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Otra noche con el salmón
Granada 24 mayo 2008
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Calamaro volvió a dar otra lección de cómo
ser músico y no morir en el pentagrama. Aunque la hora de comienzo
se alargó muchísimo (casi dos horas), y pese a no contar
con telonero como se anunciaba en el cartel publicitario, el bueno de Andrelo
dejó satisfechos a todos.
Con una banda de auténtico lujo, en la que puede
contar con la presencia de Candy Caramelo al bajo, el Niño Bruno
en la batería o Tito Dávila en los teclados, entre otros,
la palabra éxito se vislumbraba con luces de neón.
Asistir a un concierto del ex-Rodríguez es como
ir a un karaoke con tus colegas. La gran mayoría de las canciones
son conocidas por todos, y es muy difícil elegir sólo unas
cuantas favoritas.
Sobre las doce menos veinte de la noche apareció
en el recinto de Armilla un Calamaro vestido de traje y chaqueta y, por
supuesto, con gafas de sol. Como pistoletazo de salida 'El salmón',
una declaración de intenciones en toda regla. A partir de ese momento,
más de dos horas enérgicas de música animaron aun
más si cabe las fiestas del Corpus granadino.
El músico bonaerense y Candy Caramelo se desprendieron
de sus chaquetas, y el rock and roll y otros tipos de músicas desataron
la pasión contenida tras tantas horas de espera.
Hubo canciones para todos los gustos y de todos los estilos.
La gran base del repertorio se centró en dos de sus grandes discos
('Alta suciedad' y 'Honestidad brutal'), y el álbum que está
presentando en la actualidad ('La lengua popular'). De 'Alta suciedad'
desgranó muchos temas ('Todo lo demás', 'Loco', 'Me arde',
'Crímenes perfectos', la que daba título al álbum
o 'Flaca', quizás, la más aclamada por todos y uno de los
momentos más emocionantes de la noche. De 'Honestidad brutal', y
teniendo en cuenta que se trata de un disco doble, pudo escoger a placer.
Eligió para la ocasión 'El día de la mujer mundial',
'Te quiero igual', 'Socio de la soledad', 'Clonazepán y circo' o
'Los aviones'. Dos de los momentos más especiales los provocaron
'Jugar con fuego', para la que se quedó solo en el escenario Andrés
con el teclista Tito Dávila, y 'Paloma', que puso el broche al bis
realizado por el artista. De 'La lengua popular' interpretó 'Carnaval
de Brasil', 'Mi gin tonic' o 'Los chicos' (el segundo tema de la noche).
Muy calurosa fue también la acogida que tuvo 'Soy tuyo', un tema
lento inspirado en el gran momento sentimental que vive Calamaro. Fue extraño
que 'Sexy y barrigón' no sonará por los altavoces.
Hubo tiempo para tocar canciones de todos sus discos.
La noche se llenó de magia con su disco de tangos 'El cantante',
recreándose todos con 'La libertad' y 'Estadio Azteca'.
En una noche en la que se tocaron todos los palos, Los
Rodríguez también hicieron acto de presencia: 'A los ojos',
'Todavía una canción de amor' o 'Canal 69'. No estaban sobre
el escenario Ariel Rot, Julián Infante y Germán Vilella,
pero el espíritu de su rock sigue intacto, como si el tiempo no
hubiera pasado.
Otro de los puntos álgidos fue 'Cuatro rosas' de
Gabinete Caligari. Una canción convertida en clásico hace
mucho tiempo que Calamaro aprovechó para aplaudir a uno de sus grupos
favoritos. También tuvo palabras de agradecimiento para Granada,
por ser la tierra de Enrique Morente, y para los toreros David Fandila
'El Fandi' y Manuel Díaz 'El Cordobés', por haberlo invitado
a pasar una tarde de toros en el callejón de la Monumental Frascuelo
granadina. Y el tarareo del gran Lou Reed en 'Walk on the wild side' sirvió
de final para uno de los temas.
