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05/10/06. Palacio de los Deportes. Madrid
Crónica Javier Alonso Juliá / IndyRock
Foto: Laurence Coisnard / Tibetan Freedom
Ben Harper, el llamado "Dylan negro", volvió a nuestro país
tras su paso este verano por el Bilbao Live Festival. La primera de las
paradas era el Palacio de los Deportes de Madrid. Quizás en un primer
momento parecía que se le quedaría grande el recinto, pero
visto lo ocurrido, seguramente hubiera llenado las gradas superiores tapadas
por unas lonas negras.
Para sorpresa de todos el grupo Ojos de Brujo, fue el elegido para
abrir el show. Hay que decir que el músico californiano quedó
prendado de su música al escucharlos y decidió que tenían
que ser sus teloneros en España.
Pasadas las 21.30 de la noche, sobre una pantalla aparecían
las siglas BHIC, que anunciaban que Ben Harper y los Inocent Criminals,
aparecerían en breve sobre el escenario.
Harper sentado sobre una silla, cubierta por una tela hippie, y con
la guitarra sobre sus rodillas comenzó con el primer tema "Faded",
de su álbum "The Will To Live". Desde el inicio de su actuación
nos demostró su virtuosismo, que lleva desde muy pequeño
en su interior, ya que este joven músico californiano creció
jugando en el Centro y Museo de Música Folk de California, que dirigía
su abuelo. Aunque le comparen con Dylan su máximo referente es Neil
Young y así se deja notar en sus composiciones.
""Both Sides Of The Gun", que da título a su nuevo álbum
fue el siguiente de los temas, que acompañado por la pantalla en
la que se proyectaban diferentes motivos, logró hacer vibrar a un
público expectante ante todo lo que ocurría.
"Please Don't Talk About Murder While I'm Eating", "Burn One Down"
y "Ground On Down", hicieron que el público cantara, bailase y diera
palmas sin cesar. Ben en alguna que otra ocasión se acercó
a las percusiones para tocar junto a Leon Mobley (percusionista).
En "Morning Yearing" pudimos disfrutar del videoclip en la pantalla
que se encontraba tras la banda. En "Waiting for You" Ben presentó
a toda la banda: Oliver Charles - bateria-, Leon Mobley -percusiones-,
Juan Nelson -bajo-, Michael Ward -guitarra- y Jason Yates -teclados-. Sus
Inocent Criminals dieron una lección de lo que es tocar en directo.
Acabado el tema dio las gracias a todo el público que había
acudido al concierto.
"Diamonds On The Inside" dio paso a "Amen Omen", en la que el público
coreo "Benito, Benito.", haciendo que el protagonista de la noche se emocionara,
ya que es así como le llama su madre, según afirmo el mismo.
Varios fueron los temas que interpretó durante la noche tanto
de su último disco como de su ya dilatada carrera. En "Please Bleed",
"Forgiven" y "Black Rain", disfrutamos de varios intermedios en los temas,
en los cuales, solos de bajo y percusiones inundaron el recinto, haciendo
vibrar a un público totalmente entregado.
"With My Own To Hands" fue el momento más emocionante de toda
la noche, en el que todo el público elevó sus manos, cantando
y bailando este gran tema del álbum "Diamonds On The Inside". Con
la bandera jamaicana en la pantalla y el público aplaudiendo, Ben
Harper acabó con una rodilla en el suelo agradeciendo una y otra
vez el apoyo recibido.
Así llegamos al primer bis, en el que los ritmos acelerados
dieron paso a varios temas en acústico y otros en los que desplegó
todo su potencial sentado con su guitarra eléctrica. "Another Lonely
Day" consiguió encender cientos de mecheros y móviles que
acompañaron a esta preciosa balada, de su álbum "Fight For
Your Mind". Los aplausos y los vítores llenaron el Palacio, que
tema tras tema caía rendido a los pies de este gran músico.
"Walk Away" del álbum "Welcome To The Cruel World" nos llevó
a un tema instrumental "11th Commandment" y a una versión del tema
"Well Well Well" de Bob Dylan.
