|
.
|
|
. |
Calamaro - Sala Industrial Copera 4-06-2011 - Foto: Francisco
Ortiz - Ideal
CALAMARO SIGUE HACIENDO DE LAS SUYAS
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Granada, sala Industrial Copera, 4 junio 2011
No prometía mucho la velada pocos
minutos antes de que comenzara el show. Sin demasiada
gente todavía en la sala, podía ser que
el tiro saliera por la culata y la llegada de Calamaro
a la capital nazarí se quedara en agua de borrajas.
Pero para nada fue así. A las diez de la noche
el lugar presentaba un gran aspecto, y una gran noche
de puro rock and roll llegaba por delante. En un escenario
quizás demasiado pequeño para tanto músico
se creó un ambiente imposible de parar. Con una
mezcla de “Quién asó la manteca” y “Alta
suciedad” se dio el pistoletazo de salida a la gran noche
de los sueños perdidos y a la vez encontrados.
Con las primeras canciones Andrés se metió
a todos sus seguidores en el bolsillo, y la verdad es
que no era para menos. Llegaron “El salmón” y “Los
divinos”, en las dos con Calamaro tocando el órgano,
y desde ese momento todo fueron dedicatorias y momentos
de comunión con el público. Con “Mi Cobain”
llegó el saludo para Los Planetas y Enrique Morente,
un hermano para él, muy emocionado por lo sucedido
al cantaor granaíno. También desgranó
“Mi propia trampa” y “No sé olvidar”, con la que
presentaba su último trabajo discográfico
(“Salmonalipsis Now”). Y una nueva dedicatoria, en esta
ocasión a Joaquín Sabina, y esta vez con
la guinda de presentar un tema rodriguiado que gana con
el paso de los años (“Todavía una canción
de amor”). La noche se pasaba volando, no apta para andar
despistado y perderse alguno de los muchos detalles que
se sucedían; entre ellos las distintas poses del
cantante, lo que le da un plus al espectáculo.
Y seguían cayendo más y más temas
que se mantendrán en el imaginario colectivo para
siempre. Fue el turno de “Tuyo siempre” (con Calamaro
tocando un cencerro), y una de las joyas de la noche,
“Estadio Azteca”. Algo tiene este tema que lo hace especial
ante los demás, una luz ilumina los rostros de
los que la escuchan, y nada vuelve a ser igual.
El repertorio en general estuvo bien elegido,
y aunque se colaban algunas canciones no tan conocidas
por su público, servían para que descansaran
en parte los corazones y los pies, mientras se preparaban
para las nuevas joyas que estaban por llegar. Qué
decir de “Te quiero” y un nuevo guiño a sus queridos
Rodríguez con “Siete segundos”. Uno de los momentos
para recordar será la interpretación de
“El día que me quieras” con Andrés acompañado
únicamente de un órgano, que hizo las delicias
de todos los presentes. Sirvió para que la banda
se oxigenara un poco y volvieran de nuevo al ruedo. Con
el Niño Bruno a la batería, Candy Caramelo
al bajo, Julián y Diego García en las guitarras,
y Alfonso “Al Pacino” Pérez en el órgano,
las canciones sonaron sólidas y con la calidad
suficiente que de ellas se espera.
Ya con la banda al completo sobre el escenario
llegó el momento de “Ansia en Plaza Francia”, que
esta vez dedicó al maestro Ortega Cano. “Corta
pero ancha” y “Cien pájaros volando” sirvieron
para que el barco hiciera una nueva parada en el puerto
de Los Rodríguez, esta vez con uno de sus éxitos
más aclamados (“Sin documentos”). De nuevo se acordó
de más amigos, en esta ocasión de algunos
que ya no están entre nosotros, los que se fueron
con la música a otra parte, como es el caso de
Julián Infante, Guillermo Martín y El Pato.
Para el final del show quedaba poco, y era
una verdadera pena, porque Calamaro estaba especialmente
fino, y con su look a lo John Rambo su gente tenía
más ganas de guerra. Llegaron “Los chicos”, “Días
distintos”, y como broche “Paloma”, otra de esas composiciones
que algo tiene para que el tiempo se pare y se llene todo
con su melodía y su letra. Con un público
que ya cantaba a grito pelado “Estadio Azteca” antes de
que comenzara la noche, y tras una hora y veinte minutos
de pura efervescencia rioplatense llegaba la despedida
y la correspondiente aclamación popular para que
aquello no se terminara tan pronto.