A las dos de la mañana cada mochuelo se fue a su olivo,
embriagados y roncos de tanto cantar durante las casi dos horas y media
que duró el festejo. Quedó claro que Calamaro se encuentra
en un gran momento, y que un concierto como el suyo no se ve todos los
días.
Un regalo para los sentidos
14 de junio 2006 Palacio de Congresos Granada Lleno
por Luis Miguel Albarracín-IndyRock
Foto Lucía Rivas /Ideal
Después de pasar unos años sin poder ver a Andrés
Calamaro (desde que teloneara a Bob Dylan en el Palacio de Deportes en
1999), anoche era el momento de asumir junto a él el valor del tango
y su repercusión en los tiempos actuales. Un recorrido por los dos
discos producidos por Javier Limón ("El cantante" de 2004 y su más
reciente "Tinta roja" publicado hace escaso tiempo). Pero llevar la música
de tango a los escenarios sería sacrilegio si Andrés no se
rodeara de los mejores músicos. Así que para una ocasión
tan especial (sólo hará tres fechas más para su gira
española) no dudó en contar con artistas que son los mejores
a la hora de darle vida a su instrumento. Las emociones que salieron de
la armónica de Antonio Serrano permanecerán imborrables;
la percusión a cargo de Israel Porrina "Piraña" imposible
de clasificar en un pentagrama; la magia de Alain Pérez llevando
su bajo eléctrico por bandera de una Cuba libre; el portento de
José Reinoso, con una sutilidad al piano digna de una noche destinada
a la posteridad; y cómo no, la sublime guitarra de un hombre unido
a seis cuerdas para siempre: el Niño Josele. Chapeau para él.
Y como abanderado de la causa un gaucho que atraviesa Mendoza, Rosario,
La Patagonia y Buenos Aires como el arriero que algún día
decide regresar. Granada, Barcelona, La Coruña o Madrid son también
su casa, un argentino con pasaporte universal.
Si a unos músicos excepcionales, se le suman unos temas que han
pasado el tiempo más anchos que largos, que crecen a cada escucha
y que han interpretado los más grandes de la canción, entonces
la noche será para enmarcar en el corazón de los últimos
románticos. Sobre las diez y cuarto apareció el bueno de
Andrés acompañado del Niño Josele sobre el escenario.
Para no andarse con rodeos, abrió con la primera canción
de "Tinta roja", "Sur". Con la siguiente se metió a todos sus seguidores
en bolsillo, "Malena", y continuó con la canción que da título
a su último trabajo. En esos momentos hubo un cambio de tercio.
Se retiró el Niño y apareció José Reinoso para
marcarse un gran "Como dos extraños", piano y voz solamente. Y a
partir de ese momento, tras compartir con Reinoso "Melodía del arrabal"
y "Milonga del trovador", se unieron el resto de músicos, creando
un sonido indescriptible, un ambiente único. Ya con todos en sus
puestos, llegó el grueso del ataque del bonaerense: "Las oportunidades"
y "Mano a mano". Comenzaron a sonar los acordes de "Contigo aprendí"
para, tras la primera estrofa, enlazar con "Algo contigo", uno de los momentos
más dulces de la actuación. Andrés incluyó
en el repertorio algunas canciones que no contienen sus dos discos de tangos,
dejando lugar a nuevos temas no tan conocidos por el público.
Pero no podía quedar ahí. Siguieron "El arriero", "El día
que me quieras", una canción cantada por todo el público
("La libertad") y "Sus ojos se cerraron". Fue entonces cuando llegó
uno de los dos momentos álgidos de la velada, pero sobre todo éste:
la interpretación de "Estadio Azteca", una pequeña obra de
arte. Con un Niño Josele que parecía tocar en las puertas
del cielo ante los propios ángeles, con un público puesto
en pie que más que llenar el palacio llenaba el mismísimo
Estadio. Y un Andrés volcado en transmitir todo lo que lleva dentro.
Un diez para el bonaerense y su equipo de estrellas mundialistas.