De nuevo el público hizo salir a Ben Harper con sus vítores
al estilo futbolístico. "Better Way" single de su nuevo álbum
sonó en el momento perfecto para dar fin a este gran concierto,
que muchos no esperaban así. Con gran satisfacción Ben y
los suyos se retiraban del escenario dando las gracias a todos los allí
presentes.
Setlist: Faded, Both Sides Of The Gun, Please Don't Talk About
Murder While I'm Eating, Burn One Down, Ground On Down, Morning Yearning,
Waiting For You, Diamonds On The Inside, Amen Omen, Please Bleed, Forgiven,
Black Rain, With My Own Two Hands/War. Bis1: Another Lonely Day, Walk Away,
11th Commandment, Well Well Well. Bis 2: Better Way
¡¡¡Quiere cambiar
el mundo!!!
Crónica: María Ruiz García
Palacio de Deportes - Madrid 5-10-2006
"I can change the world with my own two hands". "Quiero cambiar el mundo
con mis propias manos".
Con esta frase, clara y contundente, el singular músico californiano,
Ben Harper, invitó al público, allí congregado, a
revelarse, comprometerse y alzar las manos, como forma de protesta, frente
a todo aquello con lo que no estamos de acuerdo. Durante los casí
8 minutos que duró la versión extendida de "With my own two
hands", extraido del disco que le lanzaría a la fama, "Diamonds
on the inside "(2003), consiguió, con ayuda de sus colegas de escenario,
The innocents criminals, que todo el Palacio de los deportes de la
Comunidad de Madrid se rindiera a sus pies.
Por segunda vez en lo que va de año, el señor Harper,
volvía a visitar nuestro país, tras participar, el pasado
mes de julio en el "Bilbao Live Festival" compartiendo cartel con otros
grupos como The cult, The cardigans o los propios, Ojos de Brujo. El músico,
manifestó en varias entrevistas haberse quedado "embrujado" por
los ritmos mestizos de los chicos de Barna, recordemos la afición
de éste por el flamenco, y allí mismo decidiría que
ellos serían los"elegidos" para acompañarle en cuatro
conciertos de su gira europea, Lisboa, Madrid, Barcelona y Donosti.
Minutos antes de que comenzaran Ojos de Brujo, apenas si se habían
vendido 8000 entradas, recordemos que el aforo del recinto es de unos 14.000
espectadores, más o menos, y en los alrededores no había
demasiado movimiento de gente. Una vez dentro, con unas gradas vacías
y una pista, con bastantes claros, Marina y los suyos intentaban animar
a un público "seco" y poco participativo. A penas 45 minutos de
actuación en los que interpretaron, casi exclusivamente, temas de
su último disco "Techarí", donde, de nuevo, la bailaora que
suele acompañarles, "la Susi de Tarragona", dejó "boquiabierto"
a más de uno y volvieron a demostrar por qué, a día
de hoy, su directo está considerado como uno de los mejores del
panorama musical, dentro y fuera de nuestro país.
Pasadas las 21:40 de la noche, Ben, escoltado por Michel Ward (guitarra),
Juan Nelson (bajo), Leon Mobley (percusión), Jason Yates (batería)
y Oliver Charles (bateria), se lanzaba a un escenario más bien "pobre",
en cuanto a escenografía se refiere, tan sólo una pantalla
colocada en la parte de atrás, ambientaba el espectáculo
con audiovisuales. Una vez aposentado en su silla y con su inseparable
guitarra Slide Weissenborn, colocada entre sus nalgas a modo de teclado,
manera muy peculiar de tocar a la que nos tiene acostumbrados, comenzaría
a deleitarrnos con algunos punteos psicodélicos que nos adentrarían
en una de sus canciones más rockeras "Easily amuzed". A continuación,
nos mostraría su lado más sentimental y nos relajaríamos
con "Waiting for you" de su último disco "Both sides of the gun".