Y el bis, aunque corto, resultó
muy efectivo; aunó de nuevo a todos los salmones
para deleitarlos con “Crímenes perfectos”, otra
de sus composiciones mágicas. Y como no podía
ser menos, “Flaca”. Seguramente la canción de su
repertorio más conocida por el gran público.
Unas pocas entregas más de su ya larga trayectoria
hubieran sido acogidas con los brazos abiertos por todos,
pero no hubo tiempo de más.
Andrés Calamaro sigue sumando y manteniendo
una carrera que tiene diferentes estilos y una variada
paleta de colores, con todo tipo de audiciones para los
momentos malos, buenos o regulares, así que por
el momento continuará siendo la banda sonora de
muchas personas.
Entrevista 2011
"La incontinencia creativa no existe"
"Algunas canciones no se terminan nunca, otras en dos
horas"
Andrés Calamaro presenta 'Salmonalipsys Now'
Europa press
Andrés Calamaro está inmerso en su nueva gira
española que arrancó el pasado 5 de mayo de
2011en Santander. Calamaro tocó techo en su éxtasis
creativo en el año 2000 con la publicación
de 'El Salmón', quíntuple álbum con
un total de 108 canciones y una década después
retoma su inabarcable obra con 'Salmonalipsys Now', un lanzamiento
de sólo 54 temas que acaba de ver la luz, que hace
las veces de resumen de aquel exceso, y que ofrece además
cinco inéditos.
Al músico argentino, en cualquier caso, no parecen
asustarle estos números tan poco habituales y avisa:
"Tengo cientos de grabaciones descartadas pero interesantes".
En una entrevista con Europa Press, Calamaro, afirma que
"la incontinencia creativa no existe" y que lo suyo son
más "lost weekend, lapsus, períodos alegremente
dedicados a la acción militante permanente". Reconoce
además que recientemente ha grabado "bastante",
al tiempo que asegura que lo que intenta es "ser un cantante
inspirado, pero sólido".
Destaca también que descarta para publicar muchas
de sus composiciones, de las que hace "una versión
o dos", como le ha ocurrido en estos últimos meses,
tiempo durante el que ha descartado "casi todas" porque
su "discurso paranoico" le resultaba "aburrido e incómodo".
"Tengo cientos de grabaciones descartadas pero interesantes,
que no formaban parte de las rutas de navegación
discográfica", advierte.
En esta línea, reflexiona sobre su proceso compositivo
y apunta que "algunas canciones no se terminan nunca,
otras se terminan en dos horas, mientras que una letra
puede escribirse en tiempo real, y algunos temas no necesitan
ni escribirla". Por eso añade que en realidad no
tiene "un método cronometrado".
Sobre si cree que alguno de sus seguidores puede ser capaz
de escuchar 'El Salmón' o su modo resumido 'Salmonalipsys
Now' del tirón, Calamaro sentencia que "escuchar
un disco entero nos convierte en personas más pacientes
y profundas, más rebeldes y más intactos".
Además, explica que este nuevo lanzamiento se debe
a los "cortocircuitos" que en su momento vivió
'El Salmón' en sus diferentes ediciones según
países.
"En su momento tuvimos cortocircuitos en las diferentes
ediciones según países y se complicó
como álbum inconseguible o imposible de pagar,
una realidad que contrastaba con el diseño de precios
que DRO había propuesto para aquellos cinco discos
al precio de uno y medio", rememora.
A este respecto agrega que en Argentina se vendió
un solo CD -el primero- y la edición original llegó
importada. En el resto de América, prosigue, "fue
un disco improbable", pero sin embargo "siguió
cultivando incondicionales durante una década".
Por eso afirma que ahora pensaron "esta contraofensiva
como un "salmón perfecto y accesible, que confirme
sus contenidos y dirección".
