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CRÍTICA DE "PEQUEÑO CABARET AMBULANTE" (Jorge
Oliva)
"Me
encanta... pero me falta Tesoro"
Qué
ganas tenía de un directo así. Sin trampa ni cartón.
Al menos, me queda un buen sabor de boca si lo comparo con otros directos,
en este caso, de Héroes, en los que el estudio tuvo excesivo peso
en el resultado final. Aquí el ruido del público y el sonido
se han respetado -como debe ser- y no ha quedado del todo mal un disco
que, por lo demás, no contiene sorpresa alguna para los fieles seguidores
del artista maño. Para el público en general es una oportunidad
de acercarse al espectáculo más logrado de Bunbury hasta
la fecha. Un cabaret con reminiscencias mediterráneas y de balada
italiana, en el que tan sólo echo de menos una joya de canción.
Ese "Tesoro" de Héroes que Enrique ha tocado allí por donde
ha ido con su banda y que, inexplicablemente, se ha caído en este
álbum. Un álbum que, por cierto, hubiera estado mejor respetando
el formato doble, e incluyendo un set-list completo de alguno de los conciertos.
Canciones como "Lejos de la tristeza", "Tesoro" o "Contradictorio" se echan
de menos. Ojalá los singles del futuro sirvan para recuperar piezas
tan señaladas como estas, no incluidas finalmente en un álbum,
imprescindible para los seguidores, y atractivo para los que desconozcan
la faceta "en vivo" de Enrique Bunbury.
Foto DOMINGO
NICOLÁS
Concierto
en Murcia, 4-11-99
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INQUIETUDES SIN FUNDAMENTO
Enrique
Bunbury Madrid, 27 de noviembre de 1999
Sala "La
Riviera". Lleno.
Autor:
Javier
González (Especial para Indyrock)
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El pasado
27 de noviembre, Enrique Bunbury volvió a la capital como ya hizo
el año pasado (en varias ocasiones) con "Radical Sonora" y otras
tantas veces con Héroes del Silencio, pero esta vez había
algo diferente en el cargado ambiente de "La Riviera", que nos decía
que este iba a ser un concierto diferente.
En esta
ocasión Bunbury nos presentaba lo que es, sin duda, su apuesta más
fuerte, musicalmente hablando, y algo totalmente diferente de lo que, estoy
seguro, ninguno de los que estábamos en la sala hubiéramos
pensado que iba a resultar de la prodigiosa cabeza de este monstruo musical
que es Enrique Bunbury.
Pues bien,
en medio de un murmullo constante y algún grito que otro, a las
21 horas, con puntualidad británica, se apagaron las luces de la
sala y de inmediato se desató una inquietud entre el público
por saber qué se iba a encontrar. Inquietud por lo diferente que
es este nuevo estilo de música que nos ofrecía Bunbury.
Foto DOMINGO
NICOLÁS
Concierto
en Murcia, 4-11-99
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Antes
de encenderse las luces del escenario de La Riviera, y vislumbrando las
siluetas de los componentes de la formidable banda que le acompaña
y del propio Bunbury, cosa que, como de costumbre, enloqueció a
los presentes, sobre todo a los de las primeras filas, comenzó a
escucharse la melodía con la que empieza el álbum "Pequeño",
para, de repente, desaparecer con la irrupción de Bunbury en escena
al grito de "Me calaste hondo, y ahora me dueles...".
Tras "Infinito",
y los saludos protocolarios presentó el "Pequeño Cabaret
Ambulante" que rodó duranté hora y 45 minutos. El nuevo espectáculo
te sumerge en ritmos de lo más variopintos, mezclados y compuestos
con la mayor sinceridad y dedicación con que se puede hacer un trabajo
de este tipo. Y es que se nota si un músico ha realizdo un trabajo
que para él tiene un sentimiento especial, porque te transmite esa
sensación en cada nota, en cada frase y en cada gesto. Esto fue
lo que ocurrió el sábado 27 en "La Riviera" y, supongo, que
allá por donde Bunbury actúe en nuestro país.
Después
de interpretar unas cuantas canciones de Pequeño durante hora y
cuarto aproximadamente, entre las que dejó hueco a versiones de
Big-Bang (la nueva versión es espectacular), Salomé o Alicia,
volvió al escenario con Jaime Urrutia, líder de Gabinete
Caligari. Con Urrutia versioneó el tema "Más dura será
la caída", de Gabinete Caligari y, lo que pareció una improvisación,
"Apuesta por el Rock and Roll".
A continuación,
presentó a la banda al completo y se perdió tras el escenario
para salir a los cinco minutos escasos y deleitarnos con varios temas más
como "El Jinete", con el que terminó el primer bis.
Cuando
pensábamos que la cosa ya no daba para más, volvió
a escena y se marcó "Confesión", ese bolero durante el cual,
misteriosamente, la mayoría de gente permaneció en silencio
y muy atenta, como hipnotizada por la belleza de la canción
Con esto
terminó el tan esperado concierto de Bunbury. Y ya, sin ningún
tipo de inquietud o temor, y totalmente satisfecho por el gran espectáculo,
salimos de la sala entre el murmullo habitual, que venían a decir
que el concierto había sido francamente bueno.
La diferencia
entre este "Pequeño Cabaret Ambulante" y "Radical Sonora" o Héroes
es que, sin duda alguna, Bunbury nos está presentando no un simple
disco de canciones con ritmos y sonidos diferentes, sino un disco hecho
por y para él, presentando lo que ha conocido y lo que es. Por lo
tanto, es inútil que la gente vaya a dejarse la garganta gritando
"Héroes, héroes..." llegando incluso a tapar la voz del cantante.
Esa gente sería mejor que se quedara en casa, se pusiera el disco
en directo, "Parasiempre", como hacemos otros en muchas ocasiones, y nos
dejaran a los demás empaparnos de ese sentimiento y esas letras
que tanto nos gustan, y con las que Enrique nos deleita en directo.
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