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* PÁGINAS Y AGENDAS


Crónica Madrid 2006
Por María Ruiz, aqui
Tibetan Freedom 99
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Ben Harper
BEN HARPER & THE INNOCENT CRIMINALS VISITARÁN MADRID EN JULIO
Los seguidores de la banda, que vuelve a la carretera tras un parón de 8 años, podrán disfrutar de los norteamericanos de dos maneras muy diferentes: por un lado, el día 7 de julio en un formato más íntimo y cercano en la sala La Riviera, de Madrid y, por otro, dentro de la programación del festival Bilbao BBK Live (del 9 al 11 de julio).

Ben Harper & The Innocent Criminals, que regresan a los escenarios con su formación original (el guitarrista Michael Ward, Leon Mobley a las percusiones, Juan Nelson al bajo, Oliver Charles a la batería, Jason Yates a los teclados), se despidieron de sus fans en 2008 con una memorable actuación en el escenario principal del 
festival Bonnaroo.

Según palabras del propio Ben Harper, "The Innocent Criminals somos una familia. Hemos mantenido una relación muy estrecha todos estos años y ya es hora de que volvamos a estar juntos en un escenario. Creativamente, éste es el momento de hacerlo." 

La banda, que comenzó su carrera musical en la pequeñas salas de Los Angeles, ha actuado en festivales como Lollapalooza, Glastonbury y Coachella, entre muchos otros. 

Por su parte, Ben Harper ha vendido millones de discos en todos el mundo y cuenta con una extensísima discografía en la que destacan títulos como 'Fight For Your Mind', 'The Will to Live', 'Burn to Shine', 'Diamonds on the Inside', 'Lifeline' o 'Get Up!', álbum en colaboración con Charlie Musselwhite que le valió el Grammy al Mejor Álbum de Blues en 2013.

Antes de iniciar la gira, Ben Harper & The Innocent Criminals han estado encerrados en un estudio de Los Ángeles, llenando cuadernos de canciones e ideas que pronto verán la luz tanto en el estudio como en los escenarios. 

BEN HARPER & THE INNOCENT CRIMINALS  + Artista Invitado
Martes, 7 Julio 2015 MADRID, La Riviera
Apertura de puertas 20.00h/ Artista invitado 20.30h/ BEN HARPER 21.30h
Precio: 38€ + gastos / 42€ taq