Respecto a los próximos conciertos Calamaro explica
que no se los plantea como un "real time" para tocar 'Salmonalipsys
Now' en su integridad, y explica que en esta ocasión
invitarán a que los asistentes presten mayor atención
a los músicos que le acompañan, conocidos
como quinteto MVP (Most Valuable Players). "Se trata de
apartarse de la idea de los conciertos sólo para
escuchar y cantar, y seguir al entramado musical que plantea
este grupo de MVP", concluye.
Otra noche con el salmón
Granada 24 mayo 2008
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Calamaro volvió a dar otra lección de cómo
ser músico y no morir en el pentagrama. Aunque la
hora de comienzo se alargó muchísimo (casi
dos horas), y pese a no contar con telonero como se anunciaba
en el cartel publicitario, el bueno de Andrelo dejó
satisfechos a todos.
Con una banda de auténtico lujo, en la que puede
contar con la presencia de Candy Caramelo al bajo, el Niño
Bruno en la batería o Tito Dávila en los teclados,
entre otros, la palabra éxito se vislumbraba con
luces de neón.
Asistir a un concierto del ex-Rodríguez
es como ir a un karaoke con tus colegas. La gran mayoría
de las canciones son conocidas por todos, y es muy difícil
elegir sólo unas cuantas favoritas.
Sobre las doce menos veinte de la noche apareció
en el recinto de Armilla un Calamaro vestido de traje
y chaqueta y, por supuesto, con gafas de sol. Como pistoletazo
de salida 'El salmón', una declaración de
intenciones en toda regla. A partir de ese momento, más
de dos horas enérgicas de música animaron
aun más si cabe las fiestas del Corpus granadino.
El músico bonaerense y Candy Caramelo
se desprendieron de sus chaquetas, y el rock and roll
y otros tipos de músicas desataron la pasión
contenida tras tantas horas de espera.
Hubo canciones para todos los gustos y de
todos los estilos. La gran base del repertorio se centró
en dos de sus grandes discos ('Alta suciedad' y 'Honestidad
brutal'), y el álbum que está presentando
en la actualidad ('La lengua popular'). De 'Alta suciedad'
desgranó muchos temas ('Todo lo demás',
'Loco', 'Me arde', 'Crímenes perfectos', la que
daba título al álbum o 'Flaca', quizás,
la más aclamada por todos y uno de los momentos
más emocionantes de la noche. De 'Honestidad brutal',
y teniendo en cuenta que se trata de un disco doble, pudo
escoger a placer. Eligió para la ocasión
'El día de la mujer mundial', 'Te quiero igual',
'Socio de la soledad', 'Clonazepán y circo' o 'Los
aviones'. Dos de los momentos más especiales los
provocaron 'Jugar con fuego', para la que se quedó
solo en el escenario Andrés con el teclista Tito
Dávila, y 'Paloma', que puso el broche al bis realizado
por el artista. De 'La lengua popular' interpretó
'Carnaval de Brasil', 'Mi gin tonic' o 'Los chicos' (el
segundo tema de la noche). Muy calurosa fue también
la acogida que tuvo 'Soy tuyo', un tema lento inspirado
en el gran momento sentimental que vive Calamaro. Fue
extraño que 'Sexy y barrigón' no sonará
por los altavoces.
Hubo tiempo para tocar canciones de todos
sus discos. La noche se llenó de magia con su disco
de tangos 'El cantante', recreándose todos con
'La libertad' y 'Estadio Azteca'.
En una noche en la que se tocaron todos
los palos, Los Rodríguez también hicieron
acto de presencia: 'A los ojos', 'Todavía una canción
de amor' o 'Canal 69'. No estaban sobre el escenario Ariel
Rot, Julián Infante y Germán Vilella, pero
el espíritu de su rock sigue intacto, como si el
tiempo no hubiera pasado.
Otro de los puntos álgidos fue 'Cuatro
rosas' de Gabinete Caligari. Una canción convertida
en clásico hace mucho tiempo que Calamaro aprovechó
para aplaudir a uno de sus grupos favoritos. También
tuvo palabras de agradecimiento para Granada, por ser
la tierra de Enrique Morente, y para los toreros David
Fandila 'El Fandi' y Manuel Díaz 'El Cordobés',
por haberlo invitado a pasar una tarde de toros en el
callejón de la Monumental Frascuelo granadina.
