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Festival Pop Rock en el Central
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Días 1, 2 y 3 de junio de 2001 Teatro Central. Sevilla
Cartel: Cousteau, Purr, Gorky´s Zygotic Mynci, Mendelson y Experience
por Paco Camero Mesa- Indyrock
1ª JORNADA
Corazones elegantemente rotos
Tras un leve retraso que rompió el lugar común de la puntualidad
británica, Davey Ray Moor, Liam Mckahey y compañía
se personaron en el escenario ataviados con la más elegante estética
dandy. En la hora justa que duró el concierto, la formación
repasó casi en su integridad los temas de su primer disco ("Cousteau",
reeditado recientemente en España) y alguna que otra canción
del último ("Nothing so bad" y "Like a tambourine").
De estructuras sencillas, casi repetitivas y machaconas, los temas de Cousteau
ganan enteros en directo, donde cada instrumento toma su propio camino
a partir del mismo ritmo y va aportando matices que enriquecen las canciones.
Mecida entre el piano sencillo y claro de Moor y una elegante sección
rítmica con ciertos aires jazzísticos, la voz de Liam Mckahey
se erige inmensa con registros que recuerdan a los baladistas clásicos
de los años cincuenta. De fondo, la guitarra de Robin Brown se prodiga
poco pero intensamente con el pedal wah wah y solos de emoción contenida.
Temas como "Your day will come", "Jump in the river", "Wish you were here"
o "Of this goodbye" son irremplazables en cualquier concierto de la banda
británica. "You. My lunar queen" regaló uno de los momentos
más románticos de la noche, con los acordes limpios del piano
y Joe Peet (bajista) sacando emociones de su viola. Es la música
de Cousteau una suerte de combinación de elementos del más
puro y primigenio rock n´ roll, sonidos de rithm & blues y energía
de tendencias actuales. Salvando las distancias, las introducciones de
los temas recuerdan a los etéreos ambientes que creaban los viejos
grupos de rock progresivo. Lo cierto es que el escenario del Central pareció
volverse blanco y negro, como las viejas películas de los años
cincuenta de amores malditos con humo de tabaco en el ambiente. Da igual
la estación del año: las canciones de los británicos
siempre tendrán lugar en atardeceres de un otoño lluvioso.
La composición de los temas, sencilla y refinada, y la ejecución
impecable de los instrumentistas propiciaron una buena puesta de largo
del festival Pop-Rock en el Central de este año. El romanticismo
tiene sus desventajas, una de ellas vivir con el alma atormentada y taciturna.
Si son felices da igual: Cousteau siempre cantará con el corazón
roto y épico.
2ª JORNADA
El emocore y el mito
En la segunda jornada del festival les tocó el turno a los franceses
Purr y a los británicos casi legendarios Gorky´s Zygotic Mynci.
A los primeros se les esperaba para comprobar en directo su fuerza corrosiva
y la parte más arrebatada del pop. Los segundos (a quienes realmente
fueron a ver la inmensa mayoría de los presentes) hicieron acto
de presencia con la seguridad de casi diez años de éxitos
y reverencias de público y crítica.
Purr venía a presentar su último disco, "Open transport".
Tras el éxito de su primer album, "Whale leads to the deep sea",
los galos fueron absorbidos por las etiquetas de post-rock y emocore. En
muchos momentos de su concierto se encontraron más cercanos a un
hipotético grunge progresivo que a la etérea clasificación
en ese cajón de sastre que se ha dado en llamar post-rock. Por encima
de todo en las composiciones de Purr, llama la atención la cuidada
y preciosista base rítmica.
En la batería, Lorichonberg ofreció múltiples cambios
de ritmos, muchos cercanos al jazz, un excelente uso de los platos e inusuales
ritmos ternarios que enriquecen notablemente los cimientos sobre los que
Thomas Mery canta-recita su melancolía al mundo. Entre la guitarra
de este último y el bajo de Stéphane Bouvier se establecían
intercambios en el papel de protagonista en las cuerdas a la hora de marcar
los ritmos.
En algunos momentos llegó a resultar fría su interpretación.
La música de Purr requiere de tranquilidad y varias escuchas. Sin
embargo, temas como "Shadows", "Fragments", "Petit" y "Brixton" regalaron
minutos intensos, especialmente los dos últimos, cantados en francés.
Los numerosos cambios de ritmos (en plan Dream Theater post-rock) y los
sentidos diálogos entre los arpegios de bajo y los acordes de guitarra,
en cambio, ofrecieron finalmente un concierto de calidad y sorprendente.