05/10/06. Palacio de los Deportes. Madrid
Crónica Javier Alonso Juliá / IndyRock


Foto: Laurence Coisnard / Tibetan Freedom

Ben Harper, el llamado "Dylan negro", volvió a nuestro país tras su paso este verano por el Bilbao Live Festival. La primera de las paradas era el Palacio de los Deportes de Madrid. Quizás en un primer momento parecía que se le quedaría grande el recinto, pero visto lo ocurrido, seguramente hubiera llenado las gradas superiores tapadas por unas lonas negras.
Para sorpresa de todos el grupo Ojos de Brujo, fue el elegido para abrir el show. Hay que decir que el músico californiano quedó prendado de su música al escucharlos y decidió que tenían que ser sus teloneros en España.
Pasadas las 21.30 de la noche, sobre una pantalla aparecían las siglas BHIC, que anunciaban que Ben Harper y los Inocent Criminals, aparecerían en breve sobre el escenario.
Harper sentado sobre una silla, cubierta por una tela hippie, y con la guitarra sobre sus rodillas comenzó con el primer tema "Faded", de su álbum "The Will To Live". Desde el inicio de su actuación nos demostró su virtuosismo, que lleva desde muy pequeño en su interior, ya que este joven músico californiano creció jugando en el Centro y Museo de Música Folk de California, que dirigía su abuelo. Aunque le comparen con Dylan su máximo referente es Neil Young y así se deja notar en sus composiciones.
""Both Sides Of The Gun", que da título a su nuevo álbum fue el siguiente de los temas, que acompañado por la pantalla en la que se proyectaban diferentes motivos, logró hacer vibrar a un público expectante ante todo lo que ocurría.
"Please Don't Talk About Murder While I'm Eating", "Burn One Down" y "Ground On Down", hicieron que el público cantara, bailase y diera palmas sin cesar. Ben en alguna que otra ocasión se acercó a las percusiones para tocar junto a Leon Mobley (percusionista).
En "Morning Yearing" pudimos disfrutar del videoclip en la pantalla que se encontraba tras la banda. En "Waiting for You" Ben presentó a toda la banda: Oliver Charles - bateria-, Leon Mobley -percusiones-, Juan Nelson -bajo-, Michael Ward -guitarra- y Jason Yates -teclados-. Sus Inocent Criminals dieron una lección de lo que es tocar en directo. Acabado el tema dio las gracias a todo el público que había acudido al concierto.
"Diamonds On The Inside" dio paso a "Amen Omen", en la que el público coreo "Benito, Benito.", haciendo que el protagonista de la noche se emocionara, ya que es así como le llama su madre, según afirmo el mismo. 
Varios fueron los temas que interpretó durante la noche tanto de su último disco como de su ya dilatada carrera. En "Please Bleed", "Forgiven" y "Black Rain", disfrutamos de varios intermedios en los temas, en los cuales, solos de bajo y percusiones inundaron el recinto, haciendo vibrar a un público totalmente entregado. 
"With My Own To Hands" fue el momento más emocionante de toda la noche, en el que todo el público elevó sus manos, cantando y bailando este gran tema del álbum "Diamonds On The Inside". Con la bandera jamaicana en la pantalla y el público aplaudiendo, Ben Harper acabó con una rodilla en el suelo agradeciendo una y otra vez el apoyo recibido.
Así llegamos al primer bis, en el que los ritmos acelerados dieron paso a varios temas en acústico y otros en los que desplegó todo su potencial sentado con su guitarra eléctrica. "Another Lonely Day" consiguió encender cientos de mecheros y móviles que acompañaron a esta preciosa balada, de su álbum "Fight For Your Mind". Los aplausos y los vítores llenaron el Palacio, que tema tras tema caía rendido a los pies de este gran músico. "Walk Away" del álbum "Welcome To The Cruel World" nos llevó a un tema instrumental "11th Commandment" y a una versión del tema "Well Well Well" de Bob Dylan.
De nuevo el  público hizo salir a Ben Harper con sus vítores al estilo futbolístico. "Better Way" single de su nuevo álbum sonó en el momento perfecto para dar fin a este gran concierto, que muchos no esperaban así. Con gran satisfacción Ben y los suyos se retiraban del escenario dando las gracias a todos los allí presentes.

Setlist:  Faded, Both Sides Of The Gun, Please Don't Talk About Murder While I'm Eating, Burn One Down, Ground On Down, Morning Yearning, Waiting For You, Diamonds On The Inside, Amen Omen, Please Bleed, Forgiven, Black Rain, With My Own Two Hands/War. Bis1: Another Lonely Day, Walk Away, 11th Commandment, Well Well Well. Bis 2: Better Way


¡¡¡Quiere cambiar el mundo!!! 
Crónica: María Ruiz García 
Palacio de Deportes - Madrid 5-10-2006 
"I can change the world with my own two hands". "Quiero cambiar el mundo con mis propias manos".
Con esta frase, clara y contundente, el singular músico californiano, Ben Harper, invitó al público, allí congregado, a revelarse, comprometerse y alzar las manos, como forma de protesta, frente a todo aquello con lo que no estamos de acuerdo. Durante los casí 8 minutos que duró la versión extendida de "With my own two hands", extraido del disco que le lanzaría a la fama, "Diamonds on the inside "(2003), consiguió, con ayuda de sus colegas de escenario, The innocents criminals,  que todo el Palacio de los deportes de la Comunidad de Madrid se rindiera a sus pies.
Por segunda vez en lo que va de año, el señor Harper, volvía a visitar nuestro país, tras participar, el pasado mes de julio en el "Bilbao Live Festival" compartiendo cartel con otros grupos como The cult, The cardigans o los propios, Ojos de Brujo. El músico, manifestó en varias entrevistas haberse quedado "embrujado" por los ritmos mestizos de los chicos de Barna, recordemos la afición de éste por el flamenco, y allí mismo decidiría que ellos serían  los"elegidos" para acompañarle en cuatro conciertos de su gira europea, Lisboa, Madrid, Barcelona y Donosti.

Minutos antes de que comenzaran Ojos de Brujo, apenas si se habían vendido 8000 entradas, recordemos que el aforo del recinto es de unos 14.000 espectadores, más o menos, y en los alrededores no había demasiado movimiento de gente. Una vez dentro, con unas gradas vacías y una pista, con bastantes claros, Marina y los suyos intentaban animar a un público "seco" y poco participativo. A penas 45 minutos de actuación en los que interpretaron, casi exclusivamente, temas de su último disco "Techarí", donde, de nuevo, la bailaora que suele acompañarles, "la Susi de Tarragona", dejó "boquiabierto" a más de uno y volvieron a demostrar por qué, a día de hoy, su directo está considerado como uno de los mejores del panorama musical, dentro y fuera de nuestro país.