Y el tarareo del gran Lou Reed en 'Walk on the wild side'
sirvió de final para uno de los temas.
A las dos de la mañana cada mochuelo
se fue a su olivo, embriagados y roncos de tanto cantar
durante las casi dos horas y media que duró el
festejo. Quedó claro que Calamaro se encuentra
en un gran momento, y que un concierto como el suyo no
se ve todos los días.
Un regalo para los sentidos
14 de junio 2006 Palacio de Congresos Granada
Lleno
por Luis Miguel Albarracín-IndyRock
Foto Lucía Rivas /Ideal
Después de pasar unos años sin poder
ver a Andrés Calamaro (desde que teloneara a Bob
Dylan en el Palacio de Deportes en 1999), anoche era el
momento de asumir junto a él el valor del tango
y su repercusión en los tiempos actuales. Un recorrido
por los dos discos producidos por Javier Limón
("El cantante" de 2004 y su más reciente "Tinta
roja" publicado hace escaso tiempo). Pero llevar la música
de tango a los escenarios sería sacrilegio si Andrés
no se rodeara de los mejores músicos. Así
que para una ocasión tan especial (sólo
hará tres fechas más para su gira española)
no dudó en contar con artistas que son los mejores
a la hora de darle vida a su instrumento. Las emociones
que salieron de la armónica de Antonio Serrano
permanecerán imborrables; la percusión a
cargo de Israel Porrina "Piraña" imposible de clasificar
en un pentagrama; la magia de Alain Pérez llevando
su bajo eléctrico por bandera de una Cuba libre;
el portento de José Reinoso, con una sutilidad
al piano digna de una noche destinada a la posteridad;
y cómo no, la sublime guitarra de un hombre unido
a seis cuerdas para siempre: el Niño Josele. Chapeau
para él. Y como abanderado de la causa un gaucho
que atraviesa Mendoza, Rosario, La Patagonia y Buenos
Aires como el arriero que algún día decide
regresar. Granada, Barcelona, La Coruña o Madrid
son también su casa, un argentino con pasaporte
universal.
Si a unos músicos excepcionales, se le suman
unos temas que han pasado el tiempo más anchos
que largos, que crecen a cada escucha y que han interpretado
los más grandes de la canción, entonces
la noche será para enmarcar en el corazón
de los últimos románticos. Sobre las diez
y cuarto apareció el bueno de Andrés acompañado
del Niño Josele sobre el escenario. Para no andarse
con rodeos, abrió con la primera canción
de "Tinta roja", "Sur". Con la siguiente se metió
a todos sus seguidores en bolsillo, "Malena", y continuó
con la canción que da título a su último
trabajo. En esos momentos hubo un cambio de tercio. Se
retiró el Niño y apareció José
Reinoso para marcarse un gran "Como dos extraños",
piano y voz solamente. Y a partir de ese momento, tras
compartir con Reinoso "Melodía del arrabal" y "Milonga
del trovador", se unieron el resto de músicos,
creando un sonido indescriptible, un ambiente único.
Ya con todos en sus puestos, llegó el grueso del
ataque del bonaerense: "Las oportunidades" y "Mano a mano".
Comenzaron a sonar los acordes de "Contigo aprendí"
para, tras la primera estrofa, enlazar con "Algo contigo",
uno de los momentos más dulces de la actuación.
Andrés incluyó en el repertorio algunas
canciones que no contienen sus dos discos de tangos, dejando
lugar a nuevos temas no tan conocidos por el público.
Pero no podía quedar ahí. Siguieron "El
arriero", "El día que me quieras", una canción
cantada por todo el público ("La libertad") y "Sus
ojos se cerraron". Fue entonces cuando llegó uno
de los dos momentos álgidos de la velada, pero
sobre todo éste: la interpretación de "Estadio
Azteca", una pequeña obra de arte. Con un Niño
Josele que parecía tocar en las puertas del cielo
ante los propios ángeles, con un público
puesto en pie que más que llenar el palacio llenaba
el mismísimo Estadio. Y un Andrés volcado
en transmitir todo lo que lleva dentro. Un diez para el
bonaerense y su equipo de estrellas mundialistas.