Un público, cada vez más numeroso, reconocería, rápidamente,
uno de sus temas clásicos que nunca faltan "Burn one down" donde
Harper tocaría los bongos, demostrando que no se le resiste ningún
instrumento, siendo, así, de las más ovacionadas. La dinámica
del concierto seguiría, un poco, la estructura de su último
disco. Se intentaba integrar los dos lados del cantante-compositor, su
lado más rockero y su lado más íntimo y sentimental.
De manera que se alternaban ambas facetas. No faltaron temas tan
famosos como "Diamonds on the inside", "Ground on down", "Fight for your
mind", "With my own two hands" o "Amen omen" con el que llegaría
el momento más romántico de la noche.Ben Harper, sólo,
en compañía de su guitarra, ante un público "abducido".
En lugar de mecheros encendidos, el palacio estaba inundado por las luces
de los teléfonos móviles y cámaras fotográficas.
Todos querían inmortalizar ese dulce y bello instante que
invitaba a meditar y reflexionar. En el tema "Another lonely day", otra
de las fijas en su repertorio, su guitarra parecía transformarse,
por momentos, en un sitar y, si cerrabas los ojos, los sonidos desgarradores
y profundos, recordaban al mismísimo Jimmy Hendrix, del que
confiesa ser fiel admirador, y con el que seguro que hubiera congeniado
bastante bien, si hubiera vivido en los años 70 o si Hendrix
estuviera vivo.
De su último trabajo, para sorpresa de muchos, no tocó
demasiadas canciones, destacamos "Mornin yearning" o "Black rain"
(dedicada a los afectados por el Huracán Katrina que asoló
Nueva Orleáns), entre otras. Algo más de dos horas de concierto
en el que no hubo descanso, a penas unos minutos, las "bromas" entre
los músicos fueron constantes y donde nos contagiarían de
su optimismo, vitalidad y energía. Además, cuando parecía
que la función había llegado a su fin, y muchos de los asistentes
se disponían a abandonar el recinto, los músicos reaparecieron
para despedirse a lo grande ante un público entregado y entusiasmado,
Ben Harper había logrado conquistar a todo el mundo. Para
la despedida, con las luces del recinto encendidas, el tema elegido no
podía ser otro que "Better way", primer single de su último
disco, todo un canto a la alegría y al optimismo, tan presente en
sus letras.
Para muchos nostálgicos, Ben Harper representa el prototipo hippie
perfecto: cantautor, polifacético (escribe, pinta, practica diferentes
técnicas de meditación), reivindicativo, comprometido, idealista,
sensible, sentimental, mitad índio-americano, mitad africano, hijo
de músicos.Este prodigioso, probablemente, se hubiera convertido
en toda una estrella del, añorado, Festival de Woodstock (1969)
como Bob Dylan, Janis Joplin o Jimmy Hendrix. Sin lugar a dudas, en estos
tiempos difíciles que nos han tocado vivir, quedan pocas personas
tan auténticas como él. Pocos arriesgan y apuestan por
aquello que, verdaderamente, les hace crecer como personas. A través
de la palabra y de la música, siempre ha manifestado y defendido,
claramente, su opinión ante distintos aspectos políticos
y sociales. Piensa que no todo está perdido, que cada uno de nosotros
podemos aportar un poquito, que "la unión hace la fuerza".De manera
que, después de disfrutar de su actuación, ha quedado bien
claro que Ben Harper no sólo hace buena música..Es,
además, una persona luchadora y comprometida, de las pocas que siguen
pensando que ¡Hay que cambiar el mundo!, ¡Debemos cambiar el
mundo! para que todos podamos disfrutar y vivir en paz.."I can change
the world with my own two hands". "Quiero cambiar el mundo con mis propias
manos".
Su música no es fácil de clasificar, Ben Harper posee
un estilo realmente indefinible, con letras transcendentales y cargadas
de emotividad que abordan temas como la paz, dios y la religión,
el medio ambiente o la política, a nivel conflictivo y con connotación
reivindicativa. Crece escuchando soul, folk, blues, r&b, reggae, hip
hop, jazz y country entre otros, dándole un estilo muy particular
a su música. Su evolución le ha llevado a introducir ritmos
urbanos y sonidos étnicos, llegando a grabar versiones de Led Zeppelin,
, sin perder por ello su tono apasionado ni su vitalidad.
