Bon Jovi presenta en Amsterdam su nuevo disco 'Have a nice
day'
"Me gusta disociar lo que hacemos cada uno por nuestra cuenta de lo
que componemos juntos" (Jon Bon Jovi)
"Los discos son cosa del pasado, ahora se trata de pulsar un botón.
Por eso son atractivos los formatos que aportan contenidos multimedia".
Por Josu Olarte / Ideal-Vocento - Amsterdam
Fotos: Ideal / Vocento / Marcerock-IndyRock
Bon Jovi durante la presentación en Amsterdam
El día después de su llegada a un lujoso hotel de Amsterdam
en vísperas del lanzamiento del nuevo álbum de su grupo,
Jon Bon Jovi dice haber dormido poco debido al 'jet lag' causado por veinte
horas de viaje desde Tokio. Su imagen es, sin embargo, impecable. «Lleva
muy bien los 43 años, pero creo que está operado, porque
no tiene ni una arruga», comenta el personal femenino de la discográfica.
Puede que su líder y compositor principal siga dando el tipo, pero,
veintiún años después, la realidad de los Bon Jovi
actuales tiene poco que ver con aquel grupo que emergió en el panorama
del hard rock de rizo limpio con 'Runaway'.
La proyección que la música, el cine y su imagen han
proporcionado a John Frank Bongiovi (Sayreville, Nueva Jersey, 1962) mediatiza
al grupo hasta el punto de convertir en comparsas al resto de sus compañeros.
Estos, a su vez, buscan el protagonismo con álbumes en solitario,
exposiciones pictóricas y hasta con el diseño de ropa para
bebés.

Concierto en Barcelona 2003 / fotos: Marcerock
Desde la década de los 80 ,en que renunció a protagonizar
el filme 'Footloose' porque le obligaban a cortarse el pelo, hasta el día
en que su decisión de renunciar a la melena fue noticia en la CNN,
Jon ha sabido repartir su tiempo entre la música y el cine; disciplinas
exigentes que dice compaginar «sin ningún problema».
El estreno en Estados Unidos de su última película, 'Cry
wolf', coincide estos días con el lanzamiento de 'Have a nice day',
álbum fiel al sonido que le ha convertido en un rockero rico y famoso:
hard rock con dosis de almíbar, al que esta vez añade letras
con trasfondo político.
«Nuestro margen de maniobra es limitado», confiesa Bon
Jovi respecto a la sensación de autocomplacencia que transmite la
carrera de éxitos del grupo, a la que el pasado año puso
broche la edición de una caja antológica de título
claramente ombliguista: '100 millones de fans de Bon Jovi no pueden estar
equivocados'.
-'Have a nice day' incluye temas con connotaciones políticas,
lo que sorprende en un grupo como Bon Jovi.
-Sí, pero no está planteado como un disco de protesta.
Esas connotaciones se refieren a la polarización que está
produciéndose en mi país a todos los niveles: antes, durante
y después de las elecciones. Me pareció descorazonador ver
a amigos y familiares pelearse sobre quién tiene la razón.
Recorrí el país apoyando a la candidatura demócrata
y pude ver cómo la gente de ambos lados tenía opiniones muy
rígidas. Todo el mundo creía estar en posesión de
la verdad, así que, en lugar de discutir o acalorarme, yo ponía
fin a las discusiones diciendo 'que pase un buen día'. Me pareció
un buen título para el disco.
-«No soy el mismo chico apocado», canta en 'I want to be
loved'. ¿Es esta conciencia social el reflejo de su evolución
como compositor?
-Al comienzo de mi carrera componía canciones como 'You give
love a bad name', las propias de un veinteañero que creció
en el seno de una familia de clase media del típico suburbio americano.
A medida en que viajas, maduras y formas tu familia, adquieres conciencia
social y creces como compositor. Intento escribir sobre temas más
universales y me gustaría creer que he evolucionado en ese sentido.
-Lo que no cambia es el tipo de rock que caracteriza a Bon Jovi.
-El disco suena como suena porque es lo que somos. Me gusta disociar
lo que hacemos cada uno por nuestra cuenta de lo que componemos juntos.
Puedo trabajar con Dave Stewart o hacer cosas más country, pero
todo eso no afecta a mi actividad con Bon Jovi. No tengo la necesidad de
ser tan variado como Elvis Costello, que tan pronto edita un álbum
de música clásica como de country o punk. Es uno de mis artistas
favoritos, pero esa capacidad de cambio no hace que nuestra música
sea mejor o la suya peor. Para que nuestro mensaje llegue nos tenemos que
mover en unos parámetros más limitados.
-Ha dedicado el tema 'Last man standing' a Bob Dylan ¿Cree que
la música necesita de artistas insobornables como él?
-Nos ha tocado vivir en una época en la que estamos perdiendo
a los verdaderos promotores del rock, se llamen Elvis, Lennon, Johnny Cash,
Chuck Berry, Jerry Lee Lewis o Little Richard. Quería rendir tributo
a todos ellos. Por su influencia social y por el hecho de que aún
sea respetado, Dylan me parece el ejemplo perfecto. Me gustaría
que pudieran surgir nuevos artistas con ese poder, pero no creo que haya
nadie. Y suponiendo que surgiera, tampoco sé si sería aceptado.
¿En qué radio sonaría el nuevo Dylan? Espero que las
emisoras por satélite ofrezcan esa plataforma, pero, con tantas
propuestas de entretenimiento como existen, creo que será difícil.
-Aunque en las pasadas elecciones americanas se posicionó abiertamente
a favor de Kerry, no participó en la campaña 'Vote for change'
junto a estrellas como REM, Pearl Jam o Springsteen. ¿Por qué?