El seguidor de Boca tendió su última
emboscada, muy preparada para la ocasión. "Alfonsina
y el mar" (incluyendo el fragmento de "Zamba de mi esperanza"),
"Por una cabeza" (con unos coros muy bien hechos por el
resto de músicos), "Volver", y la muy stoniana
"Nostalgias", el segundo momento álgido de la velada.
Todos los móviles se colapsaron, era imposible
poder llevar a través del celular tanta sensualidad
musical. Pero no fue el broche de oro. Éste lo
puso Andrés cantando "Ranchada de los paraguayos",
un tema que grabó junto al Niño Josele hace
unos años incluido en un disco de este último,
para terminar con todo el público de pie, pegado
al escenario y cantando junto a él. La vuelta de
Calamaro a Granada bien merecía una fiesta de tal
magnitud, con unos asistentes entregados y deseando que
Andrés siga siendo parte de la banda sonora de
sus vidas.
Andrés
Calamaro al aire libre.
En el Estadio de Obras - Buenos Aires - 17 diciembre 2005
Por Aníbal Levaggi
Si a alguien no le gusta Calamaro, puede echarle la culpa
de todo a la Bersuit Vergarabat. El grupo liderado por Gustavo
Cordera fue en gran parte el responsables de la vuelta del
Salmón al vivo. Fueron y son su banda de acompañamiento
desde aquellos ya lejanos primeros recitales en los festivales
Gesell y Siempre Rock en el verano pasado, y en la serie
de shows en el Luna Park del mes de abril. Estos últimos
quedaron registrados en "El Regreso", disco en vivo que
fue presentado en este Obras al Aire Libre.
Todo comenzó demasiado puntual. Pasadas las ocho
y cuarto de la noche, "Output input" dio el puntapié
inicial de una jornada que continuaría con "El salmon",
"Te quiero igual", el clásico de Los Abuelos De La
Nada "Mil horas", "Las oportunidades", "Tuyo siempre" y
"La parte de adelante". Los 20000 fans (y los que iban llegando
tarde y se iban sumando) disfrutaban de un recital emocionante.
Los que no formaban parte del mundo Calamaro miraban de
lejos y hasta algunos con fastidio (generalmente los que
acompañaron a sus parejas) ya que a pesar de haber
comenzado bien arriba, el recital comenzaba a bajar con
"Clonazepán y circo", "Los aviones" y "Crímenes
perfectos".
A continuación llegaría el primer invitado
de la noche: Vicentico. El le pondría la voz a "El
cantante" y al tema de su ex grupo, Los Fabulosos Cadillacs
"Vasos vacíos". Tras despedirlo, Andrés hizo
dos propias ("La libertad", dedicada a los que están
"privados de su libertad, los reclusos", y "Estadio Azteca",
en la que comentó "no perdí mi amor al canto,
entre tanto que perdí") antes de darle paso al otro
invitado de la noche, Lito Nebbia (figura histórica
del rock nacional, integrante de uno de los grupos fundamentales,
como Los Gatos Salvajes). Con él hizo "Zamba para
mi tierra", "Yo no permito" y "Para no olvidar", de Los
Rodríguez, con la que el show volvió a levantar,
tras el bache de las dos primeras canciones.
Todo continuó con "Nos volveremos a ver", a la que
le siguieron "Loco", "Vigilante medio argentino" y "Media
Verónica", en la que explicó que no se refería
a "media mujer", sino al movimiento que realizan los toreros
y que lleva ese nombre. "Ok perdón" y "Alta suciedad"
iban preanunciando el final, a la vez que "El cantante"
agradecía con "abrazo para todos" y decía
que no se podía "pedir mas de esta noche". "Flaca"
y "Paloma" fueron las ultimas canciones que interpretó,
mientras la gente entonaba un belicoso "es para Charly que
lo mira por TV", mientras Andrés sonreía y
agradecía con un pícaro "Esta todo bien".
Los bises llegarían de la mano de "Maradona" y "No
se puede", para concluir con "Mi enfermedad" y "Sin documentos".