Con el hiperactivo Euros Childs al frente, Gorky´s salieron al escenario
con el favor del público ya ganado. En general, el concierto fue
correcto, pero más bien desangelado. Euros, cuyo carisma está
fuera de toda duda, pareció frenético durante toda la noche
y, aparte de sus movimientos frenéticos de autómata (que
ponían bastante nervioso, en honor a la verdad), pagó sus
enfados con los encargados de la mesa de sonido y los técnicos de
su equipo.
Pese a todo, el repaso a discos como "Patio", "Tatay" y "Gorky 5" garantizó
al grupo la aceptación por parte de los asistentes y algún
que otro momento brillante con temas como "Patio song" y algunas de las
más festivas y guitarreras canciones de su repertorio.
Por otro lado, el toque folk del violín de Megan Childs, las impecables
melodías (una de las señas de identidad de la formación),
su pop ecléctico y el personal toque de Euros en los teclados siguen
siendo impagables.
3ª JORNADA
Otra forma de hacer rock
El último día actuaron dos grupos unidos, en cierto modo,
por un mismo concepto de rock, entendido como experimentación y
destrucción de barreras estilísticas y artísticas
(las letras, la literatura, juegan un papel esencial).
La propuesta de Mendelson comenzó con "La brouillard", tema brumoso
en el que el grupo da rienda suelta a la experimentación y a la
improvisación. Canciones guitarreras (como "Monsieur") y piezas
con una tendencia más jazzística se alternaban en un repertorio
que fue ganando a medida que avanzaba el espectáculo. "Mon frère"
y "Une vie tranquille" fueron dos de los mejores temas de un repertorio
cuyas canciones más reposadas recordaban a Arab Strap, con relajados
acordes y punteos de guitarra marcando el ritmo y Pascal Bouaziz recitando.
La voz desencantada de Pascal se fue abriendo paso entre unos instrumentistas
que ganaron confianza progresivamente durante el concierto. A pesar de
la vertiente experimental (que en los momentos más álgidos
llegó a provocar confusión), las guitarras sonaron bien y
fuerte en muchos de los temas. Para garantizar el espíritu innovador
de Mendelson, un saxo y un contrabajo marcaban impetuosamente ritmos envolventes
que envolvían las canciones en un entorno intimista.
Tras la actuación de Mendelson, herederos de los sonidos de Diabologum,
Michel Cloup, una de las mitades del mítico grupo francés,
representó en escena el disco de su nuevo proyecto: Experience (antes
The Peter Parker Experience), un nombre que difícilmente podría
ser más apropiado, por su eminente carácter experimental
(el término vanguardista no le gusta a su creador) y refundador
de la concepción del rock.
Hace poco, el primer disco de la banda, "Aujourd¢ hui, maintenant.
LP", fue publicado en España. Las expectativas por comprobar en
directo tan sublime album eran, cuando menos, bastante importantes. Aprovechando
perfectamente las posibilidades de actuar en un espacio distinto (una sala
de teatro), el cantante y guitarrista se bajó varias veces del escenario
para pasearse y recitar sus letras entre los asientos del público.
Al fondo, una pantalla emitía frenéticamente imágenes
relacionadas con los temas tratados en las canciones. Pero no sólo
de Cloup vive Experience: un extraordinario y rápido batería,
un potente bajista y un versátil guitarrista completan una formación
que en directo se muestra contundente, poética, moderna y estremecedora.
"Por razones políticas, por razones poéticas", como canta
Cloup en la canción que abre su album de debut, Experience combina
unas magníficas melodías de guitarra con elementos experimentales
que son la prolongación del espíritu que demostraba el músico
en su experiencia anterior, los desaparecidos Diabologum.
Uno de los mejores discos de rock en lo que va de año tiene, forzosamente,
que ofrecer uno de los más interesantes conciertos en lo que va
de año, al menos en Sevilla. "Deux", "Pour ceux qui aiment le jazz",
"Essayer", "Entre voisins" y "Aujourd¢hui maintenant" son en directo
tan arrebatadoras como en el disco. En algunos momentos, por la intensidad
musical y emocional, era particularmente difícil estarse quieto
en los asientos del elegante teatro. Esto es consecuencia de uno de los
cambios más profundos que brinda Experience frente a Diabologum:
ahora sus textos son más luminosos, aunque con una melancolía
y una ironía extraordinarias, que en la formación anterior.
Tras finalizar el impresionante concierto y afrontar la dura realidad
de que éste había acabado, no queda más que recomendar
la escucha de "Aujourd¢hui, maintenant. LP" y saborear tranquilamente
la nueva joya que el francés Michel Cloup nos ha regalado.
http://www.teatrocentral.com/
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