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Segunda Jornada
6 agosto 2004
Fotos Deborah Marin - IndyRocl
Textos Violeta Kovacsics - IndyRock

Her Space Holiday/ Swow Patrol
Más allá del Fibstart, el auténtico arranque se
produjo el viernes, ¿quién mejor que Snow Patrol para empezar
a pisar el acelerador? Los aspirantes a nuevos Coldplay demostraron el
mismo gusto por la épica. Por suerte la voz de Gary Lightboy es
menos trágica que la de Chris Martin (por muchos agudos que alcance
en "Somewhere A Clock Is Ticking") y las guitarras se muestran mucho más
gruesas que las de Coldplay. El público se mostró entregado
y Lightbody se lo devolvió con una sonrisa digna de Ronaldinho.
Dentro de poco, el comienzo deslizante de "Run" se verá en el escenario
Verde.

Lali Puma / Einstürzende Neubauten
Algo más íntimo fue el concierto de Her Space Holiday
o lo que es lo mismo, melodías tan melancólicas como bailables
como "Tech Romace" o "My Girlfriend's Boyfriend". Desde la electrónica
a esos inicios con música de cámara barroca, el universo
sonoro que compone el grupo de Marc Bianchi es enorme y el viernes seis
se vio con todos sus matices. No era más que el aperitivo perfecto
para uno de los conciertos más esperados del festival, tan esperado
que bien valía renunciar a ver a los Tindersticks en el escenario
Verde (otro año, sr. Staples). Lali Puna se presentaban en el FIB
2004 para dar a conocer uno de los mejores discos en lo que va de año.
Eran las diez de la noche y los problemas de sonido asustaron a más
de uno. Intentaron arrancar un par de veces y la voz de Valerie Trebeljahr
desaparecía continuamente. Ella lo aguantó como pudo y más
de uno entre el público ya se veía la anulación del
concierto. Tras una larga espera, cambio de tema de apertura y Valerie
que renuncia a tocar los teclados para evitar problemas. Comienzo de concierto
sacado del álbum: "Faking the books" (la única en la que
se echaron de menos los teclados) y "Call 1-800-fear", y tanto la banda
como la audiencia ya habían olvidado los problemas técnicos.
Capaces de producir sonidos y ritmos oníricos (Markus Acher de Notwist
en el escenario) como en "People I Know" a la vez que mostrar su faceta
puramente rock ("B-movie" y especialmente "Left Handed", guitarra arisca
y persistente incluida). Cerraron con "Micronomia" y todo quedó
claro: lo de Lali Puna no tiene nada de serie B.
¿Qué ver, Tindersticks o Lali Puna? Prueba superada. Ahora
sólo quedaba el gran interrogante, ¿nueva oportunidad a The
Charlatans o apuesta por el punk alemán de los ochenta? Esta última
etiqueta hacía prever lo peor. Y aun más el nombre: Einstürzende
Neubauten, que para facilitar las cosas se traduciría como "Edificios
nuevos que se caen". Finalmente, el concierto de los alemanes fue uno de
los mejores momentos del festival. Punk grueso pero con matices (algo bastante
inusual hoy en día), en el que se apreciaban todos los sonidos desplegados
por la banda. La orquesta con la que se presentaron Einstürzende Neubauten
comprendía de todo, incluyendo una radio portátil con la
que Blixa Bargeld sintonizó emisoras de la zona (sí, la ecuación
alemán más valenciano tuvo tanto de raro como el resto del
concierto). Blixa, tan trágico que parecía un cruce entre
Hamlet y Robert Smith, va a convertirse en icono para más de uno,
el espectáculo que montó en escena empalideció el
show de Alaska la noche anterior
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Kings of Leon
Pet Shop Boys
Viernes 6 a la una de la noche, escenario Verde. Recuerden la fecha
porque ya forma parte de la historia. Dispuestos a desplegar todos sus
clásicos sobre escena, los Pet Shop Boys hicieron bailar hasta al
más perezoso y cantar hasta al más tímido. Abrieron
con "Rent" y cerraron con "It's a Sin", bis de lujo con mística
incluida. Neil Tennant se mostró accesible y emotivo, mientras un
Chris Lowe frío y calculador bombardeó a base de ritmos infranqueables.
Su solo final de "Go West", con Tennant ya fuera de escena, fue electrónica
primitiva en estado puro. Los sentimientos más pop y la electrónica
más bailable se dieron cita, pudiendo ser éste el resumen
para cada uno de sus temas. De entre un repertorio que incluye hits como
"Always On My Mind", "West End Girls" o "Se A Vida E" resulta imposible
elegir. Yo me quedo con "Being Boring" y su misterioso arranque instrumental.

La noche del viernes ya lo declaraba alto y claro: la del 2004 es la edición
más electrónica del FIB. La presencia de Kraftwerk era entonces
obligada. Los padres de la electrónica se presentaron en el escenario
Verde con una puesta en escena espectacular: sus figuras hieráticas
clavadas frente a sus ordenadores. Detrás de ellos, una pantalla
en la que empiezan a proyectarse los gráficos de "Man Machine".
Lejos del hedonismo de los Pet Shop Boys, la propuesta de Krafwerk se instala
en las antípodas de estos. El suyo es un discurso más intelectual,
en el que la relación máquina-hombre se traslada a la música.
Su interpretación de "Radioactivity" y su voz robótica repitiendo
"Chernobil" y todas las consecuencias de la radioactividad resulta tan
visionaria como aterradora. Eso si, los alemanes demostraron que pese a
su frialdad también poseen un largo abanico de melodías pop.
Ahí está "The Model" para demostrarlo. Mi noche del viernes
terminó con Ellen Alien, otra alemana que empezó a pinchar
mientras sus compatriotas aún estaban sobre el escenario Verde.
Ella sabe que sin Krafwerk la electrónica no sería lo que
es, quizás por eso les rindió homenaje pinchando "The Robots".
Ellen Alien
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