Así, cuando eran las once de la noche, la gente emprendía
su retirada del estadio de Obras, con el transito cortado
(a las mas de 20.000 personas que salían del recital
hay que sumarle las 50.000 que habían participado
de un acto evangelista en la cancha de River) y con ganas
de más, ya que el hecho de salir tan temprano, dejaba
la oportunidad de poder continuar la noche en otro lado.
Muchos esperaban la vuelta a los escenarios para poder
ver a una de las figuras mas respetadas del rock nacional
(aunque quizás una imagen agigantada por su ausencia
de la escena). El show de Obras fue una buena oportunidad
para muchos de conocerlo y para otros de volver a disfrutarlo.
18-4-99 Palacio Deportes, Granada
+ Bob Dylan
Organiza Musiserv
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock

CALAMARO + DYLAN
Andrés Calamaro ha sido el encargado de abrir los
conciertos de Bob Dylan durante su gira española,
El espectáculo de Calamaro fue totalmente acústico
y estará acompañado por dos de sus músicos
habituales: Guillermo Martín y Candi Avello, con
quienes ofrece un repertorio en el que no faltan canciones
de sus anteriores discos como solista, alguno de sus éxitos
con "Los Rodríguez" y un anticipo de su nuevo álbum
"Honestidad Brutal". Este trabajo, se pondrá a la
venta simultáneamente en España y Latinoamérica
el 26 de abril, cuenta con 37 nuevas canciones grabadas
durante los últimos diez meses entre Madrid, Nueva
York y Buenos Aires, y mezcladas finalmente en Miami con
su productor habitual, Joe Blaney. El primer sencillo será
"Te quiero igual".
CALAMARO, EL MOMENTO DEL SALMON
Entrevista (NOV. 2000)
BASTA un «hola» para obtener una respuesta de
más de una hora de Andrés Calamaro, una facilidad
de palabra que en el músico argentino se traduce
también en una asombrosa capacidad para componer,
prueba de ello es su nuevo disco, El Salmón, 103
canciones presentadas en formato de álbum quíntuple.
Ha sido un año durante el que Calamaro ha escrito
más de trescientas canciones, pero, según
confesó, «no es una obra titánica. Para
hacerla respeté la ley del mínimo esfuerzo,
pero lo cierto es que al hacer música puedo escribir
sin parar un minuto». De hecho en algunos casos ha
llegado a estar hasta tres días componiendo sin interrupción.
El salmón, que saldrá a la venta el 13 de
noviembre, fue grabado en Buenos Aires en una Tascam de
cuatro pistas y «rematado en Madrid con la tecnología
más puntera, aunque hubiera preferido dejarlo tal
cual», asegura su creador, con quien ha colaborado
el poeta Marcelo Scornik.
El que fuera líder de Los Rodríguez, tras
el éxito de sus dos álbumes en solitario Honestidad
brutal y Alta suciedad, se ha convertido en una estrella
en España y en su Argentina natal. Vive a caballo
entre Buenos Aires y Madrid, en donde ha alquilado una casa
en la que recibe a la prensa cual luminario anfitrión,
tumbado en la cama de su dormitorio y rodeado de sus efectos
más personales y de consumo diario.
Una de las pretensiones de Calamaro a la hora de grabar
El salmón, es que cuando «haces cinco discos
a la vez, esto se convierte en una buena manera de competir
contra la piratería, sobre todo, si lo vendes barato
como yo. Con lo que cuestan estos cinco discos sólo
podrías comprar medio gramo de coca».
«Son ?añade? más de cien canciones en
español en un mundo en el que el 90 por ciento de
la música no se entiende porque está escrita
en un idioma que no es el tuyo».
El salmón, es una «producción clandestina»,
llena de «canciones que pueden parecer sencillas,
pero que tienen una postproducción complicada».
En él, Calamaro ha versionado a Mick Jagger, a los
Beatles, Bod Marley, Yupanqui, Mazi y Gardel, «con
un enorme respeto hacia grandes composiciones y autores
clásicos».
Este álbum quíntuple no tiene libreto, porque
«no es un trabajo de ego», aunque Calamaro ofrece
sus letras a través de Internet. Textos escritos
«por pensamientos, no por sentimientos. A la hora
de componer experimento un shock rítmico. Es como
un momento de incontinencia creativa».
