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Lo Mejor de la Década 2000/2009 * Análisis

Video: Guadalupe Plata, grupo revelación nacional
 

Diego Soto
Granada
na década a golpe de descarga
El balance musical de la década que ha dado vida al nuevo milenio, a un nuevo siglo, no entiende de referentes concretos. Quizá lo mismo dirían en su época publicaciones como The Wire para resumir el paso de las influencias sonoras tras el legado de décadas. Lo cierto es que  la empresa de quedarse con sonidos que definan a la recién vivida, resulta cuanto menos inabarcable, al tiempo que apasionante. La todopoderosa nueva tecnología, ha permitido conocer como nunca los proyectos de infinidad de formaciones que gracias a la interconexión ciberespacial han bebido de una exitosa herramienta que ha permitido indagar en numerosas texturas gracias a un click de ratón llamada Internet.

La década que ya se ha esfumado a golpe de descarga, ha dado vida a un sector que parecía reservado a lo exclusivo. Al margen de argumentos que defiendan o critiquen la situación actual en el ámbito musical, este decenio ha permitido inundar las aceras con nuevas texturas venidas de la exploración pormenorizada de sonidos de otras épocas. Unos lo llaman mestizaje, o fusión, mientras que en la base de una visión multicultural, ésta ha caminado de la mano junto a otros factores que han influido notablemente durante este periodo. Los cambios de la política internacional, nuevas preocupaciones por el planeta, la todavía no bien sintetizada crisis económica así como injusticias humanas de pueblos oprimidos, entre otras tantas, ha generado un clima artístico que lejos de quedarse petrificado por tanta dinamita, ha sabido reinventarse consiguiendo que las nuevas expresiones nacidas de lo puramente humano, tengan una gran repercusión. Nunca antes se había escuchado tanto al hombre, ni a su letra, ni a su música.

La composición musical en su extenso abanico de texturas y colores de este periodo, ya iniciada a finales de los años 80 con la introducción de la electrónica, puede que haya sido uno de los géneros modélicos de ese indivisible campo llamado Arte. A diferencia de otras subcategorías que componen este término tan denostado por la revolución cultural de estos tiempos, ha sabido mirar atrás, dejarse influenciar por sonidos nunca antes reproducidos y marcar un camino con numerosas ramificaciones que se fusionan en expresiones únicas. No quiere decir que sólo ahora la expresión artística tenga el reconocimiento y peso que se merece, pero si con mayor cabida para nuevas tendencias.

La absorción de antiguas estéticas bajo la esencia del modernismo cultural, la preocupación por la indagación en los infinitos campos musicales así como la adopción de fusionar inimaginables  sonidos, son síntoma inequívoco de que una de las vertientes del pensamiento moderno dentro de este capitalismo feroz, ha mirado a dicho sistema omnipotente bajo la amplitud de miras que permite no consentir ser carne de trueque político.
El melómano siempre retrocede al pasado, adoptando sonidos de décadas anteriores, como si todo lo pasado fuera mejor. En esta no iba a ser distinto. Aunque quizá con la ventaja de contar con la posibilidad de nutrirse de un siglo en el que la revolución musical permitió dar cabida a lo mejor de la música contemporánea. Aquí es donde reside, en propio juicio, el optimismo respecto a décadas venideras. Estos diez años han permitido hacer un parón. Los grandes referentes ya han dejado su huella influyendo notablemente en la que ya termina. El individuo que ama la composición musical por encima de todas las vertientes artísticas posee hoy en día la capacidad de alimentarse con infinidad de apuestas que tienen como base lo instrumental.

Esta década nos deja nuevos géneros, eso sí, influenciados por otros ya pasados. El post-rock, nacido bajo la óptica del krautrock de finales de los años 70, se ha impuesto como una tendencia musical que ha sido aunada y acogida por un sinfín de formaciones. Cierto es, que la electrónica ha sido un elemento indispensable en la combinación de nuevos argumentos sonoros y audiovisuales en los que se apoya este tan denostado estilo. Quizá definirla generaría un debate de hasta qué punto no es minimalismo instrumental o new age. El caso es que la plasticidad y flexibilidad de estilos que introduce el mismo (electrónica, jazz o experimentación), ha sido una característica muy atractiva para los nuevos músicos. Con base en una de las cunas de las corrientes modernas de pensamiento musical, Chicago, se han ido dotando de nuevas características como el cuidado por la letras de corte poético, así como multitud de variaciones asentadas en la repetición de estructuras de timbre y dinámica.
Formaciones como Tortoise, Talk Talk o Slint, pusieron las bases del post-rock. Sorprende que la continuidad de este género haya tenido que dar un salto de década. Es decir, en los años 90 con la ola grunge y stoner rock, pareció quedar en un segundo plano. Pero con la llegada del nuevo siglo, ha cobrado más fuerza que nunca. Sería complicado elaborar una lista con las bandas de este género o que introducen en sus composiciones postulados del mismo. Algunos de sus referentes modernos son Goodspeed yoo!Black Emperor, Sigur Ros, Six Organs Admittance, o los tan queridos Explosions in the Sky.

