazón entre España y Argentina. El Anfiteatro de Maracena
también ha tenido un gran ir y venir de bandas, como la actuación
que compartieron, entre otros, Quique González y Miguel Ríos,
Marlango, Niños Mutantes y el maestro Jose Ignacio Lapido. Mención
muy especial para el Festival del Zaidín, que lleva en el candelero
no sé cuántos años de música en directo. Por
él han pasado todo tipo de bandas y estilos, dando la oportunidad
a grupos noveles y a grupos de toda la vida, como fue el caso de Echo and
the Bunymen en su última edición. Por allí han desfilado
los almerienses de Pesadilla Elecrónica, M-Clan, Ariel Rot, Hamlet,
Rosendo, Los Enemigos, Carlos Núñez, Muchachito Bombo Inferno,
Los Delinqüentes o uno de los componentes de Dr. Feelgood, entre muchos
otros.
Los medios de comunicación han cambiado también
mucho en esta década. En televisión, por ejemplo, no acaba
de cuajar ninguna propuesta musical coherente, sólo prestando atención
a actuaciones en playback, y cuando llega la Navidad emitiendo conciertos
que no satisfacen la sequía del resto del año. Se mantienen
en la parrilla nocturna Los conciertos de Radio 3, y poco más. Esto
a lo que Televisión Española se refiere. El resto de canales
ni lo intentan, así que de la caja tonta no hay mucho más
que destacar.
En radio sí existe más diversidad, siguiendo
Radio 3 como la emisora que más ayuda a conocer a nuevos grupos
pertenecientes a circuitos más independientes. No hace mucho se
ha sumado a su parrilla Radio Taraská, dirigido por El Langui, el
líder de La Excepción. Hace poco tuvimos la ocasión
de verlo en la ciudad de la Alhambra ofreciendo una charla muy constructiva,
y aportando con su verbo lo que ya consigue con su música: luchar
y seguir hacia el futuro pasito a pasito. Poco antes de El Langui también
estuvo por estos lares Julio Ruiz, responsable de Disco Grande, también
en Radio 3, y mucho más al principio de la década tuvimos
el placer de poder compartir el Teatro Alhambra con Diego A. Manrique,
director de El Ambigú.
En lo que a medios escritos se refiere, se han seguido
manteniendo los medios que ya existían, como Rockdelux o Ruta 66.
Una baja importante ha sido la revista Efe Eme, ya que aportaba mucha cultura
musical de base, y ocupaba un lugar que ahora no llena ninguna revista.
Sus directores se han pasado a una revista digital y siguen con las ganas
de siempre, pero se echa en falta la edición de nuevos números
en papel.
Si algún medio ha dado un salto gigantesco, ése
ha sido Internet. La revista para la que estoy escribiendo, Indyrock, se
ha convertido en todo un referente para la música independiente,
ya que son muchos los colaboradores a los que les apasiona contar y escribir
sobre conciertos o discos. Si le sumamos la cantidad de actuaciones que
se pueden visualizar cuando se lee una crónica, la riqueza es enorme.
Fue todo un acierto la emisión en Teleideal del programa Evasión.
Treinta minutos con lo mejores conciertos de la semana en la ciudad, noticias
o aquellos especiales que tan buenos eran. Ahí ha quedado el trabajo,
y en 2010 continuará sus emisiones en la nueva cadena TG7.
Si vamos a lo más interesante de todo, es decir,
hablar propiamente de música, ha llegado el momento. A la largo
de la década hemos tenido acceso a conciertos inolvidables. Increíbles
fueron The Rolling Stones en Benidorm, con Primal Scream de teloneros.
También fue una delicia la actuación de Bob Dylan en Motril,
o el pedazo de concierto que se marcó Bruce Springsteen en la plaza
de toros granadina homenajeando a su héroe Seeger. A pesar del frío,
Bunbury demostró que en directo hay que tenerlo muy en cuenta; todo
lo contrario le ocurrió a Señor Chinarro en La Telonera de
Armilla, que llevando debajo del brazo “El mundo según”, fue un
suplicio. Otros momentos dulces fueron la actuación de Guerrero
García y Lapido en un circo que ya no existe, al igual que la actuación
de CRAG (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán). Muy especial
también el concierto en la Copera en el que compartieron escenario
unos chavalillos llamados Lori Meyers, y unos más talluditos que
se conocen como Los Planetas. El crecimiento del grupo de Loja ha sido
muy fluido, con tres paradas ya, que lo han asentado en el panorama nacional
como una de las formaciones más en alza. Y el grupo de J, con sus
nuevas andanzas por el mundo del flamenco parece que ha rejuvenecido, y
siguen liderando el indie nacional. De sus inicios no quedan grupos o no
tienen apenas repercusión, y de los nuevos no hay ninguno que haya
dado el golpe en la mesa. Niños Mutantes siguen en una gran línea,
pero les falta dar ese golpe. Después de una década no puede
ser que su canción más conocida sea la versión “Como
yo te amo” de Manuel Alejandro. También hubo tiempo para que nos
dijeran adiós los chicos de Ma´Baker, algo totalmente injusto
porque sus dos discos poseían calidad, pero no pudieron seguir adelante.