Cada canción de El salmón es «una
partitura musical, porque gracias a ellas he llegado a
lo que se llama rock escrito», y es que el músico
dice que no pretende «componer bien, sino lograr
que letra y música lleguen juntas al oyente».
Admirador de Dylan y de Cohen, Calamaro se lamenta de
que «la música se haya convertido en un negocio,
que para disimular, lo llaman industria», lo que
obliga al músico a que cada canción que
compone «se convierta en algo heroico».
EL Salmon (por Calamaro)
Amigos, espero que las orejas de ustedes sean las que
"El salmón" estaba esperando... El salmón,
disco plural y canción, apuestan por la dirección
contraria y por el año de la libertad... "El salmón"
canción, así como otras tantas es una pieza
compartida con el poeta proto-punk: Marcelo "Cüino"
Scornik, amigo de verdad y gente de letras incalculable.
Este disco fue grabado en la clandestinidad en habitaciones
comunes de Buenos Aires, y completado en Madrid con la
alta tecnología de las computadoras. Algunas canciones
fueron regrabadas, pero la mayoría, noventa por
lo menos, conservan las grabaciones domesticas en 4 pistas,
en cassette normal... Los músicos, maestros y amigos,
se acoplaron a las grabaciones guerrilleras con lucidez
y magnifico hacer... El contenido literario del álbum
es altamente honesto y adulto... verdad al pie del cañón.
Un disco "del palo" poéticamente correcto. Una
serie de textos que deberían ser parte de la enseñanza
estudiantil... Acerca de "El salmón" canción,
es una combinación armónica original...
un salto de un tono y medio que da la sensación
de estar abriendo una ventana para que entre el aire.
Una clara muestra de los alcances del Pop freak, y
la ambigüedad de los oídos de los demás,
es que nadie escucha lo que NO quiere escuchar. Es una
de las canciones regrabadas con mis músicos en
Madrid, ya que la grabación original no tenía
mas instrumentos que una guitarra acústica.
La música se cuida sola y El salmón es
una muestra inopinable de esta gran verdad.
Tampoco se pierdan las, alrededor de cien canciones
que completan el gran SALMON... Un disco del siglo 22
(veintidós, el loco), una multigrabación
de trinchera que da un guantazo a las grabaciones convencionales.
Carente de efectos especiales, un disco para ser leído,
para sentirlo en los más hondo, un disco divertido
y vital de denuncia y rock & roll...
El salmón siempre sigue la misma dirección,
LA Difícil, pero es un canto en si mismo a la progresión
de la especie, poética y musical en este caso...
una lección de supervivencia de los hombres y mujeres,
libres... y un ladrillo más en mi carrera de fondo,
porque mientras ustedes lean este texto yo estoy escribiendo
una canción... o, posiblemente, dos a la vez...
GRANDE EL SALMÓN que navega contra la corriente...
PARA VIVIR.
Andrés Calamaro
Música: A.C. / letra: Marcelo Scornik / batería:
El niño / bajo: Candy / guitarras: Guille + A.C.
/ teclado, back-up + coro: A.C. / master por Nigel Walker
/ grabado en SINTONIA (Madrid) por Pepo / mix: Juanito
/ producido por A.C.
ANDRÉS CALAMARO ha participado en el video
de su amigo Jaime Urrutia donde se le veía bien
acompañado de Enrique Bumbury y Loquillo. Esta
reunión se llevó a cabo en el legendario
estudio madrileño Doublewtronics, del que
ha salido gran parte de la historia musical de este país.
Allí se juntaron para grabar una nueva versión
de un tema de Urrutia, ¿Dónde estás?,incluido
en su último disco.
Oficial
http://www.calamaro.com/
www.calamaropuntocom.com.ar
|
|
Entrevista 2011
"La incontinencia creativa no existe"
"Algunas canciones no se terminan nunca, otras en dos horas"
Andrés Calamaro presenta 'Salmonalipsys Now'
Calamaro - Sala Industrial Copera 4-06-2011 - Foto: Francisco
Ortiz - Ideal
|