El seguidor de Boca tendió su última emboscada, muy preparada
para la ocasión. "Alfonsina y el mar" (incluyendo el fragmento de
"Zamba de mi esperanza"), "Por una cabeza" (con unos coros muy bien hechos
por el resto de músicos), "Volver", y la muy stoniana "Nostalgias",
el segundo momento álgido de la velada. Todos los móviles
se colapsaron, era imposible poder llevar a través del celular tanta
sensualidad musical. Pero no fue el broche de oro. Éste lo puso
Andrés cantando "Ranchada de los paraguayos", un tema que grabó
junto al Niño Josele hace unos años incluido en un disco
de este último, para terminar con todo el público de pie,
pegado al escenario y cantando junto a él. La vuelta de Calamaro
a Granada bien merecía una fiesta de tal magnitud, con unos asistentes
entregados y deseando que Andrés siga siendo parte de la banda sonora
de sus vidas.
Andrés Calamaro al
aire libre.
En el Estadio de Obras - Buenos Aires - 17 diciembre 2005
Por Aníbal Levaggi
Si a alguien no le gusta Calamaro, puede echarle la culpa de todo a la
Bersuit Vergarabat. El grupo liderado por Gustavo Cordera fue en gran parte
el responsables de la vuelta del Salmón al vivo. Fueron y son su
banda de acompañamiento desde aquellos ya lejanos primeros recitales
en los festivales Gesell y Siempre Rock en el verano pasado, y en la serie
de shows en el Luna Park del mes de abril. Estos últimos quedaron
registrados en "El Regreso", disco en vivo que fue presentado en este Obras
al Aire Libre.
Todo comenzó demasiado puntual. Pasadas las ocho y cuarto de
la noche, "Output input" dio el puntapié inicial de una jornada
que continuaría con "El salmon", "Te quiero igual", el clásico
de Los Abuelos De La Nada "Mil horas", "Las oportunidades", "Tuyo siempre"
y "La parte de adelante". Los 20000 fans (y los que iban llegando tarde
y se iban sumando) disfrutaban de un recital emocionante. Los que no formaban
parte del mundo Calamaro miraban de lejos y hasta algunos con fastidio
(generalmente los que acompañaron a sus parejas) ya que a pesar
de haber comenzado bien arriba, el recital comenzaba a bajar con "Clonazepán
y circo", "Los aviones" y "Crímenes perfectos".
A continuación llegaría el primer invitado de la noche:
Vicentico. El le pondría la voz a "El cantante" y al tema de su
ex grupo, Los Fabulosos Cadillacs "Vasos vacíos". Tras despedirlo,
Andrés hizo dos propias ("La libertad", dedicada a los que están
"privados de su libertad, los reclusos", y "Estadio Azteca", en la que
comentó "no perdí mi amor al canto, entre tanto que perdí")
antes de darle paso al otro invitado de la noche, Lito Nebbia (figura histórica
del rock nacional, integrante de uno de los grupos fundamentales, como
Los Gatos Salvajes). Con él hizo "Zamba para mi tierra", "Yo no
permito" y "Para no olvidar", de Los Rodríguez, con la que el show
volvió a levantar, tras el bache de las dos primeras canciones.
Todo continuó con "Nos volveremos a ver", a la que le siguieron
"Loco", "Vigilante medio argentino" y "Media Verónica", en la que
explicó que no se refería a "media mujer", sino al movimiento
que realizan los toreros y que lleva ese nombre. "Ok perdón" y "Alta
suciedad" iban preanunciando el final, a la vez que "El cantante" agradecía
con "abrazo para todos" y decía que no se podía "pedir mas
de esta noche". "Flaca" y "Paloma" fueron las ultimas canciones que interpretó,
mientras la gente entonaba un belicoso "es para Charly que lo mira por
TV", mientras Andrés sonreía y agradecía con un pícaro
"Esta todo bien".