Otro de los géneros que podrían definir a esta década es el indie rock británico, con una fuerte base en el universo del post-britpop y el  rock alternativo y que tan amplias influencias recibió principalmente a finales de los años 80. Con formaciones como R.E.M en influencias de base,  la década del 2000, se ha inundado de formaciones que no comulgaban con la anteriormente vivida.  Tanto la prensa de la Isla, así como una nueva corriente británica harta del impersonal shoegazing nacido en la parte de Manchester (esto no quiere decir que no hubiera formaciones que se continuasen iniciando en el sonido de este género ya que las hubo y sin parangón como My Bloody Valantine, Slowdive o Ride), del mismo modo que de la generación grunge americana que inundó toda la década de los años 90, iniciaron un proceso de trasformación del estilo y defensa del sentimiento británico. Radiohead (puede que la banda más influyente del decenio dentro de este género), así como Bush o The Divine Comedy, pusieron las primeras piedras de un concepto muy atractivo que en la actualidad ha creado escuela. No se debe olvidar a bandas norteamericanas como The Smashing Pumpkins (Chicago), con claras influencias de The Cure, así como a los Sonic Youth  dentro de este proceso influyente del género. Con un estilo basado en el rock alternativo, se fusionó con la ola post-britpop y bandas como Oasis, The Verve o Blur, y se convirtieron en referentes para infinidad de lanzamientos grupales. Pero quizá la senda del indie rock británico ha calado más. Travis, The Strokes (con mayor seguimiento que en su país de origen, EEUU), e incluso los tan denostados hoy en día Coldplay, han marcado la senda del estilo en esta década. Una vuelta al post-punk pero con el indie rock como telón de fondo, ha sido defendida por formaciones como Franz Ferdinand o Arctic Monkeys.

No sólo en Gran Bretaña ha calado este género. Desde España hasta Latinoamérica pasando por Australia e incluso Japón, sus influencias se han hecho palpables. En el panorama patrio, formaciones como Los Planetas, Lagartija Nick, Australian Blonde o Sr.Chinarro, han sido referentes del estilo durante el decenio. Otras como Standstill o Nuevenoventaicinco, han introducido influencias del hardcore y el post-punk del mismo modo influyentes.
Por último, esta década también ha sido el escenario para una nueva corriente del metal pesado y art-rock, con influencias del math rock, siendo la bandas norteamericanas Tool y Fatih No More, sus abanderadas. Del mismo modo, y de nacimiento más cercano a la actualidad, han surgido otras como Cire, Earthone 9, Mastodon o Porcupine Tree, todos ellas bajo propias interpretaciones del rock progresivo de los años 70, iniciados por los inigualables King Crimson, al tiempo que por otras texturas más duras venidas del metal progresivo. 

Dentro de esta corriente, la década ha dejado fabulosos trabajos de formaciones como Dream Theater o Symphony X, que lejos de disminuir el interés de sus seguidores tras discos sucesivos a sus grandes éxitos en décadas anteriores, han sabido reinventarse aumentando el target poblacional al que cautivar. Se podría decir que ha sido la continuación de la década de los 90 en la que géneros como el  death metal con reminiscencias de los Black Sabbath , Metallica, Slayer  o Sepultura, así como del groove metal con formaciones de referencia como los Machine Head o Meshuggah. Una nueva visión que ha ido a parar al denominado nu metal secundado por S.O.A.D, Ill Niño, Korn o Slipknot, entre otros, incentivando nuevas sonoridades en las que más recientes géneros como el rapcore(Rage Against the Machine ya lo hizo a principios de los 90) han calado en una población más juvenil, siendo sus referentes P.O.D o Disturbed, entre otros tantos. En España, la tendencia ha sido la misma. Los inimitables Soziedad Alkoholika, así como Koma, Boikot o Narco, han continuado siendo pieza fundamental e influyente para venideras formaciones.

Por ende, no parece que cualquier época pasada fue mejor. En ésta, el universo sonoro no ha brillado por su ausencia. Todo lo contrario. El abanico de posibilidades han ido en aumento- y lo que queda- dando lugar a un sinfín de variaciones genéricas de característica sin igual en otros decenios. Las posibilidades de la población melómana que discrepa de los gustos impuestos por medios de comunicación y lobbys mediáticos que incentivan la escucha de lo comercial y de lo puramente estético y hedonista,  han crecido como nunca, quizá como seña de identidad de una generación nacida en los años 80 que discrepa de la situación establecida, por mentados grupos de poder, en su mayoría, defensores de posicionamientos muy lejanos a las corrientes musicales underground, y sí en las postrimerías del capitalismo más atroz.
Pero es que no sólo ha sido un ciclo en el que se haya incentivado el gusto por las distintas corrientes, sino que se ha afianzado. 