De los grupos que llegan por detrás, se están desmarcando
Elastic Band, con un directo brutal, y una mandolina que no deja indiferente
a nadie. Máscara y Napoleón Solo están intentando
emergir. Como contrapunto, muy consolidadas son las carreras de Jose Ignacio
Lapido y Lagartija Nick, cuando Antonio Arias, nuestro galáctico
más universal y más cercano a las estrellas, acaba de sacar
disco en solitario. Un grupo y un disco que tuvo una gran repercusión
fue Grupo de Expertos Solynieve. Los elegidos de la música granadina
se juntaron y ahí siguen, haciendo ver que el sur también
existe, y que la creatividad no se acaba.
En el panorama nacional, llegó una separación
dolorosa, la de Los Enemigos, tras muchos años de vino y más
vino. Pero sirvió para que Josele Santiago nos regalara un grandísimo
disco, “Las golondrinas etcétera”, su primer larga duración
en solitario, con canciones para irse a la playa y saltarse todas las reglas
posibles. Una auténtica delicia. En Plantabaja, junto a su colega
Novoa, demostró que sigue muy vivo. Otro que se ha ido creando una
legión de fans poco a poco, ha sido Nacho Vegas. Cada disco ha sido
un pasito más, y ha ido pasando de unas salas más reducidas
a otras más grandes. Verlo en la Sugar fue todo un regalo. Igual
les ha ido pasando a The Sunday Drivers, que empezando por el Planta, llegaron
a El Tren, para venir no hace mucho a la Copera.
Christina Rosenvinge también se ha labrado una carrera
muy seria, y otros han cambiado de piel hasta llegar a discos como el primero
firmado con el nombre de Francisco Nixon, o lo que es lo mismo, el cantante
de Australian Blonde, Fran Fernández. El último Proyecto
Demo de Radio 3 lo ganó el grupo valenciano Ratolines, con una música
diferente, fronteriza, impregnada de sonidos de bandas sonoras, que están
a la espera de grabar en breve, y habrá que tenerlos en cuenta para
un futuro a corto plazo.
Es cierto que hoy en día no se venden demasiados
discos, pero las salas están llenas, así que no hay mal que
por bien no venga. La cantidad de grupos que se escuchan es como un torrente,
y con My Space se tiene acceso a todo lo habido y por haber. Y con páginas
como You Tube, los vídeoclips y otros vídeos e imágenes
relacionados con grupos y solistas es una auténtica barbaridad.
En cuanto a la escena internacional, a lo largo de la década
se han mantenido los grandes monstruos, como es el caso de Bob Dylan, Bruce
Springsteen o Neil Young. Incluso nos visitó Eric Burdon, manteniendo
una voz sobresaliente a pesar su edad. Pero ha habido más. Wilco
ha seguido creciendo y creciendo, y su “A ghost is born” ha sido de lo
mejor de estos diez años, al igual que el segundo disco de The Libertines,
el “White Blood Cells” de The White Stripes, “Abattoir Blues” y “The Lyre
Of Orpheus” de Nick Cave, “Letting go” del gran Bonnie “Prince” Billy o
la frescura con la que llegaron los músicos de Franz Ferdinand con
el disco que lleva el mismo nombre. La pena del concierto de Wilco fue
que coincidió con la final de la Champions que ganó el Barça
contra el Manchester, por lo que el público que asistió no
fue demasiado. Las cosas que tienen los horarios. Porque incluso en Granada,
que no es una ciudad muy grande, han podido coincidir el mismo día
y a la misma hora tres actuaciones. Ahí es cuando toca elegir un
lugar u otro, toda una pena. El concierto que no tuvo rival fue el de Cohen.
El artista de setenta y cinco años se marcó tres horas místicas
que bien valieron lo que hiciera falta. Después de tantos años
escuchando sus canciones en cedés (ahora ya no se sabe ni en qué
se escuchan), parecía un espejismo verlo sobre unas tablas tan cerca
de casa. También tuvimos la suerte de ver al señor Roger
Waters con su espectáculo que recordaba a los grandes Pink Floyd.
Se supone que la década que nos viene no será
tan convulsa y llena de cambios como ésta, aunque quién lo
sabe. El tema de internet todavía deparará muchas sorpresas,
y seguramente tendremos que frotarnos los ojos para creer lo increíble.
¿Mejor ahora o peor ahora? Diferente. Hay posturas a favor y en
contra de las descargas. Unos músicos están a favor y otros
en contra. A unos les beneficia y a otros les perjudica. Sí es verdad
que ahora se tienen al alcance de la mano los discos que en la vida habríamos
imaginado, pero también es verdad que esto ha hecho que no se escuchen
como antes, como cuando se tenían unas pocas cintas y se machacaban
hasta que se estropeaban. Pero también hubo un cambio muy fuerte
cuando se pasó del vinilo al cedé, y la música ha
sobrevivido. Incluso en la actualidad, se puede ver a muchos melómanos
volviendo a comprar vinilos de The Beatles o Dylan. Está claro que
el cedé ha perdido todo su valor, porque cualquier usuario cuenta
con una impresora y una grabadora. Y escuchar un disco como concepto también
se está perdiendo, las canciones sueltas le están ganando
la partida al álbum. ¿Mejor? ¿Peor? Diferente.
Lo
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