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Bettie
Serveert
Servicio para Bettie
por Iñaki LÓPEZ
DE EGUÍLAZ
SALA: El sol (MADRID)
FECHA: 17.03.01
PROMOTORA: Mercury Wheels
Regresaban de nuevo a España
para mantener viva la ilusión de esa legión de poco más
de un centenar de personas que se acercaron a la sala El Sol el pasado
sábado. La coartada se llamaba "Private Suit", el último
y magnífico cuarto álbum de Bettie Serveert. ¿La principal
razón? Otros dos discos y "Palomine". Antes, Orlando se presentaban
en el papel de oportunos teloneros representando su primer disco como prueba
del prometedor futuro del grupo. Pero devolvamos el servicio a Bettie...
Una vez hipotecada su alma musical con "Palomine" -símbolo ineludible
de un antes y un después al que no regresarán nunca-, que
posteriormente daría nombre a su propio sello, los holandeses volvieron
a pactar con el diablo un nuevo disco. Buenísimo. Pero rendidos
más a la evidencia de los buenos y viejos tiempos de su pasado que
a su presente más indemediato pasaron desgraciadamente de puntillas
por "Private Suit". Relegado al tercer tema de la lista prevista, la canción
que da nombre al álbum inauguró su producción musical
más reciente, dentro de la cuál sonó "Unsound". En
ella Peter Visser se convirtió en pareja habitual de una Fender
a la que sentó más tarde en "Satisfied" para sacar a bailar
a una Gibson. Todo ello en un directo por momentos vibrante, como si se
tratara del latido del pop-rock más anónimo. Carol Van Dyk,
que a mí me ha venido recordando cada vez más a Aimee Mann
desde ese "Bachelor nº2", se muestra como hija adoptiva de ese grito
de rabia que es el rock, pero que le salió rebelde al sangarle la
vena intimista que apenas se dejó ver por la sala. Un bis de dos
preciosas canciones tristes para terminar... Antes había un sitio
reservado para "Palomine", por supuesto. El público lo agradeció,
pero también sonaron todas aquellas canciones que fueron más
que "Private Suit". Yo preferí el turno de "Sower & Seeds" o
"White Tales" como testimonio de ese ímpetu por tratar de sobreponerse
a una cota de calidad casi inalcanzable que se sintió en aquel directo.
Bettie Serveert ha completado
el círculo. Durante siete años la banda holandesa de guitarras
más innovadora se ha dedicado ha viajar por todo el mundo, desde
Arnhem a Bearsville y de San Francisco a Tokyo. Entretanto han editado
cuatro discos, de los que Palomine se considera ya un clásico de
rock contemporáneo, que les llevá de gira por todos los lugares
imaginables.
Muchas cosas sucedieron en la
carretera. El miembro fundador y batería, Berend Dubbe (ahora bajo
el nombre de Bauer) se marchó. Sin embargo, no hay mal que por bien
no venga. La experiencia ha fortalecido su determinación, y ahora
ellos mandan. Su nuevo disco Private Suit se edita en Palomine records
(su propio sello) y Everlasting.
Carol van Dyk, Peter Visser,
Herman Bunskoeke y Reinier Veldman llamaron al omnipresente John Parish
(P.J. Harvey, Giant Sand and 16 Horsepower) para producirlo, y volvieron
a Weesp, la ciudad en la que concibieron Palomine a grabarlo.
El resultado: un sonido
completamente nuevo, pero antes que nada y lo más importante, un
disco completamente de bettie serveert. Aunque su sonido sigue presente,
también nos ofrece nuevos punto de vista, nuevas habitaciones que
nunca habían enseñado antes. Por ejemplo, los coros de Herman
y Peter, añaden al conjunto una nueva y brillante sensibilidad pop.
Además, hay un nuevo miembro, Reinier Veldman, amigo de toda la
vida y batería de "De Artsen", el germen de lo que posteriormente
sería Bettie Serveert. Su estilo sobrio contribuye al sonido de
los nuevos temas, y sirve de complemento a las magníficas líneas
de bajo de Herman. Colaboraciones: Lenski Brothers del innovador cuarteto
belga D.A.A.U., el productor John Parish, varios miembros de Metal Molly
y Bart Vincent de Thou.
Info + foto remitida por MERCURY
WHEELS
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