Hasta la fecha, no se había vuelto a géneros de los años 50 y 60 con el conocimiento del que hoy se posee, con numerosas formaciones de rocksteady, reggae o jazz fusión, entre otras muchas tendencias. Todo ello, defendido en numerosos circuitos que cada vez tienen más peso, y de los que se nutren numerosas áreas de las distintas ciudades europeas y estadounidenses, principalmente.  En España, la tendencia también ha ido en aumento. Ciudades como Granada, Barcelona o San Sebastián, se han situado en la pole position europea en infinidad de vertientes compositivas. Cada vez hay más festivales de música que recogen la pura esencia de lo que hoy genera la sociedad moderna. España, Inglaterra, Alemania o Francia, siguen siendo referentes internacionales para cualquier músico que cabalga entre las tendencias alternativas y los gustos más puristas. Por ello, resulta cuanto menos creíble la afirmación que defiende la crisis del arte musical. Bien distinto será el debate, en que ámbitos se mueve el sector y hacia que horizonte se dirige. Aquí sí cabría discutir en qué aspectos deberían cambiarse las formas de enfoque de un arte más vivo que nunca. 

Quizá las concesiones que el propio artista tiene que hacer con las todopoderosas discográficas, así como con los censores del sistema que se empeñan en establecer única y exclusivamente sus ideas y que no entienden que gracias a las herramientas generadas por el progreso tecnológico la población tiene acceso al Arte sin limitaciones, son los síntomas más nocivos de este periodo. ¿Qué mejor canal existe que aquel que incentiva de forma altruista la libre circulación de las obras artísticas?. Nadie duda del respeto que ha de tenerse al propio creador de la misma. Otro argumento erróneo sería lucrarse bajo productos con firma previa. Ese sí es el pecado. De lo contrario, el negocio revertirá en lo exclusivo, y echará por la borda todo lo conseguido gracias a herramientas realmente globales como Internet.

También es cierto, que el amante del buen sonido, no comulga con la compresión de los caracteres de una obra musical, pues limita en gran medida el disfrute de la creación. Aquí se entraría en la tesitura de discutir sí debería volverse a formatos como el vinilo. Algunos dirán que entonces no se podrá acceder a la música sin tener que pagar un duro ya que este formato, al igual que el cd, exigen que su reproducción se lleve a cabo al margen de la red. Pero es curioso como este debate todavía no se ha llevado a un puerto intermedio. Es decir. Las descargas musicales no están reñidas con los formatos.

Uno puede acceder a una amplia variedad de formaciones gracias a la Red y anteriormente desconocidas, y optar por la compra de esa misma obra en un formato que ofrece mayor calidad, ¿o no?. Por ello, el problema no se asienta en la libre circulación sino en el trozo del pastel que se lleva cada parte. Parece inexplicable que de un trabajo discográfico, la porción más pequeña sea para su autor. Mientras, aquellos que únicamente chupan la sangre de los compositores, se llevan la parte más grande y, además, exigen que no se les moleste. Un poco de respeto, por favor.
En este plano, entra una de las alternativas más secundadas de esta década: la producción independiente. Muchas formaciones, se han cansado de tener que trabajar para que su arte no se lo lleve su público, que en gran medida sería lo correcto, sino empresas a las que ni siquiera le importa su mensaje. Aquí se postula una característica de hacia dónde caminan las formaciones con una personalidad propia, aquellas que conciben sus obras fuera del único propósito de ganar algo a cambio.

En definitiva, parece que los derroteros por los que camina la música actual no entienden de fijaciones preestablecidas por las corrientes de opinión ancladas en el sistema burocrático. Que va. Esta década, como todas, tiene sus defectos, pero quizá más virtudes de las que se piensa. El paso del tiempo suele ser un juez justo que pone en evidencia las críticas injustificadas hacia aquello que se sale de los intereses de unos cuantos que no entienden que junto a ellas, existen otras tantas  e igual de válidas posturas. Sin duda, la cada vez mayor masa poblacional que se nutre de proyectos musicales fuera de los circuitos comerciales, tiene más peso, y en gran medida, con argumentos exquisitamente justificados. Como cualquier expresión artística, la música debe de ser de todo aquel que se acerca a masticarla. No sólo de unos cuantos que totalizan el posicionamiento intransigente de establecer que antes que una simple expresión humana, es una empresa con la que llenarse los bolsillos.


Lo mejor de la década + comentarios (inicio

VIDEOS DE UNA DÉCADA * INDYROCK TV
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EL 'TOP' de Diego Soto * IndyRock

 
Nacional
Mejor grupo: Soziedad Alkoholika
Mejor disco: 

Speak Low (Hands up)
Mejor directo: 

Javier Corcobado
Banda más influyente: Los Planetas
Grupo revelación: 

Guadalupe Plata, Elastic Band
Han marcado el sonido de la década: 

Los Planetas, Sexy Sadie, Marlango, Fiona May, Los Granadians del Espacio Exterior, Nacho Vegas, Eskorzo, Hamlet, Soziedad Alkoholika
 
Internacional
Mejor grupo: Tortoise
Mejor disco: 

Steven Wilson (Insurgentes)
Mejor directo: 

Dream Theather (Budokan)
Banda más influyente: Radiohead
Grupo revelación: 

Goodspeed you!Black Emperor
Han marcado el sonido de la década:

Archive, Interpol, The Mars Volta, Massive Attack, Fear Factory, The Divine Comedy, Porcupine Tree,Tool, Muse, Dream Theater, Oasis, Blur, Wolfmother…





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