Pasadas las 21:40 de la noche, Ben, escoltado por Michel Ward (guitarra), Juan Nelson (bajo), Leon Mobley (percusión), Jason Yates (batería) y Oliver Charles (bateria), se lanzaba a un escenario más bien "pobre", en cuanto a escenografía se refiere, tan sólo una pantalla colocada en la parte de atrás, ambientaba el espectáculo con audiovisuales. Una vez aposentado en su silla y con su inseparable guitarra Slide Weissenborn, colocada entre sus nalgas a modo de teclado, manera muy peculiar de tocar a la que nos tiene acostumbrados, comenzaría a deleitarrnos con algunos punteos psicodélicos que nos adentrarían en una de sus canciones más rockeras "Easily amuzed".  A continuación, nos mostraría su lado más sentimental y nos relajaríamos con "Waiting for you" de su último disco "Both sides of the gun". Un público, cada vez más numeroso, reconocería, rápidamente, uno de sus temas clásicos que nunca faltan "Burn one down" donde Harper tocaría los bongos, demostrando que no se le resiste ningún instrumento, siendo, así, de las más ovacionadas. La dinámica del concierto seguiría, un poco, la estructura de su último disco. Se intentaba integrar los dos lados del cantante-compositor, su lado más rockero y su lado más íntimo y sentimental. De manera que se alternaban ambas facetas. No faltaron temas  tan famosos como "Diamonds on the inside", "Ground on down", "Fight for your mind",  "With my own two hands" o "Amen omen" con el que llegaría el momento más romántico de la noche.Ben Harper, sólo, en compañía de su guitarra, ante un público "abducido". En lugar de mecheros encendidos, el palacio estaba inundado por las luces de los teléfonos móviles y cámaras fotográficas. Todos querían inmortalizar ese dulce y bello instante  que  invitaba a meditar y reflexionar. En el tema "Another lonely day", otra de las fijas en su repertorio, su guitarra parecía transformarse, por momentos, en un sitar y, si cerrabas los ojos, los sonidos desgarradores y profundos, recordaban al mismísimo Jimmy Hendrix,  del que confiesa ser fiel admirador, y con el que seguro que hubiera congeniado bastante bien, si hubiera vivido en  los años 70 o si Hendrix estuviera vivo.

De su último trabajo, para sorpresa de muchos, no tocó demasiadas canciones, destacamos  "Mornin yearning" o "Black rain" (dedicada a los afectados por el Huracán Katrina  que asoló Nueva Orleáns), entre otras. Algo más de dos horas de concierto en el que no  hubo descanso, a penas unos minutos, las "bromas" entre los músicos fueron constantes y donde nos contagiarían de su optimismo, vitalidad y energía. Además, cuando parecía que la función había llegado a su fin, y muchos de los asistentes se disponían a abandonar el recinto, los músicos reaparecieron para despedirse a lo grande ante un público entregado y entusiasmado, Ben Harper había logrado conquistar a todo el mundo.  Para la despedida, con las luces del recinto encendidas, el tema elegido no podía ser otro que "Better way", primer single de su último disco, todo un canto a la alegría y al optimismo, tan presente en sus letras.

Para muchos nostálgicos, Ben Harper representa el prototipo hippie perfecto: cantautor, polifacético (escribe, pinta, practica diferentes técnicas de meditación), reivindicativo, comprometido, idealista, sensible, sentimental, mitad índio-americano, mitad africano, hijo de músicos.Este prodigioso, probablemente, se hubiera convertido en toda una estrella del, añorado, Festival de  Woodstock (1969) como Bob Dylan, Janis Joplin o Jimmy Hendrix. Sin lugar a dudas, en estos tiempos difíciles que nos han tocado vivir, quedan pocas personas tan auténticas como él. Pocos arriesgan y apuestan por  aquello que, verdaderamente, les hace crecer como personas. A través de la palabra y de la música, siempre ha manifestado y defendido, claramente, su opinión ante distintos aspectos políticos y sociales. Piensa que no todo está perdido, que cada uno de nosotros podemos aportar un poquito, que "la unión hace la fuerza".De manera que, después de disfrutar de su actuación, ha quedado bien claro que Ben Harper  no sólo hace buena música..Es, además, una persona luchadora y comprometida, de las pocas que siguen pensando que ¡Hay que cambiar el mundo!, ¡Debemos cambiar el mundo! para que todos podamos disfrutar y  vivir en paz.."I can change the world with my own two hands". "Quiero cambiar el mundo con mis propias manos".