Los bises llegarían de la mano de "Maradona" y "No se puede",
para concluir con "Mi enfermedad" y "Sin documentos". Así, cuando
eran las once de la noche, la gente emprendía su retirada del estadio
de Obras, con el transito cortado (a las mas de 20.000 personas que salían
del recital hay que sumarle las 50.000 que habían participado de
un acto evangelista en la cancha de River) y con ganas de más, ya
que el hecho de salir tan temprano, dejaba la oportunidad de poder continuar
la noche en otro lado.
Muchos esperaban la vuelta a los escenarios para poder ver a una de las
figuras mas respetadas del rock nacional (aunque quizás una imagen
agigantada por su ausencia de la escena). El show de Obras fue una buena
oportunidad para muchos de conocerlo y para otros de volver a disfrutarlo.
18-4-99 Palacio Deportes, Granada + Bob
Dylan
Organiza Musiserv
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock

CALAMARO + DYLAN
Andrés Calamaro ha sido el encargado de abrir los conciertos
de Bob Dylan durante su gira española, El espectáculo de
Calamaro fue totalmente acústico y estará acompañado
por dos de sus músicos habituales: Guillermo Martín y Candi
Avello, con quienes ofrece un repertorio en el que no faltan canciones
de sus anteriores discos como solista, alguno de sus éxitos con
"Los Rodríguez" y un anticipo de su nuevo álbum "Honestidad
Brutal". Este trabajo, se pondrá a la venta simultáneamente
en España y Latinoamérica el 26 de abril, cuenta con 37 nuevas
canciones grabadas durante los últimos diez meses entre Madrid,
Nueva York y Buenos Aires, y mezcladas finalmente en Miami con su productor
habitual, Joe Blaney. El primer sencillo será "Te quiero igual".
CALAMARO, EL MOMENTO DEL
SALMON
Entrevista (NOV. 2000)
BASTA un «hola» para obtener una respuesta de más
de una hora de Andrés Calamaro, una facilidad de palabra que en
el músico argentino se traduce también en una asombrosa capacidad
para componer, prueba de ello es su nuevo disco, El Salmón, 103
canciones presentadas en formato de álbum quíntuple.
Ha sido un año durante el que Calamaro ha escrito más
de trescientas canciones, pero, según confesó, «no
es una obra titánica. Para hacerla respeté la ley del mínimo
esfuerzo, pero lo cierto es que al hacer música puedo escribir sin
parar un minuto». De hecho en algunos casos ha llegado a estar hasta
tres días componiendo sin interrupción.
El salmón, que saldrá a la venta el 13 de noviembre,
fue grabado en Buenos Aires en una Tascam de cuatro pistas y «rematado
en Madrid con la tecnología más puntera, aunque hubiera preferido
dejarlo tal cual», asegura su creador, con quien ha colaborado el
poeta Marcelo Scornik.
El que fuera líder de Los Rodríguez, tras el éxito
de sus dos álbumes en solitario Honestidad brutal y Alta suciedad,
se ha convertido en una estrella en España y en su Argentina natal.
Vive a caballo entre Buenos Aires y Madrid, en donde ha alquilado una casa
en la que recibe a la prensa cual luminario anfitrión, tumbado en
la cama de su dormitorio y rodeado de sus efectos más personales
y de consumo diario.
Una de las pretensiones de Calamaro a la hora de grabar El salmón,
es que cuando «haces cinco discos a la vez, esto se convierte en
una buena manera de competir contra la piratería, sobre todo, si
lo vendes barato como yo. Con lo que cuestan estos cinco discos sólo
podrías comprar medio gramo de coca».
«Son ?añade? más de cien canciones en español
en un mundo en el que el 90 por ciento de la música no se entiende
porque está escrita en un idioma que no es el tuyo».
El salmón, es una «producción clandestina»,
llena de «canciones que pueden parecer sencillas, pero que tienen
una postproducción complicada». En él, Calamaro ha
versionado a Mick Jagger, a los Beatles, Bod Marley, Yupanqui, Mazi y Gardel,
«con un enorme respeto hacia grandes composiciones y autores clásicos».