En lo que a sus influencias se refiere, podemos encontrar entre ellas
grupos musicales y artistas tan diversos como Bob Marley, Robert Johnson,
David Lindley, Chris Darrow, Led Zeppelin, Pink Floyd, Nirvana, Pearl Jam,
Jeff Buckley... sin olvidar la gran influencia del blues de Jimi Hendrix
y de bandas del jam como los Blues Traveler o Hootie & The Blowfish.
También cabe decir que fue alumno aventajado de los grandes cantautores
negros de los 70 (Bill Withers, Curtis Mayfield), caracterizando la presencia
de su inconfundible slide guitar.
HARPER PUBLICA "DIAMONDS ON THE INSIDE", SU DISCO MÁS MÍSTICO
Madrid, 2 jun 2003 (EFE).- Letras espirituales y atmósfera íntima,
cierta despreocupación por las ventas, guitarras "slide", blues,
rock, folk, soul e incluso reggae, la importante participación de
la banda "Innocent criminals" y una canción que da título
al álbum, "Diamonds on the inside", integran el último disco
de Ben Harper.
El cantante y guitarrista californiano publica este nuevo disco de
estudio después de una grabación en directo y con él
vuelve a un sonido menos contundente que el de sus conciertos, aunque él
no acepta sino a regañadientes esta observación:
"Nunca le digo a nadie lo que debe sentir sobre mi música, pero
si eso es lo que alguien siente, me parece bien", se limita a declarar.
Respecto a sus objetivos con el disco, Harper explicó hoy a
Efe que "no tengo ninguna prisa por llegar a un número uno en ventas.
En realidad no me importa si llego, no es diferente ser número uno
o ser el ciento y pico, la única diferencia es el cheque que te
pagan al final. Y para mí lo importante es el proceso de creación".
Un proceso de creación en el que cada vez se siente más
capaz de conseguir la inspiración a través del trabajo y
en el que "Innocent criminals" participa dentro de un régimen de
colaboración que, en broma, califica de "dictadura comunista".
"Escribir canciones para mí es un proceso muy personal e íntimo
y siempre tengo las ideas muy claras de cómo quiero que se escuchen.
Sin embargo, no creo que haya de llevarles un plan muy cerrado a los músicos.
Intento que se sientan libres para expresarse. Cuando grabas es cuestión
de tener la mente abierta a las ideas de la gente y hacerles sentirse parte
del proceso. En realidad el truco está en rodearte de genios y terminar
pareciéndolo tú también", señala.
Y todo ello con un fin, hacer que quien escucha su música tenga
la oportunidad de sentirse libre como lo fue un día, porque, como
él dice, "en la vida nos pasamos los primeros veinte años
en una especie de estado de felicidad inconsciente y libertad psicológica,
y luego pasamos los otros sesenta tratando de recuperar aquello. Conseguir
que la gente, a través de la música, recupere esa libertad,
es mi medida del éxito".
Aspiraciones como ésta y canciones como la acústica "Blessed
to be a witness" (feliz de ser testigo) o "Picture of Jesus" (imagen de
Jesús) aportan al disco un cierto misticismo que Harper no niega
pero tampoco identifica: "no sé por qué hago lo hago. No
me veo influido por ninguna religión específica... en realidad
es un misterio también para mí, no sería capaz de
decir cómo hago lo que hago. Es instintivo, inconsciente, una cuestión
de emociones".
Aunque no sepa cómo, este músico californiano que creció
rodeado de instrumentos musicales en la tienda de su familia y que recuerda
que en toda su etapa escolar su único sobresaliente fue en problemas,
sí sabe por qué graba canciones.
Lo que Harper persigue con este nuevo "Diamonds on the inside" es seguir
"infiltrado" en el sistema de la industria de discos y, además de
ganar el dinero suficiente ("no creas que quiero venir con esa tontería
de que no me importa el dinero, lo gasto como cualquiera", confiesa), seguir
logrando colmar ese concepto personal del éxito que puede satisfacer
simplemente "escuchando algo que he grabado y que me gusta".