Su música no es fácil de clasificar, Ben Harper posee un estilo realmente indefinible, con letras transcendentales y cargadas de emotividad que abordan temas como la paz, dios y la religión, el medio ambiente o la política, a nivel conflictivo y con connotación reivindicativa. Crece escuchando soul, folk, blues, r&b, reggae, hip hop, jazz y country entre otros, dándole un estilo muy particular a su música. Su evolución le ha llevado a introducir ritmos urbanos y sonidos étnicos, llegando a grabar versiones de Led Zeppelin, , sin perder por ello su tono apasionado ni su vitalidad.
En lo que a sus influencias se refiere, podemos encontrar entre ellas grupos musicales y artistas tan diversos como Bob Marley, Robert Johnson, David Lindley, Chris Darrow, Led Zeppelin, Pink Floyd, Nirvana, Pearl Jam, Jeff Buckley... sin olvidar la gran influencia del blues de Jimi Hendrix y de bandas del jam como los Blues Traveler o Hootie & The Blowfish. También cabe decir que fue alumno aventajado de los grandes cantautores negros de los 70 (Bill Withers, Curtis Mayfield), caracterizando la presencia de su inconfundible slide guitar.



HARPER PUBLICA "DIAMONDS ON THE INSIDE", SU DISCO MÁS MÍSTICO 
Madrid, 2 jun 2003 (EFE).- Letras espirituales y atmósfera íntima, cierta despreocupación por las ventas, guitarras "slide", blues, rock, folk, soul e incluso reggae, la importante participación de la banda "Innocent criminals" y una canción que da título al álbum, "Diamonds on the inside", integran el último disco de Ben Harper. 
El cantante y guitarrista californiano publica este nuevo disco de estudio después de una grabación en directo y con él vuelve a un sonido menos contundente que el de sus conciertos, aunque él no acepta sino a regañadientes esta observación: 
"Nunca le digo a nadie lo que debe sentir sobre mi música, pero si eso es lo que alguien siente, me parece bien", se limita a declarar. 
Respecto a sus objetivos con el disco, Harper explicó hoy a Efe que "no tengo ninguna prisa por llegar a un número uno en ventas. En realidad no me importa si llego, no es diferente ser número uno o ser el ciento y pico, la única diferencia es el cheque que te pagan al final. Y para mí lo importante es el proceso de creación". 
Un proceso de creación en el que cada vez se siente más capaz de conseguir la inspiración a través del trabajo y en el que "Innocent criminals" participa dentro de un régimen de colaboración que, en broma, califica de "dictadura comunista". 
"Escribir canciones para mí es un proceso muy personal e íntimo y siempre tengo las ideas muy claras de cómo quiero que se escuchen. Sin embargo, no creo que haya de llevarles un plan muy cerrado a los músicos. Intento que se sientan libres para expresarse. Cuando grabas es cuestión de tener la mente abierta a las ideas de la gente y hacerles sentirse parte del proceso. En realidad el truco está en rodearte de genios y terminar pareciéndolo tú también", señala. 
Y todo ello con un fin, hacer que quien escucha su música tenga la oportunidad de sentirse libre como lo fue un día, porque, como él dice, "en la vida nos pasamos los primeros veinte años en una especie de estado de felicidad inconsciente y libertad psicológica, y luego pasamos los otros sesenta tratando de recuperar aquello. Conseguir que la gente, a través de la música, recupere esa libertad, es mi medida del éxito". 
Aspiraciones como ésta y canciones como la acústica "Blessed to be a witness" (feliz de ser testigo) o "Picture of Jesus" (imagen de Jesús) aportan al disco un cierto misticismo que Harper no niega pero tampoco identifica: "no sé por qué hago lo hago. No me veo influido por ninguna religión específica... en realidad es un misterio también para mí, no sería capaz de decir cómo hago lo que hago. Es instintivo, inconsciente, una cuestión de emociones". 
Aunque no sepa cómo, este músico californiano que creció rodeado de instrumentos musicales en la tienda de su familia y que recuerda que en toda su etapa escolar su único sobresaliente fue en problemas, sí sabe por qué graba canciones. 