Este álbum quíntuple no tiene libreto, porque «no
es un trabajo de ego», aunque Calamaro ofrece sus letras a través
de Internet. Textos escritos «por pensamientos, no por sentimientos.
A la hora de componer experimento un shock rítmico. Es como un momento
de incontinencia creativa».
Cada canción de El salmón es «una partitura musical,
porque gracias a ellas he llegado a lo que se llama rock escrito»,
y es que el músico dice que no pretende «componer bien, sino
lograr que letra y música lleguen juntas al oyente». Admirador
de Dylan y de Cohen, Calamaro se lamenta de que «la música
se haya convertido en un negocio, que para disimular, lo llaman industria»,
lo que obliga al músico a que cada canción que compone «se
convierta en algo heroico».
EL Salmon (por Calamaro)
Amigos, espero que las orejas de ustedes sean las que "El salmón"
estaba esperando... El salmón, disco plural y canción, apuestan
por la dirección contraria y por el año de la libertad...
"El salmón" canción, así como otras tantas es una
pieza compartida con el poeta proto-punk: Marcelo "Cüino" Scornik,
amigo de verdad y gente de letras incalculable.
Este disco fue grabado en la clandestinidad en habitaciones comunes de
Buenos Aires, y completado en Madrid con la alta tecnología de las
computadoras. Algunas canciones fueron regrabadas, pero la mayoría,
noventa por lo menos, conservan las grabaciones domesticas en 4 pistas,
en cassette normal... Los músicos, maestros y amigos, se acoplaron
a las grabaciones guerrilleras con lucidez y magnifico hacer... El contenido
literario del álbum es altamente honesto y adulto... verdad al pie
del cañón. Un disco "del palo" poéticamente correcto.
Una serie de textos que deberían ser parte de la enseñanza
estudiantil... Acerca de "El salmón" canción, es una combinación
armónica original... un salto de un tono y medio que da la sensación
de estar abriendo una ventana para que entre el aire.
Una clara muestra de los alcances del Pop freak, y la ambigüedad de
los oídos de los demás, es que nadie escucha lo que NO quiere
escuchar. Es una de las canciones regrabadas con mis músicos en
Madrid, ya que la grabación original no tenía mas instrumentos
que una guitarra acústica.
La música se cuida sola y El salmón es una muestra inopinable
de esta gran verdad.
Tampoco se pierdan las, alrededor de cien canciones que completan el gran
SALMON... Un disco del siglo 22 (veintidós, el loco), una multigrabación
de trinchera que da un guantazo a las grabaciones convencionales. Carente
de efectos especiales, un disco para ser leído, para sentirlo en
los más hondo, un disco divertido y vital de denuncia y rock &
roll...
El salmón siempre sigue la misma dirección, LA Difícil,
pero es un canto en si mismo a la progresión de la especie, poética
y musical en este caso... una lección de supervivencia de los hombres
y mujeres, libres... y un ladrillo más en mi carrera de fondo, porque
mientras ustedes lean este texto yo estoy escribiendo una canción...
o, posiblemente, dos a la vez... GRANDE EL SALMÓN que navega contra
la corriente... PARA VIVIR.
Andrés Calamaro
Música: A.C. / letra: Marcelo Scornik /
batería: El niño / bajo: Candy / guitarras: Guille + A.C.
/ teclado, back-up + coro: A.C. / master por Nigel Walker / grabado en
SINTONIA (Madrid) por Pepo / mix: Juanito / producido por A.C.
ANDRÉS CALAMARO ha participado en
el video de su amigo Jaime Urrutia donde se le veía bien acompañado
de Enrique Bumbury y Loquillo. Esta reunión se llevó a cabo
en el legendario estudio madrileño Doublewtronics, del que
ha salido gran parte de la historia musical de este país. Allí
se juntaron para grabar una nueva versión de un tema de Urrutia,
¿Dónde estás?,incluido en su último disco.
Oficial
http://www.calamaro.com/
www.calamaropuntocom.com.ar
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