Ben Harper estará en el próximo mes de octubre en Barcelona
(Razzmatazz, día 30) y Madrid (día 31, La Riviera).
Tendrá oportunidad entonces de encontrarse con un público
cuya afición a tocar las palmas en sus conciertos le encanta, entre
otras razones, por su interés hacia el flamenco, al cual accedió
a través de un amigo californiano que aprendió a tocar la
guitarra, según relata Harper, nada menos que en las cuevas del
Sacromonte granadino.
"Cuando aquel rubio de casi dos metros volvió de su estancia
de dos años en Granada parecía poseído por el flamenco.
No hacía más que llamarme para que fuéramos a su casa
a escuchar aquella música. Era una especie de gitano gringo", relata
entre risas. Después recuerda que su amigo ha vuelto a Granada.
Nacido en California, Ben Harper dio la vuelta
al mundo con sus giras, desde el lanzamiento de primer álbum, Welcome
to the Cruel World, en 1994. Con sus explosivas actuaciones en directo,
siempre llena de emociones, Harper desarrolla música para as personas,
personas sensibles a los grandes objetivos del mundo y que no se dejan
impresionar por la mediocridad. Desde 1994, el músico ya grabó
cuatro trabajos en estúdio: Welcome to the Cruel World (1994); Fight
For Your Mind (1995); The Will to Live (1997); Burn To Shine (1999); y
un álbum grabado en directo - Live From Mars (2001). Lanzado en
el 2003, Diamonds on the Inside es el sexto capítulo en la historia
de de su carrera.
Diamonds on the Inside es una mezcla armoniosa de heavy, funk y texturas
folk. En el fondo se trata de un trabajo de escritura musical llena de
una sinceridad fuera del común. El factor de hace de Ben Harper
una estrella internacional al largo de todos eses años está
en su talento para componer con base en los aspectos buenos y malos que
derivan una investigación espiritual. Al largo de casi diez años,
Ben Harper y su guitarra Weissenborn se tienen revelado como un golpe de
aire fresco en el mundo del Rock & Roll. El nunca se ha considerado
un salvador, pero su actitud de modestia al escribir canciones acaba por
crear una vida propia.
BEN HARPER Es californiano, guitarrista,
cantante y compositor y se dedica a la música desde que era un adolescente.
Su estilo tiene que ver con el folk, el blues y el soul, pero es indefinible
e inclasificable. Alumno aventajado de los grandes cantautores negros de
los 70 (Bill Withers, Curtis Mayfield), el sonido de Ben se caracteriza
por la presencia de su inconfundible slide guitar. En 1994, editó
su primer álbum y desde entonces no ha dejado de grabar. Por supuesto,
no ha tenido nunca un éxito multitudinario, pero gracias a su constante
actividad en directo, ha logrado el constante apoyo de la crítica
y, lo que es más importante, una buena base de admiradores en todo
el mundo que le son extremadamente fieles. La personalidad de Ben Harper
no tiene secretos. Es un artista infatigable que está casi permanentemente
de gira, no teme en absoluto introducir el comentario político en
sus canciones y disfruta colaborando con artistas de los más variados
orígenes como pueden ser Beth Orton o John Lee Hooker. Sus acompañantes
habituales se llaman The Innocent Criminals y son: Juan Nelson (bajo),
Dean Butterworth (batería) y David Leach (percusión). Su
evolución le ha llevado a incluir ritmos urbanos y sonidos étnicos,
en sus álbumes o a grabar versiones de Led Zeppelin, The Verve y
Marvin Gaye sin por ello perder su tono apasionado y su vitalidad.
DISCOGRAFÍA
"Pleasure and Pain"Feat:Tom Freund(1992)"Welcome To the Cruel World"(1994)"Fight
For Your Mind"(1995)"The Will to Live" (1997)"Burn to Shine"(1999)"Live
From Mars, Electric and Acustic Live"(2001)"Diamonds on the Inside"(2003)
«Both Sides Of The Gun», 2006
www.benharper.net
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