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BUNBURY + ELEFANTES
Cronica de Jorge Oliva Álvarez
Zaragoza,
14-10-00
Cronica de Jorge San Martin
Bunbury
+ M-Clan + Dover Zaragoza, 14-10-00
Cronica de Javier Moreno-Cid
González - Toledo - 22-09-00
Cronica de Diego Marín
y Alberto Sánchez - Palencia
Cronica de Sergio García
San Martín - Alfaro
Cronica de Pablo de las Heras
- Jaraiz de la Vera
CONCIERTO DE CUMPLEAÑOS
Turis (Valencia) 11.08.2000
EL TRIUNFO DE BUNBURY
Auditorio maestro Padilla,
Almeria 12 de Diciembre de 2000
por Juan Gallardo
Contando con una ridícula
publicidad (4 carteles mal repartidos en los rincones más escondidos
de Almería) Bunbury consiguió congregar en el Auditorio Maestro
Padilla de Almería a sus más fieles seguidores de toda la
vida (la verdad es que ya nos vamos conociendo) y lo que es más
importante, sumando nuevos adeptos, el espectáculo que nos ofreció
Bunbury no entendía de edades, llegué a ver disfrutar a una
cría de 10 u 11 años y a un hombre que pasaba de los 60,
¿quién podía imaginárselo en los tiempos de
"El espíritu del vino"?
Y es que Bunbury se encontraba
en su lugar natural, un auditorio con un publico sentado cómodamente
en sus butacas en un lugar acondicionado para que puedas deleitarte buscando
los últimos matices de la percusión, del bajo, etc (por algo
lo llaman auditorio) ya lo advertía el propio Bunbury tras comenzar
con una apoteósica "Infinito", "ahora que ya estamos de retirada
estamos empezando a tocar donde teníamos que haberlo hecho desde
un principio: en auditorios tan bonitos como este". Fue toda una experiencia.
Las canciones del reciente "Pequeño
Cabaret Ambulante" se sucedieron con la única excepción de
"¿Dudar?, quizás" aderezadas por las habituales parrafadas
"ya es hora de que salgamos del armario, en este Pequeño Cabaret
Ambulante todos somos homosexuales y extranjeros", "la mayoría de
las canciones de Pequeño las compuse por tierras de Almería"...
¿Qué os puedo
decir? Pues por ejemplo que se hacía evidente que estabamos ante
un grupo con toda una gira a sus espaldas, con muchísimo más
ensayo y precisión que la demostrada en el Cd, mucha más
contundencia, hasta tal punto que ahora me cuesta disfrutar del disco como
antes. Y es que cada uno de los músicos tuvo su noche, en el recuerdo
quedan solos impresionantes de batería y percusión, solos
preciosos de violín, bajos contundentes, guitarras precisas y unas
trompetas que hacían vibrar el auditorio. Especial mención
a "Alicia", a la emotividad de "Apuesta por el rocanrol", y a los broches
"El Jinete" y "Confesión"
Pero desde luego, fue cuando
Bunbury echó mano de su cancionero con Héroes del Silencio
(traído a un sonido exquisitamente "Pequeño") por medio de
"Tesoro", "Iberia Sumergida" y sobre todo "Maldito Duende" (presentada
por Bunbury irónicamente como "una canción del siglo 18")
que los niveles de entrega por ambas partes llegaron a su punto más
alto.
Maravilloso.
BUNBURY
Zaragoza, 14-10-00
Texto y fotos: Jorge Oliva
Álvarez
Eran poco más de las
cinco de la tarde cuando Enrique Bunbury, con camisa amarilla y traje negro,
hacía acto de presencia en el Príncipe Felipe. Con el equipo
de montaje aún pululando por el escenario, Bunbury subía
con pose tranquila y seria para probar sonido.
Unos toques de "Contradictorio"
sirvieron para abrir boca. Entre comentario y comentario, con Copi sobre
todo, Bunbury se marcó "Maldito Duende" y "Apuesta por el rocanrol".
Qué bien suenan ambos temas con el toque cabaret que les ha dado
el zaragozano.
Tras algo más de media
hora sobre las tablas, Bunbury abandonó las instalaciones. No volvería
a vérsele por allí hasta poco antes de las nueve de la noche,
hora en que dio inicio el último episodio del "Pequeño Cabaret
Ambulante" en su ciudad natal.
Abrió, como siempre,
con "Infinito". La locura se hacía patente en las primeras filas,
donde se arremolinaban fans procedentes de distintos puntos del país.
Se podía ver un rosario de jóvenes, y no tan jóvenes,
con camisetas del ex héroe, e incluso con tatuajes. "Yo este año,
en el cumpleaños de Enrique, me he tatuado el om (el símbolo
sagrado del hinduísmo que Enrique lleva tatuado en uno de sus omoplatos)",
decía un joven cordobés.
A "Infinito" le siguieron "De
mayor", "El extranjero" y "Sólo si me perdonas". Pie en tierra,
Bunbury parecía pedir perdón a un público que ha sido
quizás el más exigente, aunque también el más
apasionado a lo largo de su carrera.
El éxtasis artístico
llegó con "Big-Bang" y con "Salomé", temas con los que el
pabellón vibró hasta límites insospechados. Pero lo
más emotivo, sin duda, fue la dedicatoria que Bunbury hizo al recientemente
desaparecido Mauricio Aznar, compositor de "Apuesta por el rocanrol", cuando
se dispuso a interpretar este tema.
"Alicia", sin intro alguno,
"Maldito Duende" e "Iberia Sumergida" pusieron colofón a un show,
que vivió su momento de mayor intensidad cuando el ex héroe
se aventuró a tocar canciones de su antigua banda.
La pasión del público
hizo que Bunbury volviera al escenario para interpretar un bis excepcional
(la rigidez del Festival Nuevo Milenio impedía a los artistas saltarse
una sola coma del guión). Y volvió para marcarse "El jinete",
canción con la que vivió un nuevo momento de gloria con un
pabellón entregado ante el depurado espectáculo cabaretero
ambulante del artista maño. "Chapeau".
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