-Formé parte de la campaña de apoyo a la candidatura
demócrata mucho antes de que ellos organizaran nada. Y en las anteriores
elecciones estuve con Al Gore. Tomé postura por un partido y un
candidato concreto y no sentí que tuviera que formar parte de nada,
y menos con un sentido tan abstracto. Me involucré por una opción,
no pedí que votaran simplemente por el cambio o por el lema 'cualquiera
menos Bush'. Así perdimos. ¿Cómo puedes hacer campaña
diciendo 'cualquiera menos Bush'? ¿Qué significa eso, que
puedes votar al oso Yogui? En unas elecciones hay que apoyar a una persona
y sus principios.
Mutimedia
-Participó también con su grupo en el último festival
contra la pobreza. ¿Cree que el rock aún puede ayudar a cambiar
las cosas?
-Humm, espero que sí, creo que todavía lo tiene, aunque
tampoco me parece que ésa deba ser necesariamente la labor de un
artista. A veces hay una línea muy delgada entre ser un entretenedor
o un grupo de éxito y el hecho de educar a las nuevas generaciones.
Mira a grupos como Green Day: tienen un gran éxito con temas como
'American idiot' y, al mismo tiempo, dan su opinión a la gente más
joven, la están haciendo reflexionar. ¿Tiene eso alguna influencia?
Seguro. Entiendo las críticas a los festivales benéficos,
pero el hecho de que, gracias a la televisión e Internet, millones
de personas sean conscientes de un problema ya es muy positivo.
-Hasta hace poco, ustedes miraban con recelo la posibilidad de vender
su música 'on line'. Ahora, sin embargo, son pioneros al lanzar
su álbum en formato Dual Disc.
-Internet es una herramienta increíble que no se puede ignorar,
se ha convertido en mucho más importante de lo que era. Los discos
son cosa del pasado, ahora se trata de pulsar un botón. Por eso
son atractivos los formatos que aportan contenidos multimedia. La tecnología
ha evolucionado mucho. Por primera vez en la historia, la audiencia de
los conciertos a través de la red ha superado a la televisión.
Cadenas como VH1 o MTV no pueden ignorar esa realidad. Y nosotros tampoco.
-¿Prefiere su faceta de actor a la de cantante en este momento?
-Mi planteamiento es simple: más películas y menos giras.
Me gusta hacer películas y, además, exige menos esfuerzo
que la música: tres meses de trabajo máximo y a casa. Mi
último filme, 'Cry wolf', acaba de estrenarse en Estados Unidos.
Está dirigido por un director llamado Jeff Wadlowe. Es una película
de terror bastante simple, pero creo que funcionará muy bien. Yo
no hago el papel principal, sino el tercero o cuarto. Los protagonistas
son actores nuevos de películas de terror tipo 'Scream', celebridades
en eso aunque no me acuerdo cómo se llaman.
«La vida del músico es genial cuando
estás libre y no tienes familia»
A sus 43 años, casado desde hace década y media con Dorothea,
su novia desde los días del instituto, y padre de cuatro hijos de
12, 10, 3 y 1 año, Jon Bon Jovi es presa de la vorágine que
atrapa a las estrellas del rock cuando se ven abocadas a la madurez. «Tocar
sigue siendo genial, pero el día es muy largo y las 22 horas restantes,
son francamente un coñazo», confesaba hace unos días
durante una visita promocional a Amsterdam, donde estrenó en directo
tres temas de su nuevo disco junto a clásicos de su repertorio.
«Ayer fue un día típico: me tiré veinte
horas en aviones, de Tokio a Londres y luego, varias horas más esperando
hasta coger otro vuelo y llegar aquí. Aterrizo de noche, no sé
ni dónde estoy, el comedor se encuentra cerrado y me tengo que comer
un sándwich. Me he pasado media vida en las habitaciones o en los
bares de los hoteles y estoy harto. Dicho esto, no me quejo. Muchos de
sus lectores tendrán trabajos de verdad duros».
El líder de Bon Jovi ha comprendido lo que supone el paso de
los años, el agotamiento físico y mental y la dependencia
sentimental respecto a otras personas. «La vida del músico
de rock es genial cuando estás libre y no tienes familia o responsabilidades.
Y todavía lo es más cuando tienes canciones de las que estás
orgulloso. Pero cuando alguien te espera en casa o tienes otras inquietudes,
ir de gira pasa a un segundo plano».
«La música es una parte importante de mi vida pero no
la única», reconoce el músico que durante los 80 fuera
símbolo sexual de jovencitas de todo el mundo. En los 90 lo fue
para las madres. ¿Y en el nuevo milenio? «Bueno, Britney Spears
es una mamá también, ¿no?», bromea. «Durante
la campaña en favor de John Kerry vi a una niña con una camiseta
en la que ponía: 'Dile a tu mamá que te dije hola'. Pensé
que tenía que conseguir una igual».
La pregunta lógica es, por tanto, si Jon Bon Jovi se imagina
en la carretera a los 60 años, la edad que ya han superado los incombustibles
Rolling Stones. El cantante no oculta su admiración por la banda
de Mick Jagger y Keith Richards: «Ellos y U2 son los dos únicos
grupos a los que siempre quiero ver. Me emociona comprobar que han vuelto
a hacer un gran disco. ¿Que si me imagino como ellos dentro de veinte
años? Ni idea, tío; viajando y tocando a los 63 años,
uff .
-¿Por qué cree que siguen?
-No lo sé, el dinero quizás sea una buena razón.
Alguien me dijo que generan más de diez millones de dólares
por noche. Conozco bien el estadio de los Giants (equipo de fútbol
americano de Atlantic City del que es copropietario); caben 55.000 personas
y lo llenaron pese a que la entrada costaba 250 dólares. Lo hacen
bien y la gente sigue queriendo verles. Habrá también alguna
cuestión de ego.