Lo que Harper persigue con este nuevo "Diamonds on the inside" es seguir "infiltrado" en el sistema de la industria de discos y, además de ganar el dinero suficiente ("no creas que quiero venir con esa tontería de que no me importa el dinero, lo gasto como cualquiera", confiesa), seguir logrando colmar ese concepto personal del éxito que puede satisfacer simplemente "escuchando algo que he grabado y que me gusta". 
Ben Harper estará en el próximo mes de octubre en Barcelona (Razzmatazz, día 30) y Madrid (día 31, La Riviera). 
Tendrá oportunidad entonces de encontrarse con un público cuya afición a tocar las palmas en sus conciertos le encanta, entre otras razones, por su interés hacia el flamenco, al cual accedió a través de un amigo californiano que aprendió a tocar la guitarra, según relata Harper, nada menos que en las cuevas del Sacromonte granadino. 
"Cuando aquel rubio de casi dos metros volvió de su estancia de dos años en Granada parecía poseído por el flamenco. No hacía más que llamarme para que fuéramos a su casa a escuchar aquella música. Era una especie de gitano gringo", relata entre risas. Después recuerda que su amigo ha vuelto a Granada. 
Nacido en California, Ben Harper dio la vuelta al mundo con sus giras, desde el lanzamiento de primer álbum, Welcome to the Cruel World, en 1994. Con sus explosivas actuaciones en directo, siempre llena de emociones, Harper desarrolla música para as personas, personas sensibles a los grandes objetivos del mundo y que no se dejan impresionar por la mediocridad. Desde 1994, el músico ya grabó cuatro trabajos en estúdio: Welcome to the Cruel World (1994); Fight For Your Mind (1995); The Will to Live (1997); Burn To Shine (1999); y un álbum grabado en directo - Live From Mars (2001). Lanzado en el 2003, Diamonds on the Inside es el sexto capítulo en la historia de de su carrera.
Diamonds on the Inside es una mezcla armoniosa de heavy, funk y texturas folk. En el fondo se trata de un trabajo de escritura musical llena de una sinceridad fuera del común. El factor de hace de Ben Harper una estrella internacional al largo de todos eses años está en su talento para componer con base en los aspectos buenos y malos que  derivan una investigación espiritual. Al largo de casi diez años, Ben Harper y su guitarra Weissenborn se tienen revelado como un golpe de aire fresco en el mundo del Rock & Roll. El nunca se ha considerado un salvador, pero su actitud de modestia al escribir canciones acaba por crear una vida propia.
BEN HARPER  Es californiano, guitarrista, cantante y compositor y se dedica a la música desde que era un adolescente. Su estilo tiene que ver con el folk, el blues y el soul, pero es indefinible e inclasificable. Alumno aventajado de los grandes cantautores negros de los 70 (Bill Withers, Curtis Mayfield), el sonido de Ben se caracteriza por la presencia de su inconfundible slide guitar. En 1994, editó su primer álbum y desde entonces no ha dejado de grabar. Por supuesto, no ha tenido nunca un éxito multitudinario, pero gracias a su constante actividad en directo, ha logrado el constante apoyo de la crítica y, lo que es más importante, una buena base de admiradores en todo el mundo que le son extremadamente fieles. La personalidad de Ben Harper no tiene secretos. Es un artista infatigable que está casi permanentemente de gira, no teme en absoluto introducir el comentario político en sus canciones y disfruta colaborando con artistas de los más variados orígenes como pueden ser Beth Orton o John Lee Hooker. Sus acompañantes habituales se llaman The Innocent Criminals y son: Juan Nelson (bajo), Dean Butterworth (batería) y David Leach (percusión). Su evolución le ha llevado a incluir ritmos urbanos y sonidos étnicos, en sus álbumes o a grabar versiones de Led Zeppelin, The Verve y Marvin Gaye sin por ello perder su tono apasionado y su vitalidad.
DISCOGRAFÍA
"Pleasure and Pain"Feat:Tom Freund(1992)"Welcome To the Cruel World"(1994)"Fight For Your Mind"(1995)"The Will to Live" (1997)"Burn to Shine"(1999)"Live From Mars, Electric and Acustic Live"(2001)"Diamonds on the Inside"(2003)  «Both Sides Of The Gun», 2006
www.